¡¡¡…Y yo con estas barbas!!!

Relatos sobre mis experiencias y expectativas como padre novato

#papiconcilia… en el Día del Padre

27 comentarios

Pasamos el ecuador de este mes de marzo, y nos asomamos viento en popa y a toda vela al primer aniversario de este blog. ¡Quién me lo hubiera dicho, que casi un año después, este experimento tan personal todavía seguiría vivito y coleando! Y como aperitivo a tan magno, fantabuloso y milagroso evento, vengo con un post de esos de los que uno debe sentirse especialmente orgulloso: un post importante para asomarnos a una fecha importante.

Acaba de salir esta misma semana, apenas hace un par de días, la SEGUNDA EDICIÓN, con nuevos testimonios, DEL LIBRO #PAPICONCILIA. Y, por uno de esos misteriosos azares del destino… ¡¡Tengo presencia en él!! OUH MAIIIIII GODDD! ¡¡Un testimonio del MENDA…!!

Para quién no lo conozca todavía, #papiconcilia es parte de un movimiento social, coordinado con esfuerzo e ilusión por la periodista Usúe Madinaveitia, impulsora a su vez del anterior y original #mamiconcilia, en el que se recopilan las experiencias de madres (y padres) en relación a lo que se conoce como conciliación laboral. Cito:

“El libro #papiconcilia incluye historias de padres que quieren ser actores y no espectadores, padres que piensan y sobre todo sienten que a los hijos hay que dedicarles tiempo y darles amor, padres que se implican de forma corresponsable tanto en la crianza de los hijos como en las tareas del hogar. #papiconcilia es un libro que no te dejará indiferente.”

Pues ahí lo tenéis. Realmente, este sí que me parece un bonito acontecimiento que celebrar, ¿no creéis? Al menos yo sí lo veo así. En lo personal, precisamente mi pequeño testimonio en este libro, podría decirse que ha supuesto un ligero cambio de rumbo en mi vida. Un cambio… espero que para mejor, claro. Gracias a la existencia de esta modesta pero muy ambiciosa iniciativa, he encontrado la motivación, la inspiración y el impulso para intentar arañarle un par de horas más al día. Horas destinadas a poder pasar más tiempo con mi pequeña y preciosa Lechona.

Porque el modelo paterno actual ya no contempla el simplemente ser una figura que se dedique en exclusiva a “proveer y proteger”, obviando todo lo demás. Porque los padres del siglo XXI, buscamos nuestro propio hueco, y nos sentimos parte necesaria y activa, más que nunca, de la realidad cotidiana que supone la crianza de nuestros hijos. Porque queremos ser padres 24/7, y no solamente padres de viernes a domingo. Porque ser padres hoy día debería ir mucho, mucho más allá de… engendrar y soltar pasta en un sobre a principios de cada mes.

Por eso es tan importante este post. Estos días la blogosfera bulle de post-homenajes a la figura de los padres, y me parece genial. Está muy bien eso de tener nuestros minutitos de gloria, al menos una vez al año. Llevo una eternidad sin celebrar para nada un evento como el Día del Padre, pero desde el año pasado, sigo viéndolo con los mismos ojos… pero oye, como que hay otro puntillo en el aire.

Y el caso es que hoy, con esta entrada también quiero reivindicarme un poco; reivindicar a los padres; de ayer, de siempre, pero sobretodo, de hoy; reivindicarme como padre y sacar a pasear mi lado más ególatra con ello.

Y precisamente por eso, yo no voy hoy aquí a cantaros mis comeduras de tarro, ni mis meteduras de pata, ni mis inseguridades, ni mis miserias al respecto. Para eso, ya voy dejando pinceladas suficientes por esta santa casa cada vez que tengo un rato para darle a la tecla, y vosotros, sufridos y amables lectores, sacáis un hueco para leerlas o descifrarlas. Y además, ¿para qué? ¿De qué me serviría autoflagelarme un día como hoy? ¡Si de sobra sabemos que no existe la figura del padre perfecto! ¿Qué me aporta el ahondar en los mil y un fallos con los que me visto cada día, desde los pies hasta el gorro? ¿Qué sacaría en claro en restregaros que no sé ni qué vacuna le han puesto hoy a mi niña? Que no le he hecho ni puñetero caso jamás al menú equilibrado de cenas que nos propone la escuela infantil… Que me puedo tirar semanas sin leer el cuaderno de notas de la escuela, ni saber qué han hecho en la clase a lo largo de toda la semana… ¡Pero si tenía un proyecto de escribir la vida de mi bebé desde el principio (este blog), y ya arrancó más de seis meses tarde, por favor…!

No, no, no… Todo eso ya lo dejo para el resto del año. Hoy es nuestro día. Hoy quiero hacer otra cosa; quiero intentar algo diferente. Quiero hacer justamente todo lo contrario. Hoy quiero reivindicarme. Quiero… necesito, echarme algunas flores y romper una lanza ensalzando la labor que con mucho esfuerzo venimos haciendo muchos padres en estos últimos años. Quiero decirme a mi querida niña que su padre será todo lo zote y lo petardo y lo gañán y lo parado que sea…; pero que, por contra, se lo está currando. O lo está intentando, al menos. Y el ejemplo de #papiconcilia con el que empezaba, es una muestra perfecta de ello.

 

Segunda edición de #papiconcilia

 

Si analizamos el paradigma de lo que era, significaba e implicaba ser padre hasta hace bien pocas décadas, parece que la cosa ha cambiado un mundo. (Igual no ha cambiado tanto, y es mi percepción, vale); pero cambiar, es innegable que algo ha cambiado. Las cosas ya no son como antes, y eso es fácil apreciarlo. ¿En qué me diferencio, de un padre… digamos… del siglo XIX? O de mitad del siglo XX, por avanzar un poco más… Pues en que, poniendo varios ejemplos rapidos:

# Yo le compro ROPA a mi bebé. (De vez en cuando… vale)

# Acudo a reuniones de la escuela infantil para temas TAN FASCINANTES como… ¡Empezar a mear en un orinal!

# La peino y repeino cada vez que la saco después del baño. Con su secador, como está mandado. Y a veces, hasta le pongo horquillitas o kikis. Por cierto…

# …La baño. Obviamente.

# Por supuesto, el #1 del padre moderno: limpio culos, cambio pañales y lavo a mano sus bodis, toallas y demás ropa llena de cagarros radiactivos vomitivos, con jabón Lagarto. ¡Y a veces, hasta logro dejarlo blanco! Eso, y lo que haga falta.

# Canto nanas (por llamarlo de alguna manera) y cuento cuentos. Y no solamente antes de dormir.

# La llevo a la biblioteca del barrio para que descubra nuevos mundos. (Por si tuviera poco con el suyo…). Y también al médico.

# ¡La enseño cosas maravillosas! A moverse… A hablar… A comer… A silbar como los mirlos…

# Juego con ella. En todas partes: en casa, en el parque… Donde sea y cuando sea.

# Me desvelo para atenderla cada madrugada. Cada vez que se menea, ahí estoy yo de un brinco…

# He hecho cosas como apuntarme a talleres de primeros auxilios, sobre infecciones respiratorias infantiles, o sobre cocina, para sentirme más preparado.

# He leído sobre crianza: libros, revistas, artículos. No paro de mirar cosas en cuanto puedo.

# Aunque tarde, como apuntaba antes… ¡Pero estoy, y sigo, registrando su vida, en un blog, para poder atesorar aquí todos estos maravillosos recuerdos y anécdotas que van conformando su día a día! Y que de no ser así, se perderían irremediablemente, como lágrimas en la lluvia. Para siempre.

# Y que, gracias a que he dado un paso al frente en esa dirección, voy a poder pasar más tiempo a diario con ella, previa renuncia a parte de mi sueldo, mediante reducción de jornada en el trabajo, con los inconvenientes y las pérdidas de tantas cosas que eso supone.

Y podría seguir. Hace tiempo escribí sobre las cosas que no había hecho durante mi primer año como padre. Pues bien, este podría ser la contrapartida: todas esas cosas de arriba son cosas QUE HE HECHO COMO PADRE, en el año y medio que llevo siendo tal. En este punto, me imagino que el 100% de las mamás que estaréis leyendo esto (y la mayoría de las no mamás también), estaréis a la vez exclamando: -“¡Pero bueno…! ¡Soberana gilipollez, el tío este…! Suelta estas cosas como si fuera una especie de hito, como comenzar la Transpirenaica con una bici pinchada… ¡¡Si eso es lo que venimos haciendo nosotras todos los días, y no nos ponemos ninguna medallita…!! ¡Si es que eso es nuestro pan de cada día!”-

¡¡Pues precisamente por eso…!! Que de siempre, todas estas cosas han recaído (y recaen todavía) sobre los hombros de las sufridas mamás. El hecho completo de la CRIANZA, ha caído toda la vida sobre la figura femenina… Desde que el homínido ancestral trepaba por los árboles, la madre se ha ocupado de criar a la camada, a la prole. (Además del propio vínculo especial que tenéis las mamás ya desde el punto de partida, que también hace lo suyo). Y el hombre, el padre… estaba, para otra cosa. ¿Cómo NO ser un padre imperfecto, pues? ¡¡Si nos lleváis toda la historia de la humanidad, de ventaja, en este tema!! Por eso hoy lo que trato es de sacar a relucir nuestros valores. Porque los defectos en este campo los traemos ya de serie… Pero en eso estamos, en ir aprendiendo. Seguimos haciéndolo como el culo en taaaaantas cosas… Pero lo que pretendía hoy es remarcar todas esas otras cosas en que vamos avanzando, en las que nos vamos poniendo las pilas. Nos cuesta… Unos vamos con las baratuchas de oferta y otros en cambio se han puesto ya las alcalinas del conejo. Pero ahí estamos, me gustaría decir que casi todos. O al menos, muchos. ¿Cuántos de los padres que acaban de leer estos puntos de arriba se han sentido identificados?

En fin… Todo esto último, desde luego, NO pretende ser una competición con vosotras, las madres, para ver quién es ahora quien lo hace mejor; se trata simplemente de encontrar NUESTRO PROPIO ESPACIO, el hueco que reivindicamos como nuestro en esa entidad que tratamos de crear todos juntos, llamada FAMILIA.  Y creo que nuestra generación trata, sin duda, de ir mucho más allá en el ámbito de la crianza de los hijos, de lo que llegaron a ir nuestros padres, en su mayoría.

Cada generación lidia con las circunstancias que les toca vivir en ese momento concreto de la historia en que viven. Seguramente, tanto en el siglo III como en el XVIII, los padres de aquellas épocas pensaban que lo hacían estupendamente. Pues vale. Yo, de momento, me siento bastante orgulloso y afortunado de vivir en la época en que me ha tocado vivir. Y por eso, desde aquí, hoy, víspera del Día del Padre, quiero reivindicarme como tal. Nuestro debería ser el derecho a poder equivocarnos, en interés siempre de evolucionar como padres y de mejorar en la crianza de nuestros hijos. La base de todo aprendizaje ha sido siempre el ensayo y el error. Nuestra es ya también y de igual manera, y no se atisba vuelta atrás en ello, la obligación y el deber de evolucionar, de tratar de ser mejores padres. Y con ello, mejores personas.

Y hoy quiero decir que muchos lo estamos intentando, como sabemos y como podemos. Y ahí estamos… Subiendo los peldaños que nos permitan ponernos algún día a vuestra altura en esta aparentemente infinita escalera, chicas.

Por eso es importante este post. Por eso es importante que disfrutes, difundas y compartas #papiconcilia y #mamiconcilia como puedas. Nos lo debemos… Todos.

¡Ahhh, por cierto! Y si eres padre… ¡FELICIDADES, CAMPEÓN! SEGURAMENTE LO ESTÁS HACIENDO COJONUDO.

——————————————————

Para descargar GRATIS #papiconcilia: http://bit.ly/papiconcilia

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Autor: ¡Y yo con estas barbas!

Ilustrador, diseñador y orgulloso nuevo papá de una lechona linda como la brisa del mar... Ando en constante diálogo con el día a día, persiguiendo a esa esquiva, la plena felicidad.

27 pensamientos en “#papiconcilia… en el Día del Padre

  1. Ya has vuelto a desaparecer eh..
    Te hemos dejado un premio en el blog 😉

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    • ¡¡Hola hermosa!! Pues sí, mira… Precisamente estoy lidiando un poco con ello, y precisamente voy a intentar volver a escribir algo hoy mismo (si lo termino y me da tiempo a publicarlo además, ya es otro cantar). Y es que está comprobado que las vacaciones le sientan fatal aquí al sr. Blog: en agosto… en Navidad… esta Semana Santa… Nada, chica… ¡Tengo que hacérmelo mirar! A veces me siento como los ciclistas profesionales subiendo un puerto de categoría especial de los Alpes… ¡A golpe de riñón y a tirones! A veces con la euforia del que prueba una escapada y se siente en la cresta de la ola… y otras veces como el que anda a cola del pelotón con una pájara de aúpa, deseando que la etapa acabe cuanto antes para irse al hotel a tirarse en la cama y enterrarse entre las sábanas.

      ¡¡Oye… Muchísimas gracias por el premio!! ¡¡Qué bueno!! ¡¡Sois unas cracks…!! ¡¡Qué ilusión!! Yo que creía que la gente ya se había olvidado de mí para estas cosas… ¡¡Aynsssssss…!! ¡¡¡Me lo quedo, me lo quedo… Jajajaja!!!

      ¡¡Un besazo de gigante!!

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  2. Ay, pero que no me había enterado de esta movida, ¡enhorabuena! Sí que le rascas horas al día, campeón, me alegro muchísimo de que salgas en esta iniciativa que está genial.
    Tienes todo el derecho a reivindicarlo porque hay que hacerlo. Si se viviera igual la maternidad que la paternidad no haría v¡falta, ¿verdad? Pero hay un cambio, se nota, se siente, y eso es lo positivo.
    ¡Enhorabuena!

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    • ¡Idoia, encanto! Jajajaja… ¡Pues sí! Mira tú, en los embolaos en que me meto. ¡Pero yo encantado, oye! Ójala todos los embolaos sean tan interesantes como esta iniciativa. Hay que reivindicarnos, está claro. Todos tenemos nuestro papel, y es posible que el nuestro, en estos casos, igual se ve menos. La igualdad entre hombres y mujeres también pasa por este tipo de cosas: aquí somos muchos los que nos encantaría “alcanzaros”.

      Y sí, ya sabes tú que rascar horas… rasco pero bien. A expensas de quitármelas de dormir, pero bueno. Como dice mi amigo Edu… “Ya descansaré cuando me meta en la cama de pino”.

      Espero que te guste el libro; ya me contarás…

      😉

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  3. Primero de todo, ¡por supuesto que eres un campeón! y no porqué lo digas sino porqué lo haces, y lo más importante ¡lo intentas! Tanto #mamaconcilia como #papaconcilia son retos difíciles, pero en ello estamos :).
    Me ha gustado mucho el post porque precisamente he escuchado a un padre en su día, con autocritica y esperanza, con ganas y entusiasmo ;). Y esos seguro que tus chicas lo saben.

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    • 🙂 🙂 ¡Mucho padre campeón por aquí, sí…! ¡¡Y maaaaaadres también…!! Faltaría más…

      La verdad es que otra cosa no sé, pero intentarlo… somos muchos los que intentamos estar ahí, en la pomada… Tratando de mejorar un poco aunque sea, las cosas. Otra cosa es que los esfuerzos se noten más, o menos… Y que con un pasito hacia adelante que demos, retrocedamos dos… que a veces pasa. Pero es que esto es así… Por mucho que alguien te haya contado cositas, uno aprende a base de “pegarse” con el día a día.

      Autocrítica… pero con esperanza, ganas y entusiasmo. ¡¡Chica… no podría haberlo expresado mejor!! Cuatro palabras y has resumido perfectamente mi chorizopost. Desde luego, eso es a lo que aspiro. Y espero que sí, que mis chicas lo sepan. 😀

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  4. ¡Qué sorpresa! ¡No me había enterado de tu participación! Acabo de pedirlo ahora en Amazon, así que en cuanto me llegue a casa, te leo 🙂 Y tienes toda la razón: Es tiempo de reivindicarnos! Un abrazo, compañero!

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    • Jajajaja… ¡¡Pues sí, fíjate!! Es un testimonio un poco peculiar… por poner algo; porque realmente yo todavía no estoy conciliando, por así decirlo… Pero es un poco sobre eso, sobre el proceso que me está llevando o ha llevado hacia ello… ¡Y gracias a leer vuestra primera edición, precisamente!

      Ayer lo pedí yo también por Amazon… ¡Si alguna vez coincidimos por ahí, ya te pediré alguna firmita o dedicatoria molona, ya…! Jajaja

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  5. ole tu! feliz dia del padre con algo de retraso…aunque el día del padre (y el de la madre) yo siento que son un poco todos los días. Ole tu y todos estos papas que hoy en día están “con las manos en la masa” en la crianza de sus hijos. Ya tengo el papiconcilia (aunque aun no lo leo) el padre de las criaturas también puso su granito de arena 😉

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    • ¡Hola hermosa! No te preocupes por el retraso, que cualquier día del año es un día maravilloso para felicitarle a un padre… por ser padre, como bien dices. 😉

      ¡Hala! ¡No sabía que también andabais metidos en el ajo del libro…! Pues estaré atento y pendiente de su relato… (que estoy esperando a terminar el libro que tengo a medias, para ponerme a leerlo en condiciones).

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  6. Tu siempre me das trabajo con estos pedazo de post.. suelo leer y comentar con el móvil mientras cocino o duermo al niño pero contigo es imposible, necesito el ordenador y paz porque cuentas tantas cosas en un momento que me pierdo. (no soy nueva,soy marichollos,por si te estás preguntando quien es ésta).
    A mi me tocó casarme con uno de esos mas antiguos (no solo en edad jaja) y la verdad es que del niño me ocupo prácticamente yo sola pero bueno también es cierto que yo ya lo sabia que era así,y lo elegí. De todos modos El ahora trabaja más, para que yo pueda estar con el niño todo el día con lo cual, se lo agradezco porque es lo que yo quiero. Así que a su manera,también está conciliando ajaj, haciendo parte de mi trabajo para que yo disfrute de nuestro hijo.
    Enhorabuena por esa 2º edición!

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    • ¡¡Hola hermosa!! ¡Encantadísimo de leerte de nuevo por aquí, como siempre, y mucho más si vienes bajo la apariencia de una más que adorable elefanta!! 😉 ¡Parece además, que voy sembrando poco a poco interés entre las Maris… Jajaja. (¡Recientemente acaba de unirse la sin par Marifififi a mi maravilloso elenco de seguidores!)

      Pues… ¡¡vaya!! No sé muy bien si sentirme halagado o asustado, con tu comentario… jajaja. ¿Tanto trabajo os doy, en serio…? ¿Seré un tío intenso… y yo sin saberlo? Jajaja… Bueno, la verdad es que si no mato a nadie de aburrimiento, entonces ya puedo darme con un canto en los dientes; me imagino que debo romper como setecientas normas no escritas de “cómo crear un buen post y-no-atufar-ala-gente-con-retórica-pestosa”, o algo así… Pero bueno, ¡es que me salen así, chica! Y es lo que me apetece escribir, y como me apetece hacerlo. Luego, si encima hay gente que me lee… ¡Pues mucho mejor! Y con los comentarios me pasa igual. Por eso me gusta mucho esto del blog, porque me permite acercarme a la gente, y saber qué opinan. Y me gusta corresponder. (Aunque a veces pueda ser demasiado pesado, no lo sé… Igual sí).

      Pues mira… Dentro de que creo que entonces tu marido se sale un poco del sesgo de padre actual que comento, me alegro mucho que eso no afecte a vuestro entendimiento familiar. Y dices bien, porque la verdadera conciliación (familiar), debería pasar por tratar de llevar el día a día lo mejor posible entre todos. Y si esa “táctica” nueva vuestra os sirve, de “cederle” el tiempo el uno al otro… ¡¡Bienvenida sea, entonces!! Lo importante es que estéis a gusto, lo llevéis bien y seáis felices. Si ya sabías cómo era, no hay trampa ni cartón, así que enhorabuena, porque habéis encontrado vuestro equilibrio: ese equilibrio que le falta a tantas y tantas parejas con hijos y es tan difícil a veces de conseguir.

      Y gracias por la enhorabuena… aunque no sea mío el mérito. La iniciativa lo merece. Y espero que haya más temprano que tarde, otra 2ª edición con más mamis conciliadoras, también.

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      • Jajaja si si, me hice un lifting pero al revés. Ya he visto a mi ex-compi marfifi! De hecho ahora nos cruzamos por muchos blogs, casi diría que nos vemos más que antes jaja.
        Con el marido no hubo engaño posible, ya estuvo casado, ya tenía hijos y yo sabía perfectamente que no iba a cambiar pañales así que ahora no me puedo quejar. A él le encanta atender el negocio y a mi me encanta estar con nuestro hijo así que nos repartimos como buenamente podemos. Lo importante como dices, es que los dos estamos de acuerdo. Tranquilo que no aburres, pero es que con mi excssa memoria a ti no te puedo comentar con el móvil del tirón porque en cada comentario tengo que revisar el tuyo 3 veces porque me dejo cosas jaja. Así que más trabajo si, pero con gusto también. Buenas noches!

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  7. Vivan los padres involucrados en las vidas familiares! Abrazo

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  8. Gracias por tu post! Me ha encantado acercarme un poco más a tu realidad. También me encanta la ilustración. La comparto en twitter 😉

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  9. Tu si que lo estás haciendo cojonudo!! 🙂 Por supuesto el papi de la piccola también ya que todos esos puntos que comentas él también los sigue! ME parece genial que los papas os involucréis en la crianza de vuestros hijos tanto como las mamás! A mi me encanta y me llena de orgullo ver al papi dedicar tiempo con tanta dedicación y amor a la piccola ❤
    Solo una cosa…eso de que no sóis perfectos… tampoco me preocuparía demasiado. Porque… ¿que madre lo es? En este mundo de la crianza y la educación den nuestros hijos todos somos novatos y hacemos lo que podemos, así que si la intención es buena, y si los padres están informados seguro que lo están haciendo lo mejor posible para sus hijos! 🙂
    FELIZ DIA DEL PADRE CAMPEON!!! Un abrazo!

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    • ¡Gracias, mujer! Sé bien que no soy ni de coña el único papá que se implica más o menos en el cuidado y crianza de sus bebés. ¡Faltaría más! Más bien es al revés: es lo único que veo en mi entorno. Amigos, familia… Blogueros como todos vosotros… Todos los papis que conozco están muy encima de lo que tienen en casa. Para mí, lo raro es al revés. De hecho, creo en lo que decía en el post: todas las generaciones anteriores de mujeres, a lo largo de la historia, lo han debido tener más difícil para criar a sus pequeños, porque debieron hacerlo casi todo ellas solas (o apoyadas por otras mujeres, claro…) Y es en estos últimos tiempos que la cosa está cambiando.

      Me imagino a la gente estudiosa del futuro próximo, hablando de esta época como un momento puede que clave en la historia de la humanidad. ¡Y mola ser partícipe de eso!

      Y efectivamente… No hay padres… y tampoco madres, perfectas. ¿Y sabes qué…? Realmente no se necesitan. Pero todos tenemos, supongo, un poco de ese chip en la cabeza; de intentar acercarnos a ese ideal todo lo posible, y a veces pienso que estaría bien relajarse un poco respecto a eso; tomarnos las cosas de manera un poco más… cotidiana.

      ¡Abrazo para ti también… y para el hombretón de la casa! 🙂

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  10. Me encanta esta iniciativa, desde la de Mami concilia y ahora con Papi concilia ya está cerrando el círculo. Y, de verdad creo que los papás de las nuevas generaciones (no del PP) están muy implicados en la crianza de los hijos, y hacen el mismo trabajo que las mamás. A mí porque me ha tocado quedarme en casa como mamá blogger 24 horas, y lógicamente paso más tiempo con mi bichilla, pero no tengo dudas de que si la situación hubiera ocurrido al revés, el papá de mi churumbelita hubiera estado muy a la altura. Con el tema de la búsqueda de colegio ¡está casi más implicado que yo! Eso sí, donde este hombre tiene una lagunilla es en el tema de peinar y perfumar a la niña (como es pelona, cree que podemos prescindir del peinado indefinidamente). ¡Feliz día del padre junto a tu lechona!

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    • ¡¡Me ha llegado al alma eso de las “Nuevas Generaciones”, jajaja!! Menos mal que has matizado, mujer, porque ya empezaba a verlo todo azul…

      Como decía… es lo que nos toca ahora a los tíos. Pues muy bien. Encantados de la vida. Y las lagunillas… pues eso, están ahí para navegar como podamos sobre ellas, poco a poco. ¡Os pedimos paciencia, mamis del mundo! Porque voluntad para aprender, siempre habrá… (¡Espero!)

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  11. Enhorabuena! Por san papa, por el libro y por esa forma de actuar. El cambio en realidad se ha producido, no solo en la figura como padre, sino en el hombre en general, en todas las facetas. Ha costado siglos pero que le vamos a hacer, lo bueno se hace de rogar. Yo también me alegro de haber nacido en esta época, porque de haber nacido en otra habría acabado seguramente en la mismísima hoguera! Muchas felicidades a ti, y a todos los que piensan como tu!

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    • ¡Muchas gracias! Aunque lo del libro, la enhorabuena debe ser un poco para todos, más bien; desde los que han participado (en esta y en la anterior edición), hasta los que lo han hecho posible, con la amiga Usúe a la cabeza.

      Supongo que sí, que es el hombre en general el que ha cambiado, más que “el padre” en sí. Son los tiempos que corren, y ahora es lo que toca, desde luego. Y no puede ser de otra manera; de hecho, supongo que los hombres que no se adapten a sus nuevos roles lo van a tener un poco crudo, porque igualmente el nuevo rol de la mujer tampoco les va a permitir seguir como antes.

      Supongo también que, de vivir en otra época, no estaríamos teniendo estas conversaciones filosóficas, porque no sabríamos cómo viviría la gente del futuro, y tendríamos que adaptarnos a lo que hubiera… Pero, ¡¡ayy amiga!! ¡De poder tener una ventanita al futuro, ya te digo yo que sí que saldrían las antorchas a la calle! aunque seguramente fuerais vosotras las que las portaran, y no al revés.

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