¡¡¡…Y yo con estas barbas!!!

Relatos sobre mis experiencias y expectativas como padre novato


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Mr. Dodot

emoticono papi

un padre cualquiera

emoticono bebé

padre, de nuevo

emoticono inquietud

padre participando en un evento sobre pañales

emoticono escribir

escribiendo el post del evento Dodot

emoticono susto

tuit ganador del sorteo

caja

la caja, en casa

emoticono corazones

mi lote Dodot

emoticono beso

Mr. Dodot

 

Y he aquí el desarrollo completo de la historia.

Por fin han llegado mis flamantes pañales. Y estoy emocionado. Porque la paternidad también es esto: el regocijo que hasta te produce, en un momento dado, pensar en cagarrufos y meados. Eres padre, así que te tocará remangarte, porque a veces estarás de mierda, literalmente, hasta el cuello. Y así debe ser: los padres TAMBIÉN limpiamos culos. Por si todavía hay algún despistado haciéndose el orejas por ahí. Y lo hacemos con mucho cariño y con mucho orgullo, faltaría más.

Me enorgullece pertenecer a una generación de padres a la que no le espanta limpiar culos, ojetes, traseros, posaderas; y que además lo hacen bien. A conciencia. Frotando. Dándole brío y salero a la toallita. Y algunos hasta son felices haciéndolo; no por el hecho de estar con el regalito en la mano, sino por la oportunidad de poder hacerlo. De saberse cuidadores de sus peques. De saberse una pieza fundamental en el organigrama familiar. De saberse capaces de traer un sueldo a casa tanto como de saberse hábiles en el sutil arte de frotar a mano con jabón Lagarto un body bien cuajado de premio amarillo mostaza lactante.

Yo, a día de hoy, con un bebé reciente, déjate de tonterías y regalos chorras. El gran clásico, al que cada día aprecio más: un buen paquete de pañales. Y olvídate de gaitas. Y yo hoy, con lagrimones como puños de la emoción, con mi premio.

Y toda esta historia, por cierto, no va de eso. No hay tareas indignas ni suficientemente chungas o vulgares que no puedas hacer, por ser hombre, si se trata de tus hijos, de tu familia. Hoy es sobre excrementos infantiles, pero mañana será por otra cosa; cualquiera. Su cuidado lo abarca TODO. Así que mueve tu cucu.

Esta historia va de interesarse por algo. De esforzarse por conseguir información. De ensuciarse las manos pero teniendo la conciencia cristalina. De salir ahí fuera a buscarte las castañas. De aprovechar las oportunidades. Y cuando pones interés en las cosas, las recompensas, de una u otra manera, terminan llegando. Va de que escribir merece la pena. Va de generar sinergias. Va de que ser padre es implicarte hasta llegar a fronteras a las que jamás pensaste que algún día te asomarías. Y atravesarlas cada vez, para ir más allá. Va de tipos que queremos cambiar el mundo gracias a querer ser un referente mejor. Va de querer ser mejor persona. De superarte. Va de hermosas casualidades que uno se va fabricando. De tomar conciencia de tus posibilidades. Va de intentarlo. Va de tener fe.

Esta historia, en definitiva, va de ti, tú que me lees.

Muchas gracias, Dodot; el culo de mi bebé nunca os lo llegará a agradecer lo suficiente.

Muchas gracias, Madresfera, por estos años de oportunidades y de eventos. ¡Que sean muchos más!

De ahora en adelante, ya podéis llamarme Mr. Dodot.

 


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#YoSoyDe

Quizás seas de comer croquetas de la abuela, de esas recién hechas con las sobras del cocido, o igual eres más de algo modernillo y urbanita, rollo sushi.

A lo mejor eres de esos a los que todavía le embriaga el olor de la tinta impresa y el tacto áspero del papel, o lo mismo eres fan de la pantallita del Kindle.

Puede que seas de esos de blanco, los que juegan con el balón esférico, o lo mismo eres de los otros de negro, esos grandotes que patean con el balón oval.

Lo mismo eres todavía un apasionado sin remedio del vinilo, o quién sabe si igual eres un acumulador de discográficas kilométricas mp3 de discos duros.

Intuyo que tienes pinta de ser usuario acérrimo del transporte público, mientras que tú tienes pinta de ser de pillar tu coche nuevo hasta para ir a mear.

Sé que tú eres un incondicional de las urnas, y en cambio tú, eres de los que ejercen su muy respetable y democrático derecho a pasar olímpicamente de todo.

Yo siempre he sido muy fan de Magic Johnson, y tú siempre fuiste un loco de Michael Jordan. (Bueno, igual todos hemos sido un poco de Jordan, okey…)

Hoy parece que todos son de Chuck Norris o Jackie Chan, cuando de toda la vida de Dios todos sabemos que el único trono eterno es del AMO Bruce Lee.

eres de los rojos, y yo soy de los verdeseres de tu padre, amigo. Y yo soy de mi madre. Ya puestos puede que aquel, vete tú a saber, sea del butanero.

 

Yo soy de escuchar. Tú eres de leer. Él es de hablar. Nosotros somos de escribir. Vosotros sois de gritar. Ellos son de… Bueno, de dar por saco. (Que de todo hay). Cada padre de este mundo, ES DE una manera y ES DE una cosa. Y tiene que ser así, porque la riqueza se encuentra en lo diferente. Pero, por encima de todas las demás cosas, TODOS los padres somos, muy… pero que muy…

…DE NUESTROS HIJOS. Siempre.

Que lo sepáis, queridos niños: nuestro mejor regalo, siempre seréis VOSOTROS:

 

Mi mejor regalo siempre serás tú, mi preciosa Lechona, y siempre serás tú, mi amadísimo Gorrioncillo.

 

Muchísimas gracias a todos los papis que conforman el colectivo Papás Blogueros, por esta maravillosa iniciativa de cara al próximo Día del Padre, que una vez más pone de manifiesto que otra paternidad es posible, una paternidad implicada, presencial, cariñosa, responsable, cuidadora y respetuosa. Y que remando juntos al final conseguiremos llegar al puerto que todos y todas deseamos. Al final, cambiaremos el mundo, ya lo veréis.

FELIZ PRÓXIMO DÍA DEL PADRE 


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Estudio sobre la paternidad, de Dodot

yo, con un cartel de promoción de #Papás Dodot.

 

– Abuelo… Oye, que ya lamento tener que dejarte, con lo buena que está la tarde y lo bien que se está aquí al solecito, pero se me hace tarde, y tengo que ir a por los niños al colegio…

– ¡Claro, hombre…! Tranquilo… Ve, que ya me quedo aquí yo… ¡Qué vida, esta…! Que en mis tiempos, ya corríamos para otras cosas…

– Hombre… Lo vuestro tendríais, digo yo, ¿no?

– Claro… Pero aquello era otra cosa… Había que correr, pero para comer. Todo el día segando en el campo, y tirando p’a casa de noche, con el lomo tieso. Esto que hacéis ahora de los hijos, estar todo el día encima y de aquí para allá… ¡Aquello era cosa de las mujeres!

– Ya imagino, ya… Ya sabes que ahora se lleva otra cosa. ¿Y si te dijera que, por ejemplo, hoy la gran mayoría de los hombres no solamente entendemos de pañales, sino que además los cambiamos? Y no pocos… El 85% de los padres hoy día en este país, se pringa las manos habitualmente con eso, y el 65% lo hace a diario. ¡Todos los días! ¡Ahí lo llevas…!

– Hmgfff… Ya no hay hombres como los de antes. ¡Vírgen santa…! Si me lo llegan a decir a mí eso cuando era un mozo…

– No, abuelo… No creas, que todavía quedan unos cuantos de los de tu época. Pero cada vez menos, eso es cierto. Lo que no tengo yo tan claro es que eso de que ya no haya, sea para peor, fíjate… Mira, abuelo, más detalles… Te diré que el 83% de los padres, asegura jugar con sus hijos cada día; un 64% los viste o desviste y un 62% los acuesta o da de comer. De cada 10, además, casi la mitad, 4, les sacan a pasear y les preparan su comida. ¡Casi la mitad! También te diré que hay bastante diferencia, eso sí, respecto a lo que se prefiere hacer con ellos, que ya te veo torciendo el ojo demasiado… Un 46% son los que prefieren por encima de todo, salir de paseo con sus pequeños, frente a un 15% que optan por el baño o un 13% que optan por acostarlos. Y otro ejemplo: solamente un 5% elige dar de comer… ¿Qué te parece?

– …¡Que muy recio y muy sano se crió tu padre con las migas que le daba tu abuela! ¡Que era gloria bendita ver comer a ese niño, madre mía…! Mi Manuela sí que cocinaba bien… No como ahora, que ya no ve tres pimientos y no se acerca a un fogón, pobrecita. ¡A sardinas, me tiene, fíjate…! Claro que ya nos apañamos con cualquier cosina de ná… Yo con una miaja queso y un trocino pan, ya me voy aviao p’a la cama…

– Te desvías, abueeeelo… Mira, además de cambiar pañales, casi todos, un 86%, utilizan alguna estrategia personalizada para hacerlo: les hablan, usan peluches, les cantan… Y te diré que un 54% de los padres españoles reconoce que le gustaría pasar más tiempo con sus hijos. Y sobre el 40% cree que concilia su vida laboral con la paternal de forma adecuada.

– ¿Conciliar…? Esos son inventos modernos. En mis tiempos se trabajaba. Y a destajo. Que el campo es muy sacrificado. Y en la fábrica, lo que mandaba el patrón… Y en la misa, el cura. No había más.

– Pues ahora también se trabaja, abuelo, pero poco a poco parece que los padres ya no se conforman simplemente con eso… Quieren implicarse más en el cuidado de los niños. Un 60% procura pasar más tiempo con los niños, cambiando los horarios de trabajo, y un 76% sí que se cogió la baja por paternidad que te da el Estado, por si no lo sabías. De todas maneras, como te decía, hay muchos todavía que parece que la cosa esta no va con ellos. Del porcentaje de los que no han reducido su jornada, menos de la mitad, un 43%, intenta al menos salir más rápido del curro para pasar más tiempo con sus hijos, y el 39% restante hace lo mismo que antes de ser padre. 3 de cada 4 padres se consideran más implicados en todo lo concerniente a sus hijos de lo que lo estuvieron sus padres con ellos en su día. Además, que también se interesan más en mantenerse informados: el 73% acude al pediatra cuando tienen alguna duda sobre el cuidado de sus hijos. Y de hecho, a veces se informan sin ni tan siquiera ir a la consulta. Un 58% buscan información directamente en Internet, y un 74% se informan por medio de blogs o foros sobre cuidados infantiles.

– Las dichosas maquinitas esas. ¡Yo no entiendo de eso, hijo…! Yo os veo todo el día pegados ahí, con el telefóno ese, que parece… que parece…

– ¡Pues luego cuando te enseñamos las fotos y los vídeos de los niños, bien que te gusta verlos! ¿Ehhhh…?

– ¡Hombre! Algo bueno tendrán que tener, eso sí… Con la de dinero que os cuestan… Anda que no le ha venido bien a tu abuela la pantalla esa grande, con los números ahí bien gordos…

– Anda abuelo… Venga, que tiro para el colegio ya…

– ¿Pues sabes qué te digo…? Que te acompaño, y me voy a ver a mis nietos… ¡Que me río a perder con las historias del Luisillo! ¡Qué jodío muchacho este, que la trae loca a la pobre profesora…! ¡Esa bendita mujer tiene ganado el cielo, te lo digo yo…!

 

Y esta podría ser perfectamente una conversación que cualquier padre más o menos joven, de mi generación, podría tener hoy mismo, sentado en cualquier banco de la calle, con su abuelo, o con un señor de aquella generación. ¿Verdad? Bueno. Más o menos… Yo ya no tengo abuelos para recrearlo in situ, pero no me cuesta imaginar algo así. Un choque cultural. Directamente.

Todos estos datos aparecidos arriba, sin embargo, son datos REALES. Recogidos por un “Estudio sobre la paternidad” que ha promovido la marca DODOT, recopilados a partir de encuestas online sobre un muestreo de 865 padres entrevistados. Datos que nos revelaron a los invitados de Madresfera al evento de presentación el pasado día 6, de dicho estudio, pensado para el lanzamiento de la campaña de su nuevo pañal, y cuyo objeto era conocer cuáles son los comportamientos más habituales en el cuidado de los hijos por parte de los padres, en nuestro país. Porque los padres, y de esto se han dado buena cuenta esta marca, somos TARGET. Porque los padres hoy día, y a los datos se remiten, están, estamos, cada día MÁS IMPLICADOS. Por pequeña que esta muestra de padres puedan considerarla algunos, sí que considero sin embargo que define una tendencia ciertamente evidente.

Soy de la opinión que, al igual que para un abuelo arquetipo de 85 años no sería entendible seguramente cómo llevamos hoy día los nuevos padres esto de “tener hijos”, lo mismo habrá de ser para nosotros, o los padres que vengan inmediatamente en los próximos años o décadas, algo ya inconcebible el pensar en los términos de aquellos, igual no tan lejanos, tiempos…

Poco a poco. Seguramente más lento de lo que debería, sí… Pero se va abriendo camino. Aquí os dejo el vídeo de su campaña, bastante acertada, a mi entender… Al menos, me quedo encantado de saber que hay marcas que piensan más allá del arquetipo y se atreven a presentar a los ya no tan escondidos padres que nos implicamos más. Eché en falta en la presentación datos relativos a la vertiente más “ecológica” de la elaboración, pero hasta en eso fueron muy atentos conmigo y me explicaron aspectos concretos, e incluso quedaron en hacerme llegar de forma personal información más específica. Y eso, qué menos, es de agradecer.

Juzguen ustedes.

 

PD: adjunto aquí escaneado el pdf del dossier de prensa con la información que nos ofrecieron, de este estudio.


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Bocadillo de calamares

29 DE ENERO. 2016

Es viernes por la noche. Unos cuantos tipos realizan una quedada. Es en el centro de Madrid. Algunos son de aquí; otros vienen de fuera. Todos se encuentran ahí por un motivo: al día siguiente, tienen, en cierto sentido, su… “día grande”. Han venido a una especie de encuentro, en este fin de semana, pero primero querían verse la noche antes, por aquello de ir calentando motores. Y a todos ellos les unen tres cosas:

  • Una: son blogueros. O bloggers, -que se dice en el argot-. ¿Y eso qué carajo es? Bueno, imagino que la pregunta carece de sentido, si ya estás leyendo esto, ¿verdad? Es gente… que escribe, que escribimos, en Internet.
  • Dos: son padres. Todos ellos. De uno, de dos, de tres… De seis. Y sí, acertaréis quienes penséis que, efectivamente, lo de antes va unido en cierta forma a esto. Son padres, que escriben. Normalmente, sobre cosas de… Padres.
  • Y tres: a todos, les preocupa, y mucho, su papel como tales; como padres. Como maridos. Como hombres. Les preocupa el presente, pero también el futuro; de ellos, de sus parejas, y por encima de lo demás, de sus hijos e hijas.

Algunos ya se conocían en persona; otros, de vista, o de las “redes”. Pero para la mayoría era la primera vez que se veían y encontraban en un cara a cara. Desvirtualizar, lo llaman a esto, también. Aquí tienen nombres para todo, esta gente.

Poco a poco van llegando todos: Fer, Manolo, Serafín, Joaquim, Carlos, Dani, David… y un servidor, que les escribe. Poco a poco las lenguas se sueltan, y a la par que la charla se anima, tambores de guerra van tronando en los fieros estómagos de estos muchachos. La promesa de la joya gastronómica de Madrid no se hace esperar. El bocata llama, y los chicos acuden, cruzando como una flecha los agrisados adoquines de una Plaza Mayor que les sonríe.

El bocata de calamares. Podría decirse bien: la humilde y esperada guinda de la noche. Todos caen en su magnético atractivo embriagador. Y la velada cumple con nota su objetivo. Ni posteriores raros brebajes de color rosa que algún avispado camarero pretende pasar por cócteles, pueden llevarse la sensación de que en esa noche ha ocurrido algo grande; como cuando uno encuentra a un hermano perdido, en cierta forma. Ya me entendéis.

Al día siguiente, la JORNADA: el encuentro de bloggers. Todavía se une algún papi más por allí, a la fiesta; una fiesta que supondrá, quizás, un antes y un después en todo este meollo. José María, Adrián, Pau… Gente noble, hermosa, comprometida. Como todos los presentes aquel glorioso día.

El fin de semana acaba, y uno se queda todavía con la piel erizada. La estática de lo vivido sigue flotando en el ambiente, echando sus hipnóticas chispas al aire. Ninguno vive de esto, pero de alguna manera, es un espaldarazo hacia el sentimiento cada vez más fuerte de que, por contra, esto SÍ VIVE ya en nosotros. El escribir, el compartir experiencias sobre la paternidad. 

Las semanas y los meses van pasando. Ese grupo de padres escritores, de papás blogueros, va creciendo, poco a poco. Organizándose. Planteando cosas. Estableciendo acciones. Alcanzando hitos. Se juntan para hacer campañas: graban vídeos, acuden a eventos… También cometen errores. Es inevitable en todo proceso de crecimiento y aprendizaje. Todo ello sin dejar de lado lo que les hace ser lo que son: letras. Hijos. Sentimientos. Valores sociales. Compromiso, en definitiva. Y ganas de cambiar este mundo a veces tan miserable. A veces tan duro. A veces tan caótico. A veces tan injusto. Pero se van haciendo su huequecito… Como hormiguitas. Todos, cada uno de ellos, con la misma sensación de que esto ya no se para…

18 DE FEBRERO DE 2017

Un año pasó de aquella primera reunión. Ahora, igualmente, se repite la misma jugada. Pero ya no son solamente ocho almas las que deciden acudir. Esta vez serán un buen puñado más; puede que el doble. Y nuevas sinergias, nuevos bríos, nuevas conversaciones, nuevas propuestas y nuevas alegrías saldrán de entre tanto abrazo paternal. Porque siguen siendo padres, y les sigue moviendo lo mismo que un año atrás. Este año, hay mucho que comentar: tienen más días de permiso por paternidad, cuando sus parejas den a luz a sus bebés. Algunos de ellos incluso han dado el pelotazo y sus trabajos en la red, o fuera de ella, se han empezado a abrir a audiencias mucho mayores. Todos, han afianzado su presencia en la misma sociedad, ¡qué narices! Y todos con la firme promesa de seguir dándole gas…

8 DE MAYO DE 2020

De aquel grupo inicial de padres comprometidos, alguno cayó ya por el camino. Era inevitable. ¿Pero queréis saber algo? Son muchos más los que han venido detrás. Los que se han unido. Los que han visto que aquí no solamente se escriben tontunas de calzonazos, sino que se trabaja por algo importante. Los que han decidido que también quieren dar un rumbo nuevo a su futuro. Los que tampoco se conforman con ser meros espectadores pasivos de las noticias escabrosas del Telediario de turno. Los que también quieren algo mejor en sus vidas, y en las de sus familias. Esta gente ya tiene su propia reunión anual organizada. Ya tienen claro el rumbo a seguir, y siguen codo a codo, igual de hormiguitas que siempre, picando en la sociedad, para tratar de inculcar lo que para ellos siempre fue, en definitiva, algo lógico y de recibo: un trato igualitario respecto a las mujeres; el fin de la violencia de género; el fin del abuso infantil; un compromiso equitativo y real respeto a los cuidados en casa y las tareas del hogar; la inclusión de las minorías desfavorecidas e “invisibles” de la sociedad…  Una vida, en definitiva, más justa, encaminada hacia la búsqueda de la felicidad familiar, más que en buscar el éxito laboral, por encima de todas las demás cosas. ¡Tantas y tantas cosas! Tan lógicas, y a la vez tan utópicas.

15 DE SEPTIEMBRE DE 2024

Este grupo de padres ya es un movimiento masivo nacional, y esta semilla del nuevo hombre contemporáneo parece arraigar con fuerza en muchos territorios. Se han promulgado leyes racionales para conciliar DE VERDAD vida laboral y familiar. Las industrias juguetera y de moda abrazan de una vez la política de elaboración de productos no sexistas. La lacra de la discriminación y la violencia hacia las mujeres parece mostrar signos de estancamiento, cuando no ya de claro descenso en algunos ámbitos. El índice de varones que deciden pedir reducciones de jornada por guarda legal en el trabajo no hace sino aumentar. Y se incentivan. La paternidad y la familia han conquistado definitivamente la agenda como punto prioritario y de máximo interés por parte de los políticos. Grupos de padres se encuentran por toda nuestra geografía, intentando hacerse un hueco en el planteamiento diario vital de cada barrio, haciendo de la necesidad de comunicarse, un hecho cotidiano al que dan rienda suelta sin pudor y sin vergüenza. “Hablar” parece ser la nueva consinga, gente… En las redes, y en la calle.

35 AÑOS DESPUÉS…

Daniela Jiménez Blanco es nombrada Presidenta del Gobierno. Creció y estudió aquí. Alba SanJuán Tomelloso es Premio Nóbel de Medicina. Creció y estudió aquí. Solamente son dos ejemplos de mujeres que han logrado copar los más altos cargos de prestigio en nuestra sociedad. Mujeres que pudieron desarrollarse física, mental, cultural y espiritualmente sin trabas, dependiendo únicamente de sus logros y su brillante esfuerzo, y que comparten responsabilidades codo a codo con sus iguales masculinos en idénticas condiciones sociales y laborales.

Ellas bien pueden ser nuestras hijas. Tu hija. Mi hija. Han podido crecer en un entorno verdaderamente sano, libre de etiquetas, libre de prejuicios y libre de todas aquellas mierdas que encorsetaban a las personas de su mismo género y que lacraban a sus madres solamente una generación atrás, por el simple hecho de nacer mujeres. Porque en un momento dado, sus padres, tú, yo, el vecino del 5º… comprendimos que el pasado en el que vivíamos no era el futuro que queríamos; ni para ellas ni para nosotros. Los hombres supimos, quisimos y pudimos ver ese cambio, y muchos de nosotros lo abrazamos. Porque vimos y comprendimos… Soñamos… Que era lo mejor y lo más justo. Costó… Costó mucho. Muchísimo. Un esfuerzo de cambio de mentalidad, generacional, infinito. Pero se hizo. Se pudo soñar… y se logró. Y ahora tenemos para nosotros y nuestra descendencia, el mundo que siempre quisimos tener.

 

Y despierto, y de nuevo regreso al presente... Al actual. Al inicio, o casi, de este bonito sueño utópico, o quizás no tan utópico, del que por otra parte, me siento muy orgulloso de formar. El sueño de luchar por un futuro mejor, para mis hijos, para todos. Un futuro, cuyas raíces bien pudieran hundirse, por qué no, y quién nos lo iba a decir, en un pequeño grupo de padres que un día decidieron juntarse…

…en torno a un hermoso, sabroso y muy madrileño, bocata de calamares.

el bocadillo de calamares del aniversario


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Colecho es amor

Adoro el colecho.

Mira, hoy me tiro a la piscina. Y me voy a posicionar. Con lo que os mola eso de generar polémicas, oye. No. En serio. Lo adoro… Sí, sí… Todo él. Todas sus partes. La CO, la LE y la CHO. Sobretodo… la CHO. LA CHO me fascina. Me tiene loco.

CHO, de choto… Ese aroma a choto cavernario que te asalta -“¡ZASCA!”-, con la más letal de sus pezuñas en todo el careto, a pezuña llena, ahí, como con saña, como gustándose, ¿sabes?, cuando regresas de hacer tu meada nocturna de subterfugio, al cubil, y abres de nuevo la puerta de la cueva, porque no vaya a ser que las muchachas se me despierten con el atronador rugido de la cadena, claro… Sí hombre, esa meada, ya sabes, la de cuando te levantas porque te meas, pero que en realidad te levantas más bien para librarte unos segundos de ese minicodo cariñoso y tan mono, que taladraba sin piedad tus queridos y sobrevalorados riñones.

Porque total, ese aroma a cueva, ese perfume a oso almizclero que inunda el ambiente, ese microclima de pedos acumulados y reconcentrados, de calcetines sudados y sobaquillos al pil pil que se genera con mucho y dedicado esfuerzo común… Eso, muchachos, esa atmósfera tan característica es… es… ¡No tiene precio! ¡Eso es… FAMILIA PURA, JODER! ¡La esencia vibrante y palpable de una comunidad amorosa, yaciente, armoniosa, que celebra su unión vital en el palacio del cariño que es ese colchón, digamos, de metro y pico! Entre aquellas paredes de ese cuarto de cuatro metros, que exudan amorrrr por cada gota del gotelet. Ese territorio sin ley pero con mucho lovin’ donde las tiránicas palabras -“Ehhh… ¿Por qué no te vas a tu camita, cariño…?”- o -“¿También el gato…?”-, se las lleva el viento: -“¡¡Vete, imposición… Huye, vil, volando para no regresar jamás…!!”-

Y es que yo solamente le veo ventajas al colecho. ¿Y lo bien que sienta ese masaje tailandés a base de patadas de karate en las lumbares? ¡¡La peña se deja una pasta en espás y salones de masajes, por lo que a mí me hacen de gratis en casa!! Luego están los que se quejan de que no tienen tiempo para jugar con los peques. ¡No entiendo a esos pobres desgraciados! ¡Si la noche es ideaaaaalll…! Yo me parto la caja (a veces, casi literal…) jugando con la peque al Twister cada madrugada. ¡No os imagináis la de formas extrañas y contorsiones que te puedes llegar a currar en un rato, para poder cuadrar aquello! ¡Es la caña…!

Y luego hay otros juegos: el del “Ninja”, por ejemplo; ese en que te toca estar durmiendo como estos tipos, con un ojo abierto y el otro cerrado, igual que los conejos, para evitar que la otra se despeñe colchón abajo por la esquina más insospechada… O el de las “Apuestas” (-“¿Cuánto te apuestas, Churri…, a que la niña se viene esta noche a nuestra cama, a eso de las tres, cuando esté en lo mejorcito del sueño…?”-), al que tanto me mola ganar… U otro que adoro, también: el “Quinto Levanta…”, en el que las dos tiran de la manta (o el nórdico), y se me quedan ahí las canillas medio al aire… ¡¡Jajajaja!! ¡Me encanta! ¿¿Cómo demonios puede alguien aburrirse en una casa en la que se practica colecho…?? Disfruto horrores.

También está ese punto… picantón. ¿Qué sería de las relaciones de pareja sin ese… plus, de estar, ahí ahí…? Con ese punch de tensión. Que si te rozo un pezón, que si te tiro un pellizco, que si espera que te abrazo, pero cuando esta se mueva un poco para el otro lado… -“¡Ahora, ahora, que ha virado hacia la almohada y me da tiempo para hacerte alguna cosa guarrona en los pies!”- Pues eso, que sería todo un auténtico muermazo, ¿no? Digo yo. El festival de la rutina… Hale, ¡ahí a lo fácil! A tiro hecho. Toda la cama para vosotros solos… ¡Puafff…! Vamos, follisqueo de burgués. Eso, para quien lo quiera.

En fin, que la gente que no colecha, de verdad, se lo pierde. Es toda una aventura. Te da un +20 en PX. Te mantiene alerta… Te mantiene guay, ahí, ojo avizor a las cositas, a los detalles… -“¡Papi, quiero agua!”- Y tu mente rauda y veloz, se despierta entre legañas como un rayo en mitad de las entrañas de la negra noche, oscura cual boca lobuna, y localizas ese vasito que se te olvidó coger antes… (Bueno, no se te olvidó; de hecho, está en SU habitación, perfectamente colocado en SU sitio, pero como se ha venido a la vuestra, pues no lo tienes a mano, en TU mesita de noche, claro, y toca levantarse, porque ella, la princesa de la casa, claro, no está para esas minucias cuando viene a veros con todo su amor, in de mídel of de nait…) Y eso da flow, tío… Da energía… Da buen rollo… Tienes ahí, la mente clara. Es un entreno. Eso, cuando seas un viejo chocho y senil en la residencia, seguro que lo agradeces; que sabrás en todo momento dónde tienes las pastillitas azules, verdes, y rojiblancas. Y es que estas cosas quedan… Quedan ahí, en la mente, grabadas onfayer, porque ahora estás ahí a tope. ¡Pim, Pim! Currándotelo mil.

Y mejoras la respuesta psicomotora, también… Esas toñas que te das con las puertas a oscuras. O ese muñequito invisible abandonado en mitad del pasillo que te clavas hasta lo profundo del metatarso, con el que te entran ganas repentinas de gritar a los cuatro vientos… lo hermoso que es ser padre y sentirse vivo. ¡Pues luego aprendes a esquivarlo, a gestionar el dolor! ¡Control emocional, gente! ¡Es total! Es un rollo muy guay…

Y luego está la poderosa influencia de la música… Que esa es otra también fantástica. ¡La música! !Qué sería este mundo sin la música, señores míos! Yo, que tengo el privilegio de tener un sueño tan ligero, de esos que se desvelan con una mosca asmática, me apasionan las noches de festival. Cuando llega el festival de mocos, mi cuerpo se tensiona… Me pide marcha… Empieza el concierto de sonidos, ronquidos, silbidos… Esos ritmos sincopados que se superponen unos a otros, taladrándome el oído, y que me tienen ahí toda la noche, a ritmo pelao, dándome palmaditas en las pantorrillas, tikití tikití tikití… Disfrutando como un enano y siguiendo la ola… ¡Para un friki de la percusión como yo, esas noches en vela son grandiosas! Mis dos chicas currándose una performans ahí a dúo, dándolo todo y poniendo toda la carne en el asador en la interpretación. ¡Mira, mira…! ¡¡Los pelos como escarpias, se me están poniendo, de solo pensarlo, tú…!! El colecho es puro groove. Maravilloso.

yo, en la cama, con un pie en la cara

Bueno, no os doy más la chapa. Lo dicho, que vamos, el colecho… Lo más. Lo más de lo más. Yo, ahí… A muerte con el colecho. Me encanta. Estoy enamorado, en serio. Fíjate, que hasta cuando suena la flauta y pillo un rincón de sofá en una siesta… ¡Oye! ¡Que me tengo que ir a por un Nenuco, para ponérmelo así bien acurrucado en el costillar! Que si no… como que no me llena a mí, la siesta; como que me falta algo, ¿sabes? Me queda un resquemor a la que me levanto, si no lo tengo, así como quemmm… mmmñééé. Ya sabes, ¿no?

Y lo mejor es que, ahora, a la que venga el bebé, con la cuna de colecho, ya va a ser la FIESTA TOTAL. ¡Me encanta mi familia!

Soy un afortunado, realmente. Y tú también. Y lo sabes. Tú me entiendes. Porque también sabes lo mucho que mola…

…El COLECHO.

 

 


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Gritest Jits #Speisial Tuiter Edision 2016

Los Grandes Momentos de la incipiente vida de mi Lechona.

 

Qué rápido ha pasado este año,  ¿verdad, cariño…? ¡Qué rápido pasa todo, en realidad!

Este año, por fin, ha sido el año en que decidí lanzarme al mundillo de las redes sociales. Y precisamente la primera en estrenar, fue Twitter (¡gracias, Joaqui, por ese pequeño gran empujón, crack…!), la reina de las rrss raudas y veloces.

Y es precisamente Twitter lo que he escogido para cerrar este año bloguero 2016, tan irregular y a la vez tan apasionante. Para crear… ¡¡Tacháááánnn…!! El primer Gritest Jits #Speisial Tuiter Edision. Porque en esa pequeña ventana, la de los cientipico caracteres del pajarillo azul, he podido ir dejando pequeños retazos de tu personalidad, de tu gran genialidad, que por unas causas u otras, no han tenido cabida por aquí, que es donde deberían haber asomado. Pequeñas pinceladas que pude ir recogiendo casi por azar, y que no quiero perderlas en el negro abismo de un time line que antes o después tenderá inevitablemente a infinito… Porque esta de aquí, mi querida pequeñuela, también has sido, y eres… tú.

Releo ahora algunas cosas, sabiendo que en septiembre cumpliste solamente 3 añitos, y sigo alucinado…. (Amor de padre, lo sé; pero déjame que lo saboree, porfa…)

Al lío. En riguroso orden cronológico, aquí tienes tu recopilación de lechonadas “GRANDES MOMENTOS TUITEROS DEL 2016”:

 

Por todas estas cosas… Por tu día a día… Por ser quien eres y crecer como estás creciendo… Papi sigue siendo, lógicamente, tu fan nº1.

…¿Ya te he dicho que ME MUERO DE GANAS POR COMPROBAR QUÉ NOS VA A DEPARAR ESTE NUEVO 2017?

Papi te quiere… ¡Infinito más un montón!


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Para el resto de tu vida, y más allá

NIVEL A – SUPERVIVENCIA DIARIA

Madrugas. Te vas apañando rápido con tus cosas, y despiertas a la prole. ¿Leche? Puesta… ¿Tostadas, galletas? En la mesa… -“¡Veeeenga, espabilad, que se os pegan las sábanas…!”- Su ropa, colocada. Muda preparada. ¿Apaños para el bocata del recreo? Vale. Los tienes, así que al lío, mientras uno devora y el otro sigue moscas con la mirada… Las dichosas zapatillas; -“Dame que te peine esos malos pelos, ¡y tú ve llamando el ascensor mientras cogemos el carrito, y zumbando para el cole…! ¿Se me olvida algo? Bueno, da igual…”-

5 pm. A por los enanos al cole. Un poco de parque; quizás alguna extraescolar. Vas a aprovechar a acercarte a la frutería, que no os quedan mandarinas y ya de paso miras algo para cenar en la pescadería, y ellos mientras, como ya hace frío, suben a casa. Llegas; recoges la compra. -“Tú baño, yo cena, va…”-. El reloj y un bendito jaleo deciden jurarse amor eterno, y para cuando te quieres dar cuenta estás con el dientes-pijama-y-a-la-cama, y el cuento que habéis pillado de la biblioteca, bajo tu brazo. -“Hoy no quieres ese, y quieres el tostón de princesas rosas de siempre… Bueno, da igual…”-

Bendito silencio, solamente roto por algún cabezazo furtivo de sofá… cuando alguno os lo podéis permitir. Recoges la cocina, hecha un asquito, que ahora tienes que prepararte la comida de mañana y plancharte ese pantalón, venga. Bueno, de eso pasas; total, no está tan supremamente arrugado. Prefieres ducharte. O mejor, mañana cuando te levantes… ¡Sí,  eso! Que hoy no hay cuerpo ya. Y la oscuridad conquista de nuevo tus párpados, haciendo inútiles los duros esfuerzos que tus manos hacen por sostener ese libro que cae irremediablemente a plomo entre los pliegues de las sábanas. -“Así no lo acabaré en la vida… Bueno, da igualzzzz… zzz…”-

NIVEL B – MUNDANO SEMANAL

Echas mano del bote de los bolis; al quinto que pruebas das con el bueno, con el que pinta. El post-it de papel se va llenando con palabras precedidas de guiones: – Suavizante – Latas – 18 litros de leche – Pasta de dientes – Huevos – Pan de molde – ¡Bolsas de la aspiradora! ¡Muy importante! -“¿Qué más…? ¡Jabón Lagarto, eso…!”- Papel del Walter – Limones – Champú Baby Care Jarenagüer, que está de oferta… -“¿Llevo pasta fresca, o mejor compro masa de hojaldre…? Bueno, da igual…”-

En el chino de al lado resulta que no tienen esa Goma Eva del color que necesitas para la tarea del cole. Este finde toca con los abuelos el sábado, pero tendrá que ser breve, porque hay que preparar el disfraz para la fiesta de cumple de Pepín, que es el domingo, ya que el viernes tarde ya lo tendrás echado porque hay que cortarle ese flequillo que ya parece una cortina. -“¿Sólo tienes hueco para las 6:30, hijamía…? Bueno, da igual…”-

NIVEL C – MENSUALMENTE PLAUSIBLE

Te echas las manos a la cabeza… -“¡Este mes toca el numerito del coche, ITV, IBI, y la cita con el dentista, más tres cumpleaños y una boda! ¡Cojonudo!”- A la vez que abres la web virtual de tu banco, en otra pestaña andas revisando el número del sorteo de los ciegos de anoche. -“¡Perra suerte…! Bueno, da igual…”-

El plan del finde que viene es salir de tiendas, porque los enanos no entran ya en esos pantalones y tienen las zapas con medio dedo por fuera, casi. Ellos crecen por momentos, y no, no esperan a las rebajas. Además, ese abrigo está hecho un asco, ya de paso. -“El mío también, así que lo mismo podría… No sé… …Bueno, da igual…”-

NIVEL D – TRIMESTRALMENTE PILLADO

O pillas ese vuelo ya, o sabes que lo vas a lamentar. Y más te vale reservar ese apartamento, porque sabes que luego vuelan. Que los descuentos, multiplicados por toda la panda, es un buen pico, a lo tonto. Aquella cena con ex compañeros para fin de año va sin novedades, y por fin has renovado en el último momento las clases de pintura para el resto del trimestre, así que lo del enano está cubierto por ese lado. Y como has domiciliado por fin, lo de la natación, es otro quebradero menos de cabeza. -“Para febrero o marzo, deberíamos gastar ese finde romántico de regalo, ¿no? Aunque lo mismo en mayo lo aprovechamos mejor, que hará mejor tiempo… O para junio, quizás. …Bueno, da igual.”-

NIVEL E – ANUALMENTE COMPRENSIBLE

Entras en su habitación y ves que algo no cuadra. Todo parece pequeño, y caes en que antes o después habrá que cambiarles la cama; que ponerles una mesa de estudio y quitar la lámpara de nubecillas de colorines y poner flexos más funcionales. En el coche ya no cabéis y este es el verano en que volarán libres de vuestras alas en su primera quincena por ahí, de campamento. -“O a lo mejor al mayor lo mandamos al extranjero, jeje… Bueno, da igual…”-

 

Todo esto son ejemplos sencillos en que bien o mal podemos vernos reflejados cada uno de nosotros en un momento dado, supongo. Estados diversos en los que estructuramos nuestra vida, en función de las necesidades que nos arrojamos, de cara a nuestros hijos y nuestra familia, expuestos en orden de “prioridad”. Pero he encontrado un nivel más… Un nivel más profundo, un nivel que va más allá…

NIVEL F – PARA TODA LA VIDA

¿Estás haciendo algo para asegurar su futuro? ¿Tienes asegurado el sustento de tu familia para los próximos… X años? ¿Tiene tu familia la capacidad de seguir adelante, si algún día te ocurriera algún tipo de problema? ¿Qué sucedería con los críos si se produce una ruptura entre tu madre (o pareja) y tú? ¿En qué situación os quedaríais cada uno? ¿Y en qué situación se quedarían vuestros pequeños, si alguna vez les faltasen sus padres el día de mañana, y siguen siendo menores de edad…?

-“…Bueno… DA IGUAL”-

…¿¿Da igual?? Pues igual no. A lo mejor, NO da igual. A lo mejor, tus tareas cotidianas, las más inmediatas, te tienen tan comprensiblemente centrado y ocupado, o centrada y ocupada, que no te paras a pensar en lo primero en lo que pensaste cuando quisiste traer un bebé a este mundo:

-“YA NO HAY VUELTA ATRÁS. ES UN BEBÉ. Y VA A SER MI HIJO O MI HIJA… PARA SIEMPRE”-

yo, con cara de estar pensando cosas serias.

Porque a lo mejor… (y esto ya es un criterio personal), deberíamos pensar no solamente en lo inmediato, en lo que toca ya… Esta tarde; esta noche. O mañana, o en esta semana o en este mes. En ir sorteando los baches más inmediatos que se nos presentan, y ya está, vaya. Quizás, como padres supuestamente responsables, deberíamos tener siempre presente que el regalo que decidimos hacer a este mundo, ese acto de amor encarnado, que es nuestro hijo o hija, requiere por nuestra parte el hacer unos deberes que no siempre son agradables de hacer, o sobre los que pensar. De esos que nos dan pereza vital. De esos que parece que son eternamente aplazables, porque uno nunca ve el momento de ponerse con… aquello; con los reyes del… -“Sí; debería…”-

Abrir un fondo para los futuros estudios de los hijos. O revisar o crearte un buen seguro de vida que permita a tu familia quedar bien cubiertos, quizás…

Jamás, cuando era más joven, pensé o me planteé la idea de que alguna vez haría testamento.

Pues bien… La semana pasada, con 38 años, lo hice. Lo hicimos. Churri y yo. Y me sentí… extrañamente bien.

Porque las cosas… pasan. Un accidente de tráfico, o laboral. Una enfermedad fulminante. Un atropello. El tarado de turno con una bomba; o simplemente con una navaja bajo la mano y un mono de caballo bajo el pecho. Una maceta perdida de una cornisa en un día de viento…

Esa, esa es la lotería que nadie quiere, pero que estamos hartos de ver en la tele o por el barrio, que también va tocando por ahí… Y cuando eres consciente y sumas el “que eso también te puede pasar a ti”, con “el ahora que tienes bocas pequeñas a tu cargo”, el resultado hace que la película cambie totalmente.

Porque efectivamente, ejercitar la paternidad de una manera seria e implicada, trae consigo el hecho de que te convertirás de la noche a la mañana en alguien que ya está mirando más allá de su propio obligo, y más allá del día de hoy. “Cuidado”, “previsión”, “responsabilidad”, “planificación”, “regularización”, “estabilidad”, “seguridad”… Palabras que podrían provocar una buena urticaria en un atolondrado adolescente, empiezan sin embargo a resonar poco a poco como un martillo en la cabeza de ese adulto auténtico en que te has convertido de un plumazo cuando tienes un crío.

Porque tener hijos va más allá de cambiar un pañal o dos. Va más allá de si le doy seis galletas Chiquilín, o rebanada y media de pan de molde con mantequilla y mermelada de ciruela. Va más allá de si le compro el patinete o si le llevo a trotar por las peñas del monte del pueblo de al lado. Va más allá de si hago la lista de la compra para toda la semana, o le renuevo el armario para la temporada de invierno, porque lo del año anterior ya le quedó pequeño…

Tener hijos es un plan a ejecutar para el resto de tu vida… y más allá. Es como una lata de sardinas que, una vez abierta, ya no puedes volver a cerrar. Y es algo en lo que deberás trabajar, más allá de los niveles A, B, C o D, también a medio, y también a largo plazo. A larguííííísimo plazo. Tan largo será el plazo, que si haces las cosas como deberías, seguramente sigas interviniendo en este juego aunque ya estés fuera del tablero. ¿Has pensado en una mínima estabilidad económica eventual para un futuro? ¿En el mejor tutor legal posible acorde a vuestros deseos y expectativas…?

Porque a veces, hay deberes que NOS TOCA hacer, por incómodos, ásperos, coñazos o tabúes que nos resulten. Porque a veces… solamente, a veces, las cosas NO deberían darnos igual. Hay “daiguales” que quizás no nos deberíamos permitir aplazar eternamente. ¿No es así…? O eso creo, actualmente.

Así que, dime… ¿Tienes los deberes hechos, o también eres de los de…”-Bueno… Ya lo haremos, que DA IGUAL”-.


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#25N

Hoy es 25 de noviembre:

DÍA INTERNACIONAL DE LA ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

Espero que cuando mi pequeña llegue a ser una mujer adulta, que cuando mi querida Churri llegue a abuelita jubilada, no tengan que leer este titular en los medios de actualidad, sino que este titular haya pasado a formar parte de los planes de estudio de las asignaturas de HISTORIA.

Hay que seguir en la lucha. Ni una muerte más. Ni un maltrato más.

Os quiero.


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Mascotas

Siempre me ha maravillado la capacidad que tienen los docentes (algunos, al menos…) en lo que a generar entusiasmo e ilusión se refiere en sus pequeños pupilos. Es algo fantástico y realmente digno de admiración.

En el cole de la niña, han empezado el curso trabajando con un proyecto sobre dinosaurios. ¿Y por qué dinosaurios? Pues no lo sé. Igual podría haber sido sobre alienígenas. O sobre tetrabricks. ¿Qué mas da? Realmente tampoco me importa. De hecho, prefiero los dinosaurios a muchas otras cosas. ¡Me encantan los dinos!

Pues veréis. Resulta que en la clase, como en muchas otras clases de este mundo mundial, los enanos tienen una mascota; una mascota de clase. Hasta ahí, todo normal, ¿verdad? Pero esta no es una mascota cualquiera, y es por eso que hay dos cosas que me encantan flipan de esta mascota en particular:

  • Lo primero: la mascota… ¡¡Es un dinosaurio!! Como no podía ser de otra manera. Y no uno cualquiera… ¡¡¡Un auténtico Tyrannosaurus-Rex!!! ¿No es grandioso? Podría ser un divertido y anodino Triceratops herbívoro, o un complaciente y aburrido Apatosaurus cuellilargo… ¡Pero no! En un auténtico, feroz y formidable T-Rex. Y lo mejor de todo, es que el amigo se llama… ¡¡Felipe!! ¡Sí, sí… en serio! Felipe, como el Borbón. Todo cobra sentido. Es un rey, el rey de los dinosaurios. Así que el nombre le queda que ni pintado.
  • Y lo segundo…: su tamaño. ¡Es un bicharraco bieeeen grande. ¡En serio! Es la mitad de mi hija, por lo menos… Y pesa. Algunos diréis: -“Qué coñazo para los niños, ¿no…?”- Pues sí, quizás sí, ese pequeño punto no lo negaré, voto a tal. Pero ya que te traes un bicho a casa… ¡¡Por Crom, qué menos que sea algo más grande que las pelusas que merodean por debajo del sofá…!! ¿No…? Digo yo… Y si es un Tyrano, qué menos que imponga un poco… Para un titán carnívoro, un voraz depredador, el tamaño SÍ debería importar…

Un T-Rex es la mascota de la clase

El caso es que la niña salió el viernes del cole con su mascota bajo el brazo y en pleno subidón. Y es que, como digo, este tipo de acciones, generan todo un torrente de hype (que dicen ahora los modernillos) entre la chiquillería, ya que cada semana es un compañero el que se lleva al bicho a casa, para cuidarle, mimarle y achucharle mucho durante tooooodo un largo finde. Y este finde, por fin, tras unas cuantas largas semanas de espera, ¡nos ha tocado llevarnos a Felipín a casa!

Y aquí es donde entra el papel de los padres. ¿Qué se hace con esto? ¿Qué hacemos? Pues nosotros, lo hemos pasado muy bien. Hemos arañado, hemos corrido, hemos acosado a indefensas presas, hemos mordido, hemos salido a tomar el aire y a conocer al resto de la familia, hemos peleado con el gato por la supremacía del sofá… Quizás para otros padres, el tener que cargar con semejante bicho durante un finde entero, maldita la gracia que les haga. Lo sé, y me hago cargo. Me consta, de hecho. Pero como todo en esta vida, las cosas hay que tomárselas dependiendo del punto de vista con que las miremos. Puede resultar un trasto… O puedes tratar de sacarle partido… ¿Verdad? Porque para algo, tu hija lleva muchas semanas esperando ESTE momento. Y solamente por eso, ya merece que le hagamos un poco de caso al bicho.

Para mí, ha sido todo un auténtico puntazo poder disfrutar de este pedazo de muñeco, de Felipe. He hecho mía la ilusión de la niña por tenerlo, y a lo mejor, gracias a eso, el bueno de Felipe no ha quedado aparcado en un rincón de casa, olvidado durante dos días tras el subidón inicial. Tal podría haber sido el caso, pero no… Un poco de humor y una pizca de interés, sigue siendo un cóctel que hace milagros. 

Y he aquí que gracias a lo fotogénico que es, hemos sacado un buen partido de aquí mi nuevo amigo escamoso, y me he tirado mayormente el domingo, espameando de lo lindo con él a través del tuiter. Y ha sido muyyyy divertido. ¡Gracias mil a todos y cada uno que de alguna forma, habéis hecho un guiño prehistórico por aquí…! Estas, si las queréis repasar, son las huellas que esta bestia jurásica ha ido dejando como rastro, a lo largo de este finde…

Te echaremos de menos en casa, oh, Felipe, Rex de reyes. Mañana será otra semana, y partirás de nuevo hacia otros hogares. Pero espero que recuerdes la experiencia de este fin de semana. O quizás no… Estas cosas mundanas seguramente estén más allá del interés de un regio ilustre como tú. En cualquier caso, ha sido un placer disfrutar de tu compañía, y sabes que nuestro territorio siempre será tu territorio. Fuiste una genial mascota por un par de días, y siempre te recordaremos.

Gracias a la profe, por tener una mascota tan genial. Mi querida Lechona te lo agradece. Y nosotros, sus padres, también.

Nunca cambies, Felipe. Te queremos.

Y sigue disfrutando, poderoso. Tal es tu destino… 


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Cómo te recibieron los cielos

Te has hecho esperar, ¿eh, sobrina…?

Solamente ya por lo que ha tardado tu padre en encontrar a su pareja ideal; por lo que han tardado los astros en alinearse en conjunción cósmica para arrancar y llegar a ese punto de madurez exacto que uno necesita para cosechar ese paso… ¡Y aunque llegas con días de adelanto, también te has hecho muuuuucho de rogar a la hora de querer salir! ¡¡Vaya vaya, contigo…!!

Bueno, pues aquí está ya tu futuro tío favorito haciéndote un primer regalo, que tras una primera vez, ya pinta casi para tradición. Y es que, aquí tu tío, se pasa la mitad del día en las nubes; en los cielos, como los pájarillos. Y por tanto, he vuelto a pensar, qué mejor que regalarte unas primeras instantáneas de cómo ha recibido tu llegada nuestro mundo, que ahora ya es también, por derecho de nacimiento, desde hoy y para siempre, TU MUNDO.

Son un detalle. Apenas una imagen. Un instante fugaz. Pero capturados para siempre, para la posteridad. Y PARA TI. Son la secuencia de cómo te recibieron los cielos, mi querida niña… La noche, el amanecer y la primera puesta de sol del día que naciste, de tus primeros instantes de existencia. Déjame que te lo cuente. Déjame que te lo enseñe…

 

En la noche del día en que naciste, la luna asomaba clara, pero perfilada. Delgadita. Finita y delicada, como puedes apreciarla precisamente en esos únicos días del mes en que justo por eso, por estar así, nos ofrece la mejor de sus sonrisas; esas que van de oreja a oreja. Como queriendo anunciar de esta manera que algo hermoso estaba a punto de llegar a este mundo…

Noche cerrada y luna de fondo

La mañana salió clara, de típico día que promete soleado y totalmente despejado. El sol, asomando alegre, con todo su calorcito y toda su energía, fuerza y esplendor, ofreciéndonos sus primeros rayos. Luz nueva, para estrenar un día en que te estrenarás como personita. El inmenso azul teñido de los primeros naranjas del alba, toooooooodo para ti.

No se me ocurre una mañana más bonita para venir a presentarte a este mundo. Y remontando la jornada, fue sobre el mediodía, cuando el sol estaba bien arriba, cuando decidiste, después de día y medio, por fin, salir a probar el sabor de tu primera bocanada de aire fresco.

El amanecer de tu primer día

Agotada, agotados tú y tus padres, terminando la jornada, el cielo de tu primer día con nosotros, del día en que naciste, se dignó a ofrecerte, rindiéndote pleitesía, un primer homenaje en forma de una preciosa puesta de sol. 

Tu primer atardecer

Así fue como lucieron los cielos en el día en que llegaste, querida M. Un día, simplemente perfecto. Maravilloso. Un precioso día de otoño. Un precioso 28 de septiembre para el recuerdo. No se puede pedir más.

Este es mi primer regalo que te ofrezco, mi pequeña sobrina: el día que naciste, capturado para siempre. PARA TI.

Todavía no te he visto, y ya te quiero un montón, pequeña…

¡¡BIENVENIDA!!