¡¡¡…Y yo con estas barbas!!!

Relatos sobre mis experiencias y expectativas como padre novato


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Cómo te recibieron los cielos

Te has hecho esperar, ¿eh, sobrina…?

Solamente ya por lo que ha tardado tu padre en encontrar a su pareja ideal; por lo que han tardado los astros en alinearse en conjunción cósmica para arrancar y llegar a ese punto de madurez exacto que uno necesita para cosechar ese paso… ¡Y aunque llegas con días de adelanto, también te has hecho muuuuucho de rogar a la hora de querer salir! ¡¡Vaya vaya, contigo…!!

Bueno, pues aquí está ya tu futuro tío favorito haciéndote un primer regalo, que tras una primera vez, ya pinta casi para tradición. Y es que, aquí tu tío, se pasa la mitad del día en las nubes; en los cielos, como los pájarillos. Y por tanto, he vuelto a pensar, qué mejor que regalarte unas primeras instantáneas de cómo ha recibido tu llegada nuestro mundo, que ahora ya es también, por derecho de nacimiento, desde hoy y para siempre, TU MUNDO.

Son un detalle. Apenas una imagen. Un instante fugaz. Pero capturados para siempre, para la posteridad. Y PARA TI. Son la secuencia de cómo te recibieron los cielos, mi querida niña… La noche, el amanecer y la primera puesta de sol del día que naciste, de tus primeros instantes de existencia. Déjame que te lo cuente. Déjame que te lo enseñe…

 

En la noche del día en que naciste, la luna asomaba clara, pero perfilada. Delgadita. Finita y delicada, como puedes apreciarla precisamente en esos únicos días del mes en que justo por eso, por estar así, nos ofrece la mejor de sus sonrisas; esas que van de oreja a oreja. Como queriendo anunciar de esta manera que algo hermoso estaba a punto de llegar a este mundo…

Noche cerrada y luna de fondo

La mañana salió clara, de típico día que promete soleado y totalmente despejado. El sol, asomando alegre, con todo su calorcito y toda su energía, fuerza y esplendor, ofreciéndonos sus primeros rayos. Luz nueva, para estrenar un día en que te estrenarás como personita. El inmenso azul teñido de los primeros naranjas del alba, toooooooodo para ti.

No se me ocurre una mañana más bonita para venir a presentarte a este mundo. Y remontando la jornada, fue sobre el mediodía, cuando el sol estaba bien arriba, cuando decidiste, después de día y medio, por fin, salir a probar el sabor de tu primera bocanada de aire fresco.

El amanecer de tu primer día

Agotada, agotados tú y tus padres, terminando la jornada, el cielo de tu primer día con nosotros, del día en que naciste, se dignó a ofrecerte, rindiéndote pleitesía, un primer homenaje en forma de una preciosa puesta de sol. 

Tu primer atardecer

Así fue como lucieron los cielos en el día en que llegaste, querida M. Un día, simplemente perfecto. Maravilloso. Un precioso día de otoño. Un precioso 28 de septiembre para el recuerdo. No se puede pedir más.

Este es mi primer regalo que te ofrezco, mi pequeña sobrina: el día que naciste, capturado para siempre. PARA TI.

Todavía no te he visto, y ya te quiero un montón, pequeña…

¡¡BIENVENIDA!!


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¡Feliz cumpletrés!

TRES. Ya… TRES.

Tres. Uno de los números y símbolos más importantes y venerados en la historia de la civilización humana por sus múltiples significados, atributos y aplicaciones. Es el segundo número primo y el primer número primo impar. Además, el 3 es el primer número primo de Fermat. Vamos… una cosa muy loca. Como tu cabecita.

Tres. Como la línea que trazaste sin querer en nuestra vida. El pasado, antes de que llegaras. Nuestro presente. El ahora. Contigo. Y el futuro. Todo lo que nos espera.

Tres. Como esa famosa regla aritmética a la que todo el mundo acude cuando tienes que solucionar un problema y buscas la manera más sencilla de apañarlo. Bendita regla de tres.

Tres. Como las veces que pienso cada día, cada vez que entro a tu cuarto, eso de -“Tengo que ponerte las estanterías en la pared, pero ya mismo…”-

Tres. Como las palabras que césar pronunció: VINI. VIDI. VINCI. Y es lo que hiciste de tu llegada a nuestra vida: un triunfo.

Tres. Como la tríada de cosas importantes de la vida: salud, dinero y amor. A mí, dame salud, que lo del dinero, con ir tirando ya me vale… Y amor… Amor, es lo que tengo en casa, correteando, chillando, jugando, abrazando, exasperando y creciendo. Sobre todo… creciendo.

Tres. Como los estados en que puedes transformarme a tu antojo, cuando menos me lo espero: me derrites, me evaporas y me petrificas. O me conviertes en un animal, gritón y enfadica; en un vegetal, fundido y rendido en la cama cada noche, o en un mineral, duro como la roca, cuando toca ponerme firme frente a tus pucheros sibilinos. Tú solita te bastas para todo eso.

Tres. Como los sitios por donde prometo ir a buscarte, cada vez que me necesites y me pidas auxilio en esta y en cualquier otra vida: por tierra, mar y cielo. Allí estaré.

Tres. Como los puntos que da ese famoso tiro exterior que, entrando en la canasta contraria sobre la bocina tras la cuenta atrás, todos hemos lanzado en nuestras cabezas alguna vez, para darnos alegría y gloria eternas. Aunque luego la eternidad durara lo que se tarda en abrir los ojos.

Tres. Como los cerditos del cuento, los famosos mosqueteros de Alejandro Dumas o los corsarios de Emilio Salgari. Productos de fantasía, tan necesaria e inspiradora como el aire con que llenamos nuestros pulmones a cada bocanada.

Tres. Como los colores primarios de la luz, rojo, verde y azul, que son la base para construir esa mirada de millones de colores que tanto nos hace falta para transformar cada mañana este mundo duro y gris que nos rodea. Los ojos con que me haces mirarte. Con que me haces mirarlo todo.

Tres. Como los deseos del genio de la lámpara. Ojalá encuentres tú una, mi niña, y tengas la cabecita amueblada para pedirlos con buen criterio.

Tres. Como aquellos ideales revolucionarios: libertad, igualdad y fraternidad, con que se trató de dibujar un nuevo mundo, mejor y más justo para todos. Creo que nos quedamos en algún punto del boceto, y me temo que tocará seguir empuñando el pincel y el lapicero. No queda otra.

Tres. Como las medallas de la victoria. Eres mi oro, mi plata y mi bronce. La mayor de mis proezas. El mayor de mis logros.

Tres. Como los Reyes que vinieron de oriente y te llenan los zapatos de regalos cada mañana del 6 de enero.

Tres. Como los abrazos y los besos que te daré esta tarde cuando llegue a casa. Como también, las veces que he tenido que pellizcarme esta mañana, al ver tu carita dormida, tierna, risueña, estirada toda tú en nuestra cama como si de un chicle se tratara, para comprobar que sí, que es cierto, que mi pequeña se hace mayor…

Que hoy, porque todavía me parece como un sueño, mi niña…

…ya cumples TRES.

FELIZ CUMPLEAÑOS, MI PEQUEÑA LECHONA.


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Fronteras que hay que pasar

El cartel del Charlot de la Escuela Bélgica.

Hoy era un día señalado en el calendario; con una enorme X luminosa y chispeante señalando una frontera.

Hoy, cariño, has ido a tu pequeña escuela infantil, por última vez. Hoy ha sido tu… último día. 

¿Y por qué será que me duele…? ¿Qué es esta congoja que noto? ¿Esta especie de run run en mi cabeza…? Quizás, imagino, son los golpes que me da la certeza de saber que hoy, eres un poco menos mi bebé, y un poco más mi niña. ¡Y digo “un poco“, por no decir “del todo“, ojocuidao! Hoy, dejas atrás uno de esos peldaños tan característicos de esa escalera que se llama CRECER. Que se llama HACERSE MAYOR.

Se me hace raro pensar en términos de “último” precisamente sobre un ser tan joven, tan pequeña como eres todavía… Al menos, a mis ojos. Y es que me siento raro. Porque adoro a mi bebé. Bien es cierto que ya hace mucho tiempo que no te considero un bebé, vale… Pero eso hoy me da igual; hoy vuelves a ser mi bebé, por un momento. Y mi bebé, definitivamente… se me va. Se escapa. Sale corriendo, para convertirse en otra cosa. Alguien mejor, más grande, más desarrollada, más inteligente, más hábil, más… de todo. Pero menos bebé. Nada bebé.

Y es que me has convertido, cariño mío. Me has llevado irremediablemente hacia la fe de tu religión: la religión de los bebés. Yo, que era un antibebé, ahora soy el fan número uno; el Ministro del Interior de la Iglesia del Bebé. Bebéfilo hasta las trancas, el tuétano y donde sea, si es que tal expresión existe.

Y la escuela infantil… pues era frontera. Una línea delimitadora de las que marcarán el hito completo que llegará a ser tu vida. Algo por donde empezar, y que alguna vez habría que superar, para continuar creciendo. Ha sido un segundo hogar. Así de claro. No abriré aquí debates de si escuelas infantiles sí o no (y menos yo, defensor de esta etapa primera del desarrollo infantil): nosotros te llevamos, te dejamos en sus manos, te quedaste al cuidado de estupendas profesionales y has sido tratada con mucho cariño y respeto durante estos años. Y mucho más que eso. Y eso a mí, me vale. Y mucho más que simplemente “me vale”… El caso es que entraste siendo un verdadero bebé, un bebé de verdad… y ahora, te vas.

Allí te han cuidado… Te han acompañado… Te han alimentado… Te han vestido… Te han enseñado un montón de cosas… Allí has hecho tus primeros amigos. Al igual que en casa, es allí donde has mostrado tus primeros enfados, tus primeras alegrías, manifestado tus primeras sorpresas…

El cartel del hall de la Escuela Bélgica.

Y todo eso se acaba hoy. Y no puedo evitar sentirme triste, yo, que fui y sigo siendo el rey del Pueblo-Que-No-Quiere-Crecer; un maldito Peter Pan venido a adulto muy a su pesar.

Yo, tu padre, estuve en una “guardería” hasta los seis años, para entrar directamente a lo que antes se llamaba 1º de EBG. Y tengo maravillosos recuerdos de mi paso por allí, parte fundamental de mi infancia y mi historia. (Bueno, no tantos, no me pasaré de listo, que la memoria no perdona…) Pero sí mantengo muchas sensaciones. Y una de las cosas que más me apena, es que con tus tres añitos todavía sin cumplir, todas estas vivencias las olvidarás, casi seguro. Tu mente adolescente y adulta (y más si sales a mí, con mi memoria de Dory…), no recordará por desgracia nada de esta maravillosa etapa: olvidarás seguramente a los que ahora son tus primeros amigos. A tus maestras; a los juguetes y materiales de los que te rodeas cada día… Los ruidos, los olores, las voces…

Parte de la nueva decoración.

Pero muchas sensaciones, sí que permanecerán, seguro. Y aquí estaremos tus padres para recordártelas. Y ahí quedará también la estupenda labor pedagógica, educativa y vital de todas estas mujeres que se volcaron estos primeros años de tu corta vida para sembrar la semilla de la mujer en que tú te convertirás el día de mañana, mi pequeña lechona. Quedará para siempre, dentro de ti. Y eso es un tesoro de un valor que no puede medirse.

Hoy siento mucha pena, porque mi pequeña bebé cruza una frontera; se me va de las manos del todo, y me tengo que despedir definitivamente de ella. Y cuanto más lo pienso, más vértigo me da y más vueltas me da la cabeza. Hoy pasarás esta frontera invisible de forma alegre, inconsciente en realidad de este pequeño hito de tu corta vida acaba y lo que implica, y ya nada volverá a ser lo mismo.

Alegrarse y entristecerse a la vez es uno de esos raros privilegios de los que hoy admito estoy disfrutando a raudales. En el rostro… En cada poro de mi piel… Pero la realidad manda, mi pequeña lechona… Y el reloj, por mucho que a veces lo desee, no deja de correr. Y sin embargo, soy muy feliz, consciente de la maravillosa personita en que te has convertido; orgulloso hasta explotar de la personita que esta escuela ha contribuido a brotar. De mirar a la niña que ya ERES HOY.

Por eso hoy quiero, hoy me toca, agradecer desde aquí, y recordar para ti con cariño, para el futuro, con infinita gratitud y un alto nivel de humedad ambiente acumulada que amenaza con rebosar de la parte inferior de mis globos oculares, a este grupo de personas que hicieron de la primera infancia de mi hija, una infancia provechosa, alegre, útil, y por encima de todo, FELIZ. Por todo lo que habéis hecho por ella:

Gracias Sandra. Gracias Alba. Gracias Bea. Gracias Beatriz. Gracias Cristina. Gracias Mari Carmen. Gracias Mª Jesús. Ya sois parte eterna de nuestra familia. De todo corazón, GRACIAS.

 

Te quiero y te querré siempre. Pero ya es hora de decirte adiós, mi pequeña bebé.

La puerta de la Escuela Bélgica.

 

PD: Este jueves, día 8, tenemos delante otra frontera entre manos, cariño. Otra, que te prometo será apasionante y maravillosa. ¡Y es que este no se para! Pero bueno, esa será, de nuevo… …otra historia. ¿Vamos a por ella…?😉

 


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#ElTemaDeLaSemana: ¿Qué legado quieres dejar?

QUIZÁS…

Porque legado es una palabra hermosa, sí, pero a su vez, muy poderosa. Tanto, que con la presión que puede ejercer solamente me permito aspirar a aplicarla con un “quizás”

# No puedo prometerte un mundo lleno de color rosa. La vida es cruel y no podré evitar que la gente sufra a tu alrededor. Pero quizás sí pueda lograr sembrar la semilla del positivismo en tu pequeña cabecita, para afrontar los malos momentos con una hermosa sonrisa.

# No puedo prometerte un mundo lleno de amor. Algún cretino gañán malnacido guaperas de ojos verdes te partirá el corazón, mi niña, y no podré hacer nada para evitarlo. Pero quizás sí pueda lograr estar siempre a tu lado cuando me necesites para darte consuelo y superarlo llorando entre mis brazos.

# No puedo prometerte un mundo sano. La gente parecemos empeñados en querer cargarnos el planeta como sea; quemar bosques; contaminar océanos. Pero quizás sí pueda lograr transmitirte la belleza del entorno en que nos movemos, e inculcarte la pasión por aprender a conocer y cuidar lo que nos rodea: árboles, animales, plantas. La naturaleza debe ser tu hogar.

# No puedo prometerte un mundo seguro. No puedo evitar que la de la guadaña aparezca saltándose un semáforo. Pero quizás sí sea capaz de hacerte comprender el valor de decirle que NO a cualquier colega borracho que te pida que te subas con él o ella al volante.

# No puedo prometerte un mundo de respeto. Cada día verás cosas que te harán replantearte tu sitio en el mundo. Pero quizás sí pueda lograr que aprendas que valorar las cosas que merecen la pena es vital, y eso empieza por valorarte a ti misma; por tener fe ciega en quién eres, en lo que haces y en lo que deseas.

# No puedo prometerte un mundo estable. No podré evitar que alguna vez te despidan. Pero si lo hacen, quizás sí pueda logar que lo veas no como un fracaso, sino como una oportunidad de avance y que saques una buena lección aprendida de la experiencia, que te sirva para avanzar.

# No puedo prometerte un mundo ordenado. Desconozco qué es lo que hará que te muevas del sofá. Igual llega ese día en que parece que todo es una mierda. Pero quizás sí podamos trabajar juntos en generar ilusión y desarrollar pasión por el mundo que te rodea. No pares de buscar. Tu padre es aprendiz de todo y maestro de nada, así que sé de lo que hablo. No hay NADA tan hermoso y gratificante en el mundo como APRENDER. La curiosidad es una fuente inagotable de alegrías.

# No puedo prometerte un mundo de amor. Pero quizás logre que veas que algunos pequeños milagros existen, como el ejemplo de tus abuelos, que tras tantos años, toda una vida casados, sigo viendo en ellos ese corazón que se sale del pecho del uno por el otro.

# No puedo prometerte un mundo libre. Toda tu vida soportarás restricciones, normas, imposiciones y ataduras. Pero quizás, pese a todo, pueda logar mostrarte que hay maneras de lidiar con ello: para que puedas llorar, reir, gritar, sentir, expresarte, ilusionarte, pensar sin miedo, sin temor y en libertad, cuando, donde y como desees. Aprender a ser tu propia dueña.

Sí… Legado es una palabra enorme y muy poderosa, y yo no me atrevo sino a imaginar más que un si acaso, un quizás… Pero igualmente por eso, “quizás” es también una palabra igualmente poderosa… Porque a lo mejor, igual no te dejo gran cosa, pero a lo mejor, quizás, logres algún día, con mi ayuda, conseguirlas todas. En definitiva, llegar a ser una persona JUSTA, COMPLETA Y FELIZ.

No puedo imaginar dejarte un legado mejor, cariño… 

Te quiero muchísimo.

(PD: vale, tenía que decirlo también: mi colección de comics, ya sabes… Toda tuya. Cuídalos bien, ¿ehhh…?)

#ElTemaDeLaSemana

#ElTemaDeLaSemana es una iniciativa nacida de los @PapásBlogueros para toda la blogosfera. Queremos saber un poco más de ti, y que sepáis más de cada uno de nosotros. Por eso propondremos un tema semanal sobre el que reflexionar brevemente en nuestros respectivos blogs y compartiéndolo en este carrousel para llegar a todas y todos.


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Gritest Jits #8

Los Grandes Momentos de la incipiente vida de mi Lechona.

¡Ay, mi querida niña! Hace tanto (¿¿¿un aaaaaaaaño yaaaaa….???? ¡¡OU MAI GAAADDD…!!), mi pequeña Lechona, que no asomo un post de tus Grites Mouments, que ya casi ni recuerdo cómo iba esto… Y eso que hubo un tiempo en este blog, (lejano, ya lo sé, ya lo sé… No hace falta que me lo restriegues, ¿vale…?), en que creí que esta sección, pilar fundamental de este blog, sería la gran protagonista…

Son muchos meses sin asomar por aquí, cariño, pero papi ha estado liado; ha estado a otras cosas… No es excusa, pero mientras tanto, cuando se acordaba, le ha dado tiempo, en estos meses, a seguir anotando y recopilando alguna que ooooootra de esas joyitas curiosas que quedarán grabadas para siempre en los anales de tu biografía personal.

Qué dices… ¿Nos asomamos de nuevo juntos y de la mano, por lo que han sido algunos de esos grandes momentos tuyos de los últimos tiempos, ehhh...? ¡¡Hay cosas guapas guapas que contar, mi amor…!!

# Remonándonos al… ¿verano pasado? (¡Cielos…! Estoy dándole un nuevo significado al término “dejar las cosas para mañana…” -glups-), en agosto, nos fuimos por primera vez de camping… ¡¡Y dormiste por primera vez en una tienda de campaña!! ¡¡En Gredos!! Fue de lo más molón, y no faltó de nada: cortapichas en la tienda, tormentones nocturnos de verano (¡el mismísimo Thor ofició aquella noche, por Tutatis, y creo que se picó con el gran Zeus para ver quién era el más machito del corral y quién dejaba caer más rayitos por metro cuadrado!), un frío que pela… ¡¡Grandioso!!🙂

# Esta es buena: el 21 de septiembre comenzaste a sacarle partido a esa percepción visual tuya tan aguda: ¡te encontraste tu primera moneda por la calle! ¡Una hermosa y brillante moneda de 2 céntimos! ¡Maravilloso! Esperamos Mami y yo, que sea la primera de muchas. Y cuando aprendas que lo que mola de verdad es encontrarse billetes y no monedas… ¡¡Lo vas a flipar, créeme!! Eso sí, aquí tenemos controversia a la vista: Mami afirma que no fue esa la primera vez; pero yo no oficié de fedatario de aquel momento, así que por aquí, lo dejaremos registrado como está ahora… Así que esta es la buena, ¿estamos…? ¡Ea!

# Mismas fechas: septiembre. Operación Pañal. Orquestada desde la Escuela… pero he de decir que, respetando tiempos. La vieron preparada, y a lo largo de aquel mes, se fue solucionando de una forma sencilla y bastante rápida. Es uno de tantos post que se me quedaron colgando para explicarlo de manera más desarrollada… ¡Todo un clásico dentro de los blogs de maternidad/paternidad! Pero no me extenderé. Todo fue bien y quedamos muy contentos. Abandonar el pañal con apenas dos añitos justos, fue todo un logro, mi cielo… ¡Y créenos, que no es algo que Mami y yo echemos de menos!

# Saltamos a un fatídico 4 de diciembre y… ¡¡Tus primeros visitantes capilares!! ¡¡¡AGGHHSS…!!! ¡¡¡BRRRRRR…!!! Es pensar en aquellos pequeños mamoncetes chupasangres indeseables y sus pu..s impertinentes Huevecillos-Pegajosos-Del-Demonio y volver a picarme la cabeza… ¡¡AGGGRRRZZRRFFRR…!! -rasca, rasca-.

Piojos, uno de los grandes enemigos de los niños

# ¿Abril, ya…? Igual esto es un poco… escatológico, vale, pero es que eres mu apañá, mi niña, y es que nada más arrancar el mes, te veo por primera vez que ya te limpias la rajita tú sola… Porque como bien dices, ya eres una niña pequeña-mayor… ¡¡Aysssss…!!

# Y a vueltas con el pañal… El 18 del mismo mes, decides regalarme por mi cumple, otro momentazo: como ya eres directamente una niña mayooooorrr… ¡¡Decides que ya NO QUIERES el pañal de por la noche!! ¡¡Toma ya!! Esa sí que fue toda una declaración de intenciones. ¡¡¡YEAAHHHH…!!! 

# El 24 de junio, celebramos… ¡¡Tu primera graduación!! ¡Ya has terminado la guarde, y te vas al cole de mayores! Antes, en mi época, no había esta invasión de modas yankis que ahora todo lo invaden. Son una chorrada gigantesta, pero oye… Que verlos todo así con el disfraz de la toga, y el birrete de cartulina, y la bandita azul y tal… ¡¡Te da una cosica verlos…!! ¡¡Taaaaaaan monos, oyoyoyoy por favoooooorrrr por el amor de Diooorrrrrr…!! Te entra un tal así por dentro, que se me caían los lagrimoides a puñarajos… Yo, que no tuve ceremonia de esas ni cuando me gradué en la universidad, y tú, una microbio de dos años y nueve meses, ya con celebraciones y diplomas y jaranas de esas… Ay, esta vida loca, ¿qué te parece…?

# Y apenas un par de días después, seguimos con las celebraciones y diplomas: ¡tu primera medalla! En este caso, matronatación. Por haber acabado bien el curso y cerrar ciclo, igualmente. Pero oye, ¡una chapa es una chapa! Ya eres diplomada en… ¿¿Delfines?? ¡Jur jur jur…!

# Y terminamos este extenso repaso a algunos de tus Gritest, cielo, con algo de… ¡Ayer mismo! 19 de julio. Y es que, por desgracia, -que todo hay que decirlo…-, ayer te llevé y te cogí de la manita en tu… primera radiografía. Fiebres recurrentes que no se van ni tras tratamiento antibiótico, de origen desconocido, nos llevaron a ti y a mí, a asomarnos a un sitio con máquinas, en que una chica (bastante dulce, por cierto) te colocó una faldita de plomo y te sacó una foto. Una de las que, en el fondo, a ningún padre le apetece que le saquen a su hija o a su hijo. Pero bueno, por cuestiones del azar y que no vienen a cuento, te diré que tuve la ¿suerte? de poder apoderarme de ese pequeño tesoro interior tuyo, en una época en la que todo eso ya no está tan fácilmente al alcance de nuestras manos, ya que todo fluye por el cybespacio, y no por una placa de plástico oscura dentro de una bolsa: ¡¡¡Tengo tu radiografía…!!!

La primera radiografía de mi Lechona.

De todas maneras… tú, al igual que yo, sabemos que, aunque es una foto de tus hermosos huesos y tus órganos… lo más maravilloso que hay dentro de ti es otra cosa: es esa magia, es ese amor, es ese misterio e imaginación, es ese potencial y ese corazón que te hace ser tan especial y tan increíble. Eso, no hay foto que lo capte… Y, pensándolo bien… Ni falta que hace, ¿verdad?😉

 

¿¿¿Cómo… Yaaaa…??? ¿¿¿Un año entero para solamente haber recopilado estas… estas… estas…??? … …

… Sí. Vale. Estás indignada. Lo sé. Prometo que este año estaré más al loro y lo haré mejor. Palabrita.

…Pero SABES QUE TE QUIERO UN MOGOLLÓN DE MOGOLLONES DE TRILLONES, ¿¿VERDAD…?? ¿Eso cuenta…?


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Si las sillas hablasen

Cuando Madresfera te invita a un focus group organizado por El Corte Inglés, tú… pues acudes. Aunque vayas a ciegas.

Y llegas allí, y una hermosa mesa rodeada de flamantes sillas te recibe. Te das cuenta de que es, básicamente, una charleta informal. Con bloggers… Pero unos bloggers un tanto especiales.

Vamos, que somos todos una panda de tíos; ya sabes, ¿no…? Con su testosterona, con sus pelos en los brazos, sus perillas, sus sonrisas y todas esa mandanga de maromos.

Y de repente, aquella caterva de sillas es testigo de excepción de cómo aquella panda de tipos van… ¡y se ponen a charlar sobre sus hijos! Guat de f…in jel…!

Pues sí, porque por raro que parezca, estos tipos, estos bloggers, son padres; y vienen con sus ideas y experiencias sobre cómo es la crianza de y con sus hijos. Con sus sentimientos por delante. Con su día a día. Con sus soluciones. Y con sus movidones. Con sus apaños. Con sus opiniones. Con sus criterios. Con sus dudas. Con sus alegrías. Con sus miedos… Sin esconderse y con la lengua muy suelta.

Cada uno de ellos con su culo apoltronado sobre cada una de aquellas adorables sillas, va soltando lo que tiene. Charlando. Plim plam plim: campamentos, videojuegos, pasados turbios, viajes, purés verdes, … a mí me acojona lo mismo…, una vuelta al cole que es de todo, menos vuelta. Y casi tres horas de tarde calurosamente veraniega que, al menos para mí, parece que se van en un suspiro.

Y los tipos se levantan. Y cuando lo hacen, intuyo que aquellas hermosas sillas han debido quedarse bastante flipadas… -“¿¿Pero qué demonios acaba de pasar aquí…??”- Se habrán preguntado entre el desconcierto general… Seguro.

Y las sillas conversan en su desbarajustado corrillo. Como fieles garantes de nuestros secretos, las muy tunantas se guardan la información para ellas solas, sin compartirla con nadie… Tal es su pequeña compensación por tener que soportar el peso de nuestros santos culos todo el puñetero día.

Pero estoy tranquilo. Historias pedorreras aparte, si a las sillas les diera un día por rajar, al menos tengo el consuelo de que, entre las muchas cosas que tuvieran que contarnos, nos hablarían de cómo hoy día, una panda de padres, de hombres, pueden ser bien capaces de sentarse sin complejos en torno a una mesa a hablar de cosas de… Bueno, también de hombres.

Sillas hablando entre ellas

Y es que, quizás todavía no nos lo terminamos de creer del todo, pero hay padres a los que nos importa expresar y contar lo que sentimos, respecto a la familia y los hijos. Y lo de esta charla/reunión, ha sido una muestra necesaria, y preciosa, de ello.

Fue un enorme placer conocer, charlar y compartir una más que agradable tarde con los geniales papás que se esconden tras los siguientes blogs:

Gracias, como siempre, por la oportunidad. Porque los padres… también contamos.