¡¡¡…Y yo con estas barbas!!!

Relatos sobre mis experiencias y expectativas como padre novato


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La paternidad… era esto

Antes de ser padre, tienes muchas ideas en la cabeza sobre lo que significará ese nuevo paso de tu vida. O quizás no, ¡qué carajo! De hecho, no tienes ninguna y precisamente por eso te lanzas también a ese vacío, de cabeza, sin frenos ni casco y a pecho torero descubierto. Porque en la ignorancia siempre se ha vivido que te cagas.

Quizás eres ya uno de esos que ya vienes algo avisado… Un enteraíllo. Uno de esos que ha estado revoloteando y picoteando el tema más o menos de cerca… Un cuñao, el tío enrollao, por ejemplo Y ya vas un poco enfilado, porque alguna oreja de lobo has visto asomar por ahí de vez en cuando en este tiempo, y ya sabes que, por muy mono que parezca un pañal de bebé lleno de dibujitos, ya sabes que ahí debajo lo que hay es mierda… O eso al menos has captado en susurros de pasillo que suenan por ahí por lo bajini, si has puesto la antena en el lugar y el momento oportunos… Ya me entiendes.

Pero déjame que te diga algo. Voy a hacerte el regalo de tu vida. Voy a redescubrirte la rueda, y voy a contarte de qué va en realidad todo esto de ser padre. El mundo real, vaya. En un esquema básico. Sencillo. Masticado. Sin trampa ni cartón. Cristalino, como la vida misma. Sin trampa ni cartón. Déjate de filosofías, déjate de manuales best-sellers (que están muy bien, de acuerdo…), y déjate de inventos y olvídate de cuentos chinos de Disney. Lo vas a pillar enseguida, amigo.

Después de años de comeduras de tarro, resulta que la paternidad, se reduce a estas tres sencillas premisas:

#1Pantalones de una niña cualquiera

Dinero. Esfuerzo. Ilusiones. Esperanzas. Seguridad. Tiempo. Fuerzas. Ganas. Voluntad. Inercia. Sacrificio. Amor. Anhelo. Futuro. Todos estos elementos depositados y representados en la figura sencilla de unos pantalones. Esos pantalones te han costado todo eso. Hay algo de todo eso de ti, en ellos. Y día a día, son el reflejo vivo de esa inversión; son el reflejo del trabajo y el alma que le pones a la tarea de ser padre.

Pero todo eso se va gastando… Se desgasta. Y un día, se rompen. ¿Y a la mierda pantalones….?

#2Parcheando pantalones DIY

Tirarlos es la vía fácil. Y en la paternidad no hay vías fáciles. Así que a veces no es una opción. Necesitas repararlos. Solucionar los problemas. ¿Qué hacer? Aplicas imaginación y tiras de inventiva, de recursos, de tu magia de adulto apañado y resolutivo. Das con una solución buena, bonita, barata, creativa, ilusionante, eficaz, DIY, y que te sirve para YA, porque… no hay más pantalones. Así que… Un parche. Una solución. Enhorabuena, campeón. Disfruta de tu medallita…

#3Pantalones DIY destrozados

…Porque una única miserable tarde será todo lo más que puedas lucirla en la solapa. Un miserable rato de parque, de rebozarse, revolcarse y rozarse, y la cruda paternidad te vuelve a poner de nuevo en tu lindo sitio, de una linda patada cariñosa en el trasero.

Y vuelta a empezar. Toca levantarse de nuevo tras la caída. Por ellos. Y es así.

Ya está. Todo se resume en esto, mai frend. Mañana, será otro día… Y mañana habrá que tirar de otro parche diferente. Pero eso será, claro está… mañana. No vayamos a fliparla. 

¡Ah…! Se me olvidaba. A todo esto, y entre tanta tontería de adultos, resulta que olvidé un pequeño detalle… Simplemente, que la pequeña que se calzó esos pantalones por primera vez, los habrá llevado puestos la mar de feliz. Los rompió por primera vez, feliz. Se los volvió a poner más feliz todavía con esos adornos tan bonitos en las rodillas que le puso su papá. Y los volvió a destrozar… tan feliz. Porque, al fin y al cabo… es una niña, y ¡Hey…! ¡Qué demonios…! No son sino más que unos simples pantalones.

 

Relájate… y disfruta.

 

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Qué tal lo haces como padre o madre

Hace pocos días, la jornada concluyó con una conversación en un grupo de padres, en la que uno de ellos empezó a desahogarse con el resto respecto a una situación tensa que había tenido momentos antes en casa, en relación con los niños. Ya sabéis, de estas típicas de rabietas o cualquier otra historia de las que pueden ser el detonante de algún momento de crispación; la chispa que provoque el incendio en el hogar. Nada nuevo bajo el sol, ¿verdad?

El caso es que este hombre sonaba (y estaba) realmente afectado por su propia reacción (tampoco nada del otro jueves, por otra parte). La famosa y architemida gota que rebosa el fatídico vasito de las narices, ya sabes. Y andaba con una gran desazón por ello el hombre, porque normalmente él no es así. La conversación por tanto fue derivando un poco a eso…: -“Pues mi hija… Pues mi hijo… Pues yo… Es que ya… Pues a mí…”- En fin, mil y un ejemplos de situaciones tensas cotidianas en que nos vemos desbordados y que provocan esos sentimientos que normalmente no queremos ni ver desde la acera de enfrente.

Pero por otro lado, también caían las réplicas de -“Es normal… A todos nos pasa… Déjalo correr… En realidad lo pasas tú peor que ellos… Mañana ni se acuerda, ya verás…”-, que también estamos más que acostumbrados a escuchar de boca de la gente cercana, esa que intenta echar un cable y equilibrar un poco la balanza al asunto: el hierro que te quito, por la sensatez que te añado.

Así quedó la cosa; pero el tema habría de retomarse a la mañana siguiente con los rezagados y los que no pudieron meter baza. Y fue cuando se me encendió la bombilla, pensando en el jovial Tío Tuíter. Si aquí, entre un grupete de padres, estamos desnudando interiormente nuestras opiniones sobre cómo reaccionamos ante tal o cual supuesto, ante esta o aquella situación que nos saca de quicio con los enanos… ¿Qué pensarán, el resto de padres y madres, sobre cómo lo están haciendo? La respuesta, evidentemente, estaba en mi propia mano en la pantallita tonta: -“¡¡Vámonos al Tuíter a sacar una encuesta ya mismo!!”-

Y eso es lo que hice. Preguntarle directamente a la gente. Así que antes de nada, si participaste en esta pequeña experiencia, vayan mis gracias eternas por delante, y un aplauso para tu maravillosa persona, porque sin ti esto no habría salido como ha salido. Reconozco que no esperaba gran cosa de este experimento, pero oye… El que nada arriesga, nada gana. Y ciertamente, arriesgar un tuit no es que sea arriesgar gran cosa. ¿Qué había que perder?

Así que armé una encuesta. Cuatro respuestas a una sencilla premisa: ¿Cómo valoras tu labor como padre o madre? ¿Cómo consideras que estás ejerciendo tu paternidad o maternidad? Y cuatro respuestas genéricas, de mejor a peor: muy bien, bien a secas, mal o muy mal. Y para mi grata sorpresa… esto es lo que pasó:

 

encuesta de Twitter sobre paternidad.

 

¡¡¡159 VOTOS!!! ¿¿¿No es flipante??? En apenas un miserable día. Como minundi tuitero que soy, esperaba una reacción de 20, 30 respuestas… 40 como mucho, dándose bien… Pero no esta cantidad de participantes. ¡Casi 160 personas, son muchas personas opinando! Casi 4.000 impresiones; más de 300 interacciones… ¡Guau! Además, hay que añadir un buen montón de comentarios que se fueron dejando aparte, con respuestas de lo más interesantes. Si llego a saber que hay tal grado de aceptación hubiera dejado abierta la encuesta para poder participar durante más días, y poder recoger así un muestreo más grande todavía, oye…

Así que con la encuesta ya cerrada, he decidido trasladar estos datos al blog y escribir este post para entrar a valorar un poco estos resultados, y daros un poco mi visión de los mismos, a ver qué os parece.

 

respuesta A encuesta.

Este es el dato PRINCIPAL de la encuesta. El caballo ganador. La respuesta más votada y la opción más valorada en esta encuesta. ¿Qué nos dice esto? Que más de la mitad de la gente que ha respondido, opina que LO ESTÁN HACIENDO BIEN. Y digo BIEN, a secas, porque es lo que se pedía responder. Es decir, que tienen un concepto positivo y favorable de su labor como padres y madres; que en general, se sienten satisfechos con cómo están criando a sus hijos y cómo están llevando su rol dentro del esquema familiar. Esto no quiere decir ni más, ni menos que eso. Casi un 60%. Eso quiere decir que prácticamente, 6 de cada 10 a quienes preguntes. Vamos: globalmente, la MAYORÍA DE PADRES Y MADRES OPINAN QUE LO ESTÁN HACIENDO BIEN CON SUS HIJOS. Aunque aquí, bien es cierto, me vais a permitir que continúe con este invento, sin verificar cuántas de estas respuestas han sido de madres y cuántas de padres (porque habría molado saber también si los datos por sexo son similares o no… Pero para eso, otro día, y otra encuesta, si eso…)

A pesar de este último apunte pejiguero, permitidme la expresión machirula, que este dato me parece un dato francamente COJONUDO. ¡Cómo-me-mola-este-dato! Aunque tampoco es algo MARAVILLOSO, cierto… Que queda un buen margen, todavía. Y como opinión personal, me esperaba aquí un porcentaje algo inferior, lo confieso.

respuesta B encuesta.

La respuesta opuesta en la balanza. Pero también me parece un gran dato. Sé que hay gente, y por tanto, opiniones, para todos los gustos, y así debe ser, pero que solamente un 4% confiese creer que lo están haciendo mal, me llama la atención, me llena de fe, y creo que dice mucho de la valoración positiva que la gente tiene de sí misma. Sinceramente, en esta respuesta me esperaba un porcentaje mayor. Si estuvieras en una reunión de gente con 100 personas, te costaría realmente pasar por todos para que apenas 4 te respondan que creen que lo hacen mal en su casa. Piensa en ello…

respuesta C encuesta.

Una respuesta que me interesaba mucho conocer, sinceramente: la de la gente segura de su labor, de su papel de madre/padre, y que se reafirma en su emponderamiento personal y en que lo está haciendo en general, MUY BIEN.

Más de un 10%, significa que mínimo 1 de cada diez padres/madres con los que te cruces opinará que es un crack, un PADRAZO o una MADRAZA en toda regla. Claro que en este saco hay de todo, los que valoran su trabajo en función de los resultados que se ven en casa en el día a día, y ya está… Y los que valoran lo que hacen, porque se comparan con lo que ven fuera de sus casas; es decir, que igual son parte de la hermosa fauna de los opinólogos, que son los maestros en ver la paja en ojo ajeno y que en comparación siempre salen ganando ellos. Pero me estoy apartando quizás y entrando en valoraciones personales y demagogia baratucha fuera del tema, y metiendo la zarpa en otro jardín muy diferente. Volvamos…

He de decir que yo había apostado a que esta respuesta saldría con un porcentaje todavía superior, dado el perfil de mi cuenta y el de la mayoría (creo) de seguidores y seguidos de la misma, muchos de ellos madres y padres implicados en una u otra forma dentro del ámbito de la maternidad y paternidad. Es decir, que quizás el mero hecho de estar leyendo y respondiendo ESTA encuesta, ya presupone (creo otra vez) a quien lo hace en un nivel más o menos elevado de implicación familiar, lo cual es considerablemente óptimo y molón.

respuesta D encuesta.

El dato doloroso. La manzana podrida del cesto. El patito feo del asunto. La sorpresa desagradable de la encuesta, en definitiva… Es esta: pensar que 1 de cada 4 personas, madre o padre, piensa de sí mismo que su labor como tal, es de pena. Porque recordad que pedí sinceridad en las respuestas, que esto es anónimo. Si han cumplido con lo pactado en la pregunta, y no lo han puesto por hacer la coña, me parece un dato de lo más reseñable, a la par de triste. Vale que creas que no lo estás haciendo bien, que cometes fallos, que se te van ciertas cosas de las manos, que no llegas… Pero pensar que TANTA gente, 40 personas de casi 160, opinan que lo están haciendo muy mal… ¿¿En qué lugar nos deja eso, gente?? ¿Por qué ese dato? ¿Qué es lo que hacemos tan mal? ¿Dónde está el fallo? ¿Cuál es el problema…? ¿Dónde se ven tan mal? ¿De dónde viene esa sensación de fracaso? ¿Implica eso además, unas criaturas infelices? ¿Hijos insatisfechos…?

Reconozco que esta respuesta me llena de desazón, y no hace sino rebrotar en mí mil y una preguntas más, así a bote pronto, por todo lo que ello implica. ¿Es una cuestión de presión social? ¿De imagen autoimpuesta? ¿De algún tipo de meta elevada tan exagerada que no somos capaces de alcanzar y nos termina por abrumar? ¿Pedimos demasiado a nuestros hijos? ¿Le pedimos demasiado al concepto mismo de paternidad o maternidad? ¿Qué expectativas nos ponemos cuando tomamos la decisión de ser papás? ¿Qué prioriza o qué valora uno por encima del resto de cosas, cuando se enfrenta al hecho de criar una familia? ¿No estaremos valorando los momentos negativos con un rasero superior al de los momentos positivos, quizás? ¿Damos el mismo valor a nuestros errores que a nuestros aciertos?

Yo, este dato la verdad es que no me lo esperaba… O bueno, quizás sí, porque de ahí viene el origen de todo esto, de esa primera discusión en la que arrancó este experimento: un buen padre, pero abrumado y apesadumbrado por un error puntual, pero quizás lastrante en demasía, a la larga. Y quizás es como en los telediarios. Lo malo, vende. Lo malo, es lo que queda.

 

Aparte de estas cuatro opciones, hay un quinto valor a reseñar, el de la 5ª pregunta que el Tío Twitter no permite meter en sus encuestas (de máximo 4 respuestas), y no es ni más ni menos, que la que nos falta, la neutral: “Lo hago bien y mal; o ni bien, ni mal… Hago lo que puedo y lo mejor que sé. A veces bien, a veces mal.” Y es la que muchos de vosotros señaláis como propia en vuestra situación, en los comentarios del tuit. Y en mi humilde opinión, es, desde luego, la más lógica y razonable. Pero me vi en la posición de declararme en términos de opuestos al formular el tuit; más alejados. Y por eso se quedó fuera.

comentarios al tuit.

 

-“CONCLUSIONES Y ALEGATOS, SEÑORÍA…”-

Después de haber hecho repaso a la encuesta, me quedo especialmente con un par de cosas: una buena, y otra inquietante… Y empezaré por la segunda, por aquello de intentar terminar con buen sabor de boca.

* El dato NEGATIVO. Ese 25% me mata, lo reconozco. Y como diría mi amiguete Carlos, me genera mucho TOC. Me chirría demasiado; me cuesta concebir cómo tanta gente tiene un concepto tan pésimo de su labor como padre.

No voy a quitar hierro al asunto, y cada uno analizará la profundidad de la cuestión como buenamente quiera, pero a un número significativamente generoso de gente (para lo que es esto, léase; no se me vayan a poner ahora estupendos a estas alturas de la peli…), lo que les pasa por la cabeza es que “lo estoy haciendo fatal”. Y pensad en eso: la angustia que ese pensamiento puede causar. Creerse eso con sinceridad suena duro, muy duro. Es difícil de asumir algo así.

Y yo me pregunto por las causas. Qué estamos haciendo mal, para que tanta gente crea que lo hace tan mal. ¿Sobreinformación, quizás…? ¿Demasiada moda de gurús sabelotodo que dictan cómo debe ser el estampado perfecto del revestimiento cagado del pañal de cáñamo ecológico de comercio justo que NO PUEDE faltar en el dormitorio Pinterest de nuestro lechón…? ¿No estaremos acaso poniendo losas demasiado pesadas sobre nuestras pobres cabecitas de padres y madres modernillos…? ¿No se nos estará yendo acaso un poco la pelotilla, quizás…? ¿¿En serio lo hacemos tan mal, familia…?? 

* El dato POSITIVO. Lo demás. La creencia general de que en el fondo, lo estamos haciendo bien. De que hay voluntad. Que sí, que se puede hacer mejor, que hay mucho por aprender, pero que vamos bien, que lo estamos llevando como a nosotros nos interesa; que controlamos el desarrollo del proceso evolutivo de nuestra familia, de la crianza de nuestros polluelos… Y eso, damas y caballeros, pues mola.

 

Y es aquí donde quería yo llegar, para irme ya, rompiendo una lanza a favor de todos vosotros, padres y madres del mundo; del universo… Creo sinceramente que lo estáis haciendo FENOMENAL. A ti te lo digo especialmente, sí, sí… A ti, que es estás leyendo estas líneas tontas. El mero hecho de encontrarte aquí y dedicarle (o perder, quizás, según lo mires luego, que el que avisa no es traidor; aunque un poco cabroncete sí, porque ya estás en el final…) unos minutos valiosos de tu vida a leer todo este pollo, ya me indica muy a las claras que eres alguien especial, con una sensibilidad, dedicación y preocupación extra por el desarrollo y el devenir de tu pequeña camada de cachorros.

Esto no va de cómo nos ven los demás; de si nos importa o no lo que piensen otros de lo que uno está haciendo. Esto va de ti. Y de mi. De cómo valoras tú mismo o misma la labor de este berenjenal tan hermoso y delicioso como complicado y caótico en el que una vez decidiste meterte: ponerte a criar hijos.

Cree en ti, cree en tu familia y cree en tu voluntad y en tu capacidad de amar y de superar dificultades. A fin de cuentas, después de una borrasca, llega el anticiclón. Y si somos capaces de horadar y escarbar debajo de toda esa montaña de cascotes, escombros mugrientos y dolorosos, toda esa capa de desesperación que ha dejado la tormenta y no nos deja ver el interior valioso de nuestro hogar, podremos volver a ver lo básico, a sacar las raíces de lo verdaderamente auténtico y necesario para criar niños felices: tiempo y amor para ellos, para disfrutar de su compañía.

Porque el fin de esta cuestión, es lo que queremos todos: su felicidad.

Porque en el fondo, es lo único que ellos nos demandan: nuestro amor.

Porque mañana, se levantarán con una sonrisa. 

Porque, créeme: papá, mamá… LO ESTÁS HACIENDO BIEN.


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TodoPapás Loves

Este pasado fin de semana fue el evento TodoPapás Loves de Madrid. Para los que no os suene es una feria-evento de crianza, dirigido a embarazadas, a padres y madres recientes, y en general a aquellos que buscan crear familia desde el umbral del apego y el respeto.

¿Y cuál es el fuerte atractivo de este evento, bajo mi punto de vista? La interactividad con el público; en este caso, bajo demostraciones, talleres, actividades y charlas: charlas con profesionales… y con bloggers. Ya sabes, amigos del gremio…

¿Y qué hace precisamente interesantes estas charlas? Pues no puedo contestar a esa pregunta por ti, pero sí puedo explicarte mis motivaciones, que se resumen en tres, básicamente:

  • Porque es información. Buena información.
  • Porque me apetece. Llámalo curiosidad. Llámalo necesidad. Llámalo oportunidad. Llámalo “hay que estar donde está la gente que sabe…”
  • Porque a la gente que tiene cosas interesantes que contar siempre hay que procurar conocerlas de primera mano y en persona, para escucharles. Porque lo valen.

Y en esta ocasión, tenía tres charlas de bloggers, muy focalizadas, más un postre deluxe king-size con extra de toppings (con mi querido Joaquim Montaner de Papás blogueros), que lamentablemente se canceló a última hora. Tres charlas, que juntas, bien podrían abarcar todo el recorrido vital de lo que viene siendo un PADRE (o madre). Su PASADO, su PRESENTE y su FUTURO.

 

EL PASADO

El Lobito bueno y servidor

-“¿Te acuerdas de ese padre que siempre habrías querido ser? ¿Dónde está? Cuando piensas en tener hijos, te haces una imagen de ti como padre, como entrenador, director de cine, maestro y amado líder de la manada… Luego viene la realidad a fastidiarlo todo.”-

Bajo esta dura premisa y genial presentación, entramos en escena de la mano de Fernando, nuestro inimitable lobito aullador preferido detrás de Historias de Papá Lobo y pluma ocasional en la prestigiosa publicación Bebés y Más.

Su intervención nos retrotrajo inevitablemente al pasado; nos hizo mirar hacia atrás, volvernos sobre nosotros mismos y echar la vista hacia aquello que seguramente nos vendieron, en una época en la que todavía éramos vírgenes de preocupaciones de verdad: una paternidad ideal, de libro, con pautas y roles bien marcados en la que todo debería ir sobre ruedas perfectas a lo largo de una autopista de seda.

Y no… La realidad nos planta de nuevo en nuestro sitio, y descubrimos que aquella lección no nos la explicaron demasiado bien; que más bien es una carretera de tercera, con muchos baches, llena de curvas y sin arcenes, y nuestro vehículo no tiene ni airbags ni ABS, y por supuesto, señalizada como el culo, por lo que te pierdes todo el rato; que el idílico campo florido de primavera apenas asoma a la vista unas pocas semanas al año. En ese campo también hay pasto seco. Y escarcha. Y barro. Y así debe ser.

Y con las preguntas ¿Quiénes quisimos ser? ¿Quiénes somos ahora? ¿Quiénes queremos llegar a ser?, resulta inevitable que ese viaje al pasado lo enganchamos a nuestro presente y lanzamos igualmente la bola hacia el futuro, para intentar recogerla allí donde sea que termine cayendo, esperando que sea un buen lugar. Y en eso estamos… Entrenando el brazo. Básicamente.

Porque al contrario que un hijo o una hija, un padre no nace, sino que se hace. Pokito a poko, que dirían los Chambao. A fuego lento, que diría Rosana.

 

EL PRESENTE

Pequetareas, con Daniela Dávila

-“Los niños poco a poco pueden ir aportando su granito de arena en las tareas del hogar, siempre adaptados a su edad; esto les da seguridad y confianza en sí mismos. Hablaré de cómo crear el hábito de que todos ayudemos en casa, para fomentar la corresponsabilidad desde que nuestros hijos son pequeños. Es una forma de que crezcan con la conciencia de la importancia de conciliar.”-

Así entramos en la charla de Daniela Dávila, autora del blog Papás e hijos. Porque -“La corresponsabilidad, una de las bases de la conciliación ¡empieza en casa!”-, nos cuenta.

Y eso es nuestro presente más crudo, más cotidiano, más diario. Es nuestra pequeña lucha de por las mañanas, de por las tardes, de por las noches. ¿Cómo hacer que recoja tal cosa? ¿Y si pudiera ayudar en esta o aquella tarea…? Preguntas con las que nos martilleamos una y mil veces.

Somos padres y madres, y con el cargo ya va el peso del universo sobre nuestros delicados hombros, muy a nuestro pesar. Pero quizás no estamos tan solos en la tarea como podemos creer, ya que la esencia misma de nuestra pequeña familia, los hijos, son a la vez los portadores de ese tan ansiado a veces, alivio.

Los niños, los peques, son capaces de realizar muchas más tareas y acciones de las que pensamos, pese a su corta edad. Y para muestra, tips, consejos, recursos y modos de actuación. No esperes a que crezcan, no esperes a mañana, porque hoy podrían echarte con alegría y buena disposición ese pequeño cablecito que tu cuerpo y tu cabeza necesitan, y que ayer mismo habrías pensado que era imposible. YES, WE CAN. O en plan patrio, SÍ, SE PUEDE.

 

EL FUTURO

Identidades digitales con Mamá También Sabe

-“Desde el momento mismo en que quedamos embarazados y lo comunicamos al mundo entero a través de las redes sociales, estamos empezando a construir la futura identidad digital de nuestros hijos. Conocer los riesgos y responsabilidades que la era digital nos impone, hará que como padres ayudemos a que nuestros hijos tengan, desde el día 0, una identidad digital digna y honorable.”-

Quien firma esta tercera charla es la sin par Catalina, de Mamá También Sabe. Y viene a contarnos -“…trucos para compartir información de tus hijos, sin afectar su futura identidad digital.”-

Porque amigos, en este saco entramos una gran masa de padres y madres. Seguramente tú, que estás leyendo esto. Ya sea simplemente a través de WhatsApp, de correos electrónicos, de videomensajería, o de cualquiera de las cada vez más abundantes redes sociales.

Vemos diversos ejemplos de cómo una simple y aparentemente inofensiva imagen, sacada hace tiempo, el significado que hoy puede tener quizás sea algo totalmente opuesto a la intención original, y de hecho, con graves perjuicios y repercusiones para el sujeto de la misma en su futuro. 

Porque esta es la cuestión… El futuro es algo sobre lo que NO TENEMOS CONTROL. No sabemos las consecuencias de los actos que realizamos hoy. Algunas jugadas nos saldrán bien, pero otras podrán salirnos rematadamente mal, y no podremos hacer nada al respecto. Porque lo que llega a Internet, se queda en Internet. Así de sencillo.

Así que simplemente evita publicar cierto tipo de cosas, ¿vale…? Piensa que seguramente sin pretenderlo, estás violando el derecho a la intimidad y a la privacidad, cuando ya no directamente al honor, de lo que más quieres en esta vida, que es tu familia. Y lo mismo esa foto que a ti te parece tan mona, puesta en tu flamante muro del Face, pueda arruinarle un futuro puesto de trabajo o una relación, o ser el detonante de una posible depresión o el sufrir abusos, mofa y escarnio públicos por parte de terceros.

Medita bien lo que publicas, por favor. Nuestros indefensos pequeños tienen derechos. Y a veces parece que los obviamos. Y resulta que paradójicamente, tú deberías ser su mayor garante, no su violador o violadora. Piensa en ello, porque la ignorancia ya no es una opción. 

 

Pasado, presente y futuro, por tanto. Tres grandes charlas. Tres ratos agradables en buena compañía; aprendiendo. Conversando. Todo por los niños. Todo por intentar crear y mantener algo bonito, algo hermoso, algo que te rondó una vez por la cabeza, que ahora es una realidad cruda y fascinante, y que será tu sombra permanente (una que te aseguro no se escapará, como le pasaba a Peter Pan), que es tu familia; esas hijas e hijos que tienes y que llevan orgullosos tus apellidos.

Porque -y ya sé que lo sabes…- una vez padre, eres padre para siempre.  

Y tú… ¿Estuviste en alguna de las charlas o talleres?


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En la prensa: permiso de paternidad

El arranque de este 2017, nos sorprendió con la implantación de la nueva ley de permisos por paternidad, que actualmente queda establecido en 28 días (4 semanas), en lugar de los 13 días que venían dándose hasta ahora.

Y la casualidad (y el hecho de plantearme cogerlo y disfrutarlo íntegro, cómo no…), ha propiciado algo del tipo “estar en el momento preciso en el lugar apropiado”: he aparecido un par de veces en la prensa nacional, en estos meses, en los que se me ha dado la oportunidad de ofreceros mi opinión y mi punto de vista respecto de esta cuestión, a través de mi propia historia.

Aquí os dejo los dos artículos, -que os ofrecí por la fanpage de Facebook-, pero que hasta ahora no había traído por el blog. Publicados en los diarios El País, en marzo (con firma de Adrián Cordellat) y ABC, la pasada semana (con firma de Laura Peraita). Os invito, si todavía no lo habéis hecho, por supuesto, a leerlos:

http://elpais.com/elpais/2017/03/19/mamas_papas/1489905538_574456.html?id_externo_rsoc=TW_CM
artículo en El País

http://www.abc.es/familia/padres-hijos/abci-fortalecer-figura-padre-cuidador-y-gratificante-201704262300_noticia.html
artículo en ABC

Muchas gracias, Adrián; muchas gracias, Laura. Por poner voz y letra a una cuestión tan importante como es la de la presencia de la figura paterna dentro de los primeros días de vida de un bebé, y de una mujer que estrena maternidad.

Queda mucho recorrido, mucho que hacer, mucho que hablar y mucho que discutir, analizar y valorar, todavía. Pero para eso estamos, ¿verdad?

Y tú, o tu marido/pareja… ¿Sois de disfrutar el permiso íntegro de paternidad?


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DIY decoración maya

Hoy os vengo a hablar de una de las actividades anuales estrella del cole de mi pequeña Lechona: la Noche Mágica. Y como complemento, el pastel que os presento es la parte de lo que ha sido mi pequeña aportación, en forma de bonito tutorial DIY.

La Noche Mágica, es en esencia, una noche que pasan los más peques, los de la etapa de infantil, allí, en el propio cole: cenan y pasan la noche en el centro con sus profes. Y para que sea una experiencia realmente inolvidable y esperada cada año y no una simple actividad curiosa, todo ello va enmarcado en un proyecto educativo concreto en el cual trabajan durante las semanas previas, no solamente los niños y el cuerpo docente, sino también padres y madres. Se trata en esencia con esta actividad, de implicar también a las familias; de invitarnos a participar de una forma más activa de la parte más vital del colegio. De hecho, la colaboración de padres y madres es siempre crucial para que esta idea termine llegando a buen puerto, ya que en sus manos recae prácticamente toda la elaboración de la ambientación plástica de la misma.

Este curso, el tema elegido era la selva maya: ruinas, plantas, animales de la jungla centroamericana, esas cosas, vamos. Un tema muy chulo. Y cada familia, como cada año, arrima el hombro como puede y cuando puede. Casi todo madres, -todo hay que decirlo-, y el trabajo gordo se realiza en el propio cole en horario de mañana. Aunque por supuesto para el que quiera colaborar y no pueda acudir al cole a esas horas, hay tarea para llevarse y hacer en casa.

Y yo os voy a mostrar parte de mi pequeña aportación, la más “visible”, por así decirlo. Además de forrar cajas para recrear piedras, me liaron para crear una especie de friso alargado, (que recreé dándole forma tipo relieve de una serpiente emplumada), y además elaboré una estatuilla decorativa (una cabeza enmarcada), -esto me apetecía a mí, vaya; que me dio por ahí…-

Y es esto último lo que os presento en este breve tutorial DIY, similar a aquel que os presenté sobre el Sombrero Seleccionador de Hogwarts, de Harry Potter, para que veáis que con un pelín de maña podéis sacar cualquier cosa que se os ocurra, con resultados la mar de apañados.  Mola, ¿ehhh? 😉

¡Vamos a ello!

#Paso 0: recopilar materiales

Este paso es previo a empezar, claro. En este caso, yo opté por hacer la estatuilla porque tenía ya la base ideal: un poco de plastilina para modelar una carita, y un bote vacío pequeño de ColaCao ( sí, queridos lectores y lectoras: el mismo del obsequio del Madresfera Bloggers Day’17. ¡Reciclar al poder!). Con ello en mente, era cosa hecha.

El resto de material, pinceles, brochas, papel de periódico, palillos de modelar, y la pintura (témpera o acrílico, lo que tengas), lo tenía por casa, y los cartones, la cola blanca y el marco de poliexpán, me los dejaron del cole. Los palillos de modelar ayudan, pero no son imprescindibles; de hecho, con los deditos de tu mano puedes hacer maravillas, y yo casi ni los usé. Una plancha de corte o un cartón grueso (para no cargarte la mesa) y un cutter (en el caso de la cabeza de la serpiente) también se antojan muy útiles, o directamente imprescindibles.

Vamos, que todo esto es material muy básico de manualidades. El remate del plumero lo compré aparte, eso sí, en un bazar del barrio.

#Paso1: ¡a documentarse!

Aquí repetiré el mismo texto que la otra vez: este primer paso, es esencial. Aunque uno no sea capaz de hacer más que un churro, si ni siquiera SABES cómo es un churro, malamente vas, mai frend… Así queeee… ¡a guglear por imágenes toca! A hacer una búsqueda de cositas mayas: escultura maya, arte maya, dibujos mayas… Lo que sea. No hay que copiar nada literal; es simplemente buscar inspiración y fijarse en detalles que luego puedas rescatar para tu proyecto.

En mi caso, lo que me decidió por hacer una estatuilla fue directamente el material con el que contaba, aunque también tenía en mente hacer un relieve (que finalmente no pude hacer por falta de tiempo) al estilo de la cabeza de la serpiente emplumada del friso de la entrada.
DIY primer paso: documentarse

#Paso 2: construyendo la base

Esta es la parte más importante de todo el proyecto: modelar una cara, con plastilina, sobre un bote de plástico. Pero es bastante sencillo, en realidad. El problema es que el bote era liso, y aunque la plastilina es grasienta y algo pegajosa, no puedes menear mucho el bote, porque la plasti se adhiere muy superficialmente, y puede irse desprendiendo con relativa facilidad.

Pero tú tranqui, a tu ritmo, dando la forma y la expresión que quieras, y al lío. Y sin muchos detalles, porque el resultado que buscas es algo medio tosco en esencia: no olvides que buscamos recrear algo así como una talla en piedra de hace mil años, así que… ¡No te comas mucho la cabeza!

DIY segundo paso: base

#Paso 3: forrando con papel

Una vez modelada la cara (ojos, cejas, pómulos, nariz y boca, y chimpún), toca ponerse con el papeleo: ¡Papel maché! ¡El rey de las manualidades! Es decir, recubrirlo todo con capas de papel (de periódico, en este caso, que nos interesa por lo fino que es y por la textura que nos va a dejar, arrugas y demás). Para ello, recordad nuestro querido… ¡¡Mejunje ART-ATTACK!! La fórmula típica nos irá bien: una parte de agua y una parte de cola blanca de carpintero, pero podéis hacerlo más fluido, si queréis.

Aquí es importante aclarar una cosa: la plastilina va a quedar “sepultada” debajo de todo ese papel, como si fuera un armazón, y por tanto, vas a perderla, ojocuidao. Así que usa una plastilina baratucha, o bien usa los desechos de tus peques.

Y si usas una de buena calidad y la quieres recuperar, te ofrezco dos opciones:

  • Cuando acabe la actividad, recupera el objeto, lo rompes y rascas lo que puedas. Así de fácil. Arte efímero.
  • Si no optas por eso, y quieres conservar la figurilla, tendrías que añadir más capas de papel para que haga una base más sólida, y una vez seca, recortar con un cutter con cuidado por el perfil (recuerda que irá pegado al bote), sacar toda la plastilina que puedas, y pegar de nuevo al bote todo ese perfil, por los bordes, con más papel maché. No es difícil, pero es más largo, rollo y algo delicado. Y en el proceso de añadir más capas, seguramente perderás detalles del modelado. Tú verás si te compensa.

Otra cosa es que uno parta de un material más barato (que se puede) para hacer la base, en lugar de usar plasti: arcilla, cartón, papel…

DIY tercer paso: papel maché

#Paso 4: dando los detalles

Una vez hecha la base, la cabeza, la estructura, queda añadir los detalles; todos los que quieras y que se te ocurran. Cuantos más, mejor (pero más implica más tiempo de curro también, claro, así que busca un límite).

Adornos, joyas, elementos decorativos, sombreros, lo que sea: dibújalos en un cartón, recorta, forra con papel maché como has hecho con lo anterior, y ve añadiendo a la estructura principal. Y así completarás toda la forma definitiva de la estatuilla. (O lo que sea que quieras hacer).

DIY cuarto paso: añadiendo detalles DIY cuarto paso: añadiendo detalles

#Paso 5: montando

En este caso, aprovechando que tenía un estupendo marco improvisado de corcho blanco (poliexpán), tenía en mente colocar la estatuilla como empotrada en el medio, para que luciera más y darle así también un contexto físico, a la vez que un soporte.

Para ello, simplemente pegué una plancha de cartón por detrás del marco, y recorté un hueco en el medio, donde incrusté la estatuilla, fijándola con cola y papel, del mismo modo que en el paso anterior. Si quieres reforzar, por detrás del marco, ya que no se ve, puedes hacerlo como quieras y usar lo que quieras: cinta adhesiva, cola, o lo que prefieras.

DIY quinto paso: montando en el marcoDIY quinto paso: montando en el marco

 #Paso 6: ¡pintura y acabado final!

Ya solamente queda el remate: ¡la pintura! Esto es lo que lo unificará todo: nos generará el aspecto que queremos y nos proporcionará la textura que buscamos, todo a la vez. En esta última parte, igual que con las demás, puedes esmerarte más o menos dependiendo del resultado que quieras. A poquito que hagas, ya va a quedar de fábula, os lo aseguro.

En este ejemplo, apliqué primero una mano de color negro, o gris muy oscuro, muy líquido, para cubrirlo todo, como base. Y sobre esa base, fui pintando las “luces”, es decir, aplicando gris más claro o directamente detallitos casi en blanco, para sacar el aspecto que me interesaba, por encima.

En este punto, para aprovechar bien la textura arrugada, la mejor técnica para hacer esto, es usar poca pintura y frotar por encima suavemente, para que la capa permanezca por las zonas superiores y no penetre en los pliegues; es lo que se conoce como técnica de “pincel seco”. (En Internet tenéis mucha información sobre esta técnica).

DIY último paso: pintando

…¡¡Y terminadoooooooooooo!!  

Y así es como quedó al final. Os muestro también el resultado final de cómo quedó todo colocado en la fachada del colegio:
DIY estatuilla maya resultado final
la fachada del colegio, decorada como unas ruinas de la selva maya
de noche, la fachada del colegio, decorada como unas ruinas de la selva maya
Detalle del friso con la cabeza de la serpiente emplumada
Colocación final de la estatuilla

 

Al final, el cole se ha quedado las piezas para guardarlas y conservarlas en sus fondos, y lo pondrán en alguna parte, así que estupendo, porque el 99% de todo este currazo, termina fulminado al día siguiente…

¡¡Espero que os haya gustado!! 😉 


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Mr. Dodot

emoticono papi

un padre cualquiera

emoticono bebé

padre, de nuevo

emoticono inquietud

padre participando en un evento sobre pañales

emoticono escribir

escribiendo el post del evento Dodot

emoticono susto

tuit ganador del sorteo

caja

la caja, en casa

emoticono corazones

mi lote Dodot

emoticono beso

Mr. Dodot

 

Y he aquí el desarrollo completo de la historia.

Por fin han llegado mis flamantes pañales. Y estoy emocionado. Porque la paternidad también es esto: el regocijo que hasta te produce, en un momento dado, pensar en cagarrufos y meados. Eres padre, así que te tocará remangarte, porque a veces estarás de mierda, literalmente, hasta el cuello. Y así debe ser: los padres TAMBIÉN limpiamos culos. Por si todavía hay algún despistado haciéndose el orejas por ahí. Y lo hacemos con mucho cariño y con mucho orgullo, faltaría más.

Me enorgullece pertenecer a una generación de padres a la que no le espanta limpiar culos, ojetes, traseros, posaderas; y que además lo hacen bien. A conciencia. Frotando. Dándole brío y salero a la toallita. Y algunos hasta son felices haciéndolo; no por el hecho de estar con el regalito en la mano, sino por la oportunidad de poder hacerlo. De saberse cuidadores de sus peques. De saberse una pieza fundamental en el organigrama familiar. De saberse capaces de traer un sueldo a casa tanto como de saberse hábiles en el sutil arte de frotar a mano con jabón Lagarto un body bien cuajado de premio amarillo mostaza lactante.

Yo, a día de hoy, con un bebé reciente, déjate de tonterías y regalos chorras. El gran clásico, al que cada día aprecio más: un buen paquete de pañales. Y olvídate de gaitas. Y yo hoy, con lagrimones como puños de la emoción, con mi premio.

Y toda esta historia, por cierto, no va de eso. No hay tareas indignas ni suficientemente chungas o vulgares que no puedas hacer, por ser hombre, si se trata de tus hijos, de tu familia. Hoy es sobre excrementos infantiles, pero mañana será por otra cosa; cualquiera. Su cuidado lo abarca TODO. Así que mueve tu cucu.

Esta historia va de interesarse por algo. De esforzarse por conseguir información. De ensuciarse las manos pero teniendo la conciencia cristalina. De salir ahí fuera a buscarte las castañas. De aprovechar las oportunidades. Y cuando pones interés en las cosas, las recompensas, de una u otra manera, terminan llegando. Va de que escribir merece la pena. Va de generar sinergias. Va de que ser padre es implicarte hasta llegar a fronteras a las que jamás pensaste que algún día te asomarías. Y atravesarlas cada vez, para ir más allá. Va de tipos que queremos cambiar el mundo gracias a querer ser un referente mejor. Va de querer ser mejor persona. De superarte. Va de hermosas casualidades que uno se va fabricando. De tomar conciencia de tus posibilidades. Va de intentarlo. Va de tener fe.

Esta historia, en definitiva, va de ti, tú que me lees.

Muchas gracias, Dodot; el culo de mi bebé nunca os lo llegará a agradecer lo suficiente.

Muchas gracias, Madresfera, por estos años de oportunidades y de eventos. ¡Que sean muchos más!

De ahora en adelante, ya podéis llamarme Mr. Dodot.

 


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#YoSoyDe

Quizás seas de comer croquetas de la abuela, de esas recién hechas con las sobras del cocido, o igual eres más de algo modernillo y urbanita, rollo sushi.

A lo mejor eres de esos a los que todavía le embriaga el olor de la tinta impresa y el tacto áspero del papel, o lo mismo eres fan de la pantallita del Kindle.

Puede que seas de esos de blanco, los que juegan con el balón esférico, o lo mismo eres de los otros de negro, esos grandotes que patean con el balón oval.

Lo mismo eres todavía un apasionado sin remedio del vinilo, o quién sabe si igual eres un acumulador de discográficas kilométricas mp3 de discos duros.

Intuyo que tienes pinta de ser usuario acérrimo del transporte público, mientras que tú tienes pinta de ser de pillar tu coche nuevo hasta para ir a mear.

Sé que tú eres un incondicional de las urnas, y en cambio tú, eres de los que ejercen su muy respetable y democrático derecho a pasar olímpicamente de todo.

Yo siempre he sido muy fan de Magic Johnson, y tú siempre fuiste un loco de Michael Jordan. (Bueno, igual todos hemos sido un poco de Jordan, okey…)

Hoy parece que todos son de Chuck Norris o Jackie Chan, cuando de toda la vida de Dios todos sabemos que el único trono eterno es del AMO Bruce Lee.

eres de los rojos, y yo soy de los verdeseres de tu padre, amigo. Y yo soy de mi madre. Ya puestos puede que aquel, vete tú a saber, sea del butanero.

 

Yo soy de escuchar. Tú eres de leer. Él es de hablar. Nosotros somos de escribir. Vosotros sois de gritar. Ellos son de… Bueno, de dar por saco. (Que de todo hay). Cada padre de este mundo, ES DE una manera y ES DE una cosa. Y tiene que ser así, porque la riqueza se encuentra en lo diferente. Pero, por encima de todas las demás cosas, TODOS los padres somos, muy… pero que muy…

…DE NUESTROS HIJOS. Siempre.

Que lo sepáis, queridos niños: nuestro mejor regalo, siempre seréis VOSOTROS:

 

Mi mejor regalo siempre serás tú, mi preciosa Lechona, y siempre serás tú, mi amadísimo Gorrioncillo.

 

Muchísimas gracias a todos los papis que conforman el colectivo Papás Blogueros, por esta maravillosa iniciativa de cara al próximo Día del Padre, que una vez más pone de manifiesto que otra paternidad es posible, una paternidad implicada, presencial, cariñosa, responsable, cuidadora y respetuosa. Y que remando juntos al final conseguiremos llegar al puerto que todos y todas deseamos. Al final, cambiaremos el mundo, ya lo veréis.

FELIZ PRÓXIMO DÍA DEL PADRE 


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Estudio sobre la paternidad, de Dodot

yo, con un cartel de promoción de #Papás Dodot.

 

– Abuelo… Oye, que ya lamento tener que dejarte, con lo buena que está la tarde y lo bien que se está aquí al solecito, pero se me hace tarde, y tengo que ir a por los niños al colegio…

– ¡Claro, hombre…! Tranquilo… Ve, que ya me quedo aquí yo… ¡Qué vida, esta…! Que en mis tiempos, ya corríamos para otras cosas…

– Hombre… Lo vuestro tendríais, digo yo, ¿no?

– Claro… Pero aquello era otra cosa… Había que correr, pero para comer. Todo el día segando en el campo, y tirando p’a casa de noche, con el lomo tieso. Esto que hacéis ahora de los hijos, estar todo el día encima y de aquí para allá… ¡Aquello era cosa de las mujeres!

– Ya imagino, ya… Ya sabes que ahora se lleva otra cosa. ¿Y si te dijera que, por ejemplo, hoy la gran mayoría de los hombres no solamente entendemos de pañales, sino que además los cambiamos? Y no pocos… El 85% de los padres hoy día en este país, se pringa las manos habitualmente con eso, y el 65% lo hace a diario. ¡Todos los días! ¡Ahí lo llevas…!

– Hmgfff… Ya no hay hombres como los de antes. ¡Vírgen santa…! Si me lo llegan a decir a mí eso cuando era un mozo…

– No, abuelo… No creas, que todavía quedan unos cuantos de los de tu época. Pero cada vez menos, eso es cierto. Lo que no tengo yo tan claro es que eso de que ya no haya, sea para peor, fíjate… Mira, abuelo, más detalles… Te diré que el 83% de los padres, asegura jugar con sus hijos cada día; un 64% los viste o desviste y un 62% los acuesta o da de comer. De cada 10, además, casi la mitad, 4, les sacan a pasear y les preparan su comida. ¡Casi la mitad! También te diré que hay bastante diferencia, eso sí, respecto a lo que se prefiere hacer con ellos, que ya te veo torciendo el ojo demasiado… Un 46% son los que prefieren por encima de todo, salir de paseo con sus pequeños, frente a un 15% que optan por el baño o un 13% que optan por acostarlos. Y otro ejemplo: solamente un 5% elige dar de comer… ¿Qué te parece?

– …¡Que muy recio y muy sano se crió tu padre con las migas que le daba tu abuela! ¡Que era gloria bendita ver comer a ese niño, madre mía…! Mi Manuela sí que cocinaba bien… No como ahora, que ya no ve tres pimientos y no se acerca a un fogón, pobrecita. ¡A sardinas, me tiene, fíjate…! Claro que ya nos apañamos con cualquier cosina de ná… Yo con una miaja queso y un trocino pan, ya me voy aviao p’a la cama…

– Te desvías, abueeeelo… Mira, además de cambiar pañales, casi todos, un 86%, utilizan alguna estrategia personalizada para hacerlo: les hablan, usan peluches, les cantan… Y te diré que un 54% de los padres españoles reconoce que le gustaría pasar más tiempo con sus hijos. Y sobre el 40% cree que concilia su vida laboral con la paternal de forma adecuada.

– ¿Conciliar…? Esos son inventos modernos. En mis tiempos se trabajaba. Y a destajo. Que el campo es muy sacrificado. Y en la fábrica, lo que mandaba el patrón… Y en la misa, el cura. No había más.

– Pues ahora también se trabaja, abuelo, pero poco a poco parece que los padres ya no se conforman simplemente con eso… Quieren implicarse más en el cuidado de los niños. Un 60% procura pasar más tiempo con los niños, cambiando los horarios de trabajo, y un 76% sí que se cogió la baja por paternidad que te da el Estado, por si no lo sabías. De todas maneras, como te decía, hay muchos todavía que parece que la cosa esta no va con ellos. Del porcentaje de los que no han reducido su jornada, menos de la mitad, un 43%, intenta al menos salir más rápido del curro para pasar más tiempo con sus hijos, y el 39% restante hace lo mismo que antes de ser padre. 3 de cada 4 padres se consideran más implicados en todo lo concerniente a sus hijos de lo que lo estuvieron sus padres con ellos en su día. Además, que también se interesan más en mantenerse informados: el 73% acude al pediatra cuando tienen alguna duda sobre el cuidado de sus hijos. Y de hecho, a veces se informan sin ni tan siquiera ir a la consulta. Un 58% buscan información directamente en Internet, y un 74% se informan por medio de blogs o foros sobre cuidados infantiles.

– Las dichosas maquinitas esas. ¡Yo no entiendo de eso, hijo…! Yo os veo todo el día pegados ahí, con el telefóno ese, que parece… que parece…

– ¡Pues luego cuando te enseñamos las fotos y los vídeos de los niños, bien que te gusta verlos! ¿Ehhhh…?

– ¡Hombre! Algo bueno tendrán que tener, eso sí… Con la de dinero que os cuestan… Anda que no le ha venido bien a tu abuela la pantalla esa grande, con los números ahí bien gordos…

– Anda abuelo… Venga, que tiro para el colegio ya…

– ¿Pues sabes qué te digo…? Que te acompaño, y me voy a ver a mis nietos… ¡Que me río a perder con las historias del Luisillo! ¡Qué jodío muchacho este, que la trae loca a la pobre profesora…! ¡Esa bendita mujer tiene ganado el cielo, te lo digo yo…!

 

Y esta podría ser perfectamente una conversación que cualquier padre más o menos joven, de mi generación, podría tener hoy mismo, sentado en cualquier banco de la calle, con su abuelo, o con un señor de aquella generación. ¿Verdad? Bueno. Más o menos… Yo ya no tengo abuelos para recrearlo in situ, pero no me cuesta imaginar algo así. Un choque cultural. Directamente.

Todos estos datos aparecidos arriba, sin embargo, son datos REALES. Recogidos por un “Estudio sobre la paternidad” que ha promovido la marca DODOT, recopilados a partir de encuestas online sobre un muestreo de 865 padres entrevistados. Datos que nos revelaron a los invitados de Madresfera al evento de presentación el pasado día 6, de dicho estudio, pensado para el lanzamiento de la campaña de su nuevo pañal, y cuyo objeto era conocer cuáles son los comportamientos más habituales en el cuidado de los hijos por parte de los padres, en nuestro país. Porque los padres, y de esto se han dado buena cuenta esta marca, somos TARGET. Porque los padres hoy día, y a los datos se remiten, están, estamos, cada día MÁS IMPLICADOS. Por pequeña que esta muestra de padres puedan considerarla algunos, sí que considero sin embargo que define una tendencia ciertamente evidente.

Soy de la opinión que, al igual que para un abuelo arquetipo de 85 años no sería entendible seguramente cómo llevamos hoy día los nuevos padres esto de “tener hijos”, lo mismo habrá de ser para nosotros, o los padres que vengan inmediatamente en los próximos años o décadas, algo ya inconcebible el pensar en los términos de aquellos, igual no tan lejanos, tiempos…

Poco a poco. Seguramente más lento de lo que debería, sí… Pero se va abriendo camino. Aquí os dejo el vídeo de su campaña, bastante acertada, a mi entender… Al menos, me quedo encantado de saber que hay marcas que piensan más allá del arquetipo y se atreven a presentar a los ya no tan escondidos padres que nos implicamos más. Eché en falta en la presentación datos relativos a la vertiente más “ecológica” de la elaboración, pero hasta en eso fueron muy atentos conmigo y me explicaron aspectos concretos, e incluso quedaron en hacerme llegar de forma personal información más específica. Y eso, qué menos, es de agradecer.

Juzguen ustedes.

 

PD: adjunto aquí escaneado el pdf del dossier de prensa con la información que nos ofrecieron, de este estudio.


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Bocadillo de calamares

29 DE ENERO. 2016

Es viernes por la noche. Unos cuantos tipos realizan una quedada. Es en el centro de Madrid. Algunos son de aquí; otros vienen de fuera. Todos se encuentran ahí por un motivo: al día siguiente, tienen, en cierto sentido, su… “día grande”. Han venido a una especie de encuentro, en este fin de semana, pero primero querían verse la noche antes, por aquello de ir calentando motores. Y a todos ellos les unen tres cosas:

  • Una: son blogueros. O bloggers, -que se dice en el argot-. ¿Y eso qué carajo es? Bueno, imagino que la pregunta carece de sentido, si ya estás leyendo esto, ¿verdad? Es gente… que escribe, que escribimos, en Internet.
  • Dos: son padres. Todos ellos. De uno, de dos, de tres… De seis. Y sí, acertaréis quienes penséis que, efectivamente, lo de antes va unido en cierta forma a esto. Son padres, que escriben. Normalmente, sobre cosas de… Padres.
  • Y tres: a todos, les preocupa, y mucho, su papel como tales; como padres. Como maridos. Como hombres. Les preocupa el presente, pero también el futuro; de ellos, de sus parejas, y por encima de lo demás, de sus hijos e hijas.

Algunos ya se conocían en persona; otros, de vista, o de las “redes”. Pero para la mayoría era la primera vez que se veían y encontraban en un cara a cara. Desvirtualizar, lo llaman a esto, también. Aquí tienen nombres para todo, esta gente.

Poco a poco van llegando todos: Fer, Manolo, Serafín, Joaquim, Carlos, Dani, David… y un servidor, que les escribe. Poco a poco las lenguas se sueltan, y a la par que la charla se anima, tambores de guerra van tronando en los fieros estómagos de estos muchachos. La promesa de la joya gastronómica de Madrid no se hace esperar. El bocata llama, y los chicos acuden, cruzando como una flecha los agrisados adoquines de una Plaza Mayor que les sonríe.

El bocata de calamares. Podría decirse bien: la humilde y esperada guinda de la noche. Todos caen en su magnético atractivo embriagador. Y la velada cumple con nota su objetivo. Ni posteriores raros brebajes de color rosa que algún avispado camarero pretende pasar por cócteles, pueden llevarse la sensación de que en esa noche ha ocurrido algo grande; como cuando uno encuentra a un hermano perdido, en cierta forma. Ya me entendéis.

Al día siguiente, la JORNADA: el encuentro de bloggers. Todavía se une algún papi más por allí, a la fiesta; una fiesta que supondrá, quizás, un antes y un después en todo este meollo. José María, Adrián, Pau… Gente noble, hermosa, comprometida. Como todos los presentes aquel glorioso día.

El fin de semana acaba, y uno se queda todavía con la piel erizada. La estática de lo vivido sigue flotando en el ambiente, echando sus hipnóticas chispas al aire. Ninguno vive de esto, pero de alguna manera, es un espaldarazo hacia el sentimiento cada vez más fuerte de que, por contra, esto SÍ VIVE ya en nosotros. El escribir, el compartir experiencias sobre la paternidad. 

Las semanas y los meses van pasando. Ese grupo de padres escritores, de papás blogueros, va creciendo, poco a poco. Organizándose. Planteando cosas. Estableciendo acciones. Alcanzando hitos. Se juntan para hacer campañas: graban vídeos, acuden a eventos… También cometen errores. Es inevitable en todo proceso de crecimiento y aprendizaje. Todo ello sin dejar de lado lo que les hace ser lo que son: letras. Hijos. Sentimientos. Valores sociales. Compromiso, en definitiva. Y ganas de cambiar este mundo a veces tan miserable. A veces tan duro. A veces tan caótico. A veces tan injusto. Pero se van haciendo su huequecito… Como hormiguitas. Todos, cada uno de ellos, con la misma sensación de que esto ya no se para…

18 DE FEBRERO DE 2017

Un año pasó de aquella primera reunión. Ahora, igualmente, se repite la misma jugada. Pero ya no son solamente ocho almas las que deciden acudir. Esta vez serán un buen puñado más; puede que el doble. Y nuevas sinergias, nuevos bríos, nuevas conversaciones, nuevas propuestas y nuevas alegrías saldrán de entre tanto abrazo paternal. Porque siguen siendo padres, y les sigue moviendo lo mismo que un año atrás. Este año, hay mucho que comentar: tienen más días de permiso por paternidad, cuando sus parejas den a luz a sus bebés. Algunos de ellos incluso han dado el pelotazo y sus trabajos en la red, o fuera de ella, se han empezado a abrir a audiencias mucho mayores. Todos, han afianzado su presencia en la misma sociedad, ¡qué narices! Y todos con la firme promesa de seguir dándole gas…

8 DE MAYO DE 2020

De aquel grupo inicial de padres comprometidos, alguno cayó ya por el camino. Era inevitable. ¿Pero queréis saber algo? Son muchos más los que han venido detrás. Los que se han unido. Los que han visto que aquí no solamente se escriben tontunas de calzonazos, sino que se trabaja por algo importante. Los que han decidido que también quieren dar un rumbo nuevo a su futuro. Los que tampoco se conforman con ser meros espectadores pasivos de las noticias escabrosas del Telediario de turno. Los que también quieren algo mejor en sus vidas, y en las de sus familias. Esta gente ya tiene su propia reunión anual organizada. Ya tienen claro el rumbo a seguir, y siguen codo a codo, igual de hormiguitas que siempre, picando en la sociedad, para tratar de inculcar lo que para ellos siempre fue, en definitiva, algo lógico y de recibo: un trato igualitario respecto a las mujeres; el fin de la violencia de género; el fin del abuso infantil; un compromiso equitativo y real respeto a los cuidados en casa y las tareas del hogar; la inclusión de las minorías desfavorecidas e “invisibles” de la sociedad…  Una vida, en definitiva, más justa, encaminada hacia la búsqueda de la felicidad familiar, más que en buscar el éxito laboral, por encima de todas las demás cosas. ¡Tantas y tantas cosas! Tan lógicas, y a la vez tan utópicas.

15 DE SEPTIEMBRE DE 2024

Este grupo de padres ya es un movimiento masivo nacional, y esta semilla del nuevo hombre contemporáneo parece arraigar con fuerza en muchos territorios. Se han promulgado leyes racionales para conciliar DE VERDAD vida laboral y familiar. Las industrias juguetera y de moda abrazan de una vez la política de elaboración de productos no sexistas. La lacra de la discriminación y la violencia hacia las mujeres parece mostrar signos de estancamiento, cuando no ya de claro descenso en algunos ámbitos. El índice de varones que deciden pedir reducciones de jornada por guarda legal en el trabajo no hace sino aumentar. Y se incentivan. La paternidad y la familia han conquistado definitivamente la agenda como punto prioritario y de máximo interés por parte de los políticos. Grupos de padres se encuentran por toda nuestra geografía, intentando hacerse un hueco en el planteamiento diario vital de cada barrio, haciendo de la necesidad de comunicarse, un hecho cotidiano al que dan rienda suelta sin pudor y sin vergüenza. “Hablar” parece ser la nueva consinga, gente… En las redes, y en la calle.

35 AÑOS DESPUÉS…

Daniela Jiménez Blanco es nombrada Presidenta del Gobierno. Creció y estudió aquí. Alba SanJuán Tomelloso es Premio Nóbel de Medicina. Creció y estudió aquí. Solamente son dos ejemplos de mujeres que han logrado copar los más altos cargos de prestigio en nuestra sociedad. Mujeres que pudieron desarrollarse física, mental, cultural y espiritualmente sin trabas, dependiendo únicamente de sus logros y su brillante esfuerzo, y que comparten responsabilidades codo a codo con sus iguales masculinos en idénticas condiciones sociales y laborales.

Ellas bien pueden ser nuestras hijas. Tu hija. Mi hija. Han podido crecer en un entorno verdaderamente sano, libre de etiquetas, libre de prejuicios y libre de todas aquellas mierdas que encorsetaban a las personas de su mismo género y que lacraban a sus madres solamente una generación atrás, por el simple hecho de nacer mujeres. Porque en un momento dado, sus padres, tú, yo, el vecino del 5º… comprendimos que el pasado en el que vivíamos no era el futuro que queríamos; ni para ellas ni para nosotros. Los hombres supimos, quisimos y pudimos ver ese cambio, y muchos de nosotros lo abrazamos. Porque vimos y comprendimos… Soñamos… Que era lo mejor y lo más justo. Costó… Costó mucho. Muchísimo. Un esfuerzo de cambio de mentalidad, generacional, infinito. Pero se hizo. Se pudo soñar… y se logró. Y ahora tenemos para nosotros y nuestra descendencia, el mundo que siempre quisimos tener.

 

Y despierto, y de nuevo regreso al presente... Al actual. Al inicio, o casi, de este bonito sueño utópico, o quizás no tan utópico, del que por otra parte, me siento muy orgulloso de formar. El sueño de luchar por un futuro mejor, para mis hijos, para todos. Un futuro, cuyas raíces bien pudieran hundirse, por qué no, y quién nos lo iba a decir, en un pequeño grupo de padres que un día decidieron juntarse…

…en torno a un hermoso, sabroso y muy madrileño, bocata de calamares.

el bocadillo de calamares del aniversario


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Colecho es amor

Adoro el colecho.

Mira, hoy me tiro a la piscina. Y me voy a posicionar. Con lo que os mola eso de generar polémicas, oye. No. En serio. Lo adoro… Sí, sí… Todo él. Todas sus partes. La CO, la LE y la CHO. Sobretodo… la CHO. LA CHO me fascina. Me tiene loco.

CHO, de choto… Ese aroma a choto cavernario que te asalta -“¡ZASCA!”-, con la más letal de sus pezuñas en todo el careto, a pezuña llena, ahí, como con saña, como gustándose, ¿sabes?, cuando regresas de hacer tu meada nocturna de subterfugio, al cubil, y abres de nuevo la puerta de la cueva, porque no vaya a ser que las muchachas se me despierten con el atronador rugido de la cadena, claro… Sí hombre, esa meada, ya sabes, la de cuando te levantas porque te meas, pero que en realidad te levantas más bien para librarte unos segundos de ese minicodo cariñoso y tan mono, que taladraba sin piedad tus queridos y sobrevalorados riñones.

Porque total, ese aroma a cueva, ese perfume a oso almizclero que inunda el ambiente, ese microclima de pedos acumulados y reconcentrados, de calcetines sudados y sobaquillos al pil pil que se genera con mucho y dedicado esfuerzo común… Eso, muchachos, esa atmósfera tan característica es… es… ¡No tiene precio! ¡Eso es… FAMILIA PURA, JODER! ¡La esencia vibrante y palpable de una comunidad amorosa, yaciente, armoniosa, que celebra su unión vital en el palacio del cariño que es ese colchón, digamos, de metro y pico! Entre aquellas paredes de ese cuarto de cuatro metros, que exudan amorrrr por cada gota del gotelet. Ese territorio sin ley pero con mucho lovin’ donde las tiránicas palabras -“Ehhh… ¿Por qué no te vas a tu camita, cariño…?”- o -“¿También el gato…?”-, se las lleva el viento: -“¡¡Vete, imposición… Huye, vil, volando para no regresar jamás…!!”-

Y es que yo solamente le veo ventajas al colecho. ¿Y lo bien que sienta ese masaje tailandés a base de patadas de karate en las lumbares? ¡¡La peña se deja una pasta en espás y salones de masajes, por lo que a mí me hacen de gratis en casa!! Luego están los que se quejan de que no tienen tiempo para jugar con los peques. ¡No entiendo a esos pobres desgraciados! ¡Si la noche es ideaaaaalll…! Yo me parto la caja (a veces, casi literal…) jugando con la peque al Twister cada madrugada. ¡No os imagináis la de formas extrañas y contorsiones que te puedes llegar a currar en un rato, para poder cuadrar aquello! ¡Es la caña…!

Y luego hay otros juegos: el del “Ninja”, por ejemplo; ese en que te toca estar durmiendo como estos tipos, con un ojo abierto y el otro cerrado, igual que los conejos, para evitar que la otra se despeñe colchón abajo por la esquina más insospechada… O el de las “Apuestas” (-“¿Cuánto te apuestas, Churri…, a que la niña se viene esta noche a nuestra cama, a eso de las tres, cuando esté en lo mejorcito del sueño…?”-), al que tanto me mola ganar… U otro que adoro, también: el “Quinto Levanta…”, en el que las dos tiran de la manta (o el nórdico), y se me quedan ahí las canillas medio al aire… ¡¡Jajajaja!! ¡Me encanta! ¿¿Cómo demonios puede alguien aburrirse en una casa en la que se practica colecho…?? Disfruto horrores.

También está ese punto… picantón. ¿Qué sería de las relaciones de pareja sin ese… plus, de estar, ahí ahí…? Con ese punch de tensión. Que si te rozo un pezón, que si te tiro un pellizco, que si espera que te abrazo, pero cuando esta se mueva un poco para el otro lado… -“¡Ahora, ahora, que ha virado hacia la almohada y me da tiempo para hacerte alguna cosa guarrona en los pies!”- Pues eso, que sería todo un auténtico muermazo, ¿no? Digo yo. El festival de la rutina… Hale, ¡ahí a lo fácil! A tiro hecho. Toda la cama para vosotros solos… ¡Puafff…! Vamos, follisqueo de burgués. Eso, para quien lo quiera.

En fin, que la gente que no colecha, de verdad, se lo pierde. Es toda una aventura. Te da un +20 en PX. Te mantiene alerta… Te mantiene guay, ahí, ojo avizor a las cositas, a los detalles… -“¡Papi, quiero agua!”- Y tu mente rauda y veloz, se despierta entre legañas como un rayo en mitad de las entrañas de la negra noche, oscura cual boca lobuna, y localizas ese vasito que se te olvidó coger antes… (Bueno, no se te olvidó; de hecho, está en SU habitación, perfectamente colocado en SU sitio, pero como se ha venido a la vuestra, pues no lo tienes a mano, en TU mesita de noche, claro, y toca levantarse, porque ella, la princesa de la casa, claro, no está para esas minucias cuando viene a veros con todo su amor, in de mídel of de nait…) Y eso da flow, tío… Da energía… Da buen rollo… Tienes ahí, la mente clara. Es un entreno. Eso, cuando seas un viejo chocho y senil en la residencia, seguro que lo agradeces; que sabrás en todo momento dónde tienes las pastillitas azules, verdes, y rojiblancas. Y es que estas cosas quedan… Quedan ahí, en la mente, grabadas onfayer, porque ahora estás ahí a tope. ¡Pim, Pim! Currándotelo mil.

Y mejoras la respuesta psicomotora, también… Esas toñas que te das con las puertas a oscuras. O ese muñequito invisible abandonado en mitad del pasillo que te clavas hasta lo profundo del metatarso, con el que te entran ganas repentinas de gritar a los cuatro vientos… lo hermoso que es ser padre y sentirse vivo. ¡Pues luego aprendes a esquivarlo, a gestionar el dolor! ¡Control emocional, gente! ¡Es total! Es un rollo muy guay…

Y luego está la poderosa influencia de la música… Que esa es otra también fantástica. ¡La música! !Qué sería este mundo sin la música, señores míos! Yo, que tengo el privilegio de tener un sueño tan ligero, de esos que se desvelan con una mosca asmática, me apasionan las noches de festival. Cuando llega el festival de mocos, mi cuerpo se tensiona… Me pide marcha… Empieza el concierto de sonidos, ronquidos, silbidos… Esos ritmos sincopados que se superponen unos a otros, taladrándome el oído, y que me tienen ahí toda la noche, a ritmo pelao, dándome palmaditas en las pantorrillas, tikití tikití tikití… Disfrutando como un enano y siguiendo la ola… ¡Para un friki de la percusión como yo, esas noches en vela son grandiosas! Mis dos chicas currándose una performans ahí a dúo, dándolo todo y poniendo toda la carne en el asador en la interpretación. ¡Mira, mira…! ¡¡Los pelos como escarpias, se me están poniendo, de solo pensarlo, tú…!! El colecho es puro groove. Maravilloso.

yo, en la cama, con un pie en la cara

Bueno, no os doy más la chapa. Lo dicho, que vamos, el colecho… Lo más. Lo más de lo más. Yo, ahí… A muerte con el colecho. Me encanta. Estoy enamorado, en serio. Fíjate, que hasta cuando suena la flauta y pillo un rincón de sofá en una siesta… ¡Oye! ¡Que me tengo que ir a por un Nenuco, para ponérmelo así bien acurrucado en el costillar! Que si no… como que no me llena a mí, la siesta; como que me falta algo, ¿sabes? Me queda un resquemor a la que me levanto, si no lo tengo, así como quemmm… mmmñééé. Ya sabes, ¿no?

Y lo mejor es que, ahora, a la que venga el bebé, con la cuna de colecho, ya va a ser la FIESTA TOTAL. ¡Me encanta mi familia!

Soy un afortunado, realmente. Y tú también. Y lo sabes. Tú me entiendes. Porque también sabes lo mucho que mola…

…El COLECHO.