¡¡¡…Y yo con estas barbas!!!

Relatos sobre mis experiencias y expectativas como padre novato


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DIY decoración maya

Hoy os vengo a hablar de una de las actividades anuales estrella del cole de mi pequeña Lechona: la Noche Mágica. Y como complemento, el pastel que os presento es la parte de lo que ha sido mi pequeña aportación, en forma de bonito tutorial DIY.

La Noche Mágica, es en esencia, una noche que pasan los más peques, los de la etapa de infantil, allí, en el propio cole: cenan y pasan la noche en el centro con sus profes. Y para que sea una experiencia realmente inolvidable y esperada cada año y no una simple actividad curiosa, todo ello va enmarcado en un proyecto educativo concreto en el cual trabajan durante las semanas previas, no solamente los niños y el cuerpo docente, sino también padres y madres. Se trata en esencia con esta actividad, de implicar también a las familias; de invitarnos a participar de una forma más activa de la parte más vital del colegio. De hecho, la colaboración de padres y madres es siempre crucial para que esta idea termine llegando a buen puerto, ya que en sus manos recae prácticamente toda la elaboración de la ambientación plástica de la misma.

Este curso, el tema elegido era la selva maya: ruinas, plantas, animales de la jungla centroamericana, esas cosas, vamos. Un tema muy chulo. Y cada familia, como cada año, arrima el hombro como puede y cuando puede. Casi todo madres, -todo hay que decirlo-, y el trabajo gordo se realiza en el propio cole en horario de mañana. Aunque por supuesto para el que quiera colaborar y no pueda acudir al cole a esas horas, hay tarea para llevarse y hacer en casa.

Y yo os voy a mostrar parte de mi pequeña aportación, la más “visible”, por así decirlo. Además de forrar cajas para recrear piedras, me liaron para crear una especie de friso alargado, (que recreé dándole forma tipo relieve de una serpiente emplumada), y además elaboré una estatuilla decorativa (una cabeza enmarcada), -esto me apetecía a mí, vaya; que me dio por ahí…-

Y es esto último lo que os presento en este breve tutorial DIY, similar a aquel que os presenté sobre el Sombrero Seleccionador de Hogwarts, de Harry Potter, para que veáis que con un pelín de maña podéis sacar cualquier cosa que se os ocurra, con resultados la mar de apañados.  Mola, ¿ehhh? 😉

¡Vamos a ello!

#Paso 0: recopilar materiales

Este paso es previo a empezar, claro. En este caso, yo opté por hacer la estatuilla porque tenía ya la base ideal: un poco de plastilina para modelar una carita, y un bote vacío pequeño de ColaCao ( sí, queridos lectores y lectoras: el mismo del obsequio del Madresfera Bloggers Day’17. ¡Reciclar al poder!). Con ello en mente, era cosa hecha.

El resto de material, pinceles, brochas, papel de periódico, palillos de modelar, y la pintura (témpera o acrílico, lo que tengas), lo tenía por casa, y los cartones, la cola blanca y el marco de poliexpán, me los dejaron del cole. Los palillos de modelar ayudan, pero no son imprescindibles; de hecho, con los deditos de tu mano puedes hacer maravillas, y yo casi ni los usé. Una plancha de corte o un cartón grueso (para no cargarte la mesa) y un cutter (en el caso de la cabeza de la serpiente) también se antojan muy útiles, o directamente imprescindibles.

Vamos, que todo esto es material muy básico de manualidades. El remate del plumero lo compré aparte, eso sí, en un bazar del barrio.

#Paso1: ¡a documentarse!

Aquí repetiré el mismo texto que la otra vez: este primer paso, es esencial. Aunque uno no sea capaz de hacer más que un churro, si ni siquiera SABES cómo es un churro, malamente vas, mai frend… Así queeee… ¡a guglear por imágenes toca! A hacer una búsqueda de cositas mayas: escultura maya, arte maya, dibujos mayas… Lo que sea. No hay que copiar nada literal; es simplemente buscar inspiración y fijarse en detalles que luego puedas rescatar para tu proyecto.

En mi caso, lo que me decidió por hacer una estatuilla fue directamente el material con el que contaba, aunque también tenía en mente hacer un relieve (que finalmente no pude hacer por falta de tiempo) al estilo de la cabeza de la serpiente emplumada del friso de la entrada.
DIY primer paso: documentarse

#Paso 2: construyendo la base

Esta es la parte más importante de todo el proyecto: modelar una cara, con plastilina, sobre un bote de plástico. Pero es bastante sencillo, en realidad. El problema es que el bote era liso, y aunque la plastilina es grasienta y algo pegajosa, no puedes menear mucho el bote, porque la plasti se adhiere muy superficialmente, y puede irse desprendiendo con relativa facilidad.

Pero tú tranqui, a tu ritmo, dando la forma y la expresión que quieras, y al lío. Y sin muchos detalles, porque el resultado que buscas es algo medio tosco en esencia: no olvides que buscamos recrear algo así como una talla en piedra de hace mil años, así que… ¡No te comas mucho la cabeza!

DIY segundo paso: base

#Paso 3: forrando con papel

Una vez modelada la cara (ojos, cejas, pómulos, nariz y boca, y chimpún), toca ponerse con el papeleo: ¡Papel maché! ¡El rey de las manualidades! Es decir, recubrirlo todo con capas de papel (de periódico, en este caso, que nos interesa por lo fino que es y por la textura que nos va a dejar, arrugas y demás). Para ello, recordad nuestro querido… ¡¡Mejunje ART-ATTACK!! La fórmula típica nos irá bien: una parte de agua y una parte de cola blanca de carpintero, pero podéis hacerlo más fluido, si queréis.

Aquí es importante aclarar una cosa: la plastilina va a quedar “sepultada” debajo de todo ese papel, como si fuera un armazón, y por tanto, vas a perderla, ojocuidao. Así que usa una plastilina baratucha, o bien usa los desechos de tus peques.

Y si usas una de buena calidad y la quieres recuperar, te ofrezco dos opciones:

  • Cuando acabe la actividad, recupera el objeto, lo rompes y rascas lo que puedas. Así de fácil. Arte efímero.
  • Si no optas por eso, y quieres conservar la figurilla, tendrías que añadir más capas de papel para que haga una base más sólida, y una vez seca, recortar con un cutter con cuidado por el perfil (recuerda que irá pegado al bote), sacar toda la plastilina que puedas, y pegar de nuevo al bote todo ese perfil, por los bordes, con más papel maché. No es difícil, pero es más largo, rollo y algo delicado. Y en el proceso de añadir más capas, seguramente perderás detalles del modelado. Tú verás si te compensa.

Otra cosa es que uno parta de un material más barato (que se puede) para hacer la base, en lugar de usar plasti: arcilla, cartón, papel…

DIY tercer paso: papel maché

#Paso 4: dando los detalles

Una vez hecha la base, la cabeza, la estructura, queda añadir los detalles; todos los que quieras y que se te ocurran. Cuantos más, mejor (pero más implica más tiempo de curro también, claro, así que busca un límite).

Adornos, joyas, elementos decorativos, sombreros, lo que sea: dibújalos en un cartón, recorta, forra con papel maché como has hecho con lo anterior, y ve añadiendo a la estructura principal. Y así completarás toda la forma definitiva de la estatuilla. (O lo que sea que quieras hacer).

DIY cuarto paso: añadiendo detalles DIY cuarto paso: añadiendo detalles

#Paso 5: montando

En este caso, aprovechando que tenía un estupendo marco improvisado de corcho blanco (poliexpán), tenía en mente colocar la estatuilla como empotrada en el medio, para que luciera más y darle así también un contexto físico, a la vez que un soporte.

Para ello, simplemente pegué una plancha de cartón por detrás del marco, y recorté un hueco en el medio, donde incrusté la estatuilla, fijándola con cola y papel, del mismo modo que en el paso anterior. Si quieres reforzar, por detrás del marco, ya que no se ve, puedes hacerlo como quieras y usar lo que quieras: cinta adhesiva, cola, o lo que prefieras.

DIY quinto paso: montando en el marcoDIY quinto paso: montando en el marco

 #Paso 6: ¡pintura y acabado final!

Ya solamente queda el remate: ¡la pintura! Esto es lo que lo unificará todo: nos generará el aspecto que queremos y nos proporcionará la textura que buscamos, todo a la vez. En esta última parte, igual que con las demás, puedes esmerarte más o menos dependiendo del resultado que quieras. A poquito que hagas, ya va a quedar de fábula, os lo aseguro.

En este ejemplo, apliqué primero una mano de color negro, o gris muy oscuro, muy líquido, para cubrirlo todo, como base. Y sobre esa base, fui pintando las “luces”, es decir, aplicando gris más claro o directamente detallitos casi en blanco, para sacar el aspecto que me interesaba, por encima.

En este punto, para aprovechar bien la textura arrugada, la mejor técnica para hacer esto, es usar poca pintura y frotar por encima suavemente, para que la capa permanezca por las zonas superiores y no penetre en los pliegues; es lo que se conoce como técnica de “pincel seco”. (En Internet tenéis mucha información sobre esta técnica).

DIY último paso: pintando

…¡¡Y terminadoooooooooooo!!  

Y así es como quedó al final. Os muestro también el resultado final de cómo quedó todo colocado en la fachada del colegio:
DIY estatuilla maya resultado final
la fachada del colegio, decorada como unas ruinas de la selva maya
de noche, la fachada del colegio, decorada como unas ruinas de la selva maya
Detalle del friso con la cabeza de la serpiente emplumada
Colocación final de la estatuilla

 

Al final, el cole se ha quedado las piezas para guardarlas y conservarlas en sus fondos, y lo pondrán en alguna parte, así que estupendo, porque el 99% de todo este currazo, termina fulminado al día siguiente…

¡¡Espero que os haya gustado!! 😉 


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Mascotas

Siempre me ha maravillado la capacidad que tienen los docentes (algunos, al menos…) en lo que a generar entusiasmo e ilusión se refiere en sus pequeños pupilos. Es algo fantástico y realmente digno de admiración.

En el cole de la niña, han empezado el curso trabajando con un proyecto sobre dinosaurios. ¿Y por qué dinosaurios? Pues no lo sé. Igual podría haber sido sobre alienígenas. O sobre tetrabricks. ¿Qué mas da? Realmente tampoco me importa. De hecho, prefiero los dinosaurios a muchas otras cosas. ¡Me encantan los dinos!

Pues veréis. Resulta que en la clase, como en muchas otras clases de este mundo mundial, los enanos tienen una mascota; una mascota de clase. Hasta ahí, todo normal, ¿verdad? Pero esta no es una mascota cualquiera, y es por eso que hay dos cosas que me encantan flipan de esta mascota en particular:

  • Lo primero: la mascota… ¡¡Es un dinosaurio!! Como no podía ser de otra manera. Y no uno cualquiera… ¡¡¡Un auténtico Tyrannosaurus-Rex!!! ¿No es grandioso? Podría ser un divertido y anodino Triceratops herbívoro, o un complaciente y aburrido Apatosaurus cuellilargo… ¡Pero no! En un auténtico, feroz y formidable T-Rex. Y lo mejor de todo, es que el amigo se llama… ¡¡Felipe!! ¡Sí, sí… en serio! Felipe, como el Borbón. Todo cobra sentido. Es un rey, el rey de los dinosaurios. Así que el nombre le queda que ni pintado.
  • Y lo segundo…: su tamaño. ¡Es un bicharraco bieeeen grande. ¡En serio! Es la mitad de mi hija, por lo menos… Y pesa. Algunos diréis: -“Qué coñazo para los niños, ¿no…?”- Pues sí, quizás sí, ese pequeño punto no lo negaré, voto a tal. Pero ya que te traes un bicho a casa… ¡¡Por Crom, qué menos que sea algo más grande que las pelusas que merodean por debajo del sofá…!! ¿No…? Digo yo… Y si es un Tyrano, qué menos que imponga un poco… Para un titán carnívoro, un voraz depredador, el tamaño SÍ debería importar…

Un T-Rex es la mascota de la clase

El caso es que la niña salió el viernes del cole con su mascota bajo el brazo y en pleno subidón. Y es que, como digo, este tipo de acciones, generan todo un torrente de hype (que dicen ahora los modernillos) entre la chiquillería, ya que cada semana es un compañero el que se lleva al bicho a casa, para cuidarle, mimarle y achucharle mucho durante tooooodo un largo finde. Y este finde, por fin, tras unas cuantas largas semanas de espera, ¡nos ha tocado llevarnos a Felipín a casa!

Y aquí es donde entra el papel de los padres. ¿Qué se hace con esto? ¿Qué hacemos? Pues nosotros, lo hemos pasado muy bien. Hemos arañado, hemos corrido, hemos acosado a indefensas presas, hemos mordido, hemos salido a tomar el aire y a conocer al resto de la familia, hemos peleado con el gato por la supremacía del sofá… Quizás para otros padres, el tener que cargar con semejante bicho durante un finde entero, maldita la gracia que les haga. Lo sé, y me hago cargo. Me consta, de hecho. Pero como todo en esta vida, las cosas hay que tomárselas dependiendo del punto de vista con que las miremos. Puede resultar un trasto… O puedes tratar de sacarle partido… ¿Verdad? Porque para algo, tu hija lleva muchas semanas esperando ESTE momento. Y solamente por eso, ya merece que le hagamos un poco de caso al bicho.

Para mí, ha sido todo un auténtico puntazo poder disfrutar de este pedazo de muñeco, de Felipe. He hecho mía la ilusión de la niña por tenerlo, y a lo mejor, gracias a eso, el bueno de Felipe no ha quedado aparcado en un rincón de casa, olvidado durante dos días tras el subidón inicial. Tal podría haber sido el caso, pero no… Un poco de humor y una pizca de interés, sigue siendo un cóctel que hace milagros. 

Y he aquí que gracias a lo fotogénico que es, hemos sacado un buen partido de aquí mi nuevo amigo escamoso, y me he tirado mayormente el domingo, espameando de lo lindo con él a través del tuiter. Y ha sido muyyyy divertido. ¡Gracias mil a todos y cada uno que de alguna forma, habéis hecho un guiño prehistórico por aquí…! Estas, si las queréis repasar, son las huellas que esta bestia jurásica ha ido dejando como rastro, a lo largo de este finde…

Te echaremos de menos en casa, oh, Felipe, Rex de reyes. Mañana será otra semana, y partirás de nuevo hacia otros hogares. Pero espero que recuerdes la experiencia de este fin de semana. O quizás no… Estas cosas mundanas seguramente estén más allá del interés de un regio ilustre como tú. En cualquier caso, ha sido un placer disfrutar de tu compañía, y sabes que nuestro territorio siempre será tu territorio. Fuiste una genial mascota por un par de días, y siempre te recordaremos.

Gracias a la profe, por tener una mascota tan genial. Mi querida Lechona te lo agradece. Y nosotros, sus padres, también.

Nunca cambies, Felipe. Te queremos.

Y sigue disfrutando, poderoso. Tal es tu destino…