¡¡¡…Y yo con estas barbas!!!

Relatos sobre mis experiencias y expectativas como padre novato


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Para el resto de tu vida, y más allá

NIVEL A – SUPERVIVENCIA DIARIA

Madrugas. Te vas apañando rápido con tus cosas, y despiertas a la prole. ¿Leche? Puesta… ¿Tostadas, galletas? En la mesa… -“¡Veeeenga, espabilad, que se os pegan las sábanas…!”- Su ropa, colocada. Muda preparada. ¿Apaños para el bocata del recreo? Vale. Los tienes, así que al lío, mientras uno devora y el otro sigue moscas con la mirada… Las dichosas zapatillas; -“Dame que te peine esos malos pelos, ¡y tú ve llamando el ascensor mientras cogemos el carrito, y zumbando para el cole…! ¿Se me olvida algo? Bueno, da igual…”-

5 pm. A por los enanos al cole. Un poco de parque; quizás alguna extraescolar. Vas a aprovechar a acercarte a la frutería, que no os quedan mandarinas y ya de paso miras algo para cenar en la pescadería, y ellos mientras, como ya hace frío, suben a casa. Llegas; recoges la compra. -“Tú baño, yo cena, va…”-. El reloj y un bendito jaleo deciden jurarse amor eterno, y para cuando te quieres dar cuenta estás con el dientes-pijama-y-a-la-cama, y el cuento que habéis pillado de la biblioteca, bajo tu brazo. -“Hoy no quieres ese, y quieres el tostón de princesas rosas de siempre… Bueno, da igual…”-

Bendito silencio, solamente roto por algún cabezazo furtivo de sofá… cuando alguno os lo podéis permitir. Recoges la cocina, hecha un asquito, que ahora tienes que prepararte la comida de mañana y plancharte ese pantalón, venga. Bueno, de eso pasas; total, no está tan supremamente arrugado. Prefieres ducharte. O mejor, mañana cuando te levantes… ¡Sí,  eso! Que hoy no hay cuerpo ya. Y la oscuridad conquista de nuevo tus párpados, haciendo inútiles los duros esfuerzos que tus manos hacen por sostener ese libro que cae irremediablemente a plomo entre los pliegues de las sábanas. -“Así no lo acabaré en la vida… Bueno, da igualzzzz… zzz…”-

NIVEL B – MUNDANO SEMANAL

Echas mano del bote de los bolis; al quinto que pruebas das con el bueno, con el que pinta. El post-it de papel se va llenando con palabras precedidas de guiones: – Suavizante – Latas – 18 litros de leche – Pasta de dientes – Huevos – Pan de molde – ¡Bolsas de la aspiradora! ¡Muy importante! -“¿Qué más…? ¡Jabón Lagarto, eso…!”- Papel del Walter – Limones – Champú Baby Care Jarenagüer, que está de oferta… -“¿Llevo pasta fresca, o mejor compro masa de hojaldre…? Bueno, da igual…”-

En el chino de al lado resulta que no tienen esa Goma Eva del color que necesitas para la tarea del cole. Este finde toca con los abuelos el sábado, pero tendrá que ser breve, porque hay que preparar el disfraz para la fiesta de cumple de Pepín, que es el domingo, ya que el viernes tarde ya lo tendrás echado porque hay que cortarle ese flequillo que ya parece una cortina. -“¿Sólo tienes hueco para las 6:30, hijamía…? Bueno, da igual…”-

NIVEL C – MENSUALMENTE PLAUSIBLE

Te echas las manos a la cabeza… -“¡Este mes toca el numerito del coche, ITV, IBI, y la cita con el dentista, más tres cumpleaños y una boda! ¡Cojonudo!”- A la vez que abres la web virtual de tu banco, en otra pestaña andas revisando el número del sorteo de los ciegos de anoche. -“¡Perra suerte…! Bueno, da igual…”-

El plan del finde que viene es salir de tiendas, porque los enanos no entran ya en esos pantalones y tienen las zapas con medio dedo por fuera, casi. Ellos crecen por momentos, y no, no esperan a las rebajas. Además, ese abrigo está hecho un asco, ya de paso. -“El mío también, así que lo mismo podría… No sé… …Bueno, da igual…”-

NIVEL D – TRIMESTRALMENTE PILLADO

O pillas ese vuelo ya, o sabes que lo vas a lamentar. Y más te vale reservar ese apartamento, porque sabes que luego vuelan. Que los descuentos, multiplicados por toda la panda, es un buen pico, a lo tonto. Aquella cena con ex compañeros para fin de año va sin novedades, y por fin has renovado en el último momento las clases de pintura para el resto del trimestre, así que lo del enano está cubierto por ese lado. Y como has domiciliado por fin, lo de la natación, es otro quebradero menos de cabeza. -“Para febrero o marzo, deberíamos gastar ese finde romántico de regalo, ¿no? Aunque lo mismo en mayo lo aprovechamos mejor, que hará mejor tiempo… O para junio, quizás. …Bueno, da igual.”-

NIVEL E – ANUALMENTE COMPRENSIBLE

Entras en su habitación y ves que algo no cuadra. Todo parece pequeño, y caes en que antes o después habrá que cambiarles la cama; que ponerles una mesa de estudio y quitar la lámpara de nubecillas de colorines y poner flexos más funcionales. En el coche ya no cabéis y este es el verano en que volarán libres de vuestras alas en su primera quincena por ahí, de campamento. -“O a lo mejor al mayor lo mandamos al extranjero, jeje… Bueno, da igual…”-

 

Todo esto son ejemplos sencillos en que bien o mal podemos vernos reflejados cada uno de nosotros en un momento dado, supongo. Estados diversos en los que estructuramos nuestra vida, en función de las necesidades que nos arrojamos, de cara a nuestros hijos y nuestra familia, expuestos en orden de “prioridad”. Pero he encontrado un nivel más… Un nivel más profundo, un nivel que va más allá…

NIVEL F – PARA TODA LA VIDA

¿Estás haciendo algo para asegurar su futuro? ¿Tienes asegurado el sustento de tu familia para los próximos… X años? ¿Tiene tu familia la capacidad de seguir adelante, si algún día te ocurriera algún tipo de problema? ¿Qué sucedería con los críos si se produce una ruptura entre tu madre (o pareja) y tú? ¿En qué situación os quedaríais cada uno? ¿Y en qué situación se quedarían vuestros pequeños, si alguna vez les faltasen sus padres el día de mañana, y siguen siendo menores de edad…?

-“…Bueno… DA IGUAL”-

…¿¿Da igual?? Pues igual no. A lo mejor, NO da igual. A lo mejor, tus tareas cotidianas, las más inmediatas, te tienen tan comprensiblemente centrado y ocupado, o centrada y ocupada, que no te paras a pensar en lo primero en lo que pensaste cuando quisiste traer un bebé a este mundo:

-“YA NO HAY VUELTA ATRÁS. ES UN BEBÉ. Y VA A SER MI HIJO O MI HIJA… PARA SIEMPRE”-

yo, con cara de estar pensando cosas serias.

Porque a lo mejor… (y esto ya es un criterio personal), deberíamos pensar no solamente en lo inmediato, en lo que toca ya… Esta tarde; esta noche. O mañana, o en esta semana o en este mes. En ir sorteando los baches más inmediatos que se nos presentan, y ya está, vaya. Quizás, como padres supuestamente responsables, deberíamos tener siempre presente que el regalo que decidimos hacer a este mundo, ese acto de amor encarnado, que es nuestro hijo o hija, requiere por nuestra parte el hacer unos deberes que no siempre son agradables de hacer, o sobre los que pensar. De esos que nos dan pereza vital. De esos que parece que son eternamente aplazables, porque uno nunca ve el momento de ponerse con… aquello; con los reyes del… -“Sí; debería…”-

Abrir un fondo para los futuros estudios de los hijos. O revisar o crearte un buen seguro de vida que permita a tu familia quedar bien cubiertos, quizás…

Jamás, cuando era más joven, pensé o me planteé la idea de que alguna vez haría testamento.

Pues bien… La semana pasada, con 38 años, lo hice. Lo hicimos. Churri y yo. Y me sentí… extrañamente bien.

Porque las cosas… pasan. Un accidente de tráfico, o laboral. Una enfermedad fulminante. Un atropello. El tarado de turno con una bomba; o simplemente con una navaja bajo la mano y un mono de caballo bajo el pecho. Una maceta perdida de una cornisa en un día de viento…

Esa, esa es la lotería que nadie quiere, pero que estamos hartos de ver en la tele o por el barrio, que también va tocando por ahí… Y cuando eres consciente y sumas el “que eso también te puede pasar a ti”, con “el ahora que tienes bocas pequeñas a tu cargo”, el resultado hace que la película cambie totalmente.

Porque efectivamente, ejercitar la paternidad de una manera seria e implicada, trae consigo el hecho de que te convertirás de la noche a la mañana en alguien que ya está mirando más allá de su propio obligo, y más allá del día de hoy. “Cuidado”, “previsión”, “responsabilidad”, “planificación”, “regularización”, “estabilidad”, “seguridad”… Palabras que podrían provocar una buena urticaria en un atolondrado adolescente, empiezan sin embargo a resonar poco a poco como un martillo en la cabeza de ese adulto auténtico en que te has convertido de un plumazo cuando tienes un crío.

Porque tener hijos va más allá de cambiar un pañal o dos. Va más allá de si le doy seis galletas Chiquilín, o rebanada y media de pan de molde con mantequilla y mermelada de ciruela. Va más allá de si le compro el patinete o si le llevo a trotar por las peñas del monte del pueblo de al lado. Va más allá de si hago la lista de la compra para toda la semana, o le renuevo el armario para la temporada de invierno, porque lo del año anterior ya le quedó pequeño…

Tener hijos es un plan a ejecutar para el resto de tu vida… y más allá. Es como una lata de sardinas que, una vez abierta, ya no puedes volver a cerrar. Y es algo en lo que deberás trabajar, más allá de los niveles A, B, C o D, también a medio, y también a largo plazo. A larguííííísimo plazo. Tan largo será el plazo, que si haces las cosas como deberías, seguramente sigas interviniendo en este juego aunque ya estés fuera del tablero. ¿Has pensado en una mínima estabilidad económica eventual para un futuro? ¿En el mejor tutor legal posible acorde a vuestros deseos y expectativas…?

Porque a veces, hay deberes que NOS TOCA hacer, por incómodos, ásperos, coñazos o tabúes que nos resulten. Porque a veces… solamente, a veces, las cosas NO deberían darnos igual. Hay “daiguales” que quizás no nos deberíamos permitir aplazar eternamente. ¿No es así…? O eso creo, actualmente.

Así que, dime… ¿Tienes los deberes hechos, o también eres de los de…”-Bueno… Ya lo haremos, que DA IGUAL”-.

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