¡¡¡…Y yo con estas barbas!!!

Relatos sobre mis experiencias y expectativas como padre novato


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Para el resto de tu vida, y más allá

NIVEL A – SUPERVIVENCIA DIARIA

Madrugas. Te vas apañando rápido con tus cosas, y despiertas a la prole. ¿Leche? Puesta… ¿Tostadas, galletas? En la mesa… -“¡Veeeenga, espabilad, que se os pegan las sábanas…!”- Su ropa, colocada. Muda preparada. ¿Apaños para el bocata del recreo? Vale. Los tienes, así que al lío, mientras uno devora y el otro sigue moscas con la mirada… Las dichosas zapatillas; -“Dame que te peine esos malos pelos, ¡y tú ve llamando el ascensor mientras cogemos el carrito, y zumbando para el cole…! ¿Se me olvida algo? Bueno, da igual…”-

5 pm. A por los enanos al cole. Un poco de parque; quizás alguna extraescolar. Vas a aprovechar a acercarte a la frutería, que no os quedan mandarinas y ya de paso miras algo para cenar en la pescadería, y ellos mientras, como ya hace frío, suben a casa. Llegas; recoges la compra. -“Tú baño, yo cena, va…”-. El reloj y un bendito jaleo deciden jurarse amor eterno, y para cuando te quieres dar cuenta estás con el dientes-pijama-y-a-la-cama, y el cuento que habéis pillado de la biblioteca, bajo tu brazo. -“Hoy no quieres ese, y quieres el tostón de princesas rosas de siempre… Bueno, da igual…”-

Bendito silencio, solamente roto por algún cabezazo furtivo de sofá… cuando alguno os lo podéis permitir. Recoges la cocina, hecha un asquito, que ahora tienes que prepararte la comida de mañana y plancharte ese pantalón, venga. Bueno, de eso pasas; total, no está tan supremamente arrugado. Prefieres ducharte. O mejor, mañana cuando te levantes… ¡Sí,  eso! Que hoy no hay cuerpo ya. Y la oscuridad conquista de nuevo tus párpados, haciendo inútiles los duros esfuerzos que tus manos hacen por sostener ese libro que cae irremediablemente a plomo entre los pliegues de las sábanas. -“Así no lo acabaré en la vida… Bueno, da igualzzzz… zzz…”-

NIVEL B – MUNDANO SEMANAL

Echas mano del bote de los bolis; al quinto que pruebas das con el bueno, con el que pinta. El post-it de papel se va llenando con palabras precedidas de guiones: – Suavizante – Latas – 18 litros de leche – Pasta de dientes – Huevos – Pan de molde – ¡Bolsas de la aspiradora! ¡Muy importante! -“¿Qué más…? ¡Jabón Lagarto, eso…!”- Papel del Walter – Limones – Champú Baby Care Jarenagüer, que está de oferta… -“¿Llevo pasta fresca, o mejor compro masa de hojaldre…? Bueno, da igual…”-

En el chino de al lado resulta que no tienen esa Goma Eva del color que necesitas para la tarea del cole. Este finde toca con los abuelos el sábado, pero tendrá que ser breve, porque hay que preparar el disfraz para la fiesta de cumple de Pepín, que es el domingo, ya que el viernes tarde ya lo tendrás echado porque hay que cortarle ese flequillo que ya parece una cortina. -“¿Sólo tienes hueco para las 6:30, hijamía…? Bueno, da igual…”-

NIVEL C – MENSUALMENTE PLAUSIBLE

Te echas las manos a la cabeza… -“¡Este mes toca el numerito del coche, ITV, IBI, y la cita con el dentista, más tres cumpleaños y una boda! ¡Cojonudo!”- A la vez que abres la web virtual de tu banco, en otra pestaña andas revisando el número del sorteo de los ciegos de anoche. -“¡Perra suerte…! Bueno, da igual…”-

El plan del finde que viene es salir de tiendas, porque los enanos no entran ya en esos pantalones y tienen las zapas con medio dedo por fuera, casi. Ellos crecen por momentos, y no, no esperan a las rebajas. Además, ese abrigo está hecho un asco, ya de paso. -“El mío también, así que lo mismo podría… No sé… …Bueno, da igual…”-

NIVEL D – TRIMESTRALMENTE PILLADO

O pillas ese vuelo ya, o sabes que lo vas a lamentar. Y más te vale reservar ese apartamento, porque sabes que luego vuelan. Que los descuentos, multiplicados por toda la panda, es un buen pico, a lo tonto. Aquella cena con ex compañeros para fin de año va sin novedades, y por fin has renovado en el último momento las clases de pintura para el resto del trimestre, así que lo del enano está cubierto por ese lado. Y como has domiciliado por fin, lo de la natación, es otro quebradero menos de cabeza. -“Para febrero o marzo, deberíamos gastar ese finde romántico de regalo, ¿no? Aunque lo mismo en mayo lo aprovechamos mejor, que hará mejor tiempo… O para junio, quizás. …Bueno, da igual.”-

NIVEL E – ANUALMENTE COMPRENSIBLE

Entras en su habitación y ves que algo no cuadra. Todo parece pequeño, y caes en que antes o después habrá que cambiarles la cama; que ponerles una mesa de estudio y quitar la lámpara de nubecillas de colorines y poner flexos más funcionales. En el coche ya no cabéis y este es el verano en que volarán libres de vuestras alas en su primera quincena por ahí, de campamento. -“O a lo mejor al mayor lo mandamos al extranjero, jeje… Bueno, da igual…”-

 

Todo esto son ejemplos sencillos en que bien o mal podemos vernos reflejados cada uno de nosotros en un momento dado, supongo. Estados diversos en los que estructuramos nuestra vida, en función de las necesidades que nos arrojamos, de cara a nuestros hijos y nuestra familia, expuestos en orden de “prioridad”. Pero he encontrado un nivel más… Un nivel más profundo, un nivel que va más allá…

NIVEL F – PARA TODA LA VIDA

¿Estás haciendo algo para asegurar su futuro? ¿Tienes asegurado el sustento de tu familia para los próximos… X años? ¿Tiene tu familia la capacidad de seguir adelante, si algún día te ocurriera algún tipo de problema? ¿Qué sucedería con los críos si se produce una ruptura entre tu madre (o pareja) y tú? ¿En qué situación os quedaríais cada uno? ¿Y en qué situación se quedarían vuestros pequeños, si alguna vez les faltasen sus padres el día de mañana, y siguen siendo menores de edad…?

-“…Bueno… DA IGUAL”-

…¿¿Da igual?? Pues igual no. A lo mejor, NO da igual. A lo mejor, tus tareas cotidianas, las más inmediatas, te tienen tan comprensiblemente centrado y ocupado, o centrada y ocupada, que no te paras a pensar en lo primero en lo que pensaste cuando quisiste traer un bebé a este mundo:

-“YA NO HAY VUELTA ATRÁS. ES UN BEBÉ. Y VA A SER MI HIJO O MI HIJA… PARA SIEMPRE”-

yo, con cara de estar pensando cosas serias.

Porque a lo mejor… (y esto ya es un criterio personal), deberíamos pensar no solamente en lo inmediato, en lo que toca ya… Esta tarde; esta noche. O mañana, o en esta semana o en este mes. En ir sorteando los baches más inmediatos que se nos presentan, y ya está, vaya. Quizás, como padres supuestamente responsables, deberíamos tener siempre presente que el regalo que decidimos hacer a este mundo, ese acto de amor encarnado, que es nuestro hijo o hija, requiere por nuestra parte el hacer unos deberes que no siempre son agradables de hacer, o sobre los que pensar. De esos que nos dan pereza vital. De esos que parece que son eternamente aplazables, porque uno nunca ve el momento de ponerse con… aquello; con los reyes del… -“Sí; debería…”-

Abrir un fondo para los futuros estudios de los hijos. O revisar o crearte un buen seguro de vida que permita a tu familia quedar bien cubiertos, quizás…

Jamás, cuando era más joven, pensé o me planteé la idea de que alguna vez haría testamento.

Pues bien… La semana pasada, con 38 años, lo hice. Lo hicimos. Churri y yo. Y me sentí… extrañamente bien.

Porque las cosas… pasan. Un accidente de tráfico, o laboral. Una enfermedad fulminante. Un atropello. El tarado de turno con una bomba; o simplemente con una navaja bajo la mano y un mono de caballo bajo el pecho. Una maceta perdida de una cornisa en un día de viento…

Esa, esa es la lotería que nadie quiere, pero que estamos hartos de ver en la tele o por el barrio, que también va tocando por ahí… Y cuando eres consciente y sumas el “que eso también te puede pasar a ti”, con “el ahora que tienes bocas pequeñas a tu cargo”, el resultado hace que la película cambie totalmente.

Porque efectivamente, ejercitar la paternidad de una manera seria e implicada, trae consigo el hecho de que te convertirás de la noche a la mañana en alguien que ya está mirando más allá de su propio obligo, y más allá del día de hoy. “Cuidado”, “previsión”, “responsabilidad”, “planificación”, “regularización”, “estabilidad”, “seguridad”… Palabras que podrían provocar una buena urticaria en un atolondrado adolescente, empiezan sin embargo a resonar poco a poco como un martillo en la cabeza de ese adulto auténtico en que te has convertido de un plumazo cuando tienes un crío.

Porque tener hijos va más allá de cambiar un pañal o dos. Va más allá de si le doy seis galletas Chiquilín, o rebanada y media de pan de molde con mantequilla y mermelada de ciruela. Va más allá de si le compro el patinete o si le llevo a trotar por las peñas del monte del pueblo de al lado. Va más allá de si hago la lista de la compra para toda la semana, o le renuevo el armario para la temporada de invierno, porque lo del año anterior ya le quedó pequeño…

Tener hijos es un plan a ejecutar para el resto de tu vida… y más allá. Es como una lata de sardinas que, una vez abierta, ya no puedes volver a cerrar. Y es algo en lo que deberás trabajar, más allá de los niveles A, B, C o D, también a medio, y también a largo plazo. A larguííííísimo plazo. Tan largo será el plazo, que si haces las cosas como deberías, seguramente sigas interviniendo en este juego aunque ya estés fuera del tablero. ¿Has pensado en una mínima estabilidad económica eventual para un futuro? ¿En el mejor tutor legal posible acorde a vuestros deseos y expectativas…?

Porque a veces, hay deberes que NOS TOCA hacer, por incómodos, ásperos, coñazos o tabúes que nos resulten. Porque a veces… solamente, a veces, las cosas NO deberían darnos igual. Hay “daiguales” que quizás no nos deberíamos permitir aplazar eternamente. ¿No es así…? O eso creo, actualmente.

Así que, dime… ¿Tienes los deberes hechos, o también eres de los de…”-Bueno… Ya lo haremos, que DA IGUAL”-.

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¡Perra Navidad!

Lugar: salón de actos del Centro de convenciones del complejo Esperanza.

Hora: 20:00, hora zulú.

Evento: Reunión Anual de la PLASNAV.

 

Toma la palabra el exmo. Presidente de la Plataforma Afectados por el Síndrome del Locurón Navideño (PLASNAV), para presentar la asamblea anual.

 

P: -“Buenas tardenoches a todo el mundo. Sin más preámbulos, si nadie tiene objeciones, levanto acta y empezamos por las cuestiones que atañen la reunión anual y en el orden del día. ¿Bien…? Veo, por cierto, muchas caras nuevas este año, por aquí… ¿Sí…? ¿Una cuestión, primero… ? ¿El caballero de la barbuza de semana y media, quiere preguntar algo…?”-

Y: -“Hol… ¡Hola a todo el mundo! Estoooo… Sí… Soy uno de los nuevos. Yo… Verán… es que me he enterado este año de que existía esta… asociación, y bueno, quería asegurarme primero de qué iba realmente esta cosa, por eso de no alargarme mucho si no es lo que imagino, y tal…”-

P: -“Muy buenas, compañero… No me diga más: ¿padre primerizo y agobiado, quizás…?”-

Y: – “¡Efectivamente… Efectivamente! Jajaja… Es que debería estar en casa bañando a mi Lechona, a estas horas, y… y luego me espera bueno, ponerme con el disfraz de la función de la niña de la guardería, y recoger la cocina, y tengo cosas que hacer con el ordenador, y en fin… No me quiero liar; por eso preguntaba… ¡Mucho jaleo!”-

P: -“¡¡¡AHÍ LE HAS DADO, COMPAÑERO!!! ¡¡¡ESE ES EL ESPÍRITU!!! ¡¡¡AHÍ… AHÍ…!!! ¡¡Como todos, en este salón, hoy…!! Estamos aquí, sacrificando parte de nuestras obligaciones, porque no nos da la vida para más…”-

Y: -“Joder… Pues la verdad es que no. ¡Es verdad! Por eso venía yo, a investigar… ¡¡Es que no me da la vida, este mes… con la dichosa Navidad de las narices. Y los Reyes, y su madre en vinagre…!!”-

P: -“Pues tu problema, es nuestro problema, compañero…”-

Y: -“Porque yo… O sea… Miren… La verdad es que siempre he tenido mil pájaros en la cabeza… Mil planes, ¿vale? Y luego, que si no me pongo, que si no me pongo… ¡Que se me pasa el tiempo volando y nada! Y bueno… Pues ahora que soy padre, no vean… ¡Se me multiplica todo!”-

P: -“Jejeje… ¡Vaya! ¡Qué curioso…! ¿No me diga…? Creo que ninguno en este salón nos vemos identificados, ¿verdad…? Jeje”-. (El presidente sonríe con una mueca sardónica que trasluce una cierta complacencia).

Y: -“Yo, es que… verán… Y discúlpenme por acaparar así, que ya termino… Pero es que tengo que soltarlo… ¡No sé muy bien cómo, pero este mes, y bueno… Que viene de antes, ¿ehhh…? ¡Ojillo al ajillo! ¡Es que no abarco! ¡Se me escurren los días! Y tengo pendientes mil historias… Y lo quiero hacer todo… Pero es que viene la Navidad, y por querer hacer las cosas bien, a tiempo y demás… ¡Pues no! ¡Que no llego! ¡Y es más… que no saco ni lo básico! Se me acumulan los planes, la montaña crece… Pero nada.”-

P: -“Ya. Estooo…”-

Y: -“…Y es que es verdad. Me pasa siempre, pero este año lo estoy notando más: otros años me curro la carta de Reyes que te pasas… ¡Una animación interactiva en Flash, con su muñecotes, su audio, su musiquilla…! ¡¡Es un jit esperado en mi familia!! Pero este año, a estas alturas que estamos… ¡¡y ni siquiera sé qué quiero que me regalen!! ¿¿Lo ven?? Tengo mil cosas pendientes: editar la foto familiar del año pasado… Decorar la casa… Buscar recetillas navideñas… ¡Y hacerlas! Por supuesto, salir a comprar regalos… Quedar con la gente… ¡¡Tengo el ordenador empantanado!! ¡¡No saco ni para responder los comentarios del blog!! Y quiero hacerle cositas a la niña… y a mis sobrinos. ¡Regalitos molones en plan duityurself…! Y dedicarme un poco a Churri, que la pobre está con lo suyo… ¡¡¡Y mi familia, claro!!! Tenemos problemas gordos en casa, ¿sabe…? Y claro… Por otro lado, me molaría mucho empezar a crear tradiciones para el futuro, con los críos. Tengo mis planes en la cabeza, pero ya, este año… ¡A la mierd…“-

P: -“¡Sí, sí…! Ya, ya… Compañero, precisamente estamos aquí para tratar sobre todos estos temas. Estamos aquí PARA ESO. Pero déjenos que…”-

Y: -“¡¡Bien, bien…!! Que yo no he venido aquí para hablar de mi libro, ni nada de eso… ¿ehhh? Yo solamente quería asegurarme… Porque me mola muchísimo la Navidad, ¿saben? Pero cada vez, como que veo más movidas… Y más historias que no salen, o que se tuercen, y si no salen, pues se le va perdiendo la gracia, y claro, pues luego es una mierda todo… Y se te queda un poco cara de perro, y piensas ¡joder, qué mierda de Navidad este año! Y te quedas chafado, y cada vez pasas más… Y claro… están las cosas importantes, por supuesto, pero también por otro lado están los detalles. Los detallitos de estos días. No sé… tengo la cabeza un poco vuelta, este año… Porque…”-

P: -“¡¡CABALLERO!! Por favor… ¡Que le entendemos! Querríamos empezar de una vez, si fuera posible. TODOS los aquí presentes tenemos proyectos pendientes y cosas urgentes que hacer, que nos lo impiden… ¿Lo… pilla…?”-

Y: -¡¡Sí, sí… claro!! Perdonen… Es que esto de la perra Navidad, se me está yendo un poco de las manos… ¡¡Coño!! ¿¿¿No puede quedar la gente a comer en febrero, o qué..??? ¿¿Qué tiene de malo, febrero?? ¡¡Pues no…!! ¡¡Todo de golpe ahora!! ¡¡Venga… el atracón padre, ahííííí…!! ¡¡A lo loco!! Es que no sé si se han dado cuenta, señores… Yo, desde luego, no sé ni cómo, ni cuándo ni por qué ha pasado… pero ya estamos a 22 de diciembre. ¡¡¡22 DE DICIEMBRE!!! ¿¿¿YAAAAA…??? Perdonen… ¿¿¿CÓMOOOO…??? ¿Cómo es esto posible…? ¿Pero qué mierda es esta, vamos a ver..? ¿Quién se ha tragado MI otoño? ¿Dónde se ha ido noviembre? ¿Por qué le ha dado al estúpido puente de la Constitución -que ni ha sido puente ni ha sido ná de ná-, por jugar al “Voy a ser el Halcón Milenario; el puente más rápido de toda la galaxia” y pasar corriendo a hipervelocidad…?”-

P: —“Ehem…”—

Y: -“Vale, vale… disculpen. Ya les dejo…. Ya le dejo continuar”-.

P: -“(Diossssssss… Estos novatosss… ¡¡Llévame pronto, señorrrr… o dame paciencia…!! ¡Y encima friki, tenía que ser, el menda! ¡Ayyyyyy yogurín…! Si tuvieras cuatro verracos adolescentes como yo… ¡Ya te vería, ya…!) Está bien… Está bien… Ya le hemos escuchado. Graciasss por ofrecernos su testimonio…

En fin… ¿Comenzamos…?”-

A veces estaría bien hacer un paréntesis por estas fechas navideñas.

 

Ea… Pues eso. ¡Navidad… cómo molas… pero qué perraca eres a veces, por Favor!

Que FELIZ NAVIDAD Y FELIZ 2015 para todos. Besos, abrazos, retoces y arrumacos varios, mis más mejores deseos para todos y todas, jóvenes y jóvenas, y que nos seguimos leyendo por aquí.

¡¡¡CHÍN CHÍÍÍÍÍÍÍNNNN…!!!


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Cosas que NO he hecho durante mi primer año como padre.

Joder… Hoy vengo con el renglón torcido. Pero creo que si no lo escribo, reviento. Hoy es un día de esos…

Últimamente estoy mucho más obsesionado por la falta de tiempo. En concreto, por mi falta de tiempo para hacer toda una serie de cosas, más necesarias unas y menos necesarias otras. Son las horas para el TENGO que, las horas para el DEBO y sobretodo, las horas para el ME GUSTARÍA.

Esta es una de esas tantas cosas de las que misteriosamente nadie te habla, antes de ser padre. Uno comienza realmente con toda la ilusión del mundo durante el embarazo, creyendo que te vas a comer el mundo; que vas a ser la polla. Levantas la chola, miras a las nubes con esos ojillos de prepapá que tú sabes, y piensas en voz alta: -“¡Hey…! Verás la cantidad de cosas guapísimas que vamos a hacer juntos, pequeñaja… ¡Voy a montarte cada una que lo vas a flipar!”- Y luego la niña nace, las semanas van cayendo como elefantes en estampida por un acantilado, y es la mierda del día a día lo que al final lo marca todo. Como si no lo supieras.

Vale… Ni siquiera tiene que ser forzosamente mierda. Y sí… vale… También la gente TE HABLA de estas cosas durante el embarazo. De acuerdo. ¡Pero no en este sentido, vaya…! Al menos, no te terminas de hacer una idea real. Sabes que tu vida va a cambiar, claro… pero en el fondo, hasta que no pasas por ello… no sabes EN QUÉ FORMAS lo va a hacer.

Es esa rutina tonta de la que cuesta tanto escapar, el día a día, y muchas otras cosas más. Por ejemplo, simplemente, el no poder separar; no poder hacer un paréntesis o un reset, y así no dejar que las pequeñas miserias cotidianas, que nada tienen que ver con tu niña, con tu querido, precioso, maravilloso y tierno bebé, enturbien tu día. ¡Tu bebé no tiene la culpa de tu mal rollo de hoy! ¡No lo pagues con ella y dedícale el tiempo de calidad que merece, caramba! Pero lo dicho… no eres una máquina, y las cosas del interior no se desenchufan así como así. Deberían, pero no. O no es mi caso.

Digo todo esto, porque en noches como hoy, me entra cierto sentimiento de culpa. No sé muy bien por qué me ha dado por ponerme a pensar en ello, porque ni siquiera ha sido un mal día, pero como digo, cada vez pienso más en el tiempo. Supongo que esto de los cumpleaños me lleva a pensar más de la cuenta… Y de ahí, el título del post. Echo la vista atrás… hago repaso mental de este primer año con mi hija… y veo una serie de agujerazos gordos como catedrales. A lo mejor no son tan gordos… A lo mejor son solamente gilipolleces. Pero desde luego, son cosas que, hace un año, o año y medio, no me habría planteado que resultaran así.

Son, a bote pronto, cosas que pensaba en ellas como importantes -o chorras-, y que no he podido o sabido cumplir; una pequeña lista rápida de detalles tontos que pensaba serían así, y en los que, por H o por B, mirando hacia atrás, NO HE ESTADO A LA ALTURA:

# Leerle cuentos por la noche, cuando la metemos en la cuna.
Leerle más cuentos por la noche.

# Ponerle música a saco.
Ponerle más música

# Darle un beso de buenos días cada vez que salgo de casa para ir al curre.
Besitos de buenos días

# Llevarla al campo de excursión, mochila en ristre. Que vea naturaleza. Hojas. Plantas. Bichos. Que respire aire DE VERDAD.
Dar paseos por el campito

# Echarnos siestas juntos. Dormir con ella. Piel con piel… (Más abrazos… o más contacto, vaya. Simplemente).
Echarnos la siesta

# Hacerle retratos… Hacerle más fotos… Hacerla más vídeos… Capturar más recuerdos… Hacerle más cositas, simplemente… (Manualidades y cosas así).
Hacerle retratos, fotos, vídeos, etc

# Cocinar más variado y mejor para ella. Bueno… Simplemente COCINAR más allá de las tres tonterías de siempre, ya estaría bien. Tratar de que se alimente mejor, y buscar soluciones más variadas.
Cocinar más y mejor

# Joder… esta me duele: prepararle SU HABITACIÓN. Esta era un reto personal. Y sigue vacía.
Decorar la habitación

# Otra que tal… Montarle un SUPERFIESTÓN POR SU PRIMER CUMPLEAÑOS. Por circunstancias… Porque soy un seta… Por lo que sea. Ni siquiera tenía que ser superfiestón; o simplemente fiestón. Con una simple fiesta habría bastado. Aunque fuera realmente mínima. (Joder… ¡¡Dos putas botellas de mierda de cava que compro, para brindar, y me las olvido en casa!!) Pero ni eso…
Montarle la fiesta de cumpleaños

Bueno… Bahhh… para qué seguir.

Pero… ¿¿me entendéis?? Joder, ¿tanto cuesta ponerme diez minutos con la niña y contarle cualquier cuento chorra por la noche? ¿¿En serio?? ¡Ni siquiera necesito un libro en la mano! ¡Podría hablarle sobre ovnis que beben leche de pino azul mientras pinto peras sobre un caníbal rebotón que trota cuernos por la falda de una hormiga tricitrícola trufasiana! ¡¡¡Si no me va a entender!!! Solamente hay que estar ahí, hablarle un poco y hacerle compañía mientras se ríe y se va quedando frita… ¡Y ya está! ¿¿Tanto cuesta?? Pues debe ser… Porque… ¡No lo hago! ¡Una de cada mil noches!

¡Iba a hacer tantas cosas…! ¡De verdad…!

Y luego mira… ¿A que parecen tonterías? Cosillas sencillas… sencillísimas, de hecho. El tiempo me come. El tiempo ME PUEDE. Y cuando me veo con un rato libre… ¡Qué sé yo! Procrastino… veo la tele… miro Internet… ¡¡Cosas absolutamente chorras!! Tengo una lista que llega hasta el suelo de tareas más interesantes o útiles que podría hacer… y que sigo dejando de lado. Es como una especie de tortura absurda que me autoinflijo; un estúpido pseudojuego del quiero-y-no-puedo… Pienso en ello, me reboto… pero no hago nada al respecto… Y vuelta la burra al trigo.

Y en noches como hoy, pienso DEMASIADO. Mi cabeza, VUELA… y me pregunto COSAS. En plan… GLOBAL. Leo en blogs como el de Adrián, de Un papá en prácticas, que por -o pese a- su situación actual de desempleado, ahora puede dedicarse plenamente a su niña. Lo leo… y en cierta forma, pese al marrón que es hoy en día quedarte sin curro… me da cierta envidia. Y me da por pensar… ¿Yo estoy haciendo bien, haciendo lo que hago…? Es muy frustrante. ¿Cómo saber que estoy haciendo realmente lo correcto? ¿Me pesará en un futuro? O directamente… ¿Estoy haciendo TODO lo que puedo, con mi tiempo? ¿Estoy aprovechándolo lo mejor posible? O poniendo otro ejemplo sencillo: leyendo las cosas flipantes que hace el amigo Carlos “Lord Vader” Escudero, con sus críos: ¡Esto que monta por lo del anillo de Linterna Verde es la bomba!

Ahora, con mi mente atocinada y borrascosa, hasta me llego a preguntar tonterías del tipo… -“¿Me beneficia leer blogs? ¿Me quita tiempo de hacer otras cosas más importantes? ¿De dormir, simplemente -que buena falta me hace-? ¿Me lleva a sufrir a lo tonto, leyendo cómo son las vidas de los demás? Donde lees todas esas cosas que tú NO haces… (Pues sí… Así de paranoico ando a estas horas…) Y vale… sé la respuesta: no, no me perjudica leer blogs. Sé que quiero escribir, desde luego… Y tan importante en esta blogocomunidad como escribir, o más si cabe, es leer y aprender de las experiencias que contáis los demás, supongo. (Además, es muy tarde; voy con el chip en automático ya, y esto va saliendo solo, así como así, en plan visceral y sin planificar).

Pero entonces… ¿De dónde me viene esa idea tan romántica del padre perfecto? ¿Del padre que llega a todo? Vosotras, las madres, tenéis hasta un pequeño Club en el que refugiaros¿¿Qué tenemos los papás?? (Que nadie me diga… “Abrir la nevera…”, o “Poner el Plus…”, porfa…)

Mira… No lo sé. Paso. Soy afortunado, Muchas cosas nos han ido genial con esta niña, que es un sol: es una niña sana, buena, cero problemática… Y pese a todo, ya no recuerdo qué pensaba hace año y medio sobre esta etapa, (si es que alguna vez me dediqué a pensar en eso, que ya lo pongo en duda), pero ahora tengo claro que quizás me arrojé unas expectativas, quizás demasiado elevadas, como padre. No quiero pensar si la cosa se hubiera torcido mucho más con cosas más serias (historias chungas de salud, comportamiento, adaptación, económicas, etc), la de cosas que todavía habría hecho DE MENOS.

Supongo que ser un padre novato consiste en parte en darse cuenta de estas cosas. Y si me parase a pensarlo bien, el balance de este primer año creo que sería bastante aceptable, me imagino. Lo bueno es que mira… este primer año ya ha pasado, y no puedo cambiarlo… Pero prometo intentar mejorar para este segundo año que acabamos de empezar.

Eso sí te lo aseguro, mi niña. ¡¡Muacksss…!!: ¡¡Por ésta!!

¡Ea! Me voy a dormir.


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Se acabó lo que se daba… (o: “fin de la lactancia materna”)

No tenía yo previsto ponerme a reflexionar hoy sobre esto…

Hay una cosa de la que siempre he sido consciente desde que tengo memoria: la certeza del paso del tiempo. Ya desde que era bien pequeño… desde niño, siempre vengo pensando que esto de la vida… pasa demasiado rápido. Esto es así… y punto.

Ignoro si está tipificado como tal, como patología, o síndrome o como sea, dentro del mundillo de la psicología… pero creo que lo llaman síndrome de Peter Pan. Pues eso me ha pasado a mi desde siempre. Yo, desde que era muy pequeño… NO QUERÍA CRECER. ¡Que no y que no, carajo!

Salvo momentos o épocas muy concretas (que también recuerdo…), siempre he tenido el pensamiento de que crecer, hacerme adulto, hacerme mayor… no era lo mío. Y de hecho, frente una de estas preguntas tan recurrentes en conversaciones de bar en plan petí comité, que es la de: -“¿Y para ti, cuál ha sido la etapa de tu vida que más te ha marcado o que recuerdas con más cariño, hasta el momento…?”-, mi respuesta siempre ha sido la misma: ni universidad, ni instituto, ni gaitas desafinadas… el COLEGIO. Que se vivía de puta madre.

Os diré más… Ya en el instituto, los sonetos de Quevedo relativos a la frustración sobre el inexorable paso del tiempo y la noción de la brevedad de la vida humana, me dejaron ojiplático perdío; totalmente identificado yo con aquello, oiga… Y se me quedaron particularmente grabados:

 

    Miré los muros de la patria mía,

si un tiempo fuertes, ya desmoronados,

de la carrera de la edad cansados,

por quien caduca ya su valentía.

    Salíme al campo: vi que el sol bebía

los arroyos del yelo desatados,

y del monte quejosos los ganados,

que con sombras hurtó su luz al día.

    Entré en mi casa; vi que, amancillada,

de mi anciana habitación era despojos;

mi báculo, más corvo y menos fuerte;

    vencida de la edad sentí mi espada.

Y no hallé cosa en qué poner los ojos

que no fuese recuerdo de la muerte.

 

Pues si toda la vida me ha traído un poco de cabeza este tema… ya ni os cuento desde que soy padre. Dicen que no es uno el que envejece como tal… sino que son los hijos los que le van haciendo viejo a uno. Pues eso… Y con mi Lechoncilla, es que lo voy viviendo cada día en mis carnacas.

Realmente luego no es tan radical, vale… Pero claro… los cambios que va sufriendo un bebé durante el primer año, son tantos y tan grandes… que a veces es que te quedas directamente patidifuso.

 

Yo, con pinta de Quevedo.

Churri hace ya cinco noches que no le da el pecho a la niña. Y esto tiene dos lecturas…

La buena. 

La transición ha sido todo lo buena y natural que uno pudiera desear, llegados a este momento… desde mi punto de vista. En estos últimos meses, desde los cinco hasta los nueve cumplidos ayer, la introducción de la alimentación complementaria unida al ir a la escuela infantil, han dictado sentencia. A medida que ha empezado a comer otra serie de cosas, ha ido demandando cada vez menos el pecho. Primero quitas una toma, luego otra, luego otra… que si vaaaa… me aburro y lloro por no sé qué… Pues bueno, pues venga un chupito de teta, por si acaso… Pues venga, me viene bien, ahora que acabo de soltar el sonajero… Total, cuando quieres darte cuenta, hace ya muchas semanas que únicamente tomaba el pecho de madrugada…

Pero ya ni siquiera. Ya no lo pide. Ya no se despierta. Tetica rica de mamá… me temo que ya no haces falta. Adiós. Gud bai. Aufidersen. Ha sido muy bonito mientras duró. Solamente falta que Churri no sufra de mastitis ni coñas de estas -que no parece…- y ya está. S’acabó.

Hay niños que se tiran años lactando de sus madres… y me parece genial. Y también los hay que apenas duraron unas pocas semanas… o incluso que jamás probaron la leche de mami. Creo que mi niña ha tenido su ciclo… un buen ciclo. Pues bien, y fin del episodio.

Y luego está Churri… que recupera en parte algo de su propio cuerpo… y ya de paso, horas de sueño nocturno.

La mala.

Esta niña va creciendo tan rápido, que a veces me da un poco de vértigo. Es algo positivo, objetivamente hablando, claro… pero es otro pequeño vínculo con su “yo” bebé, que desaparece. La sensación es de que todo va demasiado deprisa… No me asustan los cambios en absoluto (incluso a veces desearía que ya fuera más mayor), pero para un tío paciente, tranquilo, pachorrón y piterpanesco como yo… este estado de permanente estirón a veces es algo pelín perturbador.

Además… soy un ferviente creyente de las ventajas de la lactancia materna… y me da mucha pena que se vea privada de algunos de sus beneficios. Pero no soy yo quién ofrece su pecho, sino su madre, claro. Es un vínculo único y especial que pierde… Para mi es fácil a veces pensar: -“Si fuera yo quién diera el pecho… aguantaría mucho más…”-, pero luego lo pienso mejor… Veo tantos casos de chicas, de mujeres que lo dejan tan pronto, que creo que haber llegado hasta los nueve meses es un enooooooorme triunfo para nosotros en general, y para Churri en especial.

En cualquier caso, es algo que me ha venido a la mente este fin de semana. Otro pasito más, hija mía… Te me vas haciendo mayor a pasos agigantados y esto no hay quién lo pare… El acojonao de tu padre tendrá que aguantarse con su vértigo vital, porque no hay más remedio.

Aunque a veces parezca que se asuste, lechona mía, tu padre en realidad es un menda que tiene los pies en el suelo, y por dentro realmente se alegra de verte tan sana, tan grande, tan feliz, y de que todo te vaya tan bien hasta ahora.

Que eso es lo que verdaderamente importa.

¿Cómo fue el “destete” en vuestro caso…?

(PD: he revisado en Interntet… -¡Cómo no!- y lo del síndrome de Peter Pan existe, más o menos, pero es mucho más jevi que lo mío. Nivel Michael Jackson, como poco…)