¡¡¡…Y yo con estas barbas!!!

Relatos sobre mis experiencias y expectativas como padre novato


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Gritest Jits #Speisial Tuiter Edision 2016

Los Grandes Momentos de la incipiente vida de mi Lechona.

 

Qué rápido ha pasado este año,  ¿verdad, cariño…? ¡Qué rápido pasa todo, en realidad!

Este año, por fin, ha sido el año en que decidí lanzarme al mundillo de las redes sociales. Y precisamente la primera en estrenar, fue Twitter (¡gracias, Joaqui, por ese pequeño gran empujón, crack…!), la reina de las rrss raudas y veloces.

Y es precisamente Twitter lo que he escogido para cerrar este año bloguero 2016, tan irregular y a la vez tan apasionante. Para crear… ¡¡Tacháááánnn…!! El primer Gritest Jits #Speisial Tuiter Edision. Porque en esa pequeña ventana, la de los cientipico caracteres del pajarillo azul, he podido ir dejando pequeños retazos de tu personalidad, de tu gran genialidad, que por unas causas u otras, no han tenido cabida por aquí, que es donde deberían haber asomado. Pequeñas pinceladas que pude ir recogiendo casi por azar, y que no quiero perderlas en el negro abismo de un time line que antes o después tenderá inevitablemente a infinito… Porque esta de aquí, mi querida pequeñuela, también has sido, y eres… tú.

Releo ahora algunas cosas, sabiendo que en septiembre cumpliste solamente 3 añitos, y sigo alucinado…. (Amor de padre, lo sé; pero déjame que lo saboree, porfa…)

Al lío. En riguroso orden cronológico, aquí tienes tu recopilación de lechonadas “GRANDES MOMENTOS TUITEROS DEL 2016”:

 

Por todas estas cosas… Por tu día a día… Por ser quien eres y crecer como estás creciendo… Papi sigue siendo, lógicamente, tu fan nº1.

…¿Ya te he dicho que ME MUERO DE GANAS POR COMPROBAR QUÉ NOS VA A DEPARAR ESTE NUEVO 2017?

Papi te quiere… ¡Infinito más un montón!


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Save the Children

 Ayer pasé junto a este cartel, corriendo, con mi

 hija, y la niña me frenó en seco al verlo:

 -“¿Qué le pasa a esta niña, papi…? ¿Por qué

 está triste…?”-

 No quise mentir a mi hija; al explicarle que

 muchos niños no tienen la suerte que tiene ella,

 que sí tiene unos padres que pueden darle

 de comer todos los días, la reacción de

 mi hija fue querer darle un juguete, y

 caramelos, para que se pusiera contenta.

 A veces andamos como ciegos por la vida,

 sin prestar atención a los pequeños detalles,

 como este cartel. Es a través de los ojos de un

 niño, que volvemos a apreciarlos. Gracias a mi

 hija, lo he visto de VERDAD.

 Y es que no quiero ser un padre que le diga

 a su hija las cosas por decirlas; no quiero

 romper mis promesas tan pronto. Así que aquí

 está lo prometido, cariño… Juguetes y caramelos.

 Mi hija tiene 2 años y 4 meses, por cierto…

                                                                   Un padre

 

La niña del póster de Save The Children, con juguetes y caramelos
La niña del póster de Save The Children, con juguetes y caramelos
La niña del póster de Save The Children, con juguetes y caramelos

 

Y este es el resumen de lo que me pasó con mi Lechona ayer, entrando al metro. Cuando te salen con algo así… te desarman por completo. Pero hoy, con alevósica nocturnidad, he cumplido mi parte del trato para con la niña del cartel. Y es que como dice el eslogan de la campaña..: “QUE NO LO VEAS, NO SIGNIFICA QUE NO ESTÉ PASANDO.”

Qué curioso, que mi hija lo vio perfectamente.

Mañana la llevaré a verlo de nuevo. No sé qué quedará… (Al menos, hice foto).


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Inocencia infantil

¡Os juro que llevo esperando un momento como este, desde que nació la Lechona!

Siempre me he preguntado CUÁNDO (y cómo, ya de paso…) sería la primera vez que la peque soltaría una perlita de estas. Pues este viernes, a la salida de la escuela infantil… ¡¡Casi se masca la tragedia!!

La Lechona y su ingenua sinceridad oportuna
Cuando te pasa una de estas, hay que reconocerlo… Por fuera hay que mantener la compostura como sea, pero por dentro… ¡¡¡Es que te desorinas de risa…!! ¡¡QUÉ GRANDES SON NUESTROS PEQUEÑOS!! (–¡Ayssss, animalicos…!–)

¿Alguna de estas memorables de vuestros lechones que se os venga a la cabeza, gente…?


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Gritest Jits #6… (o “La Lechona va pillándole el ritmillo a la vida”)

Los Grandes Momentos de la incipiente vida de mi Lechona.

¡¡Hola Gordi…!!

Hoy nos volvemos a asomar, mi vida, por esta especie de balcón tan nuestro en que se ha convertido esta pequeña sección del blog, dedicada exclusivamente a reflejar esos pequeños avances tan chorras pero significativos a ojos del friki de tu padre, usease, aquí el Menda, y que teníamos un poco abandonada.

Y esta sexta edición, es un poquitoooo… especial. Distinta. Mucho hace desde la última vez, y esta vez me temo que no he sido tan constante en eso de anotar momentos y fechas concretos… Porque de lo que principalmente quiero escribirte hoy, cielo, es más bien… del conjunto. Del cambiazo que he notado en ti en estos últimos dos o tres meses. Vamos, desde que cumpliste el añito hasta el día de hoy. Que así, a vistazo limpio, cada día me viene pareciendo un Gritest en sí mismo. Hoy vengo a contarte cómo le estás pillando el ritmillo (en plan viento en popa y a toda vela, mi capitán, no me vaya usted a darle un descansito ahora a la sala de máquinas, que le estoy viendo venir, ahora que esta nave se está animando…), a esto de… la vida humana, por así decirlo.

Siempre me habían dicho.. siempre he escuchado, que durante el primer año de vida los lechones cambian una barbaridad. Y así es, desde luego. Todo el que haya tenido una camada lo sabe. Pero lo que me está dejando bastante sorprendido, en tu caso, cariño, es lo mucho que estás evolucionando desde que has cumplido el año. Me parece una pasada… ¡Una cosa bárbara, por Crom!. Yo, al menos, no lo he notado tanto en los meses previos.

Empezando por el hecho de empezar a caminar por ti misma, que eso ya lo tenías bastante controlado antes de cumplir el año… pero que se puede ver como una especie de… arranque de lo que está viniendo desde entonces. En tu actitud, en tu comportamiento, en tus gestos, en tus relaciones, en tu día a día. De hecho, el físico es lo de menos, donde menos se notan estos cambios. (Bueno, vale… en el pelazo de reinona locatis que se te está poniendo, vaaaaale… que no hay quien te lo seque, ya… ¡¡Qué va a ser de ti cuando cumplas los 15, por Tutatis!!)

El caso es que SE NOTA que no paras de aprender cosas nuevas todo el rato. Cómo estás aprendiendo a, por ejemplo, controlar e identificar distintos tipos de expresiones faciales, y lo que ello te conlleva respecto a, por seguir con más ejemplos, recibir más o menos atención extra. ¡¡¡Eres una comedianta nata, chata!!! ¡¡Eres tan gansa como tu padre…!! (Está claro al menos ahí, que sabemos de qué palo ha salido esta astilla…) Por otro lado, aunque sigues siendo un animalillo tremendamente tierno y sociable, noto que creces por momentos en cosas como que… ya no te vas tan fácilmente con cualquiera, como antes. Ahora miras, remiras… y te sueles mantener en una cierta y prudencial distancia de seguridad, analizando el jepeto del que tienes delante, y con la mirada no del todo desabrida pero sí particularmente analítica del que anda pensando.. -“Hey… ¡Un momento, chatungo! Túúú… ¿De qué palo vas? ¿A ti te conozco yo de algo o no…?”- Y no pocas veces has pasado del susodicho o susodicha, y haciendo mutis por el forro, te refugias entre nuestras piernas. ¡¡¡Es la famosa táctica “Vergüenza del Guerrero Consciente”, técnica de supervivencia hija de la famosa Diosa NOOOOOO!!! -“¡¡¡Jaiiiiiiiiiiii…!!!”- ¡¡Qué lista eres!! Que ya no te va a secuestrar cualquiera…

Porque ya te has hecho una ferviente acólita y seguidora de la Diosa NOOOOOO…, por supuesto. De repente, sin que te des cuenta, puedo olfatear tus miedos y tus dudas, y me encuentro con que recitas el mantra de la diosa, tan perfecto, tan prístino y tan clarinete, que parece que lleves afiliada a la Secta de la Negación, toda tu vida, chica… -“¡NO…! ¡NO…! ¡NO…! ¡NO…”- Vas diciendo por ahí, tú sola… Que te veooooo… ¡¡Y te cierras de braaaazooosss…!! Y te quedas tan pancha. ¡¡Ahhhhhh… vil perfidia!! ¿¿Por qué al Dios SÍÍÍÍÍÍ solamente lo gesticulas, pero a la Diosa NOOOOOO además ya la recitas y pronuncias?? –“Pero… ¿Cómo…? ¿Miedo, dices…? ¿Dudas…? ¡Al contrario, buen progenitor… Es mi reafirmación, lo que sostengo!”-, parecen decir tus gestos. Y a fe mía que bien lo parece, desde luego…

El SI y el NO, el nuevo descubrimiento de la Lechona.

Y es que son muchas cosas, hija… Las cosas que manipulas, el interés que sigues demostrando por todo lo nuevo que tienes delante… Cómo te mueves… Cómo te enmadras cada vez más… Todo el vocabulario (¡¡es una pasada…!!) que vas pillando ya y que vas pronunciando a tu manera… Y principalmente, tu capacidad de comprensión; lo mucho que nos vamos entendiendo y que vas comprendiendo. El cómo eres capaz de entender perfectamente muchísimas de las órdenes o frases que te vamos soltando, y todo lo que eres capaz de hacer ya tú sola y por ti misma: el manejo con los cubiertos, el que coloques tú sola tus zapatos en el zapatero, lo que nos vacilas cuando quieres vacilarnos… o el ritmillo que le vas pillando a la vida, como decía en el título. Me flipa cómo te pones a bailar aunque sea escuchando un silbato, y cómo aporreas con lo primero que pillas, como si ya fueras una pequeña pro de la percusión. No sé… ¡son tantas, que se me acabaría el tóner digital este! ¡Muñones, en lugar de dedos, se me quedarían de aporrear tanta tecla para escribirlo todo!

Te veo TAAAAAAN mayor ahora, cariño… que no sé muy bien si es la leche (de la que de momento no eres demasiado fan, por cierto…), el aire que respiras o es que te meten hormonas de crecimiento en los bocatas de la escuela, hija. Yo lo único que sé ahora mismo es que me tienes loquito, bollo.

En fin… y para terminar, siguiendo con la tradición del Gritest, algunos muy breves apuntes chorras de tus momentazos vitales (que sí he recogido…), de estos últimos meses:

# ¡¡El 7 de octubre pronunciaste claramente tu nombre por 1ª vez, cuando te recogía de la escuela!! Y también te pusiste a decir -“Papááááá… Papááááá…”- como un loro. ¡¡Qué ilusión!! Me puse a dar brincos contigo y a repetirlo todo a voces en plena calle, jajaja… ¡¡Cagaba lovin’ por las orejas!!

# El 1 de noviembre saliste a campear, en una tregua que dio el tiempo (a la sierra, por el puerto de Canencia), por 1ª vez. Sí, sé que hemos tardado mucho, pero qué le vamos a hacer. Fue una salida setera con tus papis y con los titos embarazados. ¡Papi cogió setas y tú recogiste 2 piñas y tres palitos! Así que cada uno con sus tesorillos para casa. -“¡¡Bien por mi chica!!”-

# Ya tienes un par de muelas, abajo, por cierto. Así que pegas unos bocaos de aúpa, nena. Normal que te flipe tanto el “pá”, como dices tú… ¡Porque le enciscas unos ñascos a los bocatas, cosa mala! Creo que estoy perdiendo ya la cantidad de dientes que tienes.

(Añadido editado a posteriori): y otra más arriba que no había visto… ¡Esto es un no parar! ¡¡Halaaaaaa…!!

# Por cierto, que con los avances culinarios no me lío más, que ya has visto que algo de eso he comentado en el post anterior, que me daba para uno entero en sí mismo. Ahí lo vas llevando, niña.

# La semana pasada te di por primera vez… ¡un Chupa-Chups! No estoy muy orgulloso, la verdad. No tenía intención (ni mamá ni yo somos fans de darte chuches tan pronto… ¡que ya tendrás tiempo!) pero la jefa de la escuela te lo ofreció como cambalache y maniobra de distracción para que soltaras un juguete y que nos pudiéramos ir, y me pilló a contrapié… Y ya no había forma de que lo soltases para poder guardarlo; y no solamente eso, sino que te pusiste a roerlo a saco, cual ratoncillo golosón, con el plástico y todo, y claro… pues ya puestos, con el mal hecho, preferí que al menos no te comieras el plástico. Y tu carita al ir chupando aquello fue un poema, cariño… ¡Lástima de dejarme el móvil en casa para haberte hecho un bonito vídeo! Te lo quité en cuanto pude… pero aquello ya estaba en las raspas… y en las babas esparcidas por el abrigo, claro. (Y voy yo, luego, y me entero que aquí, tu santa madre, ya te había dado una piruleta semanas antes…)

En fin… No sé qué nos depararás en este segundo trimestre de tu segundo año de vida, pero seguro que será igualmente FLIPANTE.

Te quiero, loca.


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Un flashazo…

Para retener detalles como este… Para evitar que “todos estos momentos se pierdan en el tiempo… como lágrimas en la lluvia…”, es para lo que creé y concebí este modesto diario personal.

Ayer, al terminar de merendar, en la cocina… cogida entre mis brazos, limpiándote las manos y sacudiéndote el pantalón ya medio gris por el polvo y las pelusillas de haber estado gateando por todo el salón y la cocina… alzas tus bracitos y veo que estás intentando atrapar y tocar con tus dedos esas mismas motas de polvo que por el aire se desperdigan pizpiretas a su libre albedrío, flotando y resplandeciendo brillantes como polvo de hadas… Luciérnagas minúsculas delante de nuestros ojos, atravesando una rendija de sol que se cuela inocente por la ventana, en contraste con el oscuro suelo…

Un flashazo. Un momento. Un suspiro… ¿Por qué no te dejé disfrutar más de ese espectáculo…? No sabes qué son, y estás fascinada… O simplemente es fruto de tu maravillosa curiosidad. Ya no importa… Cuando me llegó la lucidez, ya era tarde.

Cuando crezcas no te acordarás… y a lo mejor yo tampoco, si no lo escribo.

Te adoro, mi niña… ¿lo sabías?

–…Suspiro…–

Capturando destellos de polvo.


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Gritest Jits #2

Los Grandes Momentos de la incipiente vida de mi Lechona.

Repaso expréssssssss… con un par de acontecimientos interesantes, mi pequeña Lechona, de los cuales has tomado parte durante la semana pasada:

# Poco te ha durado la altura intermedia del colchón de la cuna que contaba precisamente en el primer Gritest, mi beiby. Ya hemos tenido que ponértelo en la posición más baja, porque aquí donde te ves, cariño, no veas cómo juegas a ser una juligan escandalosa, cual hincha malota del Niucasel Iunaited, agarrada ahí, a los barrotes con ganas de jarana y alborozo, como una loca: -“¡¡¡Taii Taiii Taiii Taiii Táááááááá…!!!”-

Como vemos que en el momento menos pensado te nos lanzas p’afuera de cabeza, y te veo ejcalabrá perdía… mami y yo hemos decidido que ¡hale, colchón p’abajo, nena… y ahí te quedas p’a los restos…! -O hasta que te cambiemos a una cama, claro- Es lo que hay, y eso te pasa por crecer.

# Y el primer evento chungueras de tu corta vida, pequeño tesoro: primeras fiebres persistentes… Primera visita a urgencias, domingo por la noche, y tu primera otitis. ¡¡Ayssssss…!! ¡Con lo bonita y perfecta que te hemos hecho, cariño…! ¿Quién te manda, ehh…? Espero que de ésta no te nos quedes sorda perdía a la primera, mi amor.  😦

(Para otra ocasión, escribiré sobre cómo dar antibióticos orales a un bebé enfermo QUE NO LOS QUIERE y no morir en el intento… ¿Ehhhh? –Esta te la guardo para cuando seas una adolescente respondona e ingrata … que alguna cana de más seguro que me has costado este finde, rica…, aunque ya le hayamos pillado el truco.–)
Un gran invento: el chupete termómetro.

Y desde aquí, y en tu nombre, aprovecho la ocasión para felicitar a toda la familia SANITARIA -enfermeras, doctores, pediatras, fisios, etc- que siempre están ahí, ocupándose de nuestras miserias, ya lo hagan mejor o peor, tengan un día bueno o regulero… En fin. La salud es lo más importante que tenemos… y ellos cuidan de nosotros. Y de nuestras familias… (incluidos los bebés que no saben contarnos qué les pasa, ¿verdad?).

Miles de abrazos y gratitud eterna para todos ellos.


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Nueva sección… ¡¡Los GRANDES MOMENTOS!!

Gritest Jits logo.

Pues nada… ¡¡que ya estamos de vuelta de la primera SEMANA SANTA familiar!! ¡Olé! (Aunque estas primeras vacaciones de Pascua serán recordadas únicamente por eso, básicamente… por ser las primeras; porque por lo demás…) Mejor corramos un tupido velo, y mejor me miro esto de la salud, que en estos últimos años, parece que la Semanita esta… la tenemos un poco reñida, me temo. Andamos así como a la gresca, diría yo, más bien…

Después de una hermosa colección de …itis a la espalda estos días, digna de la mismísima baronesa Thyssen, vuelvo con renovados bríos para actualizar cositas que se van quedando en el tintero… Y es que la actualidad no corre, no… ¡¡¡vueeeeeeeela…!!! ¡Esta niña no paaaaaaraaaa…!

Quincena de tremendas novedades que merecen en toda justicia permanecer reflejadas por escrito para asombro, deleite y regocijo de las masas futuras. La Lechona no para de crecer y de ofrecernos nuevas Lechonadas a cada rato. Mitad: -“¡¡¡EYSSSSSSS… NOOOOOOO, hija… Eso NOOOOO…!!!”, y mitad: -“¡¡Hala… Jajajaja… ¿¿Has visto?? ¡¡Que me paaaaarto…!!”-

Así que, visto el percal, he decidido introducir a la de ya y sin más dilación, una de bravas, camarero… digooo… una de BREVES. Vamos, algo así como un minicomentario rápido sobre un hecho acontecido de importante relevancia histórica, que a mi modesto juicio, merezca la pena quedar relatado en este espacio digital… dicho así como en más bonito, y eso. Rollo tuit, pero sin pájarillo azul ni restricción de texto, en plan así, a mi rollo moreno.

Así que, aquí va la primera remesa:

# En esta primera quincena de abril, la Lechona, ya se ha echado a gatear. ¡¡¡De verdad!!! Es un flipe. 🙂 🙂 Eso sí, lo de tener recogido el salón, cobra un nuevo sentido.

# No solamente gatea… además, ya se sienta sola estupendamente… ¡Y en la cuna! ¡Menudo susto! Con lo echáp’alante que es, que no mide… -normal… animalico mío-, pues… ¡a bajar la altura del colchón de la cuna, ipso-facto! Que esta niña, se nos arrima a la barandilla y se tira p’abajo como si estuvieran allí esperándola las tetas de su madre, vamos.

# Churri y aquí el Menda, se han arrimado a un cine juntos… (14 abril) ¡por primera vez desde que la gordita asomó el trasero! ¡¡Albricias y jolgorios!! La primera separación oficiosa de los orgullosos papás, de su Lechona. Y la nena, con la Tita, por supuesto, más bieeennn…

# Primeros arrebatos demostrables de mamitis de la niña. Esperaba yo que tardaran un poco más en llegar, pero bueeeeno… se va llevando.

# Novedades alimenticias: gluten, carnazas variadas, papeo diverso de sus papás… Empieza a molar el que la cosa vaya siendo poco a poco más variada.

Todo esto, así… a bote pronto.

Y claro, eso sí… lo más importante de todo..: la nena sigue tan linda como siempre.

La Lechona, sentadita en su cuna.


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Mounting the chicken…*

*…o lo que es lo mismo: ¡¡Montando el pollo!!

La Lechona es un ser maravilloso… una bendición de niña caída del Cielo, ¿vale…? Empecemos por ahí, y dejemos eso bien clarito, oye.

Es un bebé buenísimo, de estos que parecen hechos a propósito para dar envidia al papá primerizo de al lado, ese que está megaputeado desde el segundo cero, porque de inicio todo se le tuerce con su bebé. Es una niña “trampa” de libro, vaya… de las que piensas: -“Si supiera que me van a salir así de buenas y buenos el resto… ¡encargaba una docena más, ya mismo!”-

Siempre ha dormido muchas horas seguidas… Es tranquila… No se asusta… Es dura… Apenas se ha puesto un par de veces malita en estos seis meses… Es risueña con todo el mundo, se deja coger por cualquiera… y “comía” de maravilla. Viendo el percal de lo que hay por ahí fuera en comparación, esta niña nos ha dado CERO problemas (por lo cual te estaré eternamente agradecido foreveranever, bollito mío…)

Digo “comía”, así, entrecomillao negroso… porque estamos en esta fase raruna, de cambios de todo tipo… la de los seis meses. Y lo del comer bien, ya pertenece al pasado, podría decirse así… o eso me está dando a mí en la napia.

Inciso explicativo para imberbes: para el papá primerizo que no esté puesto (y no haya leído suficientes revistas, artículos o libros…), los seis meses (aprox.), es una fecha importante y curiosa: por estas fechas -semanas arriba o abajo, dependiendo de lo puristas que se pongan algunos/as- ya se le puede dejar de esterilizar chupetes, tetinas y demás… (total, ya se llevan a la boca cualquier cosa que pillan); ya se les puede introducir agua de grifo…; ya se les puede introducir una dieta suplementaria e iniciarse con los sólidos; empiezan a salir los dientes; se les introduce el gluten poco a poco; que si empiezan con la escuela infantil (más o menos…), etecé etecé… Es un salto evolutivo-cualitativo, por así decirlo).–

Y claro… cuando uno tiene un bebé que es un solete… se disfruta infinito, por supuesto, pero también andas siempre un poco con la mosca tras la oreja, expectante a… algo que debe venir… algo chungo, claro. ¡No todo puede salir bien siempre, narices! Y he aquí que entonces ocurre…

¡¡Boummmmmmm!!:

Buscando el traje de paciencia.

El primer zambombazo.

Cualquiera dirá que es una chorrada, que es lo normal, que blablablá… Pero a nosotros nos está pasando ahora. Y NO ANTES. Es decir, que podría decirse que por nuestra parte, es un poco una primera GRAN prueba de fuego. (O yo lo siento como tal, vaya…) Y es que de unos días para acá, la Lechona no nos come nada bien. Básicamente, con los purés de verdura. Sí… la papilla de fruta la come más o menos bien… la de cereales la devora… pero la verdura… ahí le está costando entrar. ¡Y en realidad, suelta, en sólido por separado, parece que la come (prueba/juega, más bien) mejor! (Claro, que en la escuela, no practican el método ACS, así que por ese lado, la cosa se complica…)

Si solamente fuera eso… vale. Es una fase, etecé… Pero parece que pinta como si fuera algo más: antesdeayer, merendando, me montó el pollo del siglo, llorando sin parar. Probé con varias cosas hasta que le enchufé un papillazo de cereales. Y entre cucharada y cucharada, llorando también, a lágrima viva.  –“Será el hambre… la impaciencia… que le duelen las encías por los dientes… Que no le mola el sabor del brócoli… Que está empezando a tomaros la medida…”- Sí, muy bien… seguro; no lo niego… Pero el caso es que ahora monta pollos. Y a Churri le ocurre lo mismo. Y antes NO los montaba. Es como una especie de… regresión.

Y claro… a nosotros al menos, nuestra Lechona, nos la vendieron sin un diccionario “Lechón-castellano”, (ni siquiera un mini “Lechón-francés” de bolsillo, oye, que me apañaría también… ya que la cigüeña venía derechita de París sin paradas, o eso nos aseguraron…), y tampoco viene con libro de instrucciones, así que no sé qué le pasa ahora con la zampa… Sé que mi niña no es un artículo defectuoso, ni mucho menos, así que tampoco es cosa de reclamar ahora la garantía… que además la cigüeña se piró, y no nos dejó el ticket.

Pero la historia es que esto de la alimentación está empezando a pasar al TOP GUÁN, CHÚ y ZRÍ, todo a la vez, del “Ranking de cosas que nos preocupan y que nos comen un poquillo el tarro”. (Será que hemos vivido demasiado bien, estos meses…)

-“Y lo que os queda…”- Ya. Seguro… Vale… Y mañana será la ropa, y pasado las otitis… y al otro serán las pesadillas, y al otro, los celos por el hamster o la tortuga que venga a la Morada como nueva mascota…

¡¡Ayyyssss…!! Demasiao bien iba tó, cachislamar. Pues nada. A gestionarlo con paciencia tocan.


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De sentimientos enfrentados

Me gusta CONAN.

Sí, sí… el cachas de la melena al viento y el mandoble XXXXL. Siempre me ha gustado ese personaje. De hecho, la peli original, la del Suarzeneitor de John Milius, (de cuando Arnie todavía era bueno), es una de las pelis que más veces he visto en la vida. Siempre que la ponen en la tele, TENGO que verla irremediablemente… ¡Es una cosaaaa…!

El caso es que hay un pasaje de esa peli, que tengo clavado en la cabeza, y muy asociado a situaciones que ahora mismo estoy sufriendo en plenas carnes: es un momento en que Conan adulto, va deambulando preguntando por un amuleto, un símbolo de una secta -de la misma gente que arrasó su aldea cuando era un Jorge Sanz lechón– que consistía en un sol negro y una luna negra… -“con dos serpientes… ¡¡ENFRENTADAS!!”– (decía el bueno de Arnie, mostrando sus grandes puños, uno frente a otro, haciendo así: ¡¡FUASSHHHHKA!!).

Sentimientos enfrentados.

Y es asímismito, oye, que me vengo sintiendo muchas veces, últimamente, respecto a la Lechona. Ahora mismo está en plena fase pre-gateo, y se tira el día sentada, como si tuviera complejo de mecedora, arrimándose p’alante como si quisiera arrancarse a andar ahí mismo… que parece que se va a caer al abismo, de lo que se inclina, la gordita. Y como no ve el peligro, bollito mío, pueeesss…

Ya os imagináis la situación, ¿verdad…? Allí nos vemos su madre y yo, con el ojo encima y el corazón en un puño, el santo rato… pendientes del bollito. Que si se inclina demasiado, allá que vamos rápidamente… ¡¡¡CHIÚÚÚÚÚNN…!!! Pero nooooo… no se cae, la tía. Y así el día entero… que parece una ciclista del Tour amagando con el demarraje subiendo un puerto de 1ª: ahora te ataco, ahora no… en esta curva te ataco, en esta otra no. Y cuando te descuidas un segundo… ¡Zasca! La niña por ahí toda desparramada por los suelos, como si fuera una bayeta con patas…

Y es que le veo la cabecita (o el melonazo que está echando ya, vaya…), y me imagino un golpe contra el suelo, o con los dientecillos que ya le están asomando… y se me ponen los pelacos como escarpias. Eso, y tirar zumbando para el hospital para que me la escaneen dearribabajo, todo uno. Pero claaaaro… hay que dejarles espacio y que prueben, que así es como aprenden… y que lo que uno debe hacer es estar ahí para recogerlos y consolarlos cuando se caen.

Trompazo de bebé: ¿Educativo y necesario, o cruel e innecesario?

Claro, claro… Sí, sí… Hasta ahí, la teoríaaaaa… dabuti. Pero eso tampoco lo te explica nadie muy bien, cuando uno está soltero, o emparejado sin preocupaciones, y salen las conversaciones sobre niños y bebés.  No estás con la guardia subida, en plan: –“¡Qué bueno, esto que cuentas! Esta me la apunto en la libreta, en la columna de los “CONTRAS”, cuando tengamos LA conversación, aquí la menda y yo…”-

Y el caso es que soy, definitivamente, el eslabón más débil de la cadena familiar de la Morada. La semana pasada la Lechona se cayó para adelante en la escuela infantil, en una de estas lechonadas de las suyas de ahora, y se dio un golpetazo en la nariz, con profusión de fluido sanguinolento. Y claro… Churri me lo contó al llegar a casa, intentando suavizar un poco la movida (es el primer GRAN porrazo de la Lechona, ¿vale…?), y… obviamente, me entró un nosequé… que quéseyó… por dentro. ¡¡¡Ayyyyyyyynnnsssss….!!! ¡¡Cagontó!!

Bueno… son las cosas del crecer. Vale… Pero son las que NO molan. (¡Y las que nos quedan…!) ¡¡BRRRRRRR…!!