¡¡¡…Y yo con estas barbas!!!

Relatos sobre mis experiencias y expectativas como padre novato


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De… “cositas” en la boca.

Viñeta 01.
Viñeta 02.
Viñeta 03.
Viñeta 04.
Viñeta 05.
Viñeta 06.
Viñeta 07.
Viñeta 08.
Viñeta 09.

Jejejeje… De coña, ¿no…? Pues la peli ha continuado esta semana, y el final ya os lo relato: que si puede ser… que a veces es frecuente después de tomar antibióticos, que si se quitan los juguetes unos a otros y lo van chupando todo por ahí… que si Patatín, que si Patatán…  Primero, es que desde ese día, compramos un cepillín especial para la boca (que a las mentes malpensantes ni os haría falta deciros que es un chisme que podría colarse perfectamente entre las estanterías de artículos delux de una tienda de productos eroticofestivos… ¡Una cosaaaa… una ingenieríaaa…!), y ahí andamos comiéndonos el tarro para ver cómo co… hacemos para que la niña se deje menear el bujero bucal con el dichoso palito bicarbonatado. En fin…

Luego, la niña está con los dientes estos días, más rabiosa que un Gualquin Ded sin cerebros frescos, con sus picos de fiebre y demás… sus mocuelos… vamos, lo típico. Y durante el finde se andaba tocando la orejilla (-“¿Pero no se te había quitado ya la otitis, cariño…?”-) Así que el martes, ponemos una nota a las chicas de la escuela para que la mire el médico que pasa por allí cada semana, y que así nos la mire con su ojo clínico

…¡¡¡Pues al final…que la niña SÍ TIENE HONGOS EN LA BOCA!!! ¡¡¡TÓCATE LOS PIES, MARI PEPA!!! Y que lo del bicarbonato, es para EVITAR que salgan hongos… no para eliminarnos. Que lo que hay que darle es con un gel…

En fin… que esto me parece un carrusel… que ni el Deportivo de la SER.  ¡¡Muy fuerte, oigan…!! Y yo les pregunto, queridos parroquianos y parroquianas… Desde mi plena ignorancia primeriza…

… esto es normal, ¿VERDAD…? 

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En guerra… contra las Pelusas

Pelusas.

Todos y todas las conocéis. Son como el vecino molesto de al lado: un coñazo, pero como llevas conviviendo con él toda la vida, ya te has acostumbrado a que esté por ahí rondando.

Nuestra Morada, es un lugar donde han encontrado refugio, acomodo y esparcimiento. ¡Ja… Qué gran error cuando pensé que al mudarnos a un piso tan alto, encontraría menos que en nuestra morada anterior! ¡Iluso de mí! ¡¡Es una cosa inaudita!!

Las Pelusas de nuestra Morada, provienen de las entrañas de la tierra… sin duda, de un lugar maravilloso excavado en la roca, en la periferia pobre y gris de la ciudad de esas criaturas tan entrañables que se hacen llamar a sí mismos… los Fraggle. Las pelusas son criaturas sensibles, metódicas y completamente simples, cuya única existencia, estoy más que seguro, se fundamenta a su vez, en la consecución de un único y escalofriante fin: su afán por colonizar y dominar el mundo, como previo paso al de extender su vil raza por todo el universo.

Y que nadie, especialmente algún pseudocientífico listillo, os diga lo contrario.

Se cuelan en nuestras casas por los rincones más insospechados: esa rendija minúscula del rodapié… esa grietecilla en la pared… ese quicio de la puerta que no cierra bien… esa ventana mal cerrada. Merodean por todas partes… por todos los rincones. Son como la hidra mitológica de Hércules, a la que cortabas una cabeza y dos más ocupaban su lugar… Son imposibles de erradicar.

Sinceramente, creo que se reproducen por mitosis, o mediante generación espontánea, como los elfos, y solamente podemos tratar de mantenerlas a raya… pero toda resistencia es inútil, porque cuentan con aliados naturales; están conchabados y compinchados con el sr. Pereza, la srta. Vagancia o el Monstruo de Debajo de la Cama.

Se desplazan por los rincones con la ayuda de la brisa, por las zarpas de nuestras mascotas y ocasionalmente por medio de los ombligos guarruzos de ciertos individuos de características un tanto simiescas y velludas.

Tienen el increíble superpoder de acoplarse unas a otras para formar entidades mayores, como si de un Transformer se tratara… En casa, algunas han tomado proporciones tales dependiendo de las circunstancias, que a veces hemos optado por adoptarlas temporalmente como nuevas mascotas, haciendo que compartan el comedero con el Negro del Rabo Largo, e incluso en ocasiones hemos llegado a pensar en ampliar la placa con los nombres del buzón de correos. Y cuando no estamos, se comunican entre ellas en su propia lengua, oscura y arcana, con signos y señales subrepticias y a hurtadillas, como si fueran los juguetes de Toy Story. Y planean… Y conspiran… ¡¡Es que estoy seguro, vamos…!!

No hay lugar adonde huir, donde esconderse, ni aspiradora que pueda definitivamente con ellas. ¡¡No te despistes!! Son rápidas y taimadas… Y si como en nuestro caso, tu lechón o lechona acaba de entrar en plena fase de gateo y no quieres que se conviertan en su nuevo aperitivo involuntario… ¡¡¡deberás enfrentarte seriamente a ellas!!! ¡¡Hay que combatirlas allá donde se encuentren!!

No nos queda otra, ¿verdad…?

(PD: estooooo… ¿Alguna estrategia milagrosa -más allá de la obvia-, para mantener el suelo medianamente limpio? Y… ¿alguien sabe por ahí si las pelusas tienen proteínas, o algo…? Es un por si acaso, vaya…)

Viñeta pelusil. Viñeta pelusil.