¡¡¡…Y yo con estas barbas!!!

Relatos sobre mis experiencias y expectativas como padre novato


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…¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS, MI PEQUEÑA…!!!

Bueeeeeeeeeeno… Llegamos, -con permiso de tu querida madre…-, al GRAN día de este mes. ¡¡¡HOY CUMPLES TU PRIMER AÑITO DE VIDA!!! Tal día como hoy, hace un año, saliste a este mundo obligada, porque decidiste que en la tripa de mamá estabas estupendamente, y no tenías ninguna prisa por arrimarte a este rincón de fríos, vientos, luces y ruidos penetrantes.

Así que, saltamos de un cumpleaños a otro, y me temo que entre tu madre y tú, me vais a gastar la vida cada segunda semana de septiembre, de aquí hasta los restos, con estas celebraciones tan arrejuntaicas que me traéis.

¿Cómo describir lo que ha dado de sí este año? ¿Cómo contarte lo que nos has cambiado… lo que ha supuesto para nosotros el invitarte a venir a este mundo? La verdad es que lo pienso, y no sabría muy bien cómo empezar. Definitivamente, tengo un problema… y es que, al igual que me pasó el otro día escribiéndole a tu madre por su cumpleaños, son tantas las formas que se me ocurren de enfocar este escrito de hoy, que al final me he decidido a contarte alguna cosa más de lo que NO SE HABÍA escrito ni contado por aquí hasta ahora… Cosas que te han pasado, o que nos han pasado a tus padres, a lo largo de estos 365 últimos días. Así podrás hacerte una nueva idea, una un pelín más concreta, de cómo viviste el primer año de tu vida. Este es mi regalo (y me mis queridos lectores me perdonen por hoy, este pequeño “ladrillo”):

•¿Sabías que naciste un domingo, a las 11:20 de la noche, mientras tenías a toda la familia y compañeros de papá y mamá, pendientes de los sms que les iba escribiendo mientras podía? (Sí, tu padre ni tenía, ni tiene GUASAP -que para cuando tú seas adolescente y lleve diez años obsoleto, reemplazado y olvidado, y no te suene de nada, es un rollito de mandar mensajes por el teléfono móvil, pero en gratis, tipo conversación, y que sirve para mandar vídeos y memes de gatos-).

•¿Sabías que no quisimos saber si eras niño o niña hasta que nacieras, para llevarnos la sorpresa en ese momento? ¿Y que yo tenía asumido que ibas a ser niño? Cuando naciste, fue uno de los momentos más intensos de mi vida… o el que más. ¡¡ERAS UNA NIÑA!!

•¿Sabías que de llegar a nacer niño, nos hubieras metido en un lío, porque no nos aclarábamos con el nombre? Llegó ese día y todavía no estábamos de acuerdo en cómo llamarte; (pero te diré que Aarón estaba en todas las quinielas).

•¿Sabías que llegué a mirarme en la página web del Instituto Nacional de Estadística, TODOS los nombres de la página del registro del censo nacional, en el caso de los nombres de mujer? Hay cerca de 24.000. Y me hice una primera selección de 150, y así hasta llegar a un top 10. Y todo, para que tu nombre no saliera de ahí. Ya nos gustaba de antes. Y por cierto, para chicos creo que al llegar a 17.000, lo dejé… Que sepas que todavía conservo las listas. Y por supuesto, a tu madre no le gustaban los nombres que elegía.

•¿Sabías que en el trabajo de papá, hicieron una porra entre los compañeros, para ver cuándo nacías, y si serías niño o niña, y casualmente no ganó nadie? ¡Y eso que se hizo una segunda ronda! ¡¡Naciste el único hueco que quedaba libre!! Pero claro, cuando llegas con 12 días de retraso, esas cosas pueden pasar. Por cierto, que sepas que al final, al no haber ganador, lo recaudado fue todo para ti.

•¿Sabías que mediste 53 cms y pesaste 3.716 kg al nacer, y que en un año prácticamente has triplicado tu peso? ¿¿¿Te haces una idea de CÓMO has cambiado en un solo año???

•¿Sabías que el primer paseo de tu vida, lo hicimos tú y yo solos? Fue el camino del hospital a casa, cuando saliste, al tercer día. Fue en ese momento -grabado con mi teléfono viejuno-, cuando ya empecé a describirte cómo era el mundo en el exterior… cómo es este mundo que estabas estrenando y en el que te ha tocado vivir: el cielo, las nubes, los pájaros, los árboles, la gente, las calles, el barrio…

•¿Sabías que al principio, a tu padre se le saltaban las lágrimas simplemente con mirarte? Me emocionabas mucho, cariño. (Y todavía me pasa, un año después, aunque ya me controlo más).

•¿Sabías que durante las primeras semanas de tu vida, no te gustaba NADA que te bañáramos? Bueno… creo que en general, no te gustaba que te meneáramos mucho, simplemente.

•¿Sabías que, en relación con el baño, cuando al terminar te secaba el pelito -o el cuerpo- con el secador, SIEMPRE te hacías pis inmediatamente? Se nota que el chorrillo del aire hacía que se te aflojara el muelle… (¿Nos pasará este invierno de nuevo, cariño…?)

•¿Sabías que el moisés donde dormiste tus primeros meses, era de mimbre, y tiene un porrón de años? Allí también se criaron los primos de mamá, así que es una reliquia familiar, que además nos vino de perlas. Por cierto, que cuando nazca tu prima en un par de meses, será la siguiente en usarlo… Y además. antes de dormir en tu moisés, ya lo estrenó el gato en un descuido nuestro. ¡Cómo no…!

•¿Sabías que en tu primer mes, nos echaste encima una supercaca proyectada a chorro, que salpicó por el armario y las paredes de tu cuarto, que nos dejó impactados a tu madre y a mí? Pues casi un año después, todavía pueden verse aquellas manchas.

•¿Sabías que tus primeras zapatillas eran del nº 17? Y que las guardaré para siempre, porque son como un llaverito; de hecho, siempre he pensado hacerle un llavero con ellas. ¿Y sabes además que has estado poniéndote un montón de ropa, durante todo el año, de tu prima E.? (Y por supuesto, estabas tan guapísima como ella). Es lo que tiene tener una prima un año justo mayor que tú, mi vida. (Me parece a mí que vas a heredar ropaaaa… durante muuuuchos años).

•¿Sabías que mientras fuiste lactante, apenas probaste un biberón? No te gustaba ese formato. Pero sin embargo ahora, en estos últimos meses, parece que te los tomas doblaos, hija mía. ¿Sencillez de manejo… o qué…?

•¿Sabías que tu mamá y yo quisimos estampar las huellitas de tus pies con pintura de dedos, cada cumplemés, durante todo tu primer año? Al final, ni siquiera algo tan sencillo hemos sido capaces de hacerlo bien; apenas lo hemos podido hacer cuatro o cinco meses a lo largo del año. (Los meses impares íbamos bien, la verdad…)

•¿Sabías que durante tu primer invierno, yo soñaba con que llegara la primavera para poder llevarte a los parques y poder tumbarnos al sol y jugar en la hierba? Pues al final, la primavera y el buen tiempo terminaron llegando.

•¿Sabías que tu primer diente te salió con cinco meses y medio? Es bastante pronto, por lo que dicen. Ahora ya tienes el octavo prácticamente asomando.

•¿Sabías que también con cinco meses y medio fue cuando empezaste a ir a la escuela infantil? Era mediados de febrero, y eras la más pequeñita de tu clase. Y sin embargo, te adaptaste tan rápido, que parecía que llevabas allí desde siempre. Y las chicas, encantadas contigo. Además, a las pocas semanas, ya tenías pretendientes, por supuesto. Las mamás se te han rifado todo el año para sus hijos, preciosa.

•¿Sabías que en Carnavales, papá y mamá se disfrazaron de soldados de la Alianza Rebelde (decir Luke y Leia igual ya es mucho…) con ponchos de camuflaje de los del asalto a la luna de Endor, y que tú eras una preciosa ewok de traje peludo, que se curró mamá? Star Wars es muy socorrido.

•¿Sabías que cuando tenías poco más de medio año, te caíste del cambiador cuando tu padre te estaba poniendo un pijama? Estabas pringosa de crema, y te tenía mal cogida, y parecías una anguila impregnada de aceite, y no parabas de moverte, y yo tenía la mano buena ocupada, y… En fin. Te caíste, menos mal que con gracia, como una ninja funambulista, con la fortuna de rebotar sobre la papelera, haciendo un doble mortal y medio invertido carpado, y con la suerte de que no te pasó absolutamente nada. Eso sí… no veas tú mi disgusto, nena.  Por favor, no lo vuelvas a repetir, que con una vez ya aprendí la lección. ¡P’aberte matao, mi niña! Tengo varias canas más en la barba, recuerdo de ese momentazo. (Y si llego yo a saber antes que te ibas a  caer, al menos te habría preparado una marmita de poción mágica para ponértela debajo, como le pasó también de pequeño a cierto galo irreductible bajo de vientre y fan de los menhires, que todo el mundo conocemos…)

•¿Sabías que, hablando de barbas, no te gustaban ni un pelo? Te has tirado tres cuartas partes de tu primer año, poniéndote a llorar nada más ver a tu tío H. Y a mi tío M. también… ahora que lo pienso. Y a más de uno por ahí, que tuviera barba y se te cruzara por delante… ¿Qué tendrán las barbas? Aunque no solamente es cuestión de barbas: también te ponías a llorar con tu tío J, y eso que él no lleva barba. (Que sepas que te lo echarán en cara cuando crezcas, y se lo irán contando a tus futuros novios, y te lo recordarán toda tu vida, fijo…)

•¿Sabías que tu papá quería componerte nanas y tocártelas con la guitarra o el ukelele? ¿Y que se volvió a apuntar a clases de guitarra durante este año, para recordar y practicar? Pues bien… la dura realidad paternal le devolvió a su sitio, y ninguno de estos planes cuajó. Pero no desisto. Algún día lo lograré. Y si no, te escribiré cuentos. O te los dibujaré.

•¿Sabías que dentro de cinco minutos, hará un año que naciste?

•¿Sabías que tuviste que llegar tú para que tu papá se abriera por fin al mundo tecnológico e inaugurara un blog? Es tu blog, en realidad…

•¿Sabías que eres una niña tremendamente fuerte, dura y espabilada? Prácticamente, no lloras nunca. O mejor dicho, no lloras cuando deberías llorar. Parece como si los golpes no te hicieran daño, y jamás has caído de cabeza; siempre te las apañas para poner las manos o caer con el culete. Los pinchazos de las vacunas tampoco parecen apenas ir contigo… A veces, me asustas, hija. Estoy alerta, sí… pero ya me confío demasiado.

•¿Sabías que siempre tendré la espinita clavada secreta de no haber podido pintarte un retrato durante el primer añito de tu vida? O varios. O una serie de apuntes rápidos del natural, o algo…

•¿Sabías que otra espinita que tengo clavada es no haberme currado ni tenido lista la decoración de tu habitación desde el primer día? Y así seguimos, un año después…

•¿Sabías que justo ahora, hace un año que naciste? ¿Que hace un año me ofreciste el mejor momento de mi vida? Y sonará triste, pero es curioso que muchos detalles de nuestra primera noche juntos, se me han ido borrando. ¿El cansancio de aquella jornada? ¿Que en realidad estuvimos intentando dormir, y realmente no pasó gran cosa…? No lo sé. ¿A nadie le ha pasado?

•¿Sabías que tuviste que nacer tú para que mi Atleti volviera a ganar una liga, dieciocho años después del doblete del 96?

•¿Sabías que, cada vez que duermes, lo primero que haces nada más despertarte, es echarnos los bracitos, sonreir, y señalar LO QUE SEA que estés viendo, con el dedito? ¿Y sabes que me parece genial?

•¿Sabías que el primer viaje largo de tu vida ha sido este pasado mes de agosto, a la playa, a Alcocéber, en Castellón? ¿Y que viajar contigo ha sido una bendición?

•¿Sabías que, en cierta forma, estoy deseando que duermas ya en una cama normal, sin barrotes de jaula que nos separen -una de las cosas que envidio a los colechadores– , para poder darte un beso de buenos días en condiciones, cada mañana cuando salgo de casa para irme a trabajar? (Es más… ¿¿¿Sabes lo difícil que es darte un beso, simplemente, a oscuras, cuando estás tumbada dentro de la cuna??? ¡¡Lo flipas, maja!!)

•¿Sabías que tu padre, un año después de haber nacido tú, sigue siendo el blando de la casa y un pardillo sentimental? ¿Que, de hecho, anoche, es decir, la noche antes del día de tu primer cumpleaños, a tu padre, mientras repasaba mentalmente este post tumbado en la cama, pensando en todas estas cosas, le vinieron de nuevo las lagrimillas…, así, al tun tun, y se levantó, y fue a tu habitación para tratar de darte un beso? Pues que sepas que no lo logré; que casi la lío y por poco te despierto. ¡Menos mal que con sueño, caes rápido, mi vida! ¡Y encima voy, y me desvelo! (-Si es que ya me valeeee…-)

•¿Sabías que ha sido un año de lo más intenso, y lleno de emociones? Pues que sepas que, a partir de mañana, te esperan todavía muchas más.

¿SABÍAS QUE, POR ENCIMA DE TODO, TE QUIERO MUCHÍSIMO, Y ME HAS HECHO MUY FELIZ? 

ME ENCANTAS, MI NIÑA. ¿LO SABÍAS? Y TE DESEO LO MEJOR, POR TU PRIMER CUMPLEAÑOS.

QUE LO SEPAS, MI LECHONA. MI BEBÉ.

(Y, de nuevo, prometo dibujines para cuando pueda…)

 

 

 


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Mirando a los bebés… con otros ojos.

Ya me ha vuelto a pasar.

Ya venía reflexionando sobre esto, pero así como a collejadas muy casuales… De uvas a peras… Muy de ciento en viento, vamos. Puede sonar a perogrullada, pero mi visión personal sobre los bebés HA CAMBIADO RADICALMENTE desde que nació nuestra Lechoncilla.

Creo que alguna vez ya he insinuado por aquí, -y si no, ya lo avanzo…- que antes de nacer esta niña… a mí me gustaban mucho los críos, pero los ya… lustrosos… los que ya te permiten cierta interacción con ellos, por así decirlo, vaya; y por contra era CERO fan de los bebés: no hacen nada (aparte de las obvias biológicas de supervivencia: dormir, comer, cagar…) Menudo coñazo, ¿no…? Y encima son frágiles, y blandos… y si los dejas diez minutos sin vigilar en plena sabana africana, son como un Bollycao para las hienas, que a esas alturas ya se habrán dado un festín con sus canillas y sus mofletes, porque ni corren ni se defienden ni tienen garras venenosas molonas (cacas malolientes, como mucho, y ni eso, porque las cacas de los bebés por lo normal, no huelen…), ni ná de ná.

Y desde que nació la nena… ¡¡pluff!! El lógico cambiazo mental.

¿¿¿Cómo no me podían gustar los bebés, POR-FA-VORRRR…!!! Obviamente, la mía, es LA MÍA. Pero la cosa ya va mucho más allá… De alguna manera, ya se ha producido el cambio de chip mental.

Ahora, los bebés son OTRA COSA… ¡¡Ahora MOLAN!! Y también descubres que en realidad, hacen muuuchas más cosas. Cuando la niña cumplió dos, tres, cuatro meses… (cada cumplemés lo pienso, vaya…), pensaba: -“¡Pero qué bonita es…! ¡Yo la quiero asíííííííííí… parasiemprejamás forevaaneva! ¡Que no crezca máááááásss…!”- Pero bueno… (Luego pasas de mí, ¿verdad, cariño? Y sigues creciendo ahí, a tu rollo moreno… ¡Hale! ¡Venga a tirar centímetros! ¡Venga a tragar tallas! Y sigues cada día más bonita…)

Y el caso es ese… que te cambia la cabeza… la chola… el boniato… la pinza. Ya no ves las cosas igual.

La semana pasada, iba yo leyendo tan pichi en la RENFE, camino al curro: pillo mi siiiiitio… saco la revistilla de la mochiiiiiila… me pongo ahí pim pam, tó concentrao en lo mío… y de repente… ¡¡un llanto de bebé en la otra punta del vagón!!

Alarma interna de bebés.

En lo que antaño hubiera sido como un molesto zumbido de mosquito cojonero en la oreja, fugaz y transitoriamente intrascendente, esta vez ¡¡¡CHÁÁÁÁNNN!!! …se transformó de inmediato en una alarma atronadora de “Instinto de P-A-D-R-E preocupado”, que martilleó mi colodrillo de manera visceral y sin piedad: “¡¡AUUUHHGAAA… AUUUHHGAAA…!!”

¡¡Ostias, tú…!! ¡Y que además no era un llanto cualquiera…! ¡¡¡Era el mismo llanto que tenía mi niña hace unos meses!!! Así que ahí me tenéis, aparcando mi placentero y banal pasatiempo distractor, ¡¡para atender el llanto de microbio de un miniser totalmente ajeno a mí!! -“¡¡Ay pobre… qué pasará…!!”- Y yo allí, con cara de tonto compungido, hasta que no paró, un buen rato después…

Y es que no solamente el cambio radica ahí… en lo que antes no hubiera hecho y en ese momento estaba haciendo; es más: ¡¡por el llanto, fui capaz de distinguir que se trataba de una niña!! ¡¡¡Qué fuerte!!! No lo verifiqué, vale… ¡¡¡pero estoy seguro!!! Apostaría mi pulmón derecho, medio páncreas y mi colección del “Príncipe Valiente” a que llevo razón.

Y es que he notado muchos más cambios: me paso el día mirando a los carritos de bebés con los que me cruzo por la calle… Si veo un bebé…, ¡LE HAGO CARANTOÑAS!… Comparo unos con otros (y ya de paso, con la mía, claro)… Me encuentro pensando en cosas para ellos… ¡Me paro y me paseo de motu propio por la sección de bebés del súper! o_O

No sé, muchas cosas…

Ayyyyyyysss… ¿Cómo he podido llegar a esta situación…? Me temo que estoy irremediablemente emponzoñado por el bendito virus de la PATERNIDAD PRIMERIZA.

Y es que ya nada volverá a ser lo mismo…

(Y ahora me vais a venir diciendo que no os ha pasado a ninguno, ¿¿¿verdad…???)


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Presentación… de un RETRASADO

¿Cómo empezar este embrollo…?

Pues así, a bote pronto… supongo que lo mejor es con una rápida declaración DE INTENCIONES. (Sí, venga, vaaaa…)

Aquí, el Menda Lerenda que escribe y se presenta ante el mundo virtual (o sea, cualquiera que leáis estas líneas…), lo primero que debe empezar a hacer, si quiere agarrar este toro por sus cuernos, es dejar constancia relatada de que es un RETRASADO. Así, con todas sus letricas, oye… Tal cual suena.

No lo soy en todos los aspectos de la vida, claro está… -tampoco vamos a liarnos ahora con la fusta así como así-, pero sí que lo soy en muchos detalles. Y muy crudamente, en el aspecto que nos ocupa: el tecnológico. Parece mentira y no se explica muy bien, la verdad… que a año 2014 en que estamos, a mis treintaylargos añacos que me calzo (y siendo ilustrador digital/infografista para echar más sal a la herida…) quedemos todavía dinosaurios tecnológicos como yo, vagando por el mundo.

Aquí me veis, sin coche propio… sin Pleyesteision… sin esmarteuve… sin esmartfon… sin Espotifai… sin Aipod… sin Aipad… sin Feisbuc ni zarandajas sociales… Con mi Güindous XP tan contento (que me lo van a dejar tirado, ahora… ¡¡mamones!!), mi Fotosop CS añejo… y sí… el mayor pecado 2.0 de hoy en día: ¡¡¡sin GUASAP!!! –(poner sonido de truenos demoniacos de fondo para ambientar tamaño esperpento vital…)–

yo, con pinta de troglodita frente a un IPhone..

Para mí, la NUBE todavía es eso esponjoso con forma de delfín que surca los cielos… y sobre la que viaja SonGoku, si me apuras; jamás he comprado nada por Internet; toda la vida he llevado relojes CASIO (no como los modernillos de ahora, que se apuntan a la moda vintasch…); sigo leyendo mis tebeos pasando las hojas de papel; apunto todavía la lista de la compra en posits de propaganda con un boli Bic y reconozco que uno de mis sueños húmedos más frecuentes es liarme a la cabeza y tirarme al monte a ponerme un huerto, a tener cuatro gallinas y a dejar que los grillos sean mi despertador… y a tomar por culo todo. Reconozco que me pone mucho más ese plan que el de comprarme el último modelo de Guguel Glass, o tirarme las horas muertas jugando al Col of Diuti de turno, pegando tiros en red con los colegas. ¡Qué se le va a hacer!

Algunas veces pienso que quizás he nacido varias décadas tarde… que este mundo va demasiado rápido para mí. Que me lo paren, que yo me bajo en la siguiente, vaya…

Pero lo bueno, es que tampoco dejo que tales pensamientos ominosos nublen demasiado mi juicio… y por eso hoy estoy aquí. Con toda mi buena voluntad, intentando dar este salto al vacío virtual para no quedarme descolgado de esta sociedad hipertecnificada. Varias voces amigas me han persuadido de que ya es momento de hacer algo con todas esas cositas que me rondan por el coco, ahora que… sí, puedo decirlo (por mucho que aún siga sonándome raro): soy padre.

Y esta es la razón de ser de este blog… (cuando hace diez años que los blogs se pusieron de moda, ¡manda cuyons…!) El experimento de intentar crear un pequeño registro digital, contenedor de palabrería mental, que sirva para verter en él todas estas cositas que estoy viviendo en esta nueva etapa de mi vida. Y compartirlo con la gente: los que vais a pasar por esto, los que estáis como yo, y los que ya habéis pasado por esta loca y maravillosa experiencia. Para aprender todo lo que pueda.

Quiero que cuando mi Lechona crezca, pueda rebuscar, navegar y bucear en su pasado, a través de las paranoias mentales del, a día de hoy, retrasado tecnológico de su padre. (Eso, y que siendo realistas, no me va a molar nada que dentro de tres años, los niñitos de su clase me den siete vueltas con estas cosas, y que vean al papá de su amiguita como a un pardillo paleto venido del planeta Endor. Bueno… eso por un lado. Por el lado vanidoso, el que este blog sirva también como ayuda inestimable a los futuros biógrafos de mi Lechona, para que tengan buen material sobre el que escribir cuando ella gane su primer premio Nobel… por supuesto). Por todo eso… ¡y por muchas otras cosas más… qué cojones gaitas!

El Menda a lo TRON, por el cyberespacio.

Aunque este blog ya nace con retraso (debería haber empezado hace un año, con el embarazo… Tampoco arrancó para cuando intenté tenerlo listo hace unos días, cuando tú, mi Lechoncita, cumpliste 6 meses…, e incluso la idea final de haber publicado algo el Día del Padre, también se fue al carajo…) al final… mira… se hace lo que se puede… y cuando se puede. Hoy, por fin, rompo mi lanza, y puedo escribir en caja alta y renegría, QUE ME ILUSIONA TODO LO QUE ESTÁ POR LLEGAR.

Porque más vale tarde que nunca… Porque mejor ser un retrasado con ínfulas de redención, que seguir en el ostracismo del silencio perpetuo… Porque mi Lechona lo vale. ¡Por alguna parte hay que empezar! (¿No creéis…?)

Bienvenidos todos a mi personal 2.0. Pasen y vean, que la fiesta acaba de empezar.

¡¡¡Música, maestro…!!!