Y yo con estas barbas

Relatos sobre mis experiencias y expectativas como padre novato


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Día internacional de la Niña (2019)

Hace 5 años escribía un post con este mismo título.

Era la primera vez que escribía sobre este tema, que surgió por casualidad, y recuerdo lo que me impactó saber que había un «Día Internacional de…» específico para ellas. Para las niñas.

Pero no me quiero repetir. Simplemente vengo de pasada, para poner en contexto muy rápidamente qué significa para mí este día, cinco años después. Y significa que sigo teniendo un tesoro en casa. Un tesoro, unos cuantos centímetros y kilos mayor que aquel de entonces.

Me vuelve loco lo mucho que está aprendiendo mi hija. Me alucina ver todo lo que ha ido cambiando en estos años. Las sorpresas que me presenta y cómo se va desarrollando a todos los niveles: su físico, su personalidad, su carácter, su curiosidad…

Cada día tengo más claro que es un tesoro. Un tesoro valioso y raro que hay que proteger y cuidar con mucha atención para que crezca y se desarrolle, dándole mucho cariño, dándole pautas, dándole educación, dándole seguridad, dándole buenos y firmes ejemplos, dándole esperanzas, dándole confianza, dándole igualdad de oportunidades. Dándole nuestro tiempo y nuestro aprecio. Dándole nuestra atención sincera sin ser condescendiente desde el mal sentido del término. Dándole salud. Dándole respeto. Dándole lo mejor de nosotros, como padres.

¡Qué difícil! ¿Verdad? Una tarea que nos llevará el resto de nuestra vida, porque nunca dejaremos de ser padres, y nunca dejaremos de ser ejemplo y de tratar de estar ahí para nuestras niñas. Pero en el fondo, no es algo que nos deba resultar imposible, en principio. Al fin y al cabo… ¿Acaso no son nuestras hijas? ¿Cómo no hacerlo, entonces? ¿Cómo no intentarlo, al menos? ¿No es lo que queremos todos…?

Porque no son un montón de monedas metidas en un cofre cerrado por un bucanero de parche en el ojo con un candado herrumbroso, reposando bajo metro y medio de fina arena blanca y a la cálida sombra de un palmeral exótico en un rincón de una isla desierta… Son otro tipo de tesoro. Un tesoro que de hecho, siendo justos, no nos pertenece, porque pertenece al mundo entero.

Porque si ponemos de verdad nuestro empeño, ¡es que les estamos ofreciendo el mundo entero, de verdad! Les estamos ofreciendo un futuro. Un potencial. Les estaremos ofreciendo una oportunidad. O muchas. Las que ellas quieran o sean capaces de coger. La oportunidad de llevar la vida que quieran llevar. Y de mejorarla. La suya, y las de muchas otras personas. Eso es lo grande, lo valioso de este tesoro.

La oportunidad de seguir una cadena. Pero una cadena buena, la única cadena buena que de hecho, hay… Que es la de intentar ser buenas personas y dejar una huella positiva en la gente y el entorno que te rodea, para convertir este pequeño mundo azul en un sitio un poco más amable y agradable. Nada más. Y nada menos.

Creo firmemente que el futuro a corto plazo debe escribirse en femenino y lo hará desde la igualdad. Ya toca. Y las niñas de hoy serán las mujeres que mañana veremos haciendo, creando, imaginando cosas que hoy todavía soñamos como si nos hablaran de un milagro.

Orgulloso de mi hija

Sobra que te lo diga, por supuesto, pero cuida de tu hija. Dale tu amor y tu confianza. Respétala, cree en ella y apuesta por ella.

Y por supuesto, está muy bien fliparse tanto y ponerse muy trascendental, y todo eso. Pero por encima de todo… ¡Aprovechad, insensatos, además, para darles muchos besos, abrazos, achuchones y pedorretas en la tripa mientras podáis, quieran y se dejen! Al fin y al cabo, ¡¡están creciendo muy deprisa, y el tiempo vuela, mierda…!!

¡Son niñas, joder! ¿Qué queréis…? ¡Que no van a estar así de monérrimas y adorables toda la vida!