¡¡¡…Y yo con estas barbas!!!

Relatos sobre mis experiencias y expectativas como padre novato


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Gritest Jits #7

Los Grandes Momentos de la incipiente vida de mi Lechona.

¡¡Hola, mi amor!!

¡¡¡Aynnnnssss…!!! La verdad es que no ha entrado con muy bien pie este blog en su segundo año de vida; que hace tres meses que no nos asomamos por aquí, es prueba más que evidente. ¡Ya le vale a tu querido padre! ¿No crees…? Pero bueno, que las cosas vienen como vienen; ni estaba muerto…, ni estaba de parranda. Y no hay mucho más que añadir.

Simplemente, aquí me tienes de nuevo, tratando de no rendirme con este proyecto; de no dejar que se hunda para siempre en los lodos del olvido y el silencio. De momento, ya es como un pequeño milagro que siga todavía por aquí, a pico y pala desde las trincheras. ¡Ya vendrán tiempos mejores! …Y tú, mereces verlos (y leerlos).

Si todavía te rondo por aquí, morena…, es por intentar ser fiel a la esencia de este sitio, mi niña: tratar de dejar por escrito todas estas cosas que nos van pasando juntos. Aunque las fuerzas flaqueen, sigo enamorado hasta las trancas de ese planteamiento.

Y qué mejor manera de retomar el rumbo de la nave, que con algo que hace ya demasiado tiempo que no asoma por aquí: ¡tus maravillosos grandes momentos! Registro puro de tus máximos logros cotidianos, que son el reflejo fiel de cómo vas creciendo y cómo vas descubriendo tu mundo… De cómo nos vas cambiando a todos, y cómo vas cambiando tú.

Hace más de medio año que no te contaba sobre tus cositas, y evidentemente, tanto tiempo sin escribir nada, da para mucho. Así que intentaré hacer una selección ultrafast ayva ayvááááá… y contarte algunos detallines curiosos, ¿vale…?

La última vez te contaba lo mucho que estabas cambiando. Medio año más tarde son tan asombrosos los cambios, que ya no insistiré más sobre ese tema (de momento, óyemepues; me reservo el derecho a cambiar mañana mismo de opinión, y volver a brasearte sobre lo mismo… Porque soy así de máster pláster, qué le vamos a hacer si te ha tocado lo que te ha tocado, chica…)

Pues venga, vamos con los pequeños hitos de tu crecimiento, en esta primera mitad del año. ¡Agárrate, cariño… que vienen curvas!:

Las sombras... molan

# Empezando por el primer día del año, te pillé en la primera impresión REAL de que estabas soñando. Hablabas en sueños: -“¡Mamá…! ¡Agua…! ¡Pan…!”- así, en plan convicta encarcelada. Pero con chupete puesto y todo.  Y después, llorando… ¡Y lo mismo!

# Tal día como un 9 de enero, un día como cualquier otro… fue tu primer baño en piscina cubierta: ¡tu primera clase de matronatación! Con mami en la piscina, y papá mirando desde fuera como un tonto, flipando un poco con todo, la verdad. Críos mucho más pequeños que tú, auténticos bebés, y ya meneándose como renacuajos en su charca. Esta es otra de esas comparaciones odiosas del paso de los tiempos: yo, la primera vez que fui a una clase de natación (por primera y última vez en la vida, vaya… –hasta el pasado mes de octubre, que he vuelto al remojón, cual bolsita de infusión… ¡Lo que son las cosas!-), debió ser a los… ¿8 o 9 años? O algo así. Ahora, si no llevas a tu bebé a la piscina desde bien enano, parece que estés ganándote una nominación al “Premio al Peor Padre del Mundo”.

# Del tema dientes, ya no voy a hablarte más. En febrero te salieron los colmillos de abajo, ya tienes más muelas que un molino, y bueno… Ya tienes más dientes que un tiburón, así que nada. ¡¡Genial para devorar presas!!, ¿Verdad…? ¡¡GRUARRRRR…!! ¡Como los leones…! (con ese movimiento como de zarpazo tan gracioso que haces…) Tienes los dientes muy separados, en general, lo cual le da un aire muy gracioso a tu sonrisa… Y dicen que eso no tiene nada que ver con cómo saldrán luego los buenos, los de verdad.

# Otro momento de esos de provocarle alguna cana de más a tu santo padre (por susto gordo, claro…), es cuando en el mismo día de San Valentín, te sorprendo in fraganti, tratando de bajarte de la cuna… ¡Saltándote la barrera lateral! (Que estaba bajada, vale… Y te agarré por el bigote de una gamba, que ya estabas medio fuera). Que te dé un buen día por querer bajarte tú sola y lanzarte de cabeza en busca de tu libertad… ¡Me da un miedo que-te-cagas! Solamente por imaginarme el posible escachimorrazo que te vas a pegar, hija mía. (Está claro que en breve tocará cambio de cama. Y bajita. Rollito Montessori a ser posible: colchón al suelo… y arreando).

# Otra del mismo día… ¡Tu primer ojo morado! Ganado a pulso por un golpetazo con una silla, fruto de una inercia mal gestionada. Y eso que al principio no parecía nada del otro mundo… ¡Espero no volver a ver en la vida más moratones en los ojos! -¡Glub…!-  

# Apenas un día después… realizas un descubrimiento maravilloso: ¡¡¡Descubres la existencia de tu propia sombra!!! ¡¡Fue algo genial!! 🙂 🙂 🙂 (Ya puedo leerte sobre Peter Pan sin que te suene todo tan bizarro). Tener el privilegio de haber podido presenciar esta maravilla cotidiana, me pareció un momentazo SUBLIME, cariño.

# El 8 de marzo… ¡Tu primera noche fuera de casa… sin papá y sin mamá! En casa de los abuelos maternos; y tus padres, en su primer finde-relax desde que apareciste por nuestro barrio. Ha tardado, esto… ¡Y hay que repetirlo más!

# El 17 de marzo, entró en casa un orinal por 1ª vez. ¡¡Y hubo un primer pis en él!! (Y también fuera de él, claro…)

# El 2 de abril pisaste, viste, sentiste y jugaste con la nieve, también por 1ª vez. En Navacerrada, con un tiempo estupendísimo de la muerte. Hicimos una buena ronda de fotos con tu bebé, en plan como el gnomo viajero de jardín de la peli de Amelie, pero entre los pinos y la nieve.

Bebés salvajes en la nieve

Bebés salvajes en la nieve

Bebés salvajes en la nieve

# El 5 de mayo ya pasas a ser una fichada más por la autoridad competente: ¡¡ya tienes DNI y pasaporte!! Esto daría para un post entero, así que igual me lo reservo… (Pero de nuevo aludo a lo dicho antes con lo de la natación; creo que yo me hice el DNI por 1ª vez… ¿a los 14 años? ¿Por qué ahora es todo tan rápido…?)

# Y con esta acabo… que es buena: este pasado 10 de mayo… ¡Aprendiste a escupir! Jajaja… Vale que es para aprender a lavarte los dientes un poco más en condiciones, pero… ¡¡Es que una chica de pro, debe saber escupir comme il faut!! ¡Y jurar en arameo cuando tercie la ocasión! (Lo de eructar y silbar con los dedos lo dejaremos para un poco más adelante, que todo llegará…)

¡Eres todo un personaje, cariño… Que lo sepas!

Te quiere… el zumbado de tu padre.

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Pequeñas victorias cotidianas

A veces… hay cosas que salen bien.

La semana pasada, hubo una noche que no estaba saliendo como las demás. La Lechona, desde que se acostó, venía despertándose a cada rato. A veces pasa… es más: casi siempre, a lo largo de la noche, suele despertarse sola, una o dos veces porque se le cae el chupete, y como se mueve más que los precios de la gasolina, debe ser que en un momento dado lo echa de menos y se despierta. La solución es tan sencilla como eficaz: llegas, le calzas el chupete otra vez, y arreando, que es gerundio.

Hasta ahí, nada raro… Pero esta vez, lo extraño era la repetición: -“esta niña, esta noche no sé qué le pasa, que no concilia bien el sueño…”- Durante esa noche, venía desvelándose a cada rato… media hora… tres cuartos, no sé. Recuerdo que al acostarme, Churri y yo íbamos turnándonos para ir a ponerle el chupete cada vez que se despertaba. Pues venga…

4:15 de la madrugada. Esta vez el Gualkin Ded que se levanta, soy yo: -“¡Gmpñfrr… %@#fhs… Cagüen… Sueñoooo… Mierdachupetefhschgññ…!”- A pesar de las horas y de no haber podido pegar ojo en toda la noche, algún tipo de milagroso chispazo mental se produce en mi sobada azotea. Pese al cacho algodón de azúcar hibernado que tengo por cerebelo, algo hace que me percate de que algo no va bien… -“Esto no es ni medio normal…”-

En lugar de simplemente buscar el chupete entre las tinieblas, enchufárselo y listo, y frente al impulso de encender una barrilla de incienso, sacar un filete de pollo del congelador, cantar unos gorigoris y sacrificarlo a Morfeo para que nos otorgue unas buenas horas de sueño reparador y continuo… opto por la opción B, y hago la cosa más evidente, simple, lógica y estúpida del mundo mundial: toco a la nena para ver cómo se encuentra… Y… ¡¡Ohhh Mai Gooodd…!! ¡¡¡Sorpresa!!! ¡¡¡La Lechona está como una ídem recién salida del horno segoviano de Casa Cándido!!!

Vaaaaaale…  Así que era por eso. Hmmmmmppff… Hago de Mortadelo y en un periquete me pongo el disfraz de padre responsable. Termómetro al canto, y… ¡¡39,3º!! ¡¡Ohú, mi arrrrma…!! ¿¿Pero et-to qué eeehhh…?? Nunca le he visto tanta fiebre a esta niña… -“¡Me han dado el cambiazo! ¡Alguien se ha llevado a nuestro bebé y nos han colao una estufa en su lugar!- (Noooo… no puede ser; eso es absurdo… ¿Por qué necesitaría una estufa llevar pañales…?) ¡Ahhh, cierto…! Pues entonces solo queda que nuestra niña está empezando a desarrollar sus poderes mutantes de “antorcha humana”! (Vale… Eso sí que me suena ya más razonable…)”-
Así que… ¡Arrancando con el protocolo, nene… vamos!

Primero, le quito el pijama y la dejo en pelotinchis… y abro bien la ventana para que entre el fresquíbiri. Busco su Paracetamol, y le endiño el jeringazo… ¡Milagrosamente no me ofrece mucha resistencia, y ni siquiera se ha desvelado todavía! ¡¡Genial!! 😀 Y por último, me cojo sus gasitas multiusos y las remojo en un cuenco con agua, mitad del grifo, mitad de la nevera, para que esté un poco más fresquita. Se las voy poniendo con cuidado por encima, para refrescarla, y al segundo se calientan como la moto de un jipi… Y a cambiarlas, y a cambiarlas.

La niña con fiebre, como si fuera una lechona al horno.

La cosa va bien, porque la gordita enseguida se calma. Una hora después, ya le ha bajado la fiebre casi dos grados y no ha vuelto a despertarse. A las 5:45 -mi hora de “diana” matutina-, ya tiene una temperatura normal y parece que la “crisis” ha remitido. ¡A por el desayuno del guerrero! ¡Doble cucharazo de Nesquik… que me lo he ganao!

Y a pesar del sueño… de no haber dormido un carajo… me siento bien; estoy contento. Ya, de momento..:

…La fiebre ha remitido. Habrá que ver si en las próximas horas vuelve a subir, o si desaparece, o qué rayos pasa… (Precisamente esa misma tarde pasamos por la pediatra y no tenía síntomas…)

…He dejado a Churri que siguiera durmiendo y por lo menos uno de los dos ha podido dormir unas horas del tirón. Le anoto toda la jugada para cuando se levante, contándole la peli, y por si tiene que dar aviso a la escuela infantil para que estén ojo avizor.

…La niña también ha podido por fin dormir un rato más largo, y ha podido descansar algo, más o menos.

…Y respecto a mí… …bueno. Hay una sensación que me recorre el cuerpo. ¡Soy un PADRE! Soy una persona… que cuida de otra. Tengo una personita entre mis brazos, que depende de mí. Para TODO. Tengo que cuidarla… Velarla… Mirar por ella…  ES LO QUE ME TOCA. Y he de decir que estoy encantado con este nuevo rol.

No hace tanto tiempo, que yo era alguien a quién otras personas (mis padres) me tenían que cuidar… (y a su modo, todavía lo hacen). Así que simplemente, continúo y perpetúo la cadena.

Primero… nos cuidan; cuidan de nosotros. Y gracias a eso… a esa constancia… esa dedicación… esa educación… ese amor… hemos podido crecer, desarrollarnos, tomar conciencia de nuestro papel en este mundo… y hemos podido tomar el relevo. Y ahora soy yo el que CUIDA. Cuido de mi casa… de mis plantas… del gato -en lo que me toque-… de mi Churri… y ahora, de una preciosa Lechona.

Me parece una cadena casi mágica… una organización social tan compleja… pero a la vez basada en fundamentos tan sencillos como este. Y así, la rueda sigue girando y girando, generación tras generación. (No es algo sobre lo que a uno le da por reflexionar con 18 años y unas cerves en la mano, de botellón con los colegas, la verdad, creo yo…)

No pegué ojo en toda esa noche… y sin embargo sonreía… porque como decía Aníbal Esmiz en el Equipo A-“¡Me encanta que los “flanes” salgan bien!”-

Fue una pequeña victoria cotidiana. Creo que es algo… un pequeño detalle, de lo que uno debe sentirse… al menos un pelín orgulloso: comprobar que las cosas van saliendo bien. Que eres capaz de enderezar algo. Simplemente eso: descubres una pequeña “crisis” rutinaria… das con la solución, y todo se resuelve satisfactoriamente.

¡Mola!

🙂

¿Y vosotros…? ¿Tenéis en mente cuál podríais considerar que ha sido vuestra última pequeña victoria cotidiana que pueda considerarse como tal?


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Gritest Jits #2

Los Grandes Momentos de la incipiente vida de mi Lechona.

Repaso expréssssssss… con un par de acontecimientos interesantes, mi pequeña Lechona, de los cuales has tomado parte durante la semana pasada:

# Poco te ha durado la altura intermedia del colchón de la cuna que contaba precisamente en el primer Gritest, mi beiby. Ya hemos tenido que ponértelo en la posición más baja, porque aquí donde te ves, cariño, no veas cómo juegas a ser una juligan escandalosa, cual hincha malota del Niucasel Iunaited, agarrada ahí, a los barrotes con ganas de jarana y alborozo, como una loca: -“¡¡¡Taii Taiii Taiii Taiii Táááááááá…!!!”-

Como vemos que en el momento menos pensado te nos lanzas p’afuera de cabeza, y te veo ejcalabrá perdía… mami y yo hemos decidido que ¡hale, colchón p’abajo, nena… y ahí te quedas p’a los restos…! -O hasta que te cambiemos a una cama, claro- Es lo que hay, y eso te pasa por crecer.

# Y el primer evento chungueras de tu corta vida, pequeño tesoro: primeras fiebres persistentes… Primera visita a urgencias, domingo por la noche, y tu primera otitis. ¡¡Ayssssss…!! ¡Con lo bonita y perfecta que te hemos hecho, cariño…! ¿Quién te manda, ehh…? Espero que de ésta no te nos quedes sorda perdía a la primera, mi amor.  😦

(Para otra ocasión, escribiré sobre cómo dar antibióticos orales a un bebé enfermo QUE NO LOS QUIERE y no morir en el intento… ¿Ehhhh? –Esta te la guardo para cuando seas una adolescente respondona e ingrata … que alguna cana de más seguro que me has costado este finde, rica…, aunque ya le hayamos pillado el truco.–)
Un gran invento: el chupete termómetro.

Y desde aquí, y en tu nombre, aprovecho la ocasión para felicitar a toda la familia SANITARIA -enfermeras, doctores, pediatras, fisios, etc- que siempre están ahí, ocupándose de nuestras miserias, ya lo hagan mejor o peor, tengan un día bueno o regulero… En fin. La salud es lo más importante que tenemos… y ellos cuidan de nosotros. Y de nuestras familias… (incluidos los bebés que no saben contarnos qué les pasa, ¿verdad?).

Miles de abrazos y gratitud eterna para todos ellos.


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Nueva sección… ¡¡Los GRANDES MOMENTOS!!

Gritest Jits logo.

Pues nada… ¡¡que ya estamos de vuelta de la primera SEMANA SANTA familiar!! ¡Olé! (Aunque estas primeras vacaciones de Pascua serán recordadas únicamente por eso, básicamente… por ser las primeras; porque por lo demás…) Mejor corramos un tupido velo, y mejor me miro esto de la salud, que en estos últimos años, parece que la Semanita esta… la tenemos un poco reñida, me temo. Andamos así como a la gresca, diría yo, más bien…

Después de una hermosa colección de …itis a la espalda estos días, digna de la mismísima baronesa Thyssen, vuelvo con renovados bríos para actualizar cositas que se van quedando en el tintero… Y es que la actualidad no corre, no… ¡¡¡vueeeeeeeela…!!! ¡Esta niña no paaaaaaraaaa…!

Quincena de tremendas novedades que merecen en toda justicia permanecer reflejadas por escrito para asombro, deleite y regocijo de las masas futuras. La Lechona no para de crecer y de ofrecernos nuevas Lechonadas a cada rato. Mitad: -“¡¡¡EYSSSSSSS… NOOOOOOO, hija… Eso NOOOOO…!!!”, y mitad: -“¡¡Hala… Jajajaja… ¿¿Has visto?? ¡¡Que me paaaaarto…!!”-

Así que, visto el percal, he decidido introducir a la de ya y sin más dilación, una de bravas, camarero… digooo… una de BREVES. Vamos, algo así como un minicomentario rápido sobre un hecho acontecido de importante relevancia histórica, que a mi modesto juicio, merezca la pena quedar relatado en este espacio digital… dicho así como en más bonito, y eso. Rollo tuit, pero sin pájarillo azul ni restricción de texto, en plan así, a mi rollo moreno.

Así que, aquí va la primera remesa:

# En esta primera quincena de abril, la Lechona, ya se ha echado a gatear. ¡¡¡De verdad!!! Es un flipe. 🙂 🙂 Eso sí, lo de tener recogido el salón, cobra un nuevo sentido.

# No solamente gatea… además, ya se sienta sola estupendamente… ¡Y en la cuna! ¡Menudo susto! Con lo echáp’alante que es, que no mide… -normal… animalico mío-, pues… ¡a bajar la altura del colchón de la cuna, ipso-facto! Que esta niña, se nos arrima a la barandilla y se tira p’abajo como si estuvieran allí esperándola las tetas de su madre, vamos.

# Churri y aquí el Menda, se han arrimado a un cine juntos… (14 abril) ¡por primera vez desde que la gordita asomó el trasero! ¡¡Albricias y jolgorios!! La primera separación oficiosa de los orgullosos papás, de su Lechona. Y la nena, con la Tita, por supuesto, más bieeennn…

# Primeros arrebatos demostrables de mamitis de la niña. Esperaba yo que tardaran un poco más en llegar, pero bueeeeno… se va llevando.

# Novedades alimenticias: gluten, carnazas variadas, papeo diverso de sus papás… Empieza a molar el que la cosa vaya siendo poco a poco más variada.

Todo esto, así… a bote pronto.

Y claro, eso sí… lo más importante de todo..: la nena sigue tan linda como siempre.

La Lechona, sentadita en su cuna.