¡¡¡…Y yo con estas barbas!!!

Relatos sobre mis experiencias y expectativas como padre novato


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TodoPapás Loves

Este pasado fin de semana fue el evento TodoPapás Loves de Madrid. Para los que no os suene es una feria-evento de crianza, dirigido a embarazadas, a padres y madres recientes, y en general a aquellos que buscan crear familia desde el umbral del apego y el respeto.

¿Y cuál es el fuerte atractivo de este evento, bajo mi punto de vista? La interactividad con el público; en este caso, bajo demostraciones, talleres, actividades y charlas: charlas con profesionales… y con bloggers. Ya sabes, amigos del gremio…

¿Y qué hace precisamente interesantes estas charlas? Pues no puedo contestar a esa pregunta por ti, pero sí puedo explicarte mis motivaciones, que se resumen en tres, básicamente:

  • Porque es información. Buena información.
  • Porque me apetece. Llámalo curiosidad. Llámalo necesidad. Llámalo oportunidad. Llámalo “hay que estar donde está la gente que sabe…”
  • Porque a la gente que tiene cosas interesantes que contar siempre hay que procurar conocerlas de primera mano y en persona, para escucharles. Porque lo valen.

Y en esta ocasión, tenía tres charlas de bloggers, muy focalizadas, más un postre deluxe king-size con extra de toppings (con mi querido Joaquim Montaner de Papás blogueros), que lamentablemente se canceló a última hora. Tres charlas, que juntas, bien podrían abarcar todo el recorrido vital de lo que viene siendo un PADRE (o madre). Su PASADO, su PRESENTE y su FUTURO.

 

EL PASADO

El Lobito bueno y servidor

-“¿Te acuerdas de ese padre que siempre habrías querido ser? ¿Dónde está? Cuando piensas en tener hijos, te haces una imagen de ti como padre, como entrenador, director de cine, maestro y amado líder de la manada… Luego viene la realidad a fastidiarlo todo.”-

Bajo esta dura premisa y genial presentación, entramos en escena de la mano de Fernando, nuestro inimitable lobito aullador preferido detrás de Historias de Papá Lobo y pluma ocasional en la prestigiosa publicación Bebés y Más.

Su intervención nos retrotrajo inevitablemente al pasado; nos hizo mirar hacia atrás, volvernos sobre nosotros mismos y echar la vista hacia aquello que seguramente nos vendieron, en una época en la que todavía éramos vírgenes de preocupaciones de verdad: una paternidad ideal, de libro, con pautas y roles bien marcados en la que todo debería ir sobre ruedas perfectas a lo largo de una autopista de seda.

Y no… La realidad nos planta de nuevo en nuestro sitio, y descubrimos que aquella lección no nos la explicaron demasiado bien; que más bien es una carretera de tercera, con muchos baches, llena de curvas y sin arcenes, y nuestro vehículo no tiene ni airbags ni ABS, y por supuesto, señalizada como el culo, por lo que te pierdes todo el rato; que el idílico campo florido de primavera apenas asoma a la vista unas pocas semanas al año. En ese campo también hay pasto seco. Y escarcha. Y barro. Y así debe ser.

Y con las preguntas ¿Quiénes quisimos ser? ¿Quiénes somos ahora? ¿Quiénes queremos llegar a ser?, resulta inevitable que ese viaje al pasado lo enganchamos a nuestro presente y lanzamos igualmente la bola hacia el futuro, para intentar recogerla allí donde sea que termine cayendo, esperando que sea un buen lugar. Y en eso estamos… Entrenando el brazo. Básicamente.

Porque al contrario que un hijo o una hija, un padre no nace, sino que se hace. Pokito a poko, que dirían los Chambao. A fuego lento, que diría Rosana.

 

EL PRESENTE

Pequetareas, con Daniela Dávila

-“Los niños poco a poco pueden ir aportando su granito de arena en las tareas del hogar, siempre adaptados a su edad; esto les da seguridad y confianza en sí mismos. Hablaré de cómo crear el hábito de que todos ayudemos en casa, para fomentar la corresponsabilidad desde que nuestros hijos son pequeños. Es una forma de que crezcan con la conciencia de la importancia de conciliar.”-

Así entramos en la charla de Daniela Dávila, autora del blog Papás e hijos. Porque -“La corresponsabilidad, una de las bases de la conciliación ¡empieza en casa!”-, nos cuenta.

Y eso es nuestro presente más crudo, más cotidiano, más diario. Es nuestra pequeña lucha de por las mañanas, de por las tardes, de por las noches. ¿Cómo hacer que recoja tal cosa? ¿Y si pudiera ayudar en esta o aquella tarea…? Preguntas con las que nos martilleamos una y mil veces.

Somos padres y madres, y con el cargo ya va el peso del universo sobre nuestros delicados hombros, muy a nuestro pesar. Pero quizás no estamos tan solos en la tarea como podemos creer, ya que la esencia misma de nuestra pequeña familia, los hijos, son a la vez los portadores de ese tan ansiado a veces, alivio.

Los niños, los peques, son capaces de realizar muchas más tareas y acciones de las que pensamos, pese a su corta edad. Y para muestra, tips, consejos, recursos y modos de actuación. No esperes a que crezcan, no esperes a mañana, porque hoy podrían echarte con alegría y buena disposición ese pequeño cablecito que tu cuerpo y tu cabeza necesitan, y que ayer mismo habrías pensado que era imposible. YES, WE CAN. O en plan patrio, SÍ, SE PUEDE.

 

EL FUTURO

Identidades digitales con Mamá También Sabe

-“Desde el momento mismo en que quedamos embarazados y lo comunicamos al mundo entero a través de las redes sociales, estamos empezando a construir la futura identidad digital de nuestros hijos. Conocer los riesgos y responsabilidades que la era digital nos impone, hará que como padres ayudemos a que nuestros hijos tengan, desde el día 0, una identidad digital digna y honorable.”-

Quien firma esta tercera charla es la sin par Catalina, de Mamá También Sabe. Y viene a contarnos -“…trucos para compartir información de tus hijos, sin afectar su futura identidad digital.”-

Porque amigos, en este saco entramos una gran masa de padres y madres. Seguramente tú, que estás leyendo esto. Ya sea simplemente a través de WhatsApp, de correos electrónicos, de videomensajería, o de cualquiera de las cada vez más abundantes redes sociales.

Vemos diversos ejemplos de cómo una simple y aparentemente inofensiva imagen, sacada hace tiempo, el significado que hoy puede tener quizás sea algo totalmente opuesto a la intención original, y de hecho, con graves perjuicios y repercusiones para el sujeto de la misma en su futuro. 

Porque esta es la cuestión… El futuro es algo sobre lo que NO TENEMOS CONTROL. No sabemos las consecuencias de los actos que realizamos hoy. Algunas jugadas nos saldrán bien, pero otras podrán salirnos rematadamente mal, y no podremos hacer nada al respecto. Porque lo que llega a Internet, se queda en Internet. Así de sencillo.

Así que simplemente evita publicar cierto tipo de cosas, ¿vale…? Piensa que seguramente sin pretenderlo, estás violando el derecho a la intimidad y a la privacidad, cuando ya no directamente al honor, de lo que más quieres en esta vida, que es tu familia. Y lo mismo esa foto que a ti te parece tan mona, puesta en tu flamante muro del Face, pueda arruinarle un futuro puesto de trabajo o una relación, o ser el detonante de una posible depresión o el sufrir abusos, mofa y escarnio públicos por parte de terceros.

Medita bien lo que publicas, por favor. Nuestros indefensos pequeños tienen derechos. Y a veces parece que los obviamos. Y resulta que paradójicamente, tú deberías ser su mayor garante, no su violador o violadora. Piensa en ello, porque la ignorancia ya no es una opción. 

 

Pasado, presente y futuro, por tanto. Tres grandes charlas. Tres ratos agradables en buena compañía; aprendiendo. Conversando. Todo por los niños. Todo por intentar crear y mantener algo bonito, algo hermoso, algo que te rondó una vez por la cabeza, que ahora es una realidad cruda y fascinante, y que será tu sombra permanente (una que te aseguro no se escapará, como le pasaba a Peter Pan), que es tu familia; esas hijas e hijos que tienes y que llevan orgullosos tus apellidos.

Porque -y ya sé que lo sabes…- una vez padre, eres padre para siempre.  

Y tú… ¿Estuviste en alguna de las charlas o talleres?

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Si las sillas hablasen

Cuando Madresfera te invita a un focus group organizado por El Corte Inglés, tú… pues acudes. Aunque vayas a ciegas.

Y llegas allí, y una hermosa mesa rodeada de flamantes sillas te recibe. Te das cuenta de que es, básicamente, una charleta informal. Con bloggers… Pero unos bloggers un tanto especiales.

Vamos, que somos todos una panda de tíos; ya sabes, ¿no…? Con su testosterona, con sus pelos en los brazos, sus perillas, sus sonrisas y todas esa mandanga de maromos.

Y de repente, aquella caterva de sillas es testigo de excepción de cómo aquella panda de tipos van… ¡y se ponen a charlar sobre sus hijos! Guat de f…in jel…!

Pues sí, porque por raro que parezca, estos tipos, estos bloggers, son padres; y vienen con sus ideas y experiencias sobre cómo es la crianza de y con sus hijos. Con sus sentimientos por delante. Con su día a día. Con sus soluciones. Y con sus movidones. Con sus apaños. Con sus opiniones. Con sus criterios. Con sus dudas. Con sus alegrías. Con sus miedos… Sin esconderse y con la lengua muy suelta.

Cada uno de ellos con su culo apoltronado sobre cada una de aquellas adorables sillas, va soltando lo que tiene. Charlando. Plim plam plim: campamentos, videojuegos, pasados turbios, viajes, purés verdes, … a mí me acojona lo mismo…, una vuelta al cole que es de todo, menos vuelta. Y casi tres horas de tarde calurosamente veraniega que, al menos para mí, parece que se van en un suspiro.

Y los tipos se levantan. Y cuando lo hacen, intuyo que aquellas hermosas sillas han debido quedarse bastante flipadas… -“¿¿Pero qué demonios acaba de pasar aquí…??”- Se habrán preguntado entre el desconcierto general… Seguro.

Y las sillas conversan en su desbarajustado corrillo. Como fieles garantes de nuestros secretos, las muy tunantas se guardan la información para ellas solas, sin compartirla con nadie… Tal es su pequeña compensación por tener que soportar el peso de nuestros santos culos todo el puñetero día.

Pero estoy tranquilo. Historias pedorreras aparte, si a las sillas les diera un día por rajar, al menos tengo el consuelo de que, entre las muchas cosas que tuvieran que contarnos, nos hablarían de cómo hoy día, una panda de padres, de hombres, pueden ser bien capaces de sentarse sin complejos en torno a una mesa a hablar de cosas de… Bueno, también de hombres.

Sillas hablando entre ellas

Y es que, quizás todavía no nos lo terminamos de creer del todo, pero hay padres a los que nos importa expresar y contar lo que sentimos, respecto a la familia y los hijos. Y lo de esta charla/reunión, ha sido una muestra necesaria, y preciosa, de ello.

Fue un enorme placer conocer, charlar y compartir una más que agradable tarde con los geniales papás que se esconden tras los siguientes blogs:

Gracias, como siempre, por la oportunidad. Porque los padres… también contamos.