¡¡¡…Y yo con estas barbas!!!

Relatos sobre mis experiencias y expectativas como padre novato


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Fronteras que hay que pasar

El cartel del Charlot de la Escuela Bélgica.

Hoy era un día señalado en el calendario; con una enorme X luminosa y chispeante señalando una frontera.

Hoy, cariño, has ido a tu pequeña escuela infantil, por última vez. Hoy ha sido tu… último día. 

¿Y por qué será que me duele…? ¿Qué es esta congoja que noto? ¿Esta especie de run run en mi cabeza…? Quizás, imagino, son los golpes que me da la certeza de saber que hoy, eres un poco menos mi bebé, y un poco más mi niña. ¡Y digo “un poco“, por no decir “del todo“, ojocuidao! Hoy, dejas atrás uno de esos peldaños tan característicos de esa escalera que se llama CRECER. Que se llama HACERSE MAYOR.

Se me hace raro pensar en términos de “último” precisamente sobre un ser tan joven, tan pequeña como eres todavía… Al menos, a mis ojos. Y es que me siento raro. Porque adoro a mi bebé. Bien es cierto que ya hace mucho tiempo que no te considero un bebé, vale… Pero eso hoy me da igual; hoy vuelves a ser mi bebé, por un momento. Y mi bebé, definitivamente… se me va. Se escapa. Sale corriendo, para convertirse en otra cosa. Alguien mejor, más grande, más desarrollada, más inteligente, más hábil, más… de todo. Pero menos bebé. Nada bebé.

Y es que me has convertido, cariño mío. Me has llevado irremediablemente hacia la fe de tu religión: la religión de los bebés. Yo, que era un antibebé, ahora soy el fan número uno; el Ministro del Interior de la Iglesia del Bebé. Bebéfilo hasta las trancas, el tuétano y donde sea, si es que tal expresión existe.

Y la escuela infantil… pues era frontera. Una línea delimitadora de las que marcarán el hito completo que llegará a ser tu vida. Algo por donde empezar, y que alguna vez habría que superar, para continuar creciendo. Ha sido un segundo hogar. Así de claro. No abriré aquí debates de si escuelas infantiles sí o no (y menos yo, defensor de esta etapa primera del desarrollo infantil): nosotros te llevamos, te dejamos en sus manos, te quedaste al cuidado de estupendas profesionales y has sido tratada con mucho cariño y respeto durante estos años. Y mucho más que eso. Y eso a mí, me vale. Y mucho más que simplemente “me vale”… El caso es que entraste siendo un verdadero bebé, un bebé de verdad… y ahora, te vas.

Allí te han cuidado… Te han acompañado… Te han alimentado… Te han vestido… Te han enseñado un montón de cosas… Allí has hecho tus primeros amigos. Al igual que en casa, es allí donde has mostrado tus primeros enfados, tus primeras alegrías, manifestado tus primeras sorpresas…

El cartel del hall de la Escuela Bélgica.

Y todo eso se acaba hoy. Y no puedo evitar sentirme triste, yo, que fui y sigo siendo el rey del Pueblo-Que-No-Quiere-Crecer; un maldito Peter Pan venido a adulto muy a su pesar.

Yo, tu padre, estuve en una “guardería” hasta los seis años, para entrar directamente a lo que antes se llamaba 1º de EBG. Y tengo maravillosos recuerdos de mi paso por allí, parte fundamental de mi infancia y mi historia. (Bueno, no tantos, no me pasaré de listo, que la memoria no perdona…) Pero sí mantengo muchas sensaciones. Y una de las cosas que más me apena, es que con tus tres añitos todavía sin cumplir, todas estas vivencias las olvidarás, casi seguro. Tu mente adolescente y adulta (y más si sales a mí, con mi memoria de Dory…), no recordará por desgracia nada de esta maravillosa etapa: olvidarás seguramente a los que ahora son tus primeros amigos. A tus maestras; a los juguetes y materiales de los que te rodeas cada día… Los ruidos, los olores, las voces…

Parte de la nueva decoración.

Pero muchas sensaciones, sí que permanecerán, seguro. Y aquí estaremos tus padres para recordártelas. Y ahí quedará también la estupenda labor pedagógica, educativa y vital de todas estas mujeres que se volcaron estos primeros años de tu corta vida para sembrar la semilla de la mujer en que tú te convertirás el día de mañana, mi pequeña lechona. Quedará para siempre, dentro de ti. Y eso es un tesoro de un valor que no puede medirse.

Hoy siento mucha pena, porque mi pequeña bebé cruza una frontera; se me va de las manos del todo, y me tengo que despedir definitivamente de ella. Y cuanto más lo pienso, más vértigo me da y más vueltas me da la cabeza. Hoy pasarás esta frontera invisible de forma alegre, inconsciente en realidad de este pequeño hito de tu corta vida acaba y lo que implica, y ya nada volverá a ser lo mismo.

Alegrarse y entristecerse a la vez es uno de esos raros privilegios de los que hoy admito estoy disfrutando a raudales. En el rostro… En cada poro de mi piel… Pero la realidad manda, mi pequeña lechona… Y el reloj, por mucho que a veces lo desee, no deja de correr. Y sin embargo, soy muy feliz, consciente de la maravillosa personita en que te has convertido; orgulloso hasta explotar de la personita que esta escuela ha contribuido a brotar. De mirar a la niña que ya ERES HOY.

Por eso hoy quiero, hoy me toca, agradecer desde aquí, y recordar para ti con cariño, para el futuro, con infinita gratitud y un alto nivel de humedad ambiente acumulada que amenaza con rebosar de la parte inferior de mis globos oculares, a este grupo de personas que hicieron de la primera infancia de mi hija, una infancia provechosa, alegre, útil, y por encima de todo, FELIZ. Por todo lo que habéis hecho por ella:

Gracias Sandra. Gracias Alba. Gracias Bea. Gracias Beatriz. Gracias Cristina. Gracias Mari Carmen. Gracias Mª Jesús. Ya sois parte eterna de nuestra familia. De todo corazón, GRACIAS.

 

Te quiero y te querré siempre. Pero ya es hora de decirte adiós, mi pequeña bebé.

La puerta de la Escuela Bélgica.

 

PD: Este jueves, día 8, tenemos delante otra frontera entre manos, cariño. Otra, que te prometo será apasionante y maravillosa. ¡Y es que este no se para! Pero bueno, esa será, de nuevo… …otra historia. ¿Vamos a por ella…? 😉

 

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Adiós, mi corazón…

Hasta aquí ha llegado este breve, hermoso y doloroso episodio de nuestras vidas.

Íbamos a tener un precioso bebé… Y ya no. Hoy nos hemos despedido… ¡Y es algo tan increíble el modo en que te fuiste…! No sé qué decirte, mi pequeño amor sin rostro. No sé qué decirte…

Solamente, que jamás te olvidaré.

Y ya está… Eso es todo.

Mañana toca madrugar.

Adiós a mi bebé


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…¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS, MI PEQUEÑA…!!!

Bueeeeeeeeeeno… Llegamos, -con permiso de tu querida madre…-, al GRAN día de este mes. ¡¡¡HOY CUMPLES TU PRIMER AÑITO DE VIDA!!! Tal día como hoy, hace un año, saliste a este mundo obligada, porque decidiste que en la tripa de mamá estabas estupendamente, y no tenías ninguna prisa por arrimarte a este rincón de fríos, vientos, luces y ruidos penetrantes.

Así que, saltamos de un cumpleaños a otro, y me temo que entre tu madre y tú, me vais a gastar la vida cada segunda semana de septiembre, de aquí hasta los restos, con estas celebraciones tan arrejuntaicas que me traéis.

¿Cómo describir lo que ha dado de sí este año? ¿Cómo contarte lo que nos has cambiado… lo que ha supuesto para nosotros el invitarte a venir a este mundo? La verdad es que lo pienso, y no sabría muy bien cómo empezar. Definitivamente, tengo un problema… y es que, al igual que me pasó el otro día escribiéndole a tu madre por su cumpleaños, son tantas las formas que se me ocurren de enfocar este escrito de hoy, que al final me he decidido a contarte alguna cosa más de lo que NO SE HABÍA escrito ni contado por aquí hasta ahora… Cosas que te han pasado, o que nos han pasado a tus padres, a lo largo de estos 365 últimos días. Así podrás hacerte una nueva idea, una un pelín más concreta, de cómo viviste el primer año de tu vida. Este es mi regalo (y me mis queridos lectores me perdonen por hoy, este pequeño “ladrillo”):

•¿Sabías que naciste un domingo, a las 11:20 de la noche, mientras tenías a toda la familia y compañeros de papá y mamá, pendientes de los sms que les iba escribiendo mientras podía? (Sí, tu padre ni tenía, ni tiene GUASAP -que para cuando tú seas adolescente y lleve diez años obsoleto, reemplazado y olvidado, y no te suene de nada, es un rollito de mandar mensajes por el teléfono móvil, pero en gratis, tipo conversación, y que sirve para mandar vídeos y memes de gatos-).

•¿Sabías que no quisimos saber si eras niño o niña hasta que nacieras, para llevarnos la sorpresa en ese momento? ¿Y que yo tenía asumido que ibas a ser niño? Cuando naciste, fue uno de los momentos más intensos de mi vida… o el que más. ¡¡ERAS UNA NIÑA!!

•¿Sabías que de llegar a nacer niño, nos hubieras metido en un lío, porque no nos aclarábamos con el nombre? Llegó ese día y todavía no estábamos de acuerdo en cómo llamarte; (pero te diré que Aarón estaba en todas las quinielas).

•¿Sabías que llegué a mirarme en la página web del Instituto Nacional de Estadística, TODOS los nombres de la página del registro del censo nacional, en el caso de los nombres de mujer? Hay cerca de 24.000. Y me hice una primera selección de 150, y así hasta llegar a un top 10. Y todo, para que tu nombre no saliera de ahí. Ya nos gustaba de antes. Y por cierto, para chicos creo que al llegar a 17.000, lo dejé… Que sepas que todavía conservo las listas. Y por supuesto, a tu madre no le gustaban los nombres que elegía.

•¿Sabías que en el trabajo de papá, hicieron una porra entre los compañeros, para ver cuándo nacías, y si serías niño o niña, y casualmente no ganó nadie? ¡Y eso que se hizo una segunda ronda! ¡¡Naciste el único hueco que quedaba libre!! Pero claro, cuando llegas con 12 días de retraso, esas cosas pueden pasar. Por cierto, que sepas que al final, al no haber ganador, lo recaudado fue todo para ti.

•¿Sabías que mediste 53 cms y pesaste 3.716 kg al nacer, y que en un año prácticamente has triplicado tu peso? ¿¿¿Te haces una idea de CÓMO has cambiado en un solo año???

•¿Sabías que el primer paseo de tu vida, lo hicimos tú y yo solos? Fue el camino del hospital a casa, cuando saliste, al tercer día. Fue en ese momento -grabado con mi teléfono viejuno-, cuando ya empecé a describirte cómo era el mundo en el exterior… cómo es este mundo que estabas estrenando y en el que te ha tocado vivir: el cielo, las nubes, los pájaros, los árboles, la gente, las calles, el barrio…

•¿Sabías que al principio, a tu padre se le saltaban las lágrimas simplemente con mirarte? Me emocionabas mucho, cariño. (Y todavía me pasa, un año después, aunque ya me controlo más).

•¿Sabías que durante las primeras semanas de tu vida, no te gustaba NADA que te bañáramos? Bueno… creo que en general, no te gustaba que te meneáramos mucho, simplemente.

•¿Sabías que, en relación con el baño, cuando al terminar te secaba el pelito -o el cuerpo- con el secador, SIEMPRE te hacías pis inmediatamente? Se nota que el chorrillo del aire hacía que se te aflojara el muelle… (¿Nos pasará este invierno de nuevo, cariño…?)

•¿Sabías que el moisés donde dormiste tus primeros meses, era de mimbre, y tiene un porrón de años? Allí también se criaron los primos de mamá, así que es una reliquia familiar, que además nos vino de perlas. Por cierto, que cuando nazca tu prima en un par de meses, será la siguiente en usarlo… Y además. antes de dormir en tu moisés, ya lo estrenó el gato en un descuido nuestro. ¡Cómo no…!

•¿Sabías que en tu primer mes, nos echaste encima una supercaca proyectada a chorro, que salpicó por el armario y las paredes de tu cuarto, que nos dejó impactados a tu madre y a mí? Pues casi un año después, todavía pueden verse aquellas manchas.

•¿Sabías que tus primeras zapatillas eran del nº 17? Y que las guardaré para siempre, porque son como un llaverito; de hecho, siempre he pensado hacerle un llavero con ellas. ¿Y sabes además que has estado poniéndote un montón de ropa, durante todo el año, de tu prima E.? (Y por supuesto, estabas tan guapísima como ella). Es lo que tiene tener una prima un año justo mayor que tú, mi vida. (Me parece a mí que vas a heredar ropaaaa… durante muuuuchos años).

•¿Sabías que mientras fuiste lactante, apenas probaste un biberón? No te gustaba ese formato. Pero sin embargo ahora, en estos últimos meses, parece que te los tomas doblaos, hija mía. ¿Sencillez de manejo… o qué…?

•¿Sabías que tu mamá y yo quisimos estampar las huellitas de tus pies con pintura de dedos, cada cumplemés, durante todo tu primer año? Al final, ni siquiera algo tan sencillo hemos sido capaces de hacerlo bien; apenas lo hemos podido hacer cuatro o cinco meses a lo largo del año. (Los meses impares íbamos bien, la verdad…)

•¿Sabías que durante tu primer invierno, yo soñaba con que llegara la primavera para poder llevarte a los parques y poder tumbarnos al sol y jugar en la hierba? Pues al final, la primavera y el buen tiempo terminaron llegando.

•¿Sabías que tu primer diente te salió con cinco meses y medio? Es bastante pronto, por lo que dicen. Ahora ya tienes el octavo prácticamente asomando.

•¿Sabías que también con cinco meses y medio fue cuando empezaste a ir a la escuela infantil? Era mediados de febrero, y eras la más pequeñita de tu clase. Y sin embargo, te adaptaste tan rápido, que parecía que llevabas allí desde siempre. Y las chicas, encantadas contigo. Además, a las pocas semanas, ya tenías pretendientes, por supuesto. Las mamás se te han rifado todo el año para sus hijos, preciosa.

•¿Sabías que en Carnavales, papá y mamá se disfrazaron de soldados de la Alianza Rebelde (decir Luke y Leia igual ya es mucho…) con ponchos de camuflaje de los del asalto a la luna de Endor, y que tú eras una preciosa ewok de traje peludo, que se curró mamá? Star Wars es muy socorrido.

•¿Sabías que cuando tenías poco más de medio año, te caíste del cambiador cuando tu padre te estaba poniendo un pijama? Estabas pringosa de crema, y te tenía mal cogida, y parecías una anguila impregnada de aceite, y no parabas de moverte, y yo tenía la mano buena ocupada, y… En fin. Te caíste, menos mal que con gracia, como una ninja funambulista, con la fortuna de rebotar sobre la papelera, haciendo un doble mortal y medio invertido carpado, y con la suerte de que no te pasó absolutamente nada. Eso sí… no veas tú mi disgusto, nena.  Por favor, no lo vuelvas a repetir, que con una vez ya aprendí la lección. ¡P’aberte matao, mi niña! Tengo varias canas más en la barba, recuerdo de ese momentazo. (Y si llego yo a saber antes que te ibas a  caer, al menos te habría preparado una marmita de poción mágica para ponértela debajo, como le pasó también de pequeño a cierto galo irreductible bajo de vientre y fan de los menhires, que todo el mundo conocemos…)

•¿Sabías que, hablando de barbas, no te gustaban ni un pelo? Te has tirado tres cuartas partes de tu primer año, poniéndote a llorar nada más ver a tu tío H. Y a mi tío M. también… ahora que lo pienso. Y a más de uno por ahí, que tuviera barba y se te cruzara por delante… ¿Qué tendrán las barbas? Aunque no solamente es cuestión de barbas: también te ponías a llorar con tu tío J, y eso que él no lleva barba. (Que sepas que te lo echarán en cara cuando crezcas, y se lo irán contando a tus futuros novios, y te lo recordarán toda tu vida, fijo…)

•¿Sabías que tu papá quería componerte nanas y tocártelas con la guitarra o el ukelele? ¿Y que se volvió a apuntar a clases de guitarra durante este año, para recordar y practicar? Pues bien… la dura realidad paternal le devolvió a su sitio, y ninguno de estos planes cuajó. Pero no desisto. Algún día lo lograré. Y si no, te escribiré cuentos. O te los dibujaré.

•¿Sabías que dentro de cinco minutos, hará un año que naciste?

•¿Sabías que tuviste que llegar tú para que tu papá se abriera por fin al mundo tecnológico e inaugurara un blog? Es tu blog, en realidad…

•¿Sabías que eres una niña tremendamente fuerte, dura y espabilada? Prácticamente, no lloras nunca. O mejor dicho, no lloras cuando deberías llorar. Parece como si los golpes no te hicieran daño, y jamás has caído de cabeza; siempre te las apañas para poner las manos o caer con el culete. Los pinchazos de las vacunas tampoco parecen apenas ir contigo… A veces, me asustas, hija. Estoy alerta, sí… pero ya me confío demasiado.

•¿Sabías que siempre tendré la espinita clavada secreta de no haber podido pintarte un retrato durante el primer añito de tu vida? O varios. O una serie de apuntes rápidos del natural, o algo…

•¿Sabías que otra espinita que tengo clavada es no haberme currado ni tenido lista la decoración de tu habitación desde el primer día? Y así seguimos, un año después…

•¿Sabías que justo ahora, hace un año que naciste? ¿Que hace un año me ofreciste el mejor momento de mi vida? Y sonará triste, pero es curioso que muchos detalles de nuestra primera noche juntos, se me han ido borrando. ¿El cansancio de aquella jornada? ¿Que en realidad estuvimos intentando dormir, y realmente no pasó gran cosa…? No lo sé. ¿A nadie le ha pasado?

•¿Sabías que tuviste que nacer tú para que mi Atleti volviera a ganar una liga, dieciocho años después del doblete del 96?

•¿Sabías que, cada vez que duermes, lo primero que haces nada más despertarte, es echarnos los bracitos, sonreir, y señalar LO QUE SEA que estés viendo, con el dedito? ¿Y sabes que me parece genial?

•¿Sabías que el primer viaje largo de tu vida ha sido este pasado mes de agosto, a la playa, a Alcocéber, en Castellón? ¿Y que viajar contigo ha sido una bendición?

•¿Sabías que, en cierta forma, estoy deseando que duermas ya en una cama normal, sin barrotes de jaula que nos separen -una de las cosas que envidio a los colechadores– , para poder darte un beso de buenos días en condiciones, cada mañana cuando salgo de casa para irme a trabajar? (Es más… ¿¿¿Sabes lo difícil que es darte un beso, simplemente, a oscuras, cuando estás tumbada dentro de la cuna??? ¡¡Lo flipas, maja!!)

•¿Sabías que tu padre, un año después de haber nacido tú, sigue siendo el blando de la casa y un pardillo sentimental? ¿Que, de hecho, anoche, es decir, la noche antes del día de tu primer cumpleaños, a tu padre, mientras repasaba mentalmente este post tumbado en la cama, pensando en todas estas cosas, le vinieron de nuevo las lagrimillas…, así, al tun tun, y se levantó, y fue a tu habitación para tratar de darte un beso? Pues que sepas que no lo logré; que casi la lío y por poco te despierto. ¡Menos mal que con sueño, caes rápido, mi vida! ¡Y encima voy, y me desvelo! (-Si es que ya me valeeee…-)

•¿Sabías que ha sido un año de lo más intenso, y lleno de emociones? Pues que sepas que, a partir de mañana, te esperan todavía muchas más.

¿SABÍAS QUE, POR ENCIMA DE TODO, TE QUIERO MUCHÍSIMO, Y ME HAS HECHO MUY FELIZ? 

ME ENCANTAS, MI NIÑA. ¿LO SABÍAS? Y TE DESEO LO MEJOR, POR TU PRIMER CUMPLEAÑOS.

QUE LO SEPAS, MI LECHONA. MI BEBÉ.

(Y, de nuevo, prometo dibujines para cuando pueda…)

 

 

 


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Se acabó lo que se daba… (o: “fin de la lactancia materna”)

No tenía yo previsto ponerme a reflexionar hoy sobre esto…

Hay una cosa de la que siempre he sido consciente desde que tengo memoria: la certeza del paso del tiempo. Ya desde que era bien pequeño… desde niño, siempre vengo pensando que esto de la vida… pasa demasiado rápido. Esto es así… y punto.

Ignoro si está tipificado como tal, como patología, o síndrome o como sea, dentro del mundillo de la psicología… pero creo que lo llaman síndrome de Peter Pan. Pues eso me ha pasado a mi desde siempre. Yo, desde que era muy pequeño… NO QUERÍA CRECER. ¡Que no y que no, carajo!

Salvo momentos o épocas muy concretas (que también recuerdo…), siempre he tenido el pensamiento de que crecer, hacerme adulto, hacerme mayor… no era lo mío. Y de hecho, frente una de estas preguntas tan recurrentes en conversaciones de bar en plan petí comité, que es la de: -“¿Y para ti, cuál ha sido la etapa de tu vida que más te ha marcado o que recuerdas con más cariño, hasta el momento…?”-, mi respuesta siempre ha sido la misma: ni universidad, ni instituto, ni gaitas desafinadas… el COLEGIO. Que se vivía de puta madre.

Os diré más… Ya en el instituto, los sonetos de Quevedo relativos a la frustración sobre el inexorable paso del tiempo y la noción de la brevedad de la vida humana, me dejaron ojiplático perdío; totalmente identificado yo con aquello, oiga… Y se me quedaron particularmente grabados:

 

    Miré los muros de la patria mía,

si un tiempo fuertes, ya desmoronados,

de la carrera de la edad cansados,

por quien caduca ya su valentía.

    Salíme al campo: vi que el sol bebía

los arroyos del yelo desatados,

y del monte quejosos los ganados,

que con sombras hurtó su luz al día.

    Entré en mi casa; vi que, amancillada,

de mi anciana habitación era despojos;

mi báculo, más corvo y menos fuerte;

    vencida de la edad sentí mi espada.

Y no hallé cosa en qué poner los ojos

que no fuese recuerdo de la muerte.

 

Pues si toda la vida me ha traído un poco de cabeza este tema… ya ni os cuento desde que soy padre. Dicen que no es uno el que envejece como tal… sino que son los hijos los que le van haciendo viejo a uno. Pues eso… Y con mi Lechoncilla, es que lo voy viviendo cada día en mis carnacas.

Realmente luego no es tan radical, vale… Pero claro… los cambios que va sufriendo un bebé durante el primer año, son tantos y tan grandes… que a veces es que te quedas directamente patidifuso.

 

Yo, con pinta de Quevedo.

Churri hace ya cinco noches que no le da el pecho a la niña. Y esto tiene dos lecturas…

La buena. 

La transición ha sido todo lo buena y natural que uno pudiera desear, llegados a este momento… desde mi punto de vista. En estos últimos meses, desde los cinco hasta los nueve cumplidos ayer, la introducción de la alimentación complementaria unida al ir a la escuela infantil, han dictado sentencia. A medida que ha empezado a comer otra serie de cosas, ha ido demandando cada vez menos el pecho. Primero quitas una toma, luego otra, luego otra… que si vaaaa… me aburro y lloro por no sé qué… Pues bueno, pues venga un chupito de teta, por si acaso… Pues venga, me viene bien, ahora que acabo de soltar el sonajero… Total, cuando quieres darte cuenta, hace ya muchas semanas que únicamente tomaba el pecho de madrugada…

Pero ya ni siquiera. Ya no lo pide. Ya no se despierta. Tetica rica de mamá… me temo que ya no haces falta. Adiós. Gud bai. Aufidersen. Ha sido muy bonito mientras duró. Solamente falta que Churri no sufra de mastitis ni coñas de estas -que no parece…- y ya está. S’acabó.

Hay niños que se tiran años lactando de sus madres… y me parece genial. Y también los hay que apenas duraron unas pocas semanas… o incluso que jamás probaron la leche de mami. Creo que mi niña ha tenido su ciclo… un buen ciclo. Pues bien, y fin del episodio.

Y luego está Churri… que recupera en parte algo de su propio cuerpo… y ya de paso, horas de sueño nocturno.

La mala.

Esta niña va creciendo tan rápido, que a veces me da un poco de vértigo. Es algo positivo, objetivamente hablando, claro… pero es otro pequeño vínculo con su “yo” bebé, que desaparece. La sensación es de que todo va demasiado deprisa… No me asustan los cambios en absoluto (incluso a veces desearía que ya fuera más mayor), pero para un tío paciente, tranquilo, pachorrón y piterpanesco como yo… este estado de permanente estirón a veces es algo pelín perturbador.

Además… soy un ferviente creyente de las ventajas de la lactancia materna… y me da mucha pena que se vea privada de algunos de sus beneficios. Pero no soy yo quién ofrece su pecho, sino su madre, claro. Es un vínculo único y especial que pierde… Para mi es fácil a veces pensar: -“Si fuera yo quién diera el pecho… aguantaría mucho más…”-, pero luego lo pienso mejor… Veo tantos casos de chicas, de mujeres que lo dejan tan pronto, que creo que haber llegado hasta los nueve meses es un enooooooorme triunfo para nosotros en general, y para Churri en especial.

En cualquier caso, es algo que me ha venido a la mente este fin de semana. Otro pasito más, hija mía… Te me vas haciendo mayor a pasos agigantados y esto no hay quién lo pare… El acojonao de tu padre tendrá que aguantarse con su vértigo vital, porque no hay más remedio.

Aunque a veces parezca que se asuste, lechona mía, tu padre en realidad es un menda que tiene los pies en el suelo, y por dentro realmente se alegra de verte tan sana, tan grande, tan feliz, y de que todo te vaya tan bien hasta ahora.

Que eso es lo que verdaderamente importa.

¿Cómo fue el “destete” en vuestro caso…?

(PD: he revisado en Interntet… -¡Cómo no!- y lo del síndrome de Peter Pan existe, más o menos, pero es mucho más jevi que lo mío. Nivel Michael Jackson, como poco…)


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Un flashazo…

Para retener detalles como este… Para evitar que “todos estos momentos se pierdan en el tiempo… como lágrimas en la lluvia…”, es para lo que creé y concebí este modesto diario personal.

Ayer, al terminar de merendar, en la cocina… cogida entre mis brazos, limpiándote las manos y sacudiéndote el pantalón ya medio gris por el polvo y las pelusillas de haber estado gateando por todo el salón y la cocina… alzas tus bracitos y veo que estás intentando atrapar y tocar con tus dedos esas mismas motas de polvo que por el aire se desperdigan pizpiretas a su libre albedrío, flotando y resplandeciendo brillantes como polvo de hadas… Luciérnagas minúsculas delante de nuestros ojos, atravesando una rendija de sol que se cuela inocente por la ventana, en contraste con el oscuro suelo…

Un flashazo. Un momento. Un suspiro… ¿Por qué no te dejé disfrutar más de ese espectáculo…? No sabes qué son, y estás fascinada… O simplemente es fruto de tu maravillosa curiosidad. Ya no importa… Cuando me llegó la lucidez, ya era tarde.

Cuando crezcas no te acordarás… y a lo mejor yo tampoco, si no lo escribo.

Te adoro, mi niña… ¿lo sabías?

–…Suspiro…–

Capturando destellos de polvo.


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¡¡Regalitos!!

Hoy, de nuevo, he de decir que sigo alucinando un poco con esto del blog… y con la gente remaja que os movéis por aquí. ¡¡Hay que ver…!! Os cuento por partes, venga…

Como primer plato, me vais a permitir unos segundos de publi… Quisiera desde aquí, darle un besazo enoooooorme, un ZANQUIU SOU MACH a todo volumen y un abrazo de grizzly de postre, a un encanto de persona: Mónica, del equipo de Madresfera, por enviarnos a casa un regalito la mar de majo.

No solamente han tenido que soportar que les diera la paliza durante las últimas semanas emaileándoles a saco por una consulta técnica (estupendamente resuelta al final…), sino que encima, van, y se tiran el rollo con un hermosos detalle, mandándonos una sorpresa futbolera para la Lechona, aprovechando la excusa de tener el Mundial de Brasil delante del las narices.

Llegando a casa ayer tarde, me encuentro con una hermosa caja, que contenía… ¡¡el nuevo pack de Philips AVENT edición especial “I Love Spain”!! ¡¡Me paaaarto!!

Contenido de la caja regalo.

Desde que vengo bicheando por la blogosfera maternal, antes incluso de tener a la Lechona, que hay ciertos post que siempre me han llamado la atención… y supongo que en cierta forma, son “hijos” inherentes a este nuevo sistema de comunicación entre personas o entre clientes-empresas… Y son los post sobre regalos o promociones varias: premios, sorteos, mami-testers de productos… ¡Y siempre me quedaba un poco pillado con este tema! Por ejemplo, ¡¡solamente por escribir en un blog, puedes conseguir que alguien te mande a casa un cochecito de bebé, para que lo pruebes y des tu opinión!! ¡¡La caña!! Para mí, era algo como de ciencia ficción… algo rollo Steve Urkell preguntándo al respetable… -¿Cómooo…? “¿He sido yooo…? ¿Es a mííííí…?”-

El caso es que estas cosas se hacen, ciertamente… Y no tanto por el objeto en sí; es el HECHO del regalo más bien, el que me provoca una rara sensación… de que ahora, ayer… FUI yo el que estaba en este meollo. ¡Es algo así como si me hubiera tocado una especie de… lotería!! (Qué estupidez, ¿verdad…? Pero bueno, es lo que tiene ser un bloguero primerizo…) Ustedes me entienden.

Apoyando a la Roja.

El contenido del pack: un balón de peluche muy molón, dos chupetes amorosos, una camiseta y un cheque del 30% de descuento para productos de la marca.

¿¿Lo mejor…?? EL BALÓN. ¡¡Es lo máááááááásss…!! Fue sacarlo y empezar a menearlo y jugar con él. Si hubiera venido con una etiqueta para poder roerla a gusto, ya hubiera sido el despiporre, vamos… Tiene la misma textura que alguno de sus muñecos, así que lo meneó bien a gusto en un santiamén.

Respecto a los chupetes, están bien, especialmente el “I Love You” (aunque hace cosa de un mes nos regalaron chupetes nuevos, así que ya se nos salen por las orejas…), y respecto al “ILove Spain”, personalmente, al ser una temática básicamente futbolera, creo que hubiera tenido más gracia y sentido algo tipo “I Love La Roja”, por ejemplo… (aunque claro, así como está también te vale para eventos futuros y demás coñas patrias, que todo es verlo desde múltiples perspectivas…)

Y la camiseta… pueeess… que la publi de la marca esté ahí tan… presente, la verdad, pues no me llama… pero bueno, son sus productos, y está muy bien también, en cualquier caso.

Empezando a jugar con el balón de peluche.

Vaya… que de cualquiera de las formas, estoy más que encantado con el detallazo. ¡¡Ahora ya podemos ir a comernos el mundiaaaaalll…!! ¡¡Brasileros, prepararsus, que llega otro iniestazo…!! Juas juas juas… ¡¡Y luego llega el Mundobasket!! ¡¡Va a petar la tele este verano!!

¡Ahh… y por cierto…! Que nuestra pequeña no solamente sabe apreciar el contenido… Como bien explicaba en el post sobre los juguetes, como buena gurmet que va siendo, también sabre apreciar en su fino paladar las exquisiteces de un buen embalaje de rico y fibroso cartón… ¡¡¡Ahhh… las cajas!!! ¿Qué tendrán, que le molan tanto…?

Las cajas molan.

Y como segunda parte del post… ¡¡Estamos que lo tiramos, oigaaaaaa…!! Otro regalito virtual. ¡¡OTRO PREMIO!! Parezco un banco…: ¡No doy crédito!

Esta vez, me otorgan el “LIEBSTER AWARD”, de la mano de Sin Chupete, un blog por el que todavía no me había asomado (¡¡Dioooosssss… hay tanto que leer!! ¡¡No siento las piernaaasss…!!), pero que desde ya, pongo en mi órbita directa. Y desde este modesto sitio, los habitantes de La Morada en pleno, empezando por el que escribe, le damos loas, alabanzas, aplausos, besos virtuales y abrazos de grizzly también, además de hacerle la ola con las orejas a Paula. ¡Hay vida más allá de un chupete, sí señor! Doy fe, que mi sobrina también ha tirado p’alante si ellos, como tantos otros.

No me otorgo ni me pongo el logo del premio por aquí todavía, y me lo dejo en suspenso, hasta no cumplir con las reglas dentro de unos días, y responder por tanto a los detalles que implica… ¡¡pero lo haré en breve!!

¡¡¡QUÉ MAJOS SOIS TÓS, CAGÜENDIEZ…!!!

🙂


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Los juguetes de mi bebé…

Vale… Okeis… Perfecto… Me imagino que ya habrá pululando por la blogosfera algo así como un zillón de post que hablen sobre juguetes para bebés, de todo pelaje y condición. Ea…

Pero como soy novatillo en esto de la paternidad y los blogs, y no estoy al día… me veo con ánimo alevósico de compartir y reflejar mi punto de vista sobre este temazo (viendo cómo anda el percal actual en nuestra Morada en este asunto), por si algún papá todavía más novato, ingenuo y desinformado que yo cae entre mis funestas redes, y descubre azarosamente por aquí, desde mi modesta, humilde y primeriza perspectiva, alguna brizna de valiosa sabiduría que ilumine, aunque sea levemente, su futuro…

1º- LO PRIMER DE LO PRIMER…

Comprar y estrenar juguetes puede estar muy bien. Pero como vivimos en un mundo hipermegasuperextraconsumista al cubo (ya le damos mucha tralla todos los días al planeta, ¿verdad…? Así que démosle un pelín de cancha… ¡Un poquito de por favor, hombreyá…!), y además, estando en crisis como estamos, la verdad es que todavía se agradece más el ahorrarse algunas buenas rupias en alguna compra, ¿no…? (que segar matorrales para sacarse un puñao monedas sale por demasiados rodales sobaquiles de sudorazo como para ir tirando la pasta así, alegremente… ¡Hale, vengaaa..!)

¿Y cómo…? Fácil: HEREDA. PIDE PRESTADO. QUE TE REGALEN. RECICLA. REINVENTA. DIY. (Bien. Nota aclaratoria: este punto también vale para TODOS LOS DEMÁS accesorios y coñas marineras que tengan que ver con los bebés, ya de paso… No solamente juguetes). Yo he de pregonar desde este púlpito virtual, que estoy agradecidisísimo hasta la médula por todas las cositas que nos han ido regalando y prestando amigos y familiares varios. ¡¡¡Muackas y muackas para todos ellos!!!

Boboejemplo: ¿el mejor mordedor de nuestra Lechona? Uno en forma de pez, que fue de nuestro sobrino. ¡Una joyita! ¡Un hito del diseño industrial! Con diferencia, el más usado por la beibi para morder, jugar, agarrar, chuperretear… Los demás, no los coge ni para lanzárselos a sus amados progenitores a la cabeza; una ful.

-Así que: …amigo mío… pilla primero de donde puedas en tu entorno cercano, sin tratar de ser el más rápido del oeste en desenfundar la VISA ELECTRÓN al primer escaparate que se te ponga por delante. (-“¡En el Reverso Tenebrooooosooo no caigaaaas…! ¡Muy ladiiiiino el Lado Oscuuuro eeeeeesssss…!”-).  Así te puedes hacer una pequeña muestra de por dónde van los gustos de la criatura -que no nos engañemos, oye… cada lechón es un mundo-, y como mínimo, te sirven para un primer test. Si a partir de ahí, ves que el bichillo o bichilla disfruta realmente con algo… vale, compra otro nuevo si quieres, que así al menos sabrás que estás apostando a caballo ganador.
(Ahora bien… si eres de los que te quema la VISA PLATINO en el bolsillo… WTF, man…?? ¿¿Qué narices haces todavía leyendo esta mierda entrada…??)
Que te presten todo lo que puedas.

2º – LO SECUN DE LO SECUN…

La verdad es que es Vox Populi… De toda la vida lo has sabido y lo llevamos escrito en los genes, y te lo dicen todo el rato los que ya han pasado por lo mismo… Pero es volvernos padres, y a veces a alguno parece que se nos borra la única neurona sana que nos queda a los tíos en el cerebro, y podemos perder fácilmente la perspectiva. Se nos va el panchito, y nos lanzamos a la juguetería a por el último gadchet molón (y caro) de turno, que hemos visto o que nos han contado… (Vale que también está el componente de niño-golosón-reprimido que todos llevamos dentro, y en el fondo lo que pasa es que el juguete nos mola A NOSOTROS… -pero eso es otra historia-), y cuando llegamos a casa, vemos que la criaturita se lo pasa teta… ¡¡¡jugando con el envoltorio!!!
Y del juguete tan caro y fardón, ni puto pizca de caso…  -“¡¡¡ARRRGGGHHH…!!!! ¡¡¡POR TUTATIS!!! ¡¡¡MIERDAHEREJE DE NIÑO…!!!

-Así que: …tío, no te flipes, y espera a comprar cosas molonguis y CARAS cuando estés SEGURO de que tu lechón o lechona lo va a disfrutar realmente. ¡En lo inesperado puede saltar la sorpresa!
(Ahora bien, si quieres gastarte la pasta… el gremio de jugueteros te lo agradecerá infinito.)Regala un palo.

3º – LO TERCERO DE LO TERCERO

Lo mucho… cansa y aturulla. Si tienen 100 juguetes y se los plantas delante, siempre los 100 a la vez, ¡hale, todo el cubo lleno de moviditas atractivas, ahí, tojunto…!, al final se terminan rayando un poco. A las tres cuartas partes no les hará ni caso. Un porcentaje también elevado se desfasará antes de que te des cuenta y ya se le quedarán “pequeños”, casi sin haberlos usado… Y verás que muchas veces tira de los mismos, y cuando se aburran -que lo harán-, se dedicarán a perseguir al perro… a llorar para llamar tu atención, o cosas así. Y el suelo, lleno de trastos, y luego la pechá a recoger, tirando de riñones como si la vendimia fuera en tu casa.

-Así que: …chaval, aplica lo que millones de padres y madres ya saben: si tienes muchos juguetes, selecciona. Guarda algunos y deja otros fuera, y ve intercambiándolos de cuando en cuando. Así, los que hace tiempo que no ve, los considerará atractivos de nuevo cuando vuelvas a sacarlos. ¡¡No falla!!
(Ahora bien… si lo que a vuestro nene le pone es jugar a crear barricadas, o sembrar el salón de tuampas –como decía el bueno de Data en Los Goonies-, para que las pises, te tuerzas un tobillaco y te vayas acordando de la preciosa madre que lo engendró… pues oye… que no he dicho nada, que al nene o la nena le hará falta mucho material, así que saca y saca hasta que te jartes…)
Intercambia los juguetes de tus hijos de vez en cuando.

4º- LO CUARTO DE LO… ESO MISMO

Bac tu de beisics… Es decir… que tires p’a lo básico… los clásicos. Esos siempre triunfan. Los críos sacan la diversión de donde muchas veces no lo esperamos, y hacen de la falta de recursos, una virtud. Un trozo de cartón… lápiz… papel… unas telas… un bote… ¡¡¡Magia pura!!! ¡¡¡Dinamita!!! ¡¡Horas de diversión a coste cero, …!! No te lo querías creer, pero… ¡¡cree, incrédulo… cree!!
Y el ingrediente que mejor combina para maridar con esta idea, es… ¡¡¡fomenta tu imaginación!! Unas tijeras, unas cartulinas, unos rotus Carioca (vale… y luego si tienes unos que de verdad pinten bien, pues también…), unos cachos de celo… ¡¡¡y ya es la repera!!! ¡¡Vamoooos, vamos… Más majo y apañao que el barbas de Bricomanía!!

Además, que la falta de imaginación ya no te eche para atrás… ya no hay excusa tampoco, que para eso la Internete está petada de gente proponiendo cosas guapísimas, rollo DIY.

-Así que: …majete, no tires a la basura tan rápido ese tetrabrick del primo bastardo de Zumosol, que a poco que te apañes un poco, y seas pelín mañoso, igual te saca de un apuro y de ahí te sale por lo menos la Nostromo, el Coche Fantástico o el Empaier Esteit Bilding.
(Ahora bien: si no estás por maquearlo, ya te digo yo que no pasa náááá, veeeenga… Las más de las veces al menos pasará un buen rato simplemente royendo, babeando y destruyendo el brick. ¿¿Ves?? ¡¡Diversión igualmente asegurada!! 🙂 🙂
La imaginación es el mejor aliado del juguete.

5º- …Y ÚLTIMO (para no alargarme)

Lo que realmente importa de todo, por encima de ninguna otra cosa… es aprender rápido que no son los juguetes los que importan. Los enanos jugarán a lo que sea y con lo que sea. (La mía, está en la fase en que todo lo mira, todo lo toca y todo le llama la atención, así que literalmente, hoy por hoy, CUALQUIER COSA para ella es un juguete).

– Así que: …lo que importa ES QUE JUEGUES CON ELLOS. Es estrechar lazos, aprender, disfrutar juntos. Lo que un bebé o un niño suele demandar, es tu compañía. Que les hagas caso y que estés con ellos. Que jueguen con más gente, también es lo suyo: compis, amigos, vecinitos, entidades cibernéticas amistosas venidas de otra dimensión, lo que sea… Bueno, ya me entendéis.
(Ahora bien: hasta que les compres una PSP; entonces asume que a partir de tan entrañable y maravilloso momento de sus vidas, pasarán olímpicamente de tu lindo trasero, of cours yu nou guar ai min…?)
Si juegas con gente, lo pasarás más chupiguay.

Y para acabar, el ranking personal de nuestra Lechona, con lo más de lo más en aspecto juguetero, de este último mes:
los tres juguetes más usados por mi niña.

Y a la parroquia bloguera, ego pregunto… ¿Algún post molón sobre juguetes infantiles? ¿Con qué juegan o jugaban vuestros lechones…?

PD: en verdad, he de reconocer que si realmente pudiera, le petaría la habitación a mi Lechona, ¡¡de TENTE!! ¡¡¡UAAAHHHHHHH…!!! (En fin, cuando crezca, habrá que pasarse al LEGO…)

PD2: gracias a Padres Frikerizos por su memepost. (Ya conocía el Genereitor de antes, pero eso no quita que sea de bien nacido ser agradecido, porque son una herramienta fantabulosamente cachonda y sencilla, y gracias a ellos me he decidido a empezar a usarlos por aquí !!


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Nueva sección… ¡¡Los GRANDES MOMENTOS!!

Gritest Jits logo.

Pues nada… ¡¡que ya estamos de vuelta de la primera SEMANA SANTA familiar!! ¡Olé! (Aunque estas primeras vacaciones de Pascua serán recordadas únicamente por eso, básicamente… por ser las primeras; porque por lo demás…) Mejor corramos un tupido velo, y mejor me miro esto de la salud, que en estos últimos años, parece que la Semanita esta… la tenemos un poco reñida, me temo. Andamos así como a la gresca, diría yo, más bien…

Después de una hermosa colección de …itis a la espalda estos días, digna de la mismísima baronesa Thyssen, vuelvo con renovados bríos para actualizar cositas que se van quedando en el tintero… Y es que la actualidad no corre, no… ¡¡¡vueeeeeeeela…!!! ¡Esta niña no paaaaaaraaaa…!

Quincena de tremendas novedades que merecen en toda justicia permanecer reflejadas por escrito para asombro, deleite y regocijo de las masas futuras. La Lechona no para de crecer y de ofrecernos nuevas Lechonadas a cada rato. Mitad: -“¡¡¡EYSSSSSSS… NOOOOOOO, hija… Eso NOOOOO…!!!”, y mitad: -“¡¡Hala… Jajajaja… ¿¿Has visto?? ¡¡Que me paaaaarto…!!”-

Así que, visto el percal, he decidido introducir a la de ya y sin más dilación, una de bravas, camarero… digooo… una de BREVES. Vamos, algo así como un minicomentario rápido sobre un hecho acontecido de importante relevancia histórica, que a mi modesto juicio, merezca la pena quedar relatado en este espacio digital… dicho así como en más bonito, y eso. Rollo tuit, pero sin pájarillo azul ni restricción de texto, en plan así, a mi rollo moreno.

Así que, aquí va la primera remesa:

# En esta primera quincena de abril, la Lechona, ya se ha echado a gatear. ¡¡¡De verdad!!! Es un flipe. 🙂 🙂 Eso sí, lo de tener recogido el salón, cobra un nuevo sentido.

# No solamente gatea… además, ya se sienta sola estupendamente… ¡Y en la cuna! ¡Menudo susto! Con lo echáp’alante que es, que no mide… -normal… animalico mío-, pues… ¡a bajar la altura del colchón de la cuna, ipso-facto! Que esta niña, se nos arrima a la barandilla y se tira p’abajo como si estuvieran allí esperándola las tetas de su madre, vamos.

# Churri y aquí el Menda, se han arrimado a un cine juntos… (14 abril) ¡por primera vez desde que la gordita asomó el trasero! ¡¡Albricias y jolgorios!! La primera separación oficiosa de los orgullosos papás, de su Lechona. Y la nena, con la Tita, por supuesto, más bieeennn…

# Primeros arrebatos demostrables de mamitis de la niña. Esperaba yo que tardaran un poco más en llegar, pero bueeeeno… se va llevando.

# Novedades alimenticias: gluten, carnazas variadas, papeo diverso de sus papás… Empieza a molar el que la cosa vaya siendo poco a poco más variada.

Todo esto, así… a bote pronto.

Y claro, eso sí… lo más importante de todo..: la nena sigue tan linda como siempre.

La Lechona, sentadita en su cuna.