¡¡¡…Y yo con estas barbas!!!

Relatos sobre mis experiencias y expectativas como padre novato


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…¡Y YO CON ESTAS BARBAS!

Tenía en mente haber metido este tema en el post de presentación, pero luego pensé que me saldría un chorizo de texto demasiado amplio, y a su vez, que esta coña me podría dar como mínimo, para un post propio, así que me lo reservé.

¡¡¡Ahhhhhh… la barba!!! Es un tema tan paterno,  tan viril… y tan espinoso, que me venía al pelo para incluso ponerle nombre a este blog.

¡¡Qué dilema, el de la barba…!! Es algo que siempre me ha traído de cabeza… ¡Y ya me jode, ya…!

En mi caso es un ejemplo mayúsculo de la frase típica –“¡Qué mal repartido está el mundo!” – Porque aquí, el Menda, es un tipo bastante peludillo… (no daremos más detalles, que luego, todo se sabe…), y resulta, ohhhh… casualidades del destino… ¡que no tengo yo una barba en condiciones, que me guste… cagüendiez! Sino que cuando crece un poco, tengo lo que viene a ser la típica barba de guarruzo cochambroso.

El Menda en distintas fases barbudas

Sí que tengo mi barba, claro… pero con sus buenas calvas. ¿¿¿¿Por qué demonios no estará mi pelo repartido como estaría mandado, ehhh…???? ¿¿A quién ofendí yo en mi otra vida…?? ¿¿Por qué no puedo tener una barba como la de un guaperas de Jolibud??

El caso es que no solamente es eso lo que me da rabia, sino sobre todo, (y esto es lo importante…), es por el tipo de pelo. Mi barba es la típica de pelo duro, de pelo tipo pincho moruno… de ese pelo que no nace recordando en su genética la Ley de la Gravitación Universal. Mi pelo no cae grácilmente hacia abajo, no… ¡¡mi pelo crece perpendicular a mi cara, como alambre de ferralla!! ¡Y es duro… duro de pelotas! ¡Y sale y crece como le da la gana…! ¡Y encima tengo la piel muy sensible…! ¡Y se me enquistan…! ¡Y a veces me salen pelos que parecen como los del tipo de la peli de La Mosca! ¡Pelacos como un regaliz! ¡¡¡Y MI PELO PINCHA!!! (¡Y ahora me enfado, y no respiro…!)

Y por todos es sabido que los pelos que pinchan, no molan… y por ELLO, la gente que pinchamos, no molamos… especialmente a los niños. No hay nada que dé más por …-piiiiiiiii-… a un niño, que el que le bese un tipo con una barba como papel de lija… como un cactus.

ASí es como deben vernos los niños cuando no nos afeitamos, como un cactus

Y heme aquí yo ahora, recordando tiempos pretéritos de mocoso púber e imberbe, lo poco que me gustaba el que me dieran besos “con barba”, de los que pinchaban. Y aprendí bien la lección, y me tomo por una persona muy cuidadosa y nada besucona cuando de besar con barba -en plan esporádico- se trata. (Eso sí, cuando voy bien barbado… ¡choco esos cincooooo… como nadie!)

Pero aaaaaaayyyyyyy… ¡Ahora tengo una Lechona! Una a la que quiero besuquear y achuchar y hacerle pedorretas en la tripa todo el rato…

Y aquí me veo yo, por tanto… Delante de mi niña toda sonriente… ¡y yo con estas barbas!

(PD: hoy día tampoco me afeito más a menudo, porque me fastidio la piel de la cara y me sigue dando mucha pereza… pero sí que tengo más cuidado en cómo me “rozo” la cara con quién sea, cuando llevo unos días sin afeitarme… Eso sí cuando me afeito, ¡me desquito! )

😉

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