¡¡¡…Y yo con estas barbas!!!

Relatos sobre mis experiencias y expectativas como padre novato

¿Segundos hijos…? ¡Un mar de dudas!

55 comentarios

Hay una cuestión a la que he venido dándole vueltas cada cierto tiempo durante todo este año. (Y he de decir que este de hoy es un post al que igualmente llevo queriendo darle salida desde hace bastantes meses).

Tienes una maravillosa Lechona que este año ya cumple sus 2 primaveras. Todo va aparentemente bien por la Morada (al menos, todo va dentro de sus parámetros lógicos…), y el calendario mantiene su particular idilio con el otoño, sus hojas cayendo una tras otra, como a golpe implacable de metrónomo.

Y de repente, ¡¡tacháááánnn!! Tu viejo colega, el Reloj Biológico, llama otra vez a la puerta: -“Hey man… ¡¡He vuelto!! (“Guiño guiño” con el ojo, “chicck chicck” con el dedito…)”- y te aplaude la cara de nuevo con un manotazo retador. Y la pregunta, que hasta ahora se había estado manteniendo a distancia, danzante en el aire como una mariposa más o menos cojonera, cae a plomo sobre la mesa con el mismo ruido ensordecedor que haría una biblia medieval de catedral, de esas de 500 kilos, de las gordacas que te cagas

…-“¿Y AHORA QUÉ…? EL SEGUNDOOOO… ¿PARA CUÁNDO…?”-

Y es aquí, a lo loco, mano en la frente y ceño fruncido, cuando uno retoma aquel viejo juego que creía ya guardado: el CUIZZ de las BIG CUESTIONS.

El otro gran valor de otorgamos a esto de los blogs y el mundillo 2.0, aparte de contar la experiencia propia, es precisamente el de recabar información de los demás usuarios de la red, nuestros queridos vecinos virtuales en esto de las miserias y alegrías comunes y cotidianas.

Pues bien. Vaya por delante que seguro que es por mi escasa dedicación lectora, dentro de la gran abundancia de bitácoras de temática familiar que hay hoy en día… Vale. Pero dentro de todo lo que leo, me ha parecido encontrar un serio déficit de contenido respecto a este momento concreto: el momento en que una pareja se plantea ir a por el segundo lechón. (Y aquí me voy a permitir el lujo de incluir tercero, cuarto y de ahí en adelante, para gente amante de las grandes camadas…)

Sí que se leen cosas del proceso, con el embarazo, o de cuando ya lo tienes encima, arropado entre tus brazos; de lo duro que es, de lo maravilloso o dramático que resulta, según el caso… De lo que implica, de cómo lo llevan unos y otros; unas y otras. Y así un largo etcétera. Pero lo que es realmente sobre la FASE PREVIA, leer… leo poco.

Y no entiendo muy bien por qué. Porque a mí, a nosotros como pareja, llegados a esta fase en la que diría alguno …que se nos va a pasar el arroz, se me vienen a la mente MIL MOVIDAS. MIL DUDAS. MIL PREGUNTAS. MIL TEMORES. MIL PUÑALES A REPARTIR A PARTES IGUALES ENTRE LA CABEZA Y EL CORAZÓN, PARA LO QUE VA A SER LA GRAN REYERTA A CARA DE PERRO ENTRE LOS DOS. 

¿Todo el mundo asume tan fácilmente lo que puede implicar tener otro crío…? ¿Nadie airea sus “pegas”, sus dudas, sobre la decisión en sí misma? Igual es que yo le doy muchas vueltas al coco, ya no lo sé… Pero es que a mí me martillean de cuando en cuando como una colleja de esas con efecto que repartían los profes rancios del viejo régimen, para devolverme a mi sitio.

Yo, ahogado por las dudas sobre tener más hijos.

Quieres otro crío, vale… Pero… ¿Realmente estaremos haciendo bien teniendo otro? ¿Es lo más adecuado? ¿Estamos haciendo lo correcto? Para nosotros, como pareja… Para el mundo. ¿Es este nuevo acto de amor una acción verdaderamente responsable? Se me podrían ocurrir 1000 razones para tenerlo, pero creo que igualmente se me podrían ocurrir otras tantas excusas para no tener más.  ¿Simplemente vale CON QUERERLO ambos, y ya está? ¿No hay más que hablar…? ¿Así funciona la cosa…? ¿Arriesgamos nuestra más-o-menos estable felicidad actual y presumiblemente futura, por una apuesta de riesgo imprevisto? ¿Y SI LA CAGAMOS? ¿Y SI ESTAMOS COMETIENDO UN ERROR TENIENDO MÁS CRÍOS?

Un ejemplo: ya has tenido tu primer lechón biológico; Perfecto. Ya has perpetuado tus genes, asegurado la continuidad de tu linaje, el desarrollo de una descendencia y la pervivencia de  tu apellido; tu crío es monísimo, clavadito a ti y todas estas chorradas medievales, bla bla bla. La saga familiar continúa (como con Star Wars), y los suegros sacan pecho, vale… Ya tienes tu medallita. Pero además, quieres otro. Tal y como está el percal en el mundo… ¿No sería el momento perfecto PARA ADOPTAR…? Por ejemplo, digo yo…

Luego están las profundas cuestiones relativas a la pareja: ¿estaré, sin saberlo, con un segundo encargo, dando la puntilla a mi relación? Si solamente ya con uno, es duro y complejo, con sus conflictos y gaitas… ¿No sería otro lechón más, un suicidio de pareja? ¿Un clavo en la tapa del ataúd de la relación marital? Creo que la mayoría (realista) ya asumimos que 1+1, en este caso suele ser más que 2. Vale, igual estoy siendo un poco exagerado o radical. Pero, ¿no podría ser, al menos, una duda razonable...? ¿No es tan descabellado pensar que es una prueba más dura, una montaña todavía más grande y complicada de escalar que la que escalas con el primer hijo? No tengo estadísticas delante, ni tengo a un Marty McFly de dentro de 10 o 15 años que venga en un flamante DeLorean, y me avise y me asegure que todo sigue viento en popa en el hogar familiar.

¿Y qué hay del sexo? Por aquello de escribir sobre algo un poco caliente, digo, y elevar mis paupérrimos índices de audiencia… Mi experiencia con nuestra peque me ha escaldado un tanto… (Algún día quizás saque el tema…) Y solamente pensar en otra situación similar (que puede volver a darse, O NO; está claro…), pues no me hace la mayor de las ilusiones, ciertamente. Temo que, llegado el momento, tenga que hacerme un calendario de bolsillo con una foto de mi Churri en tanga picantón, para llevar en la cartera y en el bolsillo del pantalón, como único roce real a largo plazo. (Ya sabéis, lo de ingresar forzosamente en la Hermandad de Onanistas Solitarios Recalcitrantes como miembro honorífico, cuota pagada para los próximos cinco años, y toda esa mandanga…) Bueno, ya no hablo de sexo; hablo de simple roce humano mínimamente íntimo. Eso, pues me preocupa, oye.

¿Y el asunto económico? ¿Qué hay de la logística? ¿Cómo nos apañaremos con los gastos? ¿Habrá que cambiar de casa? ¿Nos tendremos que comprar un coche a la fuerza? (Con sinceridad… ¿Cuántos padres de dos, conocéis, que no tengan coche…?) ¿Cómo y dónde almacenaremos todo lo que necesitarán 2 niños durante años…? ¿Y cómo será vivir AGOTADO física y mentalmente durante años? Si ya con uno vas aprobando, raspado, raspado… (Y ojocuidao, que esta niña es de las buenas…) ¿Cómo aguantar el tipo así, sin querer tirarte por una ventana, o decir en casa aquello de -“…Churri, oye… Que me bajo un segundo al estanco a por tabaco…”- y que años después todavía te estén esperando?

¿Qué hay de otras posibles complicaciones…? De nuevo, jugamos contra las estadísticas; que, vale, tenemos las de ganar, pero… Ahí están. Y acojonan. A veces, las cosas chungas no solamente les pasan a otros. ¿Qué hay de posibles discapacidades, o enfermedades…? ¿Seremos capaces de afrontar un puerto de montaña de categoría especial como algo de eso? Los riesgos inherentes a un embarazo entrados en los 40, y todo eso. O sin hilar tan fino… Simplemente, que el primer crío te ha salido un bendito, un niño-trampa. Te flipas, y el segundo es el porculero de verdad. El que te aprieta hasta ahogarte. El que desata los infiernos. Vamos, el gran clásico. (Eso, o que te vengan cuatrillizos, también, claro…)

No lo sé… No lo sé… Podría seguir así hasta que el teclado echara fuego, y mi cerebro seguiría licuando preguntas en morado. Parece claro que la genética (y el corazón) nos predisponen, me temo (y usando un símil balompédico), a colárnosla de libre directo y por toda la escuadra, pasando el balón siempre por encima de la barrera y por muchos jugadores que pongamos en ella para cubrir esa falta. Por muchas preguntas que me haga; por mucho que me acojonen las posibilidades más oscuras; aunque no tenga jodida idea de qué narices me va a deparar el futuro… Si llegado el momento nos pica el gusanillo, …no habrá chorradas ni barreras que frenen ese balón. Ya lo sé. Y oye… Que lo asumo.

Sin embargo, y he aquí la cosa… Aunque uno asuma todo esto, me llama la atención lo poco visibles que veo estas incertidumbres en los demás, en el resto de bitácoras del mundillo 2.0 (y de paso, en el mundo de la calle…) Sé que no solamente es cosa mía y que seguramente me equivoco, como decía al principio… Pero sería al menos un pequeño consuelo agradable el saber que no soy el único chalado de amor fou de este planeta, con una mente ciertamente acojonada ante el vértigo de recoger el guante de ese maldito reto.

 

¿Y a ti también te asaltaron, o te asaltan, las dudas? ¿Fuiste capaz de sacarlas fuera…?

 

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Autor: ¡Y yo con estas barbas!

Ilustrador, diseñador y orgulloso nuevo papá de una lechona linda como la brisa del mar... Ando en constante diálogo con el día a día, persiguiendo a esa esquiva, la plena felicidad.

55 pensamientos en “¿Segundos hijos…? ¡Un mar de dudas!

  1. Me encantó tu post, te atreves a escribir lo que muchos no nos atrevemos a escribir, porque en el momento en el que anuncias que estás pensando en tener el segundo (y en tu caso se te ve el plumero, porque está claro que lo quieres mucho mucho) la gente ya está a la expectativa del momento en el que lo anuncies, y parece como que estás anticipando cosas que quizás luego no llegan, por mil problemas,… y da aún más miedo, si cabe.

    Te doy las gracias por confiarnos tus más íntimos pensamientos, porque poca gente es suficientemente valiente para desnudarse de este modo. Y te doy las gracias porque tu post me inspiró a escribir algo que hacía tiempo que tenía pendiente en mi blog. Si te sirve de ayuda, te doy 10 razones para tener el segundo: https://cosetesnuestras.wordpress.com/2015/11/06/10-motivos-para-tener-un-segundo-hijo/

    Lo voy a admitir, nosotros estamos ya en la búsqueda del tercero… te doy un consejo? Si sientes que debes tenerlo, no pienses demasiado, porque si piensas tanto la cabeza toma el poder, y todo te dice que no lo hagas, y cuánto más tiempo pasa más pereza da, y cuando pasen los años no os lo perdonaréis… y ¿qué es el miedo sino un buen amigo que te dice que te andes con ojo? No hay que tener reparos en sentir miedo, es lo que nos hace humanos… ¿quién no tiene miedo ante la perspectiva de una vida más complicada? Absolutamente todos. Pero… ¿y lo maravilloso que es crear una familia?
    En estos casos tú mismo te lo dices, no se trata de que lo bueno compense lo malo, se trata de vivir al máximo y no privarse de las cosas maravillosas que te puede aportar la vida, porque al fin y al cabo lo malo vendrá aunque no lo quieras, pero sin cosas buenas que te hagan feliz, ¿de qué te llenas el espíritu? Los niños son bebés dependientes muy poco tiempo, si lo comparas con toda una vida. Visualízate con 60 años. ¿Te sentirás satisfecho con lo que has hecho si te privas de vivir con miedo? ¿Si siempre vives en tu zona de confort? Lo valiente ya lo hiciste, tuviste el primer hijo. Ahora sólo se trata de seguir viviendo en esta cuerda floja en la que te encuentras ahora mismo…

    Se te echaba de menos, me encanta que vuelvas a estar tan activo de nuevo por estos lares…

    Un beso

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    • ¡¡¡UAUHHHHHHHH Izascun…!!! ¡¡Me dejas sin habla con tu maravillosa aportación a este post…!! No sé ni por dónde empezar, jajaja. ¡Eres un auténtico cielo…! ¡Jamás hubiera pensado que mi blog inspirara nada…! Mira… ¡Los pelos como escarpias, me has puesto…! Jajaja.

      Que el tema da de sí, ya me lo imagino; aunque no ha sido el más visitado (cosas del misterio de qué y cómo comparte la gente vía redes sociales…), sí que es el post que más comentarios ha logrado generar desde que abrí el blog. ¡Más de 50, contando réplicas…! Lo cual es la bomba, en un blog tan modesto como el mío, que no lo publicito en ninguna parte, ni redes sociales ni nada. Y lo de dar tantas gracias, pues no sé, chica… A veces me levanto con ganas de dar un aire divertido, y otras con ganas de tirarme por una pendiente. Creo que lo bueno de un blog es poder tener la libertad de expresarte según necesites. Prefiero eso a ser un esclavo de un blog de tipo temático, aunque igual tuviera más visitas por otra vía… Me gusta poder pensar que puedo hablar de todo. Y eso incluye cosas como las de aquí. Que tampoco, como dices, es tan raro…
      Yo creo que la mayoría le damos al coco, aunque igual no todos te lo cuentan, claro. Y quiero que mi hija lo sepa cuando lea estas páginas dentro de unos años. Que no todo son juegos y risas; que hay responsabilidades y grandes cuestiones que plantearse y poner sobre la mesa. No lo asimilará hasta que sea adulta, por supuesto, pero al menos sabrá que papá y mamá se lo curran; que quieren cosas… que tienen deseos… Que tienen aspiraciones… Que hay un plan de futuro, pero que como la carretera es tan larga, a veces marea un poco el asomarte a verla… Y ella ahora mismo está en el epicentro, en muchas cosas. Si no soy sincero aquí, que “nadie” me conoce, y es donde puedo aprender sobre las experiencias de otra gente que está en mi misma situación… ¿De qué vale todo esto? No, no… al revés. Como digo, a veces echo en falta leer sobre muchos temas. Últimamente tengo la sensación de que mucho de todo este 2.0 orbita sobre recetas de cocina, decoración, manualidades y cacharrillos de puericultura, que está genial… Pero yo quiero leer también sobre la gente, lo que nos pasa a la gente como tú y como yo. Y qué mejor manera de hacerlo, que dando ejemplo… ¡Aunque tampoco pretendo ser un ejemplo para nadie, por otro lado…! (bueno sí, para mi hija, está claro…) No sé, parece todo un poco complicado… (aunque igual es cosa mía).

      Y francamente, querida… que das en el clavo en absolutamente todo. Decía que hace meses que debía haber escrito este post… y el tiempo ha seguido corriendo. Un futuro e hipotético tercero, ya no me lo planteo… Por muchos motivos. El principal, la edad. Mi Churri ya ha hecho los 40 este año, y nuestra idea no es la de ser padres-abuelos. Ya hemos estirado demasiado el chicle como para todavía tener que esperar algunos años más a que venga algún otro. Aunque chica, tampoco le pondré puertas al campo, como suele decirse. Pero lo del segundo… obviamente, me has calado bien. No te planteas cosas que no te preocupan… Y cuando te las planteas, es por algo.

      He intentado este otoño volver con ganas y retomar la regularidad, pero mira… Precisamente esta semana, se me chafan los planes. Pero vaya, que aquí sigo. Ahora mismo me paso a leer tu post. ¡Muchísimo ánimo para vosotros en la búsqueda de ampliar esa estupenda familia!

      Mira, no nos conocemos personalmente, pero ¿sabes…? Por comentarios como el tuyo siempre merecerá la pena seguir por aquí… ¡Otro besazo enorme!

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      • Dios mío!!! A mí sí que me has dejado sin palabras, chico!!!! No esperaba en absoluto una respuesta tan profunda y llena de contenido como la que me has dedicado. A mí sí que me has sacado los colores, que aquí la que te sigue sin falta soy una servidora… jejejjejejejej

        Yo muchas veces publico cosas en mi blog que pienso que a nadie le interesan, y ciertamente son entradas que no generan mucho tráfico, y en realidad… me da absolutamente igual, porque yo escribo para explicar cosas, ayudar a otros padres/madres en mi situación pero, sobretodo, porque me encanta. Estoy contigo, hay que escribir de lo que te salga, seguir tu inspiración, sin pensar en quién te lee. Que te quieres ganar la vida con el blog, pues la cosa ya es diferente, pero no es nuestro caso, verdad? jejejejjejeje
        La gente que te leemos habitualmente nos gustará cualquier cosa que escribas porque al final lo interesante es tu visión particular y tu forma de escribir, que en tu caso es pura vitalidad y espontaneidad. Eso es lo importante. Lo de menos es el tema del que hables, sinceramente…

        Espero que lo que te impide escribir esta semana no sea nada importante.

        Un besazo!!!!!

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        • ¡¡Jajaja… Vamos a chorrearnos a gratitudes, a este paso…!! De nuevo, gracias mil por la parte que me toca. Yo, como ves, cuando escribo, escribo… (esa regla de oro de los blogs de post cortitos, la verdad se me escapa por todos lados…) Y cuando comento, comento. Porque los comentarios son la parte más interesante de un blog; la interactividad con la gente. Si no hay, bueno, igual no es el objetivo, así que no hay que dramatizar, pero en cuanto alguien se asoma, hay que respetarle y otorgarle toda tu atención, en principio, porque se ha molestado en invertir parte de su tiempo (¡¡los padres SÍ que sabemos valorar lo que es el tiempo…!!) en leer lo que has escrito, y además en escribirte sobre ello. Hay un interés, y ante eso, pues hay que responder. Es tan interesante como escribir el propio post, a veces. Yo respeto a todo el mundo, pero me resultan más atractivos los blogs cuyo autor interactúa y responde a sus lectores/escritores.

          ¡Y ya veo que coincidimos en muchas cosas! 🙂 –Lo de esta semana, pues trabajo, chica… Trabajo… Pero la semana que viene, regreso; prometido!–

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  2. Bueno, nosotros tenemos encargado el primero ahora mismo y con lo que nos ha costado…. como para plantearnos el segundo, dirían algunos! ¿Y que ha pasado? Que estando todavía con la Habichuela en el horno ya hablamos del futuro hermano que mi Mozo quiere que tengamos y se habla hasta de la posibilidad de un tercero si la vida nos da para ello. Pero ya hablaré de todo eso cuando llegue el momento en mi blog xDD. De momento, que este llegue a buen puerto.

    Un abrazo 🙂

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    • ¡¡Hola María!! Lo primero, ¡enhorabuena por ese encargo! 🙂

      Efectivamente, como dices, ya tienes lo que tienes con el primero, así que estas cuestiones todavía te quedan lejos, mujer… Claro que, hablar es gratis y gratificante, así que puestos a elucubrar, está bien jugar a plantearse posibilidades futuras. ¿Por qué no…? Al fin y al cabo, del dicho al techo… ¡Hay mucho trecho! Y mañana… será otro día. ¡Aunque ya veo que tu mozuelo es un tío lanzado, jajaja…! ¡Ahora, lo que importa es el primero! Ya iré siguiendo vuestra evolución, cielo…
      ¡Muchas gracias por pasarte por aquí y comentar la jugada! Mi casa… es tu casa. 😉

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  3. Pues justo ahí me tienes a mi! Immersa en todas esas dudas que ya no sé ni lo que quiero! Estaba dispuesta a hacer el segundo cuando la piccola cumpliera los 2 años… ya tiene los 2 años y aquí sigo planteándome si lo quiero o no un segundo. Sé que nos llenará tanto, que el amor se multiplica por dos… pero mi duda llega, hace falta poenr a riesgo nuestra felicidad de ahora? Y si luego hay más problemas de pareja como dices tu? Estamos listos a superarlo? Y que pasará cuando serán grandes y querrán estudiar carreras… llegaremos a pagarles y a seguir teniendo una vida como la que tenemos ahora?
    LA cuestión e que no se si estoy preparada a renunciar y hacerles renunciar a ellos a ciertas cosas… igual exagero, pero que es más y mejor, la compañía de un hermano y el hecho de poder tener un casa, unos estudios y que no le falte de nada?
    Ay… no sé… me uno a tu duda existencial de si lanzarnos o no a por el segundo!

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    • ¡Pues ya ves que hay más como tú y yo, que nos comemos el tarro un poco con eso, chica…! Y es que es normal… Muchas preguntas, ¿verdad? Supongo que como dice por aquí el personal, lo suyo es no comerte demasiado el tarro, y si lo quieres, ir de cabeza… Y me temo que no hay mucha más receta que esa, amiga mía. La edad, la situación laboral, la situación de la pareja… Son elementos disuasorios de MUCHO peso a la hora de tomar una decisión como esta, pero al final, tienes que verlo muy claro. Yo creo que, pese a las dudas, llegas a un punto, en un momento dado, que te tiras de cabeza; echas los dados, y dices: -¡Venga, que sea lo que sea… Pero vamos a por ello, ya!”- ¿Y sabes luego qué pasa…? que, en el fondo, dudas vamos a tener siempre… Pero tendremos que apechugar y aprender a convivir con ellas en el día a día.

      ¡¡Muchas gracias por el comentario, hermosa!! Ya me contarás si al final os decidís…

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      • Tienes razón… pero cuesta tanto lanzarse así con los ojos cubiertos, piscina vacía y sin flotador!!! Pero bueno… imagino que todo es proponérselo y que llegue el momento locura para lanzarse! O una ráfaga de viento que te empuje! jajajaja+
        Ya os contaré! Pero tu también ves contando eh!! Un abrazo!

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  4. Uhmmm no me sorprende la pregunta lanzada al aire. ¿un segundo? o ¡el segundo!
    Desde la inconsciencia te digo, que lo que pensamos mucho nos cuesta decidir, un poco de aire aventurero y arriesgado es necesario para tomar decisiones. Pero eso ya lo sabes con el primero 😉 Romper el hielo es lo más difícil.
    Del segundo te puedo decir, que al menos servidora cree que es mejor madre. Menos esquizofrénica, exagerada y controladora. Ahora a falta de tiempo y manos dejo que las situaciones fluyan… Pero no en plan yoga sino dándome la oportunidad de relajarme un poco.
    Difícil es, complejo sin duda, pero el tiempo está para tomar decisiones, unos, dos, tres o ninguno. Lo más complicado ya lo conoces tienes esa ventaja, ya no hay decisión sin conocimiento.

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    • ¡¡Hey María, reina…!! ¡¡Uauhhh…!! Pareces “La Voz de La Serenidad”… ¡Qué súper comentario, maja…! ¡Me ha encantado! Tienes más razón que una santa, que dicen… Es verdad que lo gordo, ya se hizo en su momento. El resto… pues es una especie de prolongación de inercia, a fin de cuentas. Y sí, desde luego, esta vida sin una pizca de aventura sería un auténtico coñazo… O dos pizcas… O tres…
      ¡¡Me ha alegrado mucho leerte de nuevo por aquí…!! 🙂

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  5. Ui, esas dudas las tenemos todos. Reconozco que yo no he hablado de ello en mi blog (aunque si escribi en un post que saldrá como colaboración por otro blog pero pasando de puntillas y casi que constando hechos) Yo no tenia blog cuando tome esa decisión…pero reconozco que no lo pensé. Dijimos que queríamos 3, y yo tenía claro que por lo menos dos y que si eran tan agotadores como decían los rumores por ahi, mejor todo seguido…
    y literalmente, un mes dejé la lactancia, empecé con acido fólico, al mes siguiente una visita me dejo claro que los ciclos habían vuelto, y al mes siguiente nos lanzamos por la segunda. Se llevan 2 años justeques y es una locuraaaaaa. No se si porque son dos niñas, porque la primera no durmió una noche entera hasta que la segunda empezó a dormir noches enteras, porque la primera es muy movida (por no poner etiquetas) porque la segunda ha sacado todo el caracter de toda la familia junto, no lo sé. Pero es una locura. La ventaja? Que van tan seguidas que entras en un torbellino de noches sin dormir, pañales, locura, nada de sexo (bueno, algo si…pero casi se te olvida), no saber en qué dia ni que año vives, salir al parque es como cambiarse de casa, en casa ya nos e cabe (y está tan desordenada como pudiste ver en el blog) y un dia crecen…y voilá! Tarea realizada! Empiezas a recuperar esas cosas que pensabas que ya no existian (yo no he llegado a esa etapa, solo estoy empezando a abrir esa puerta)
    Y es tan locura, que ahora que me doy cuenta que estamos estabilizados…me hace falta el tercero. Porque donde comen dos comen tres no? Aunque todavía me esperare un tiempecillo, que ahora ya sé lo que es hay que coger aire jajaja
    un abrazo!

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    • ¡Hola guapa! Ya… Ya me imagino que esas dudas nos rondan a todos, ya… Pero como dices, unos pasan más de puntillas que otros. Yo no es que coma mucho la cabeza, en realidad… pero sí que vengo pensando en eso desde primeros de año, de vez en cuando. Y oye… A veces me pilla optimista, a veces me pilla pesimista… A veces no me pilla (porque salgo corriendo más rápido…) Supongo que, de hecho, cuando te planteas el primero ya te planteas todas estas cosas, el qué vendrá después… Ya tienes un modelo de familia ideal en la cabeza; pero como luego son las circunstancias las que van dictando sentencia, pues oye…

      A mí me parece todo una locura, ciertamente… Pero ya puestos… ¿¿Dónde está la gracia en ser un tío cuerdo, verdad…?? 😉

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  6. Primo, pues yo lo tengo claro: quiero otro y lo quiero YA. Otra cosa es que vendrá cuando quiera y si quiere… Y eso que soy yo la que va a parir y la que va a pasar 9 meses que,como sabes, no son precisamente de los más cómodos… Pero, yo qué sé, esto no hay que pensárselo mucho. Sobre todo si prima una cosa: será duro pero, si al mismo tiempo, vas a tener el doble de satisfacciones que con uno solo, sin duda…MERECERÁ LA PENA!!! Besazos

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    • ¡¡Hola guapa!! Ya, ya me imagino que el cuerpo te pide más marcha… ¡Jajajaja! Además, en esta familia numerosa nuestra, pues es lo que se lleva; uno solo… como que viste poca cosa, ¿verdad? Pues nada… ¡A por más! ¿¿¿Quién dijo miedo…??? Jajajaja
      Y merecerá… merecerá. Ya lo creo. No puede ser de otra manera…

      ¡Besazo, cielo!

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  7. Si te digo la verdad siempre tuvimos claro que queríamos dos y seguiditos. Además como el primer embarazo nos costó, nos pusimos pronto manos a la obra y al primer intento me quedé, así que se llevan 19 meses. La verdad es que nunca me planteé si sería difícil o no, y mira que Niño me dio mucha guerra porque era de alta demanda, pero tiramos palante. Por suerte Niña fue una bendita (hasta que empezó a caminar y ahí se desató la locura). No me arrepiento de haberlos tenido seguidos, pero sí es cierto que es agotador, además los dos son unos remolinos y me paso el día corriendo, gritando y poniendo paz. Pero son mi mayor aliciente día a día. Pienso que hay que tenerlo claro, porque de verdad que es duro y a nivel de pareja pues también surgen problemas, menos tiempo… Aunque yo siempre le digo a Marido, que todo llegará, que en unos años volveremos a tener tiempo para nosotros. Ver cómo juegan, se abrazan y tienen esa complicidad, hace que todo el esfuerzo valga la pena. Pero la decisión la debéis tomar vosotros. Que yo soy hija única eh, y no estoy traumatizada, todas las opciones son buenas mientras sea lo que queremos!

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    • ¡Esa es la actitud buena, querida amiga! Quererlo, ser consecuente, y tirar para adelante. Lo demás, pues son chuflas, la verdad. Todo eso lo sé, no creas, peo es que a veces no consigo controlar del todo lo que pasa por mi cabecita. Ya sabes, días buenos, y días malos. Entras en casa, ves el percal, y piensas: -“Mira… Mejor me la corto, porque como se nos ocurra meter más caos a este caos de aquí… no sé dónde vamos a ir a parar”- Y frente a eso, pues otro día, entras, y aunque el percal es el mismo, piensas: -“¡Qué guapo… Cómo mola! Esas risas de fondo lo compensan todo… ¡Vamos a por otra ración, camarero…!”-

      El punto es ese… Tenerlo claro. Que hasta que llegas ahí, a veces no es tan fácil… No todo es blanco o negro. Creo que como dices, de todas formas, lo importante es ser feliz con lo que se tiene, y no martirizarse con la idea de “lo que se pudo o podría tener…”. ¿Hijo único? ¡Perfecto! ¿La parejita? ¡Dabuti! ¿Tres…? ¡Quién dijo multitud! ¿Cuatro? ¡Los Beatles eran un cuarteto, y fueron el mejor grupo de la historia! ¿Cinco? ¡Ya tenemos el equipo para echar una pachanga de basket! Y así podría seguir… Tener críos merece la pena, sean cuantos sean.

      Todo son ciclos, como dices… ¡Y ahora el mío es tener a mi pequeña, y comerme la cabeza sobre futuribles! Jajajajaja… Y en unos añitos, efectivamente, vendrán otras cosas diferentes. ¡¡Serán adolescentes!! ¡¡Eso SÍ que va a ser duro… jajajajaja!!
      ¡Muchas gracias por comentar! 😉

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    • Qué bueno este comentario, me identifico al 99%. En que teníamos claro tener dos. En querer tenerlos seguidos porque nos costó el primero (pero no el segundo, 25 meses después). En que es duro, agotador, se discute más con la pareja… Pero todo volverá, poco a poco. Saludos!

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      • ¡Amén a eso, hermano…! Si el Mar Rojo volvió a su cauce tras cruzar Moisés abriendo aquella brecha con toda la panda, y Bilbo Bolsón fue capaz de regresar de una pieza a la Comarca…, los tiempos menos turbios y más relajados, que bien nos habremos merecido y ganado en justicia divina, también habrán de retornar algún día. 😉

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      • Pues mira si coincidimos! La verdad es que nunca imaginé que daría tanto trabajo y sacrificio tener dos, tal vez entonces me lo hubiera planteado. Es que simplemente desde que tuve a Niño ya estaba pensando en tener otro, y ahora ya no hay marcha atrás!! Jajajajaj. Niño acaba d cumplir los 4 años y Niña tiene 2 y medio. Ahora empezamos a ver un poco la luz en ciertos aspectos, pero aún nos queda camino hasta poder movernos con tranquilidad y sin tanta preparación previa. Supongo que cuando Niña ya cumpla los 3 años y empiece el cole, ya todo será más calmado, o eso espero, porque este ritmo no sé si lo aguantaré muchos años! Jajajjaa

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        • ¿Sabes una cosa…? Ahora mismo, mi referente directo es mi hermano y mi cuñada. Ellos tienen dos, también, y recuerdo que me decían que la gran diferencia entre uno y dos, es esa, EL TIEMPO. Con uno, pues te apañas, al final, incluso bastante bien para muchas cosas, tus rutinas y demás. Encuentras huecos. Pero ya con dos, el tiempo se esfuma, es tú con uno y yo con otro. Y ellos lo notaron mucho, al parecer.

          Aguantarás lo que te echen, maja, al final… ¡Seguro! ¡Qué remedio! Ya no te queda otra, claro… Jajaja. 😉 Pero sí, más vale que la cosa afloje pronto, ¿verdad…?

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  8. Igual mi punto de vista no es el mejor porque no tengo ninguno, pero me da la sensación de que toda esa reflexión es porque ahora mismo tienes algo que no quieres perder. La cuestión es, has tenido un hijo y has conseguido un estado de “bienestar” bastante razonable en menos de dos años, ¿por qué no ibas a poder conseguirlo? Además con los segundos dicen que todo es más rápido y vas al grano porque no se tienen las mismas dudas etc. Bueno espero haber ayudado en la reflexión 😀

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    • ¡Ahí le has dado, amiga…! Jajajaja… ¡Pues por supuesto que es por eso, claro está! Miedos, dudas, inseguridades… Todo parte de lo mismo, de la incertidumbre de no conocer el futuro, y plantearte la posibilidad de que las cosas no te salgan tan bien como podrían, porque todo es susceptible de torcerse.

      Ahora mismo tengo una situación más o menos estable, llevadera, más o menos controlable… Y teniendo otro hijo, me arriesgo a perder eso, claro. Es el punto de vista negativo, claro… (No hablo aquí de lo otro, de todo lo bueno que puede aportar a nuestra vida el tener un nuevo bebé -que lo dejaré para otra ocasión…-) Al fin y al cabo, todos somos humanos. No sé si las tensiones que puedan surgir a raíz de tener otro crío a la larga puedan acabar con mi relación de pareja… No sé si por mucho que me empeñe en su educación y esfuerzo, mis pequeños pueden terminar por el mal camino, siendo unos delincuentes, unos cabrones, unos terroristas o qué se yo, y destrozarnos la vida… ¡No sabemos nada! Es una apuesta, al fin y al cabo. Hay que lanzarse, hacerlo lo mejor que sepamos… y lo que sea, será. Y si se puede rezar a los dioses del Olimpo, o a quién a uno le de la gana, pues mira, mejor; que las ayuditas nunca vienen mal.

      Creo que hay mil factores de riesgo, mil barreras y mil palos en los radios de la rueda en lo que se nos puede venir por delante, pero como bien dices, con voluntad (y la experiencia de haber tenido ya un primero…), lo suyo es tirar para adelante… y tirar bien. simplemente intentaba constatar con todo esto, que las dudas, pues están ahí… Y creo que a poco que las analice uno, son lícitas.

      Muchas gracias por tu reflexión, en serio. Estoy encantado con los comentarios de este post en particular, porque veo que os estáis mojando de verdad…

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  9. Le pasé tu post a mi marido porque es como si lo hubiéramos escrito nosotros! Menudo dilemon! Nuestra hija tiene 27 meses y cada día tengo menos ganas de tener otro ahora que por fin me demanda menos atención (a ratos) y he recuperado algo de libertad para mi y como pareja. Quizá cuando tenga 4-5 años.. Pero igual ya estamos acomodados y no nos apetece.. Aunque yo lo tendría solo por darle teta, cuidarle, portearle jeje, a veces las hormonas son traicioneras… Un saludo!!!!!

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    • Pues sí es un dilema, sí… Bueno, si más o menos lo tienes claro, creo que no tanto, pero eso no implica que no estés con el run run detrás de la oreja cada dos por tres, cuando vas viendo caer las hojas del calendario. Frente a las hormonas… ¡cabeza! Y claro, igualmente, frente a la cabeza… ¡hormonas y corazón! Si la pareja es joven, pueden permitirse pensárselo más, claro… Abrir más el margen, para mentalizarse, prepararse, etc. En nuestro caso, por ejemplo, hablaba de lo del “reloj biológico”, porque ya vamos a tirar a una edad complicada, por no decir crítica. Aquí, mi Churri, acaba de cumplir el “número redondo”, así que al hecho de que realmente no queremos tener más críos siendo unos abuelos, es que ya sumas los riesgos físicos inherentes a la edad, tanto para la madre como estadísticamente, para el bebé. Así que el planteamiento, debe ser para hoy, porque mañana ya nos pilla un poco tarde. Queremos ser sus padres, y no sus abuelos. Pero vaya… ¡que te entiendo perfectamente, claro! ¡Cómo no…!

      ¡Muchísimas gracias por pasarte y comentar! 🙂

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  10. No te voy a decir nada que ya no haya escrito en mi blog, porque si me considero de las poca de ese 2.0 que si ha hablado sobre el tema. NO me acuerdo el título pero hable sobre mis idas y venidas que el monillo era hijo unico que tener un segundo no siempre tenía que ser una opciópn obligatoria. Y sobre lo que es tener dos lo he dejado clarito, eso sí claro, no siempre todos los vivimos igual.

    Mis dudas siempre fueron las mismas, tenemos sitio para otro, de ahi mi post sobre reformas en casa, estamos preparados mentalmente y economicamente un segundo lecho no viene con un pan debajo del brazo, si claro hereda lo del hermano, pero las vacunas, los pañales y la comida no se herada y la escolarizacion tampoco. Lo llevaremos igual como pareja, ni en tus sueños si antes el sexo era más o menos conseguido ahora es un hecho virtual y más rapido que un rayo de luz. Y ahora le famoso compensa??? como no va a compensar una vida eso siempre sean una, dos o tres. Pero estas decisiones tienen que se de pareja y sin cargos de conciencia.

    Ala majete saludos

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    • ¡¡Oleee, hermosaaaa…!! ¡Al final sí que has rascado unos momentos para asomarte por aquí, con pedazo comentario incluido!! ¡Eres la mejor… jajaja!
      Como decía, aunque no he leído mucho al respecto, algunos/as valientes sí que os habéis mojado en el tema, por supuesto. Y leyendo vuestras trayectorias, sí que me voy haciendo una idea más clara de qué puedo o no, esperar… De todas maneras, lo de siempre, al final: cada pareja somos un mundo, y aquí cada cual tenemos nuestras neuras e inquietudes particulares, claro está. Y con eso, pues vamos valorando y tomando decisiones…

      Fíjate que lo del término ese tan manido de “compensa”… como que me cuesta digerirlo en este contexto. Compensa un negocio, una inversión, un esfuerzo… Pero me suena a algo que implique un supuesto beneficio personal… Y me cuesta pensar en mi paternidad como algo concebido para generarme un beneficio… (no sé si me he explicado, pero vaya…)

      Antiguamente uno tenía críos para asegurarse la continuidad en el negocio familiar, como compañía, o como sustento para el futuro (tener a quién cuide de ti cuando seas viejito, y tal…), pero es que yo no me veo para nada pensando en esos términos. Más bien al contrario: es la idea de dar a luz, a fondo perdido, y muy a gusto, a un elemento humano que, con un poco de suerte, vivirá para aportar alegría, felicidad y un poco de cordura a este mundo futuro. O no. Que sea lo que quiera y haga lo que quiera. Pero que sea feliz…

      ¡Besazo, guapísima!

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  11. Pues nosotros estamos igual, aunque en mi caso el tema económico-logístico creo que nos va a obligar a quedarnos con uno. Y es que ya que trabajamos los dos se trata de estar ahí para nuestros hijos, de darles tiempo y tiempo de calidad, y al menos en mi casa y con un hijo de alta demanda de libro imaginar que pueda llegar otro así, que tenga que compartir el poco tiempo que puedo estar con él con un bebé, con sus necesidades (aunque fueran mínimas)… para mí sería un cargo de conciencia, y el trabajo que eso te da si no tienes a alguien que te eche una mano (por ejemplo tema ropa y plancha…). Que en mi caso me quedaría uno o dos añitos para echar la persiana definitivamente, porque ni mi marido ni yo queremos ser padres mayores, y mi hijo tiene ya casi cuatro años, pero creo que debería tocarme la lotería para poder permitirme una excedencia de al menos un año, para poder atender debidamente a los dos cuando más me necesitan… Y hay que pensar también en lo que supone a la larga en libros, en extraescolares, en quizá tener que decir “hijo, tú a la Universidad no puedes porque no salen las cuentas para los dos…”. Yo lo que hago cuando me entra la penita por no tener un segundo es pensar en todos los hijos únicos que son maravillosas personas, y en las ventajas publicadas de ser hijos únicos, así como en la cantidad de hermanos que hay que no se llevan bien entre ellos, y casi ni se hablan, que tampoco por darle un hermano le vamos a garantizar a nuestro primogénito que no esté solo en la vida, quién sabe… Es muy complicado.

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    • Yo, sinceramente, parece que he pensado (y pienso) mucho… Pero al final, te tienes que liar la manta a la cabeza, si realmente lo quieres, y mira… ¡Que salga el sol por Antequera!, que se dice… ¡Y mañana Dios dirá! Le veo tantos inconvenientes, que acojona demasiado… Pero luego sigues pensando, y ves muchas salidas… Muchas soluciones. Y la cosa parece aclararse un poco más. Aunque hay cosas que son inevitables, claro. Pero antes esas… no sé, igual haces un poco la vista gorda.

      Puede que mucho de esto radique también el la seguridad en uno mismo. Ahora que lo pienso, también… Pero lo indudable es que tienen que cuadrarte muchas cosas, como dices. Si no, es que no hay manera… Es muy duro buscar consuelo en las cosas negativas. A mí me cuesta tener y justificar ese punto de vista, pero te comprendo perfectamente… Realmente es muy complicado. Es una decisión muy difícil, si te paras a pensar en ello. Creo que la mayoría no lo pensamos lo suficiente, imagino.

      Me ha encantado conocer tu opinión, Laura. ¡Muchas gracias por pasarte! 🙂

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  12. En esa misma fase andamos por aquí, Sem. Hay días en que decimos “sí, que coño, vamos a darle un hermanit@ a Mara, que tampoco va a cambiar tanto”. Y me hace mucha ilusión, oye. Me gustaría tener dos. Incluso tres. Pero luego veo lo muertos que estamos, lo difíciles que se hacen los días, lo imposibles que es conciliar… y me vengo abajo y me digo que bueno, con una ya está bien. Y la mamá jefa más de lo mismo. Menudo lío, compañero…

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    • Sabes cuál fue nuestro razonamiento? Peor no puede ser… jajaja. From lost to the river 😉

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    • Lo que me mola de ti, Adrián, macho, es que en tres líneas, me resumes a la perfección mi tochopost… Jajajaja. Es tal cual dices. Un jaleo, de tomo y lomo. Hasta que das el paso, claro… Y a partir de ahí, ¡hale…! ¡A lo que venga… que bienvenido será! (Menos los coscorrones, claro… Porque no ves nada, ya que te has liado una manta en la cabeza que te ciega… Te ciegaaaaaaa…)

      Que sepas que tenía muy presente vuestro caso particular, Adrián, a la hora de ir escribiendo el post. Porque es un ejemplo buenísimo. Imagina lo complejo que es el día a día con una única niña de alta demanda, como Mara… ¿Te imaginas otra, u otro, igual…? Vale… Lo terminas criando como puedes. Pero… ¿A qué coste se llegaría…? Muy complejo, todo…

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  13. En esta fase andamos. Que si sí, que si no, que si por lo menos quiero que mi bichilla vaya un día al colegio antes de tener que empezar todo este tinglado desde el principio. Eso sí, con lo de retrasar la primera maternidad ya quedé escarmentada, y sé que el momento ideal no va a darse nunca. Así es que un día de estos tendremos que liarnos la manta a la cabeza ¡y a procrear como conejos! Y luego está mi madre, que dice que con mi churumbelita al borde de los 2 años ¡esta será capaz de criarme al futuro heredero sola! Esta mujer creo que ha dejado de regir en condiciones.

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    • ¡Ya, ya, Lucía…! Si en esa fase andamos unos cuantos. Y los que tenemos a las criaturillas con la misma edad, como las nuestras, ni te cuento. ¡Es lo que hay! Algunos nos decidiremos antes, otros después… Pero vaya, que la baraja anda ya sobre la mesa, y las cartas casi encima ya del tapete. Y respecto a los momentos… Pues no; no existe el momento ideal. Si lo vas buscando, igual lo encuentras, si eres una suertuda; pero lo normal es que la cosa se te alargue hasta el infinito. Y mal negocio es ese, ciertamente… (Y oye, que lo de “procrear” me ha encantado… Llegarán o no llegarán… Peroooo… ¿Y lo divertido que es el proceso…? Jajajaja…)
      Tu madre es que es un caso aparte, mujer… 😉

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  14. Pues… Tienes razón, me lo apunto para hablar de ello xD

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  15. Hola! Pues yo sí que escribí un post relacionado con este tuyo. No exactamente igual, pero vamos, hablando de ventajas y desventajas de tener 1, 2, 3 o más hijos. Es este: http://www.padresfrikis.com/cuantos-hijos-quieres-tener/

    Yo siempre he tenido claro, desde adolescente, que quería tener hijos algún día. Y 2, en concreto. Me parece perfecto para no tener un hijo único (me parece triste, aunque es una opinión personal solamente, pero creo que tener un hermano te aporta mucho, de niño y de adulto). Y tres o más me parece una locura, un despiporre económico… así que 2 quería, y 2 tengo 😀

    Así que no, no me hice tantas preguntas como tú, que te veo todo loco, jaja.

    Eso sí, como dices, 1+1 es más que 2. Está siendo una época durilla en cuanto a obligaciones, cansancio… pero eso es ahora que tienen 27 y 2 meses, son unos bebés los dos. Ya irán siendo más mayores y darán menos trabajo. Piensa que es una inversión de futuro: el día de mañana podréis hacer más actividades chulas en grupo ;D

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    • Ahora que releo tu post, sí que lo leí en su día (pero ya ha llovido un poco, ya…) No digo que no haya gente que escriba sobre estas cosas (arriba decía que seguro que más bien es porque no leo lo suficiente…), pero sí que creo que me da la sensación de que en general es un tema por el que la gente pasa de puntillas en sus blogs. Es una sensación. Y se me hace raro. Porque a mí me parece un movidón tremendo; como mínimo, un movidón digno al menos de ser lanzado al aire, para ver si hay alguien ahí al que le suena un poco haber visto el mismo partido y que quiera también comentar la jugada.

      Ya veo que lo tenías claro, ya… Yo, en realidad, creo que el número perfecto son tres, pero vaya… Si teniendo una, el pensar en dos ya se me hace bola, como el morcillo del cocido, ¡no te quiero contar tres, amigo! Loco no… Pero como saque la calculadora… ¡Miedito me da de mirar la pantalla y ver lo que sale! (Y eso sí que me parece triste, fíjate…)

      ¡Enhorabuena por el nuevo look del blog, por cierto! 🙂

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  16. Bueno yo estoy con el primero de 15 meses y nos gustaría tener otro en más o menos otros 15. Pero esas mismas dudas y la economía que no anda muy bien no nos hace estar esperanzados en que la cosa mejore para poder darle lo necesario a los dos (pequeños, que nosotros ya nos apañamos)

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    • ¡¡Hola Raúl…!! De un cavernícola a otro, te diré, ya de primeras, que eso de las fechas, también es un mundo. Igual eres un picha brava, o tu mujer la más fértil del mundo, y te sale todo guay… Pero eso de cuadrar así tan firmemente con el calendario, a veces no es tan fácil para algunos. Ahí ya, la primera duda en la frente. Porque si eres de los que tienes dificultades, tienes que planear la movida con mucha más antelación, o al revés, con la previsión de que al llegar esos próximos 15 meses a término… (por ponernos en un caso como el vuestro…) igual pasa otro año entero, y no os quedáis embarazados. Y si encima eres ya mayor (por ejemplo), rondando los 40, pues el tema del tiempo ya te escuece todavía más. Y luego claro, está el resto de lo que dices, la pasta, las posibilidades, la estabilidad laboral, qué se yo…

      El gran problema de todo esto, es que a corto plazo, todo el mundo piensa que saldría más o menos como sea; que se apañaría. Pero como un hijo/a es para toda la vida… ¿Quién es el guapo que puede aventurar cómo será su vida dentro de 15 años? ¿O 10? ¿O 20…? No se puede… Imposible. Por mucho mago del tarot que haya en la tele a horas traviesas. Así que… ¡Arriesgarse, o quedarse en la cuneta contento con lo que se tiene! No hay otra, me temo…

      ¡Muchas gracias por comentar, amigo!

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  17. Amigo mío…. Todos, o casi todos, nos hemos preguntado lo mismo… Unos son mas valientes y sin pensarlo mucho (que es como hay que hacer estas cosas, creo) se echan al ruedo al poco y otros mas tarde… Yo creo que compensar, compensa, y hablo como madre de uno, ojocuidao, pero como hermana que soy, también te digo que no me gustaría privarle a mi (cada vez menos) gordo del privilegio de tener un hermanito, de vivir esa conexión (y también esas collejas aéreas 😅)…
    Ánimo guapo!!!
    Besotes endorfinados

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    • ¡¡Ayyy amoooorrrr…!! ¡Qué alegrones de leerte por aquí, con lo que me mola que me visites y lo jodida que sé que andas de tiempo, como para dejarte caer por blogs ajenos…! Ya veo que eres de la mayoría pensante, que opinan que si te lo planteas… mejor no andarse con muchos rollos. Yo también creo que compensa (y espero que así sea, llegado el caso, claro…), porque igualmente en mi familia somos cuatro hermanos, y con poco tiempo de diferencia de edad entre nosotros. Y mola. Y claro, me gustaría eso para mí también. De lo que no tengo tantas ganas es precisamente de lo que hablas, maja… De que vuelen las collejas. Me da muchísima pereza mental pensar en eso, pensar en que se puedan llevar como el agua y el aceite, que estarán a la gresca uno con otro todo el día, midiendo fuerzas y sacándonos de quicio a sus padres todo el día. De que no se lleven bien. Uno puede tratar de educar, mejor o peor… Pero la personalidad y el carácter, vienen de serie.

      ¡Más besotes para ti, morena mía…!

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  18. Ay, amigo, ahí le has dado. El gran tema. Yo creo que hablar de ello es abrir la caja de pandora, y que no se escribe de ello hasta que está clara la decisión. Pero sí, es la gran pregunta. Mi hijo pronto cumplirá los tres y me angustia pensar que cada mes que pasa la diferencia de edad será mayor. Pero hay mil dudas, problemas. Yo llevo un año con la incertidumbre y hasta lo he pasado mal, pensando que no podíamos tener un segundo por logística familiar, por economía, que me iba a superar (horarios incompatibles), que para qué, que tendríamos que cambiarnos de casa… y por otro lado deseando quitarme la espinita de un mal parto, dar a mi hijo un hermanito, volver a sentir todo otra vez… Pero aparece el miedo a tener otra vez preeclampsia, a que todo vaya mal, a que nazca prematuro, a que me hunda, a que no lleguemos y la jodamos… Ya ves que esto es una montaña rusa, una locura.
    Con el primero no sabes de qué va el tema, sinceramente. Pero creo que el segundo te lo piensas mucho, casi demasiado…
    Al final, acabará llegando, ¿verdad?

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    • ¡Ya lo creo que le he dado, Idoia! Que somos unos pocos por aquí con lechones de edad parecida, y está claro que quién más, quién menos, se ha comido la cabeza ya con estas cosas un rato largo. La decisión es clara, ciertamente… pero eso no te libra de pensártelo muy mucho. No sé si es que soy demasiado responsable… o directamente un cagón. Yo vengo de una familia numerosa, somos cuatro hermanos, y siempre he visto bien una familia con un poco de bullicio. Pero ahora, con una propia, miro atrás, a mis padres, y no logro siquiera imaginarme cómo debieron de pasarlas para criarnos a los cuatro cabestros. Y pienso que yo no sé si podría. ¡Me parece todo taaaaaaaaaan complicado…! No sé, chica… Igual el secreto es ese, no pensarlo demasiado, y dejar la responsabilidad para otras cosas… Y en vuestro caso, te diría, rezarle a San Fermín, por ejemplo, para que os eche un capote y que la cosa no se tuerza demasiado.

      Acabará llegando, efectivamente… 😉

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  19. A esperas del primero… ni me planteo un segundo, aunque mi chico si. Por el ya iba encargando uno mas y de hecho se ha “decepcionado” porque no fueran dos (teníamos papeletas genéticas) y así cerrábamos el cupo, según él…. como se nota que aun no lo tiene. Creo que son dudas a plantearse muy seriamente, la verdad.

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    • Si todavía estás a esperas del primero, todavía te queda muuuuuucha cancha, amiga. Pero vaya, que el pensamiento es libre, claro, y puede proyectarse hasta el infinito, si hace falta. Lo de tener dos de primeras, y así aparecer con el cupo perfecto bajo el brazo, creo que también lo hemos pensado muchos, créeme… (Te lo dice otro al que genéticamente le pasa lo mismo que a vosotros). Pero vaya, que es una vez que estás ya bien en marcha con el primero, creo yo, cuando empiezan a aparecer mucho más estas cuestiones; cuando ya estás pensando (seriamente) en el hermanito/a. Siempre, por múltiples factores, claro: dinero, edad, posibilidades, situación de la pareja, salud, qué se yo…

      ¡Gracias por comentar!

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    • Y cómo se nota que no lo tiene que llevar él dentro, ni ver las miraditas y comentarios del trabajo, ni tiene que parirlo y pasar por el postparto, que muchos hombres con eso del “se supone que estáis programadas para eso” se piensan que es como vaciarse los bolsillos. Después de dos embarazos y cero hijos, si pudiera, el siguiente lo gestaba él :-S

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      • Bueno, amiga… Permíteme que haga de abogado del diablo, y rompa una lanza a favor de mi género. Sí que habrá hombres con esos pensamientos, no lo niego, pero quiero pensar que son de otra generación. O mejor dicho, que muchos de los hombres de mi generación ya tenemos el chip mental con la información mucho más actualizada; de hecho, yo no conozco a nadie en mi entorno que realmente piense así, y ya tengo a muchos de mis amigos con críos, por ejemplo. Cualquiera con un par dedos de frente y un par de conversaciones sobre el tema a sus espaldas, sabe del trabajazo duro que lleváis a cuestas durante el embarazo. Y en el parto, ni te cuento… Y del postparto, ya ni te digo…

        De hecho, creo que hoy día se manifiesta mucho más el lado totalmente opuesto, el del padre empático. A mí me ha pasado, por ejemplo. No con el caso del embarazo (o el parto, más bien, y concretando, que ahí no os envidio nada…), pero sí por ponerte un ejemplo con el tema de la lactancia. Conozco perfectamente las complicaciones que implica el dar el pecho a tu bebé, y pese a ello, me da una gran envidia no ser fisiológicamente capaz de hacer yo lo mismo. Porque yo, lo haría. Me pierdo una conexión íntima a un nivel tan profundo con mi bebé, que vosotras, como madres, en cambio, sí que podéis experimentar. Respecto al embarazo o parto, más bien opino lo contrario: que vosotras sois el “sexo fuerte”, y no es que vosotras lo estéis o no, es que, desde luego, los que no estamos para nada “programados” para afrontar algo así, somos los tíos. Si los hombres se empezaran a quedar embarazados… ¡¡palmaríamos todos a los tres meses, fijo…!! ¡La raza humana se extinguiría en cero coma! ¡¡Yo sería incapaz de aguantar algo así, vamos…!! Más bien es al revés (al menos en mi caso…) ¡¡Las mujeres sois como una especie de.. diosas, o superheroínas!! ¡Me quito el sombrero ante vuestra fuerza y vuestra voluntad!

        Pero vaya… Que como dices, hay gente para todo. Afortunada… y desafortunadamente, claro. (Por cierto, que he repasado tu blog, y la entrada de “Su lugar exacto”, me ha dejado impactado. La verdad es que jamás me había planteado qué pasaba con los nonatos fallecidos. Y me parece notar que eres una persona especialmente fuerte. Te mando muchos ánimos y espero que la cosa acabe bien en un futuro, cuando os llegue de nuevo…)

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        • Gracias chato, menudos cumplidos nos ha echado a las mujeres en pocas frases! Desgraciadamente hablo con conocimiento de causa, pensaba que el tema maternidad estaba más conocido y reconocido. Pero me he encontrado últimamente a mucho australipithecus maximus diciendo frases como la de estar preparadas para ello o esta otra que es mortal: “tú cambia mal el primer pañal y así después ya siempre lo hará ella”. Pobres sus mujeres, lo que tendrán que aguantar. Por suerte mi marido estaba involucrado al máximo.

          Sobre lo de los nonatos, lo cierto es que nosotros tampoco teníamos ni idea, pero es otro de los temas que te explotan en la cara en “ese día”, como el de la autopsia, como el del registro, el de la baja maternal… Es mejor seguir en esa ignorancia!! Un abrazo 😉

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        • Ya… La verdad es qe yo también he escuchado algún comentario similar (con la plancha, por ejemplo…) Pero bueno, que cafres, lamentablemente hablando, siempre habrá. ¿Lo ideal? Tenerlos cuanto más lejos, mejor. Lo que tú dices de tu marido, es lo que percibo yo en general hoy día; que los padres nos implicamos mucho más. Ya no es solamente traer pasta a casa y olvidarte. Hoy en día queremos (y reivindicamos) mucho más; un papel mucho más activo.
          ¡Abrazo, reina!

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      • De momento la ciencia no ha evolucionado tanto… tiempo al tiempo jeje

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  20. Pues sí, se habla bien poquito de ese tema. En nuestro caso Noe no ha ido a por él. En el mío, fuimos unos inconscientes y sólo dijimos ¿vamos ya por el segundo? y oye, ni tiempo de pensarlo, se presentó la niña. Pero bueno, siempre dijimos que íbamos a tener dos y que no se llevaran mucho para pasarlo todo de golpe (se llevan 2 años y 4 meses) y los dos somos muy niñeros y… lo más importante… los dos estamos en casa y nos ayudamos en todo y así es más fácil. Si hubiera sido otra situación no se yo si nos hubiéramos animado tan pronto 😉

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    • ¡Ay hermosa! Está claro que si lo tienes en mente… pues te arrimas a ello, y oye, ¡caiga quién caiga! Y tampoco te comes mucho la cabeza. Pero a poco que te plantees un pelín de ejercicio de responsabilidad… ¡Ay, chica, no sé…! Yo es que me veo dándole muchas vueltas a todo. Sé que en el fondo, debería ser más fácil, pero es un cambio (otro más, de nuevo…), gordo, gordo. A veces pienso que quizás más que con el primero (aunque conozco gente que piensa lo contrario, claro…)
      Y como digo en el post, no es tanto el que uno piense mucho o poco (que todos lo hacemos, para tener más hijos o para no tenerlos…), sino más bien, que me llama la atención leer tan poco sobre ello; que entre tanto post sobre recetas, DIY’s, puericultura, opciones de ocio infantil, educación, colechos, crianzas con apego, viajes, etc… sobre las dudas, sobre las decisiones de tener un segundo churumbel (o más…), pues leo poco. No sé si es que la gente no se moja, o es que les debe parecer un tema muy chorra (o que no merece la pena escribir sobre ello, puede ser…) Y es algo que a mí, al menos, me ha tenido un tanto en vilo todo este año. La gente se lanza a por más críos y ya te enteras cuando están de varios meses. (Que por otro lado, es perfectamente comprensible, y supongo que lo normal…)

      De ahí todo este rollo que he soltado… ¡Y gracias por contarme tu experiencia! 🙂

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