¡¡¡…Y yo con estas barbas!!!

Relatos sobre mis experiencias y expectativas como padre novato

Avanzando en eso del Baby Led Weaning

33 comentarios

Anoche, tras la cena, decidí que era el momento de hablar de esto: de la situación en que nos encontramos por casa, a día de hoy, con el famoso tema del Beibi Led Güenin.

Y todo a raíz de lo que ha pasado por nuestra mesa en los últimos días.

He de decir que en nuestro caso, conocimos este sistema de enfrentarse a la cuestión del método de alimentación complementaria, primero, por medio de una gran amiga, que vive actualmente en Londres, y luego también a través de mi hermano y mi cuñada, que ya lo venían aplicando con nuestra sobrina, un añito justo mayor que nuestra querida Lechona. Ellos viven igualmente en Londón, y por lo visto allí es un método que también lleva en auge desde hace algunos años. Y con estos dos ejemplos delante, hemos ido viendo de primera mano que el sistema funciona antes incluso de empezar a probarlo con la peque. (Aquí, es obligado el inciso de decir que cada bebé es un mundo, y cada familia una circunstancia; y entiendo que no a todo el mundo le valdrá este sistema).

De todas maneras, y hablando de nomenclaturas, igual muchos lo conocéis también por sus siglas en español, como método ACS (Aprende a Comer Solo), por el famoso libro de El niño ya come solo, de Gill Rapley y Tracey Murkett, que fue la referencia que cayó en nuestras manos, y es el libro que lo está petando por ahí, respecto al temazo este de la introducción a la alimentación complementaria.

Como recordaréis los que lleváis tiempo por aquí, es un tema que nos preocupó mucho en su día (Y nos sigue preocupando, claro. Algo normal y lógico que le preocupa igualmente a todo hijo de vecino que se encuentre en la misma fase o situación, por otra parte…).

Con el paso de los meses, podemos decir que la cosa ha ido mejorando, realmente. Creo que en general, la niña come bastante bien. Hay días que menos, otros que más… A veces parece que no quiera comer nada, y otros parece que si la dejas, se zamparía un buey… y a la madre del buey… y luego, postre; y por último, si pudiera, llamaría a Goliath (el colega del Capitán Trueno), a Obelix y a SonGoku para reírse de ellos, por ser unos nenazas. Vamos, lo normal… -supongo-.

Por otro lado, tampoco hemos sido estrictos a tope en este método, ni pensamos que nos vaya la vida en ello: le hemos dado de comer nosotros, y ha comido papillas a saco, cuando terciaba. También a su vez, la dejamos experimentar con las manos, por supuesto, y también la estamos enseñando a usar los cubiertos y dejando que los coja ella y coma con ellos.

Simplemente con esto quiero hacer notar que de momento parece que la cosa parece que va avanzando muy bien, y reitero, que a nosotros, el método ciertamente nos FUNCIONA, como he dicho. Y esta semana está siendo una buena prueba de ello. En apenas cuatro días, hemos pasado por tres cenas taaaaaan diferentes, como, por así decirlo… exóticas. La niña ha pasado en estos días, de los burritos Tex-Mex (¡órale güey! Que vale… su pollo no estaba condimentado, pero en el rollito iba todo el pack: su carne, sus pimientos, su cebollita frita…), pasando por las hamburguesas de seitán con queso (carne ficticia a base de gluten de trigo; un alimento muy del rollito vegetariano/vegano), a anoche, rematando la jugada con nudels chinorris (tallarines orientales de toda la laif).

 

Efectos colaterales del Baby Led Weaning.

 

Y precisamente, ha sido este detalle el que me ha abierto los ojos a ver la buena evolución respecto a la variedad de alimentos con los que nos vamos manejando. (Y a la forma de comerlos, ojo… Que aparte de las manos, ya maneja el tenedor que da gusto, y con la cuchara podemos decir que se va defendiendo bien, como decía antes). De momento la niña no parece tener reparos en probar y comer de todo. Lo cual… pues mola, la verdad. Y te da cierto respiro mental.

De la lechoncilla comiendo burritos sacamos algunos vídeos para la posteridad, de lo más graciosos. ¡¡Daba gusto verla!! Pero lo de anoche, con los tallarines… ¡¡Eso fue para verlo, más que para narrarlo!! ¡¡Canela fina!!

De la cena de anoche he de decir, que no recuerdo una tan divertida hasta ahora. ¡¡La nena se lo pasó teta!! Estaba totalmente flipada viendo a su papá haciendo el monguer y sorbiendo los fideos, (o viendo simplemente cómo me colgaban por la boca; lo mismo daba). ¡¡Menuda pechada a reír toda la cena, tú…!! ¡Un no parar, oye…! Y yo, claro… pues le daba cancha, y me descojonaba con ella. Y ella, zampando alternando las manos, la cuchara, o incluso intentando simplemente con la boca en plan tortuga… ¡Un cromo! (¿Terminó con tallarines en la oreja? Pues puede ser…)

Ahora bien… Respecto a los daños colaterales (la trona y alrededores…), no os quiero contar cómo terminaron, evidentemente. Para muestra, ahí arriba va una buena, de las gráficas, gráficas… ¡Aquello quedó como la resaca de una batalla campal de borrachos universitarios italianos de Erasmus en plena fiesta de la pasta al dente! Definitivamente, creo que eso de las bombas de racimo del ejército yanki, las inventó algún papá iluminado del Pentágono, tras una cena gloriosa de su bebé.

Pero os juro que por las risas, por el buen rato, y por pensar que, mientras la niña vaya asociando que la hora de comer o cenar es un momento divertido… todo el esfuerzo posterior de recoger y limpiar un guarreo como el de anoche, merece la pena. (Aunque anoche precisamente yo me librara del braun, jeje… XD). No hacen falta tele… ni tablet… ni muñecos… ni Danoninos de colores. ¡¡Unos simples tallarines pueden obrar milagros!!

(¡Cáspita! Ahora que lo pienso…): -“¡¡¡Churriiiiiiiiiii… Cariñoooooooo…!!! Tenemos que probar a preparar espaguettis carbonara… ¡¡¡Que lo vamos a petar con la risióóóóón…!!!”-

Y vosotros… ¿alguna receta divertida por ahí, a maníbiris, que se os ocurra?

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Autor: ¡Y yo con estas barbas!

Ilustrador, diseñador y orgulloso nuevo papá de una lechona linda como la brisa del mar... Ando en constante diálogo con el día a día, persiguiendo a esa esquiva, la plena felicidad.

33 pensamientos en “Avanzando en eso del Baby Led Weaning

  1. Hola, que lindo blog! El tema de BLW es toda una revolución por donde vivo yo, lo están aplicando bastante. Yo lo hago pero bien despacio mi bebe tiene solo 7 meses y hace muy poquito hemos empezado. El tema del atragantamiento me tiene un tanto preocupada, supongo que con el pasar de los meses tendremos un poquito mas dominio de ese tema.
    Que la silla de comer esta toda sucia, desde ya..es el comienzo!!!!

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    • ¡¡Hola Anneris!! ¡¡Bienvenida a este humilde vecindario!! 🙂

      Yo antes de tener a la niña, ya conocía el BLW de antes por gente que conozco que viven en Londres, entre ellos mi propio hermano, así que ya me sonaba, y ya sabía que daba buenos resultados. Por eso me fiaba y nos decidimos aplicarlo en casa. ¡Pero hay que reconocer que para nuestras madres es todavía un shock un poco grande! Mi madre se pone mala cuando ve a alguna de sus nietas llevarse trozacos de comida a la boca, tan pequeñas… ¡y sin dientes! Aunque ya lo va llevando mejor, claro…

      Vosotros estáis empezando, claro… Os queda mucho por delante. Así que… ¡¡Mucho ánimo y paciencia!!

      Y respecto a los atragantamientos… Como decía algunos comentaros más arriba, por un lado te recomiendo que te quites aprensión de la cabeza (que no cuidado, ojo… ¡Siempre atenta! Pero sin agobiarse… es a lo que me refiero), porque los bebés tienen muy macado el reflejo del vómito de forma natural, mucho más que los adultos, así que ellos mismos notarán rápido que algo no va bien, y vomitarán algún trozo que hay ido para dentro más grande de lo normal, o lo que sea. Y luego seguirán comiendo tan tranquilos. Y por otro lado… ¡¡refrescar tus conocimientos sobre primeros auxilios, y cómo intervenir de manera rápida y segura en casos de claro atragantamiento!!

      En nuestro caso, que yo recuerde, nunca hemos tenido que recurrir a ello, ni recuerdo haber tenido ningún episodio raro o complicado con el tema de los atragantamientos. Los bebés controlan más de lo que nos suponemos. ¡Pura supervivencia! Y la silla sucia… pues es el precio a pagar por este pequeño gran sacrificio.

      ¡¡Un abrazo enorme, cielo!!

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  2. Te he dejado un premio en el blog 😉 ah y he añadido el correo electrónico jajajaja

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    • ¡¡Acabo de verlo!! ¡¡¡Muchísimas gracias!!! Qué detallazo… (Precisamente en el comentario de arriba comentaba que hace meses que no recibo premios de estos… ¡¡¡Mola!!!) Y de repente, por este post… ¡¡dos a la vez!!

      Pero te digo lo mismo que a Mamimarela… Me lo tomaré con calma y lo responderé cuando tenga un hueco, que no me da la vida ahora ni para sacar mis post… De todas formas, me ha encantado conocerte un poquito más.

      ¡¡Y sí… ya veo que has añadido el imeil… jajaja!! ¡¡Bien por ti!! 😉

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  3. Me encanta vuestro blog, aunque no he comentado nunca, porque tenéis una manera de criar parecida a la que yo intento y lo contais con mucha gracia. Lo del Baby Led Guarring a mí me deja la cocina toda guarreada también, tengo fotos muy parecidas con todo tipo de comida, pero el arroz y los spaguetis lo peor. Os he nominado a los Liebster Awards. Si os apetece participar… https://mimamaeslaleche.wordpress.com/2014/12/04/liebster-awards-y-los-nominados-son/

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    • ¡¡Bienvenida a los comentarios, hermosa!! Siempre mola dar ese primer pasito y yo te lo agradezco infinito. ¡Los comentarios son el ketchup y la mostaza de la hamburguesa que es un blog! ¡Es lo más interesante y donde más pie damos a aprender de las cosas que nos cuentan los demás!

      Está claro que los que intentamos aplicar este método de alimentación, tenemos que tener un umbral de tolerancia y paciencia bastaaaaaaaaaaaaante elevados. ¡Nuestros niveles podrían jugar perfectamente de pívots en la NBA! Peeeeeero… es lo que hay, claro. Es un coñazo todo, pero con el paso de los meses mola ver que la cosa da resultado. Y con un poco de suerte, aplicas con ello una base, unos hermosos cimientos que les servirán para toda la vida, para que sean gente abierta de mente a la comida, a los alimentos, a que prueben cosa snuevas, a que sean valientes, a que se esfuercen, también, y no les vengan dando las cosas todas hechas.

      Luego está, claro, quienes se lo montan mejor que otros, por supuesto: los que ponen un ule debajo de la trona para que no se manche el suelo y además poder recoger fácil y rápidamente la comida, y ponerla de nuevo en el plato, etc. Como en todo, siempre hay clases y gente que se lo monta guay, dentro del guarreo.

      ¡¡¡Otra nominación a los Liebster!!! ¡¡¡Mooooooooooola…!!! ¡¡Hacía mucho que no me moninaban a algún premio!! (¿Sabes que tengo una o dos todavía en el tintero por contestar? No me ha dado la vida desde el verano para acá, chica… Pero un día de estos, unificaré preguntas y me pondré a la labor). ¡¡Palabrita!!

      ¡¡Un besazo, hermosa, y gracias de nuevo por tus líneas!!

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  4. Os felicito!! Yo no he querido ni acercarme a ese método. Primero porque mi pequeño clon es de los que se atragantan hasta con agua y nos ha dado ya unos cuantos sustos así que paso de que me de un infarto precoz. Y segundo porque después de ver el estado de tu trona, me veo incapaz de algo así, soy una maniática de que la comida esté solo en el plato ajja.
    La verdad es que el mio ha sido siempre mas de purés que de pedazos. El mismo lo prefiere, así que yo a callar y obedecer!

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    • ¡¡Vaya!! Conozco un caso, la niña de uno de mis amigos… que también se atraganta con lo mínimo de lo mínimo. ¡¡Tengo la visión de la niña echando un caño de pota jaig cualiti, que no veas, por un simple… ¡¡gusanito!! ¡¡Me quedé loquísimo, de verdad!!

      Así que… sip. Sé que esas cosas pasan. Pero me parece raro, de todas maneras. Y precisamente, una de las ventajas de este método, respecto a los atragantamientos, es el dominio que de su propio cuerpo tienen los peques. Como sabrás, los bebés tiene el reflejo del vómito más adelante en el paladar, en la boca, que los adultos, de forma natural. Por eso, el dejarles getionarse lo que se llevan a la boca, implica que van aprendiendo rápidamente cuál es el límite hasta donde pueden tragar; hasta donde pueden meterse el alimento dentro de la boca. Si lo meten muy adentro, ellos mismo se provocarán la náusea y expulsarán el trozo de alimento que tenían dentro; tienen MUCHA facilidad para vomitar.

      Ahora bien, al depender de nuestra alimentación, de la cuchara (con las papillas y purés del segundo semestre), que nosotros solemos introducir muchas veces más adentro de la boca de lo necesario, estamos desvirtuando y anulando ese reflejo natural al vómito consciente, y desaprovechando por tanto esa especie de ventaja de supervivencia que poseen los bebés por naturaleza. Y eso ya no se recupera.

      Una pregunta, y siempre con ánimo de aprender: de los sustos que me comentas… ¿salió solo el niño de ellos, expulsando él mismo la comida… o se los sacasteis vosotros?

      De todas formas, como decía por aquí arriba también, una cosa no quita la otra, y una de las mejores cosas que he podido hacer como padre en estos meses atrás ha sido la de ponerme las pilas con los primeros auxilios… Por si acaso. Y como bien dices, después de todo… si tu peque prefiere los purés a los trozacos… ¿¿Quiénes somos los demás para llevarle la contraria, verdad…?? Jajajaja…

      ¡¡Un besazo!! siempre es un placer leerte por aquí… 😉

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      • Pues respondiendo a tu pregunta primero jeje, tuve que ponerle inclinado (como indicaban en los primeros auxilios) y darle en las claviculas un par de golpes para que lo sacara y tras el susto lo hizo. La primera vez que me pasó por suerte estaba con un amigo que es ats y me guió porque me asusté tanto que me quedé en blanco por un momento.
        Así que también agradezco el curso que hice..
        De todos modos como dices, éste prefiere purés aún ahora, con 2 años y pico.. le das trozos y al minuto se ha cansado y pide yogur. Me ha salido vago..que se le va a hacer jaja.

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        • ¡¡¡Ufff!!! Me imagino el momentazo… y en el fondo ese es el peor de mis temores en este tema: no es el atragantamiento en sí, sino más bien el bloquearme o quedarme en blanco; el no reaccionar a tiempo. Pero bueno… no tengo ninguna prisa en averiguar mi temple en casos chungos, ¡¡así que prefiero mantenerme en la ignorancia!!

          Y tampoco creo que sea vago, mujer… Di mejor que… ¡es listo y práctico! (Que suena mejor y más positivo, ¿verdad?) 😉

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  5. Yo también me he lanzado con los burritos y fajitas mexicanos para mi bichilla (sin condimentar) pero oye, a la pizza le pongo orégano y le gusta mucho, así es que me parece que cada vez voy a cocinarla más parecido a nosotros. Aquí el BLW es la actividad de riesgo del horario nocturno, cuando estamos todos juntos para sentarnos a cenar a la mesa. Y de día seguimos con triturados para que su papá confíe en que la niña queda un poquitín cebada, por lo menos a mediodía.Pero yo cada vez la veo más gorda. Este miércoles tenemos la revisión de pediatría de los 12 meses ¡y me da miedo que me la quieran poner a dieta!

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    • Jajajaja… Igual aquí te has respondido tú misma, Lucía, cielo… ¿Hay una necesidad real de que la niña esté cebada? Has estado dándole el pecho a vuestra bichilla durante mucho tiempo, así que desnutrida no iba a encontrarse, seguro. Luego está que siempre hay bebés más tragones que otros, está claro.

      Pero te diré una cosa: yo pasé por una pequeña fase de… preocupación, por así decirlo, durante los últimos meses de este primer año de la niña, porque la evolución del ritmo de crecimiento de la niña se ralentizó bastante. Si alguna vez alguien me pregunta por el famoso tema de los percentiles (bien que lo conoces), te diré que en mi caso no les he hecho jamás el menor de los casos. Nunca. Jamás. No he mirado nunca una gráfica y sería totalmente incapaz de darte un dato de memoria respecto a los percentiles de mi niña en este primer año.

      ¿Por qué? Porque no era un tema que me preocupase. La niña pesó 3,700 y pico kg al nacer, y 53 cm. Lo cual está muy bien. Nació “medio criada”, que dicen. Y con el paso de las revisiones, la enfermera nos decía que iba estupendamente. Creo que alguna vez nos dijo los datos de la gráfica, pero sinceramente, en mi cerebro se han ido diluyendo. Y por eso no me preocupaba. Ahora bien, el ritmo de aumento de peso bajó muuuuuuucho en el segundo semestre. Cosa que en principio puede mosquear un poco, vale. Pero tenía dos datos positivos a mi favor:

      – Uno: lo que sabes. Y yo sabía dos cosas: que ese crecimiento se ralentiza siempre. El ritmo de crecimiento baja al ir acercándose al año. Y lo otro, es la experiencia de mi sobrino… que el crío, een el intervalo del año a los tres años (dos añazos enteros, que se dice pronto), apenas engordó un kilo, o kilo y pico. ¡Era para verlo! Pero el chaval estaba bien, era lo flipante. Ha ido creciendo a lo alto, pero no ganaba peso. Y ahora tiene 5, y está (y sigue) estupendamente.
      – Y dos: usar el sentido común. Yo he visto muy bien siempre a nuestra niña. La veo sana y feliz; muy activa. Y ya está. Eso me basta. Creo simplemente que está creciendo a su ritmo, y no me martirizo; no me llevo las manos a la cabeza si un día come mal o al otro no se ha cenado todo el plato. Si la cebáramos, ¿qué tendría? Igual la conciencia un poco más tranquila respecto a que estuviera mejor alimentada, vale… Pero es que igual ella no la necesita, y quizás lo mismo con ello estaría generándome otra duda: ¿de quién es el problema de querer que coma mucho? Porque si lo pienso me suena un poco a discurso de abuela, de cuando pasaron hambre y desnutrición… Pero ahora no hay esos problemas (crisis aparte, claro).

      Bueno… ¡¡Vaya rollo te he echado!! Jajaja… Simplemente quería decirte que en nuestro caso, hemos ido dejando que la tranquilidad (a veces demasiada, porque a veces también nos planificamos fatal, y son cosas que tenemos que ir mejorando…) sea la que vaya dictando sentencia en el tema comidas.

      ¡¡Ya me contarás qué os han dicho en el pediatra, cielo!! 😉

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  6. Jajajaja qué genial tuvo que ser!!! XD

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    • Jejeje… Pues sí, no creas que en parte, tiene su gracia. Hay veces en que te pones a verla comer, y es una showwoman, la tía. Puede haber un momento en que te dices: -“¡La maaaaaaaaaaato!”-, porqe te la ha liado parda en un segundo, y por otro lado al mismo tiempo estás intentando no descojonarte por lo bajini porque es a la vez algo taaaaaaaaaaaaaan gracioso, por favor… Y claro, tienes que ponerte serio para explicarle cómo hacer bien las cosas, pero por dentro te estás muriendo de la risa, y pensando -“Por favor… qué personaja estás hecha, tú…”-

      Sinceramente creo que voy a echar mucho de menos cuando ya use bien los cubiertos y no coma con las manos, por ejemplo. Es TAN gracioso analizar el comportamiento infantil tan inocente y despreocupado, del que le da igual mancharse o comportarse en la mesa como lo hacemos los adultos… Para un bebé las cosas son mucho más básicas, sencillas y directas. Y eso es muy divertido. Y entrañable, creo. A veces te puede poner un poco de los nervios, pero pienso que será algo que recuerde con mucho cariño, porque le queda poco tiempo de eso, ya… Dentro de un año, ¿qué le quedará de lo que hace ahora? ¡¡¡Dioxxxxxxxxxx… qué deprisa crecen!!! -Sniffff…-

      ¡Un besazo, reina!

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  7. Tienes toda la razón el momento comer/cenar es ocasiones una tortura, y a ellos les gusta la innovación y la variedad como a los papas ;). Y eso que el huevo frito con salchichas es todo un clásico. No agobiarse es lo mejor, alimentados están y por supuesto hay cosas que les gustan más que otras. Peque sí, tontos no jejejejejeje. Mis hijos comen más garbanzos que yo, está claro que en todo no se puede predicar con el ejemplo ejem ejem

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    • ¡¡Hola María!! Perdona el retraso en responder, pero chica… ¡Es lo que hay! Últimamente los días se me han ido escurriendo por entre los dedos, como anguilas resbaladizas impregnadas de aceite… ¡Una cosa mala!

      Desde luego, los críos saben latín. Cada día me voy sorprendiendo más de lo mucho que va avanzando nuestra niña. Y hay cosas que parece tener muy claritas; y en el tema de la comida, ya van unas cuantas. Hay alimentos que no podemos poner en la mesa desde el principio, por ejemplo, porque a ella le gustan mucho, y si los viera, dejaría de comer lo que hubiera en el plato y pediría lo otro (pan, uvas, yogures, etc…) machaconamente. Y si se te ocurre insistir en que coma de lo suyo, ya tiene el NO aprendido muy clarito. Y si es NO… es NO, y ya está; no le saques de sus trece. Hay que insistir mucho y hacer unas cuantas cabriolas para reconducirla, y a veces no merece ni la pena.

      Creo que predicar con el ejemplo es precisamente, una de las grandes tareas pendientes. Lo normal es que un padre quiera que sus hijos coman de todo y coman bien. Pero… si en casa directamente no entra la verdura, o no entra el pescado, o no entran las legumbres… porque los adultos no las comen; o no entra más que una simple manera de cocinar los alimentos. Pues poco va a salir de esa jugada. Los críos aprenden de lo que ven, está claro. Luego deciden si les gusta o no, pero si directamente te copian como modelo en sus comportamientos… no es de extrañar que ellos luego tampoco quieran. Y en cierta forma, es difícil reprochárselo, ¿no?

      Un saludo, hermosa…

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  8. Pero es que, con esos fideicos tan finos, como no se le va a caer, hoooombre!!!

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  9. Buenas! Te acabo de descubrir por un comentario en otro blog! Nosotros hemos practicado el BLW desde el principio, y la verdad es que estamos encantados, aunque estamos trabajando en el tema raciones porque cuando le da un ataque de hambre voraz, se termina su plato y nos deja sin comida!
    La verdad es que da gusto verles comer¿quién ha dicho que con la comida no se juega?
    En mi blog, tengo una sección de BLW, donde pongo recetas y consejos, todo muy de andar por casa.
    Me quedo por aquí!

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    • ¡¡Vaya!! ¡¡Qué sorpresa y qué alegría, chica!! Otra nueva bloguera que decide asomarse a mi modesto rincón de comentarios. Pues bienvenidísima seas, oye… Yo, encantado de leerte por aquí. Además, que sepas que tengo tu blog anotado en una especie de listilla que tengo, en plan de “blogs que hay que revisar cuando saque un rato”; así que más o menos lo conocía, pero no había entrado a leerlo bien, todavía. ¡Muchos blogs, y poco tiempo!

      Ahora, si me dices que tienes una sección de BLW específica, con recetillas y demás… ¡que sepas que empezarás a ser una fija, seguro! Estoy deseando verlo, pero ya… 😀

      Y por cierto… me alegra mucho saber que lo escrito por aquí corre por comentarios en otros blogs… ¡Qué bueno! ¡Que rule, que rule…!

      ¡Un abrazo… y un placer!

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  10. Nosotros hemos hecho como vosotros, Baby Led a demanda, alternando con purés, guarreamiento de la zona adjunta, uso alternativo de manos, cubiertos aleatorios y cubiertos dirigidos y el resultado ha sido muy bueno. Con 21 meses a punto de cumplir come de todo y casi todo solo, hasta la sopa (aunque se forme algún charco en la mesa). Pero con lo que mas nos reímos es cuando comemos pizza, la pinta de chuleta italiano que tiene con su porción/porciones y lo que le gusta! Dan igual los ingredientes, si le preguntas que quiere cenar siempre dice “pizzzsha”

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    • ¡¡Yo creo que somos mayoría los que aplicamos, o hemos empezado aplicando un método más o menos mixto y flexible!! Vamos, que la teoría es divina de la muerte, pero reconozcámoslo: luego, en el día a día, no es tan fácil llevarla a cabo.

      Pero oye… ¡¡Que nos quiten lo bailao!! Y lo avanzado, claro… Que aunque se haga más o menos a medias, los beneficios se ven rápido y creo que son claros y evidentes. Meses arriba o abajo, la respuesta ya dependerá de cada bebé y cada familia, obviamente.

      Con esta niña nos pasó que al meterla en la escuela con cinco meses y pico, allí perdió (o le quitaron) el reflejo de comer con cuchara… Porque las primeras semanas, cuando empezamos a aplicar el método con las primeras introducciones de alimentos que no eran la leche del pecho, usaba la cuchara sorprendentemente bien (básicamente, con yogures). Pero esa progresión natural se truncó, y meses después es con el tenedor con el que se defiende mucho mejor. Y de hecho, en este último par de meses, de nuevo está empezando a progresar bastante con la cuchara. Creo que si no hubiera habido ese paréntesis de medio año con la cuchara, ahora mismo ya la podría estar utilizando bastante, bastante bien (dentro de lo que cabe, claro). Estoy segurísimo. (Porque además, lo he visto en mi propia sobrina también, vaya).

      “Pizzzzzsha…” Jejeje… ¡Qué majete! A mi me encanta ver a la niña comiendo empanadillas, por ejemplo… ¡¡Me flipa, jajaja!! Y te juro que lo de los burritos del otro día fue genial. Si lo piensas, como ya son capaces de agarrar cosas bastante bien con las manos… ¿Por qué no iba a poder hacer algo así? Tiene toda la lógica del mundo.

      ¡Besazos!

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  11. ojala hubiera puesto en practica yo ese metodo con las enanas..pero le tengo tal panico al atragantamiento (y mi madre que es quien se queda con ellas,a un mas) que las dos pasaron por las papillas hasta grandes, pero enseguida las dejamos comer solas. LA mayor siempre ha disfrutado (y disfruta) del “dame tu porfiii” pero la peque usa la cuchara desde el primer dia que pudo comer papillas (tuvo algunos problemillas de intolerancias) pero…nunca le ha interesado la comida…asi que ahora, ni papilla ni enteró ni ná (mentira, nada no que los huevos kinder los devora en menos tiempo de lo que cuesta sacarles el papel)

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    • ¡¡¡Uffff…!!! Lo del atragantamiento… ¡¡Temazo, ese!! La verdad es que intento no pensar mucho en eso, pero… por si acaso, ¡ya llevamos un par de cursitos de primeros auxilios realizados este año! (Ahí dejo eso…)

      A esta niña ya hace tiempo (meses) que no le hacemos papillas. Y lo que come por días… pues es muy variable; repasamos las anotaciones de la escuela cando llega a casa y vemos qué tal ha comido a mediodía… y a veces intentamos que meriende más… o meriende menos… y las cenas, pues lo mismo; a veces insistimos más, otras menos, según veamos. Creo que lo importante es el sentido común, el ver que en general a lo largo de la semana ha podido comer más o menos bien y variado, y que luego de aspecto luzca sana y alegre. Y tampoco mucha historia más.

      Claro que a todo eso ayuda (y tranquiliza), el que no sea una niña melindrosa y problemática. Igual si no comiera nada estaríamos desesperados, ¡lógicamente!

      ¡¡Ánimo!! Igual de adolescentes se ponen a comer como jabatas y cuando veas la nevera saqueada como por horda de mongoles hambrientos, te tirarás de los pelos y te acordarás de aquella época feliz en que cuando eran niñas gastabas cuatro chavos en llenar la nevera, y te preguntarás por qué no han seguido así… 😀

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  12. Yo no conozco el método pero siempre les dejo comer a ellos desde que mostraron interés en hacerlo, lo que guarreen es lo de menos, lo importate que disfruten comiendo, que experimenten y que aprendan. Sobre la variedad alimentaria pues depende del crío porque a Niño también le dejé que comiera solo y que metiera la cuchara en el puré pero no le sacabas de las cuatro cosas que le gustaban y eso de probar ni te cuento! En cambio Niña abre la boca con todo, le encanta comer, y guarrear, dicho sea de paso, también!

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    • Pues mujer… ¡¡El método, es eso mismo que ya estás haciendo!! En su mayor esencia, claro… En realidad, no es un método moderno, ni nada parecido; más bien es como se ha venido haciendo más o menos toda la vida, salvo en estas últimas décadas, que la cosa se nos ha ido un poco de madre, por lo visto…

      Lo esencial es ir cubriendo las necesidades básicas alimentarias del bebé, con la leche (materna o de fórmula), y normalmente a partir del sexto mes, ir introduciendo la alimentación complementaria, principalmente por medio de la exploración, la curiosidad y el juego, favoreciendo en este caso el reflejo impulsivo que tienen los bebés de llevarse todo lo que pillan a la boca. Así, sin que ellos se den cuenta, van desarrollando la capacidad de masticar, además de probar nuevas cosas, nuevos sabores, nuevas texturas, etc. Así, poco a poco, y cada vez más, van comiendo cada vez más, poquito a poquito, con el paso de los meses. De hecho, el juego y el guarreo son, efectivamente, el punto de partida, porque tan pequeños no asocian que comer implica saciar el apetito, y lo normal es que vean la comida como una interesante distracción más. Lo bueno, es que ese concepto cambia bastante rápido, y en pocos meses ya le pillan el truco a eso de meterse comida en la boca.

      Los detalles para favorecer ese avance son varios, también. Hay que intentar presentar el alimento en su forma natural, es decir, como lo comerías tú misma; vamos, sin triturar ni hecho puré. La idea es que los bebés vayan poco a poco comiendo de lo que come todo el mundo: así, se evitan duplicar comidas y se ahorra tiempo. A su vez, se generan rutinas beneficiosas, como que todo el mundo puede comer a la vez, y no por turnos, y cosas así. También, y como dato importante, se hace especial hincapié en que sea el propio bebé el que se gestione mayormente su comida: la teoría (que aquí no es siempre tan fácil de cumplir, por razones obvias…) sugiere que el bebé dicte la cantidad que quiere comer (mucho, poco o nada, dependiendo de su hambre, su cansancio, sus ganas de juerga, qué sé yo…), y que la labor del adulto es la de ofrecerle la variedad: hoy toca esto, mañana probaremos con lo otro, etc. La idea es: si un bebé se gestiona perfectamente lo que come cuando es lactante (de pecho, claro…), ¿por qué no puede seguir gestionándose igual de bien con alimentos sólidos? Pues algo así.

      En fin… Dicho así en plan rápido suena igual un poco de aquella manera, pero te juro que te lees el libro, y aquello te parece la cosa más lógica del universo. Y luego lo llevas a la práctica, y oye… resulta. Eso sí, efectivamente, es guarro de narices, y requiere de infinitas dosis de paciencia.

      Creo que en vuestro caso, lo hacéis genial, ya tenga nombre el método que usáis o no. Y tenéis un bonito ejemplo además, bien clarito, con vuestros hijos, de que en el fondo, cada crío es un mundo, por mucho que uno haga lo mismo con todos y los eduque de la misma manera. ¡La personalidad, es la personalidad!

      ¡¡Muchas gracias por el comentario!! (Por cierto, muchísimas gracias también por empezar a seguir el blog. Quise mandarte un mail de agradecimiento, ¡pero no he podido localizar una dirección de contacto en tu blog! Así que nada… Pero que sepas que estás en mi lista de “Tipos más majos del Mes, del Mundo Mundial!) 😉

      ¡Un saludo!

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      • Pues oye me parece completísima la explicación que me has dado y más o menos es lo que intento hacer, porque ya es quizás el sentido común quien nos marca jajajajja
        Por cierto! Es verdad que no sale mi mail en el blog! Tomo nota para actualizar ese fallo!
        Me gusta poder ver el punto de vista desde la paternidad porque no hay muchos hombres que escriban sobre este tema (o al menos no lo he encontrado) y me parece fantástico! Además me encanta el punto de humor o sarcasmo que le pones a tus posts!
        Ah y gracias por el título jejejeje

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        • ¡¡De nada, encanto!! Se hace lo que se puede… Para eso estamos por aquí, para contar lo que nos pasa… ¡a la gente como tú y como yo! ¿No…? Así que… ¡Estás en tu casa, chica! Y no creas, que algunos papis ya hablan de estas cosas también, por la blogosfera. Adrián, el chico del primer comentario, es un gran ejemplo de ello, por ejemplo. (Si no conoces su blog, pásate a echar un ojo, que te gustará y merece mucho la pena: http://www.unpapaenpracticas.com/ ) 😉

          Lo del mail, fue una buena amiga la que me dio ese consejo como uno de los más importantes a tener en cuenta a la hora de diseñar el blog: ¡¡tu contacto, siempre bien visible y clarito!! Si lo piensas, es la otra gran ventana de comunicación con tus lectores, así que suele interesar tenerla “abierta y a mano”, jeje.

          Y desde luego, suscribo al 100% lo que dices… En la crianza -como en tantas otras cosas-, lo primero… ¡¡sentido común, sentido común y sentido común!!

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  13. Jajajajaja! la que me he reído imaginando el guarrishow fideil. Yo lo tuve mucho más fácil porque era verano y la cría iba en pañal y yo en bikini. Supone una lavadora menos, que quieras que no, rebaja el nivel de estrés. Un beso a Lechona, me encanta.

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    • ¡¡Hola Maite!!

      Pues sí, chica… sí. ¡¡Tú sí que me entiendes!! Efectivamente, no es lo mismo el guarreo en verano que en invierno. Peeeeeeeeeeeero… he de decir a nuestro favor, que los baberos estos de “cuerpo”, es decir, los que van con sus mangas incorporadas y son más larguitos, realmente son un inventazo, y suelen minimizar considerablemente los daños colaterales en la ropa. ¡¡Benditos baberos!!

      Y lo del festival del tallarín… ¡¡Ufff! Efectivamente, puedes hacerte una buena idea, si lo comparas con el mismísimo Triki, el Monstruo de las Galletas de Barrio Sésamo. ¿Recuerdas su manera salvaje de comer galletas? Pues por ahí fueron gran parte de los tiros; por ahí… Yo creí que el estropicio no había sido para tanto, pero cuando la levantamos… Jajaja ¡¡Vaya tela, tú…!!

      Le daré un besazo bien grande de tu parte, descuida… 😉

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  14. Nuestra pequeña saltamontes sigue comiendo muy poco. Hay días que más, pero por general muestra cero interés por la comida. El problema, desde los seis meses, es que no deja que le metas nada en la boca. Ahora, sin ir más lejos, tiene que ser ella la que coja el tenedor y se meta la comida. Si no, no hay manera. ¡Y no es negociable esta cláusula! :-))

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    • ¡Ay… amigo! Pues no creas, que yo creo que precisamente ese es un gran avance, el que quiera ser ella la que empiece a manejar los cubiertos. Creo que eso le da un “plus” de interés a las comidas para ellos, porque en cierta forma (y más una niña tan activa como tu peque…), es un elemento de acción; seguramente sienta que está haciendo algo, y no siendo un mero objeto pasivo en plan “abro mi boca de buzón-me enchufan el cucharao-degluto-y vuelta a empezar”.
      Si es ella la que maneja el tenedor, mira… seguro que se siente más útil, y comprenderá antes que en esto del comer hay más cosas que hacer que simplemente abrir la boca como un polluelo. Aunque claro… esa es simplemente mi opinión, que lo mismo, es totalmente absurda y ficticia en grado sumo.

      Y la verdad, dicho sea de paso… Hay muchos críos que lo de la comida no parece ir con ellos. Pero luego les ves, y parecen estar sanos y felices. Así que… ¿Para qué comerse el melón imaginando problemas donde puede que no los haya? Llevando un cierto control, no creo que sea algo tan dramático. (Claro que, esto último sí que suena un poco cretino viniendo de boca de uno cuya peque come bien… Hmmmmmm…)

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