¡¡¡…Y yo con estas barbas!!!

Relatos sobre mis experiencias y expectativas como padre novato

Pequeñas victorias cotidianas

16 comentarios

A veces… hay cosas que salen bien.

La semana pasada, hubo una noche que no estaba saliendo como las demás. La Lechona, desde que se acostó, venía despertándose a cada rato. A veces pasa… es más: casi siempre, a lo largo de la noche, suele despertarse sola, una o dos veces porque se le cae el chupete, y como se mueve más que los precios de la gasolina, debe ser que en un momento dado lo echa de menos y se despierta. La solución es tan sencilla como eficaz: llegas, le calzas el chupete otra vez, y arreando, que es gerundio.

Hasta ahí, nada raro… Pero esta vez, lo extraño era la repetición: -“esta niña, esta noche no sé qué le pasa, que no concilia bien el sueño…”- Durante esa noche, venía desvelándose a cada rato… media hora… tres cuartos, no sé. Recuerdo que al acostarme, Churri y yo íbamos turnándonos para ir a ponerle el chupete cada vez que se despertaba. Pues venga…

4:15 de la madrugada. Esta vez el Gualkin Ded que se levanta, soy yo: -“¡Gmpñfrr… %@#fhs… Cagüen… Sueñoooo… Mierdachupetefhschgññ…!”- A pesar de las horas y de no haber podido pegar ojo en toda la noche, algún tipo de milagroso chispazo mental se produce en mi sobada azotea. Pese al cacho algodón de azúcar hibernado que tengo por cerebelo, algo hace que me percate de que algo no va bien… -“Esto no es ni medio normal…”-

En lugar de simplemente buscar el chupete entre las tinieblas, enchufárselo y listo, y frente al impulso de encender una barrilla de incienso, sacar un filete de pollo del congelador, cantar unos gorigoris y sacrificarlo a Morfeo para que nos otorgue unas buenas horas de sueño reparador y continuo… opto por la opción B, y hago la cosa más evidente, simple, lógica y estúpida del mundo mundial: toco a la nena para ver cómo se encuentra… Y… ¡¡Ohhh Mai Gooodd…!! ¡¡¡Sorpresa!!! ¡¡¡La Lechona está como una ídem recién salida del horno segoviano de Casa Cándido!!!

Vaaaaaale…  Así que era por eso. Hmmmmmppff… Hago de Mortadelo y en un periquete me pongo el disfraz de padre responsable. Termómetro al canto, y… ¡¡39,3º!! ¡¡Ohú, mi arrrrma…!! ¿¿Pero et-to qué eeehhh…?? Nunca le he visto tanta fiebre a esta niña… -“¡Me han dado el cambiazo! ¡Alguien se ha llevado a nuestro bebé y nos han colao una estufa en su lugar!- (Noooo… no puede ser; eso es absurdo… ¿Por qué necesitaría una estufa llevar pañales…?) ¡Ahhh, cierto…! Pues entonces solo queda que nuestra niña está empezando a desarrollar sus poderes mutantes de “antorcha humana”! (Vale… Eso sí que me suena ya más razonable…)”-
Así que… ¡Arrancando con el protocolo, nene… vamos!

Primero, le quito el pijama y la dejo en pelotinchis… y abro bien la ventana para que entre el fresquíbiri. Busco su Paracetamol, y le endiño el jeringazo… ¡Milagrosamente no me ofrece mucha resistencia, y ni siquiera se ha desvelado todavía! ¡¡Genial!! 😀 Y por último, me cojo sus gasitas multiusos y las remojo en un cuenco con agua, mitad del grifo, mitad de la nevera, para que esté un poco más fresquita. Se las voy poniendo con cuidado por encima, para refrescarla, y al segundo se calientan como la moto de un jipi… Y a cambiarlas, y a cambiarlas.

La niña con fiebre, como si fuera una lechona al horno.

La cosa va bien, porque la gordita enseguida se calma. Una hora después, ya le ha bajado la fiebre casi dos grados y no ha vuelto a despertarse. A las 5:45 -mi hora de “diana” matutina-, ya tiene una temperatura normal y parece que la “crisis” ha remitido. ¡A por el desayuno del guerrero! ¡Doble cucharazo de Nesquik… que me lo he ganao!

Y a pesar del sueño… de no haber dormido un carajo… me siento bien; estoy contento. Ya, de momento..:

…La fiebre ha remitido. Habrá que ver si en las próximas horas vuelve a subir, o si desaparece, o qué rayos pasa… (Precisamente esa misma tarde pasamos por la pediatra y no tenía síntomas…)

…He dejado a Churri que siguiera durmiendo y por lo menos uno de los dos ha podido dormir unas horas del tirón. Le anoto toda la jugada para cuando se levante, contándole la peli, y por si tiene que dar aviso a la escuela infantil para que estén ojo avizor.

…La niña también ha podido por fin dormir un rato más largo, y ha podido descansar algo, más o menos.

…Y respecto a mí… …bueno. Hay una sensación que me recorre el cuerpo. ¡Soy un PADRE! Soy una persona… que cuida de otra. Tengo una personita entre mis brazos, que depende de mí. Para TODO. Tengo que cuidarla… Velarla… Mirar por ella…  ES LO QUE ME TOCA. Y he de decir que estoy encantado con este nuevo rol.

No hace tanto tiempo, que yo era alguien a quién otras personas (mis padres) me tenían que cuidar… (y a su modo, todavía lo hacen). Así que simplemente, continúo y perpetúo la cadena.

Primero… nos cuidan; cuidan de nosotros. Y gracias a eso… a esa constancia… esa dedicación… esa educación… ese amor… hemos podido crecer, desarrollarnos, tomar conciencia de nuestro papel en este mundo… y hemos podido tomar el relevo. Y ahora soy yo el que CUIDA. Cuido de mi casa… de mis plantas… del gato -en lo que me toque-… de mi Churri… y ahora, de una preciosa Lechona.

Me parece una cadena casi mágica… una organización social tan compleja… pero a la vez basada en fundamentos tan sencillos como este. Y así, la rueda sigue girando y girando, generación tras generación. (No es algo sobre lo que a uno le da por reflexionar con 18 años y unas cerves en la mano, de botellón con los colegas, la verdad, creo yo…)

No pegué ojo en toda esa noche… y sin embargo sonreía… porque como decía Aníbal Esmiz en el Equipo A-“¡Me encanta que los “flanes” salgan bien!”-

Fue una pequeña victoria cotidiana. Creo que es algo… un pequeño detalle, de lo que uno debe sentirse… al menos un pelín orgulloso: comprobar que las cosas van saliendo bien. Que eres capaz de enderezar algo. Simplemente eso: descubres una pequeña “crisis” rutinaria… das con la solución, y todo se resuelve satisfactoriamente.

¡Mola!

🙂

¿Y vosotros…? ¿Tenéis en mente cuál podríais considerar que ha sido vuestra última pequeña victoria cotidiana que pueda considerarse como tal?

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Autor: ¡Y yo con estas barbas!

Ilustrador, diseñador y orgulloso nuevo papá de una lechona linda como la brisa del mar... Ando en constante diálogo con el día a día, persiguiendo a esa esquiva, la plena felicidad.

16 pensamientos en “Pequeñas victorias cotidianas

  1. Felicidades por tu actuación de superpadre… Ya podía el hombre de mi derecha (ejem) tomar ejemplo… Jejeje
    Creo que los padres nos crecemos en la adversidad…. Aunque muramos de sueño.
    Un abrazo

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    • ¡¡¡Hola Virginia!!! Seguro que el hombre de tu derecha ya toma nota de muchas otras cosas, chica… jajaja. Fijo que es un padrazo superlativo. ¡¡Me apuesto algo a que es todo un Supermán, sin conocerle, de hecho…!!
      (-”¡¡Psstt…!! ¡¡Hombre de la derecha de Virginiaaaa: me debes una caña por el cable y el piropo ahí, macho…!!”)

      Y sí… estoy de acuerdo contigo. Cuando toca arremangarse… sacamos lo que haya que sacar, está claro.

      ¡¡Otro abrazo, encanto!! Gracias mil, por comentar… 😀

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  2. Enhorabuena por haber resuelto la situación como un padrazo!! Espero que en estos días ya la fiebre sea un mal recuerdo, aunque el dibujo de la Lechona es para enmarcar!!

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    • ¡¡¡Pues muchas gracias!!! La verdad es que salió todo bien, que es lo importante. Y sí… ha tenido más fiebre estos días después, pero no llegó a ser tan alta ni de lejos, y parece que ahora estamos de tregua. Pero aquí no paramos, chica… ¡¡Ahora son los mocos y las flemas!! ¡¡Un mal rollito hace un par de nocheeeesss… “que pa qué”!! Si saco tiempo, intentaré escribir algo rápido sobre ello en cuanto pueda…

      ¡¡Gracias por el piropo al monigote!! La verdad es que era para tocarla… ¡una estufilla en pañales! Mi pobre…

      ¡¡Besos, guapa!!

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  3. que risa la imagen de la lechona en la cuna…pobreta! esas fiebres que llegan y se van asi como así! Bravo por ese momentazo de resolución de crisis…molan, la verdad es que molan cuando los vivimos. Y sobretodo, cuando se despierta el papa/mama al que hemos dejado dormir y le contamos todo…ahi mola otro poquito…por el gesto de dejarles dormir y porque lo resolvimos solitos 🙂

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    • ¡¡Sí, sí…!! Ese es uno de los puntos de este cuento… parte del mensaje: el encontrarte así de pronto con un pequeño marrón, y bueno… ser consciente, y aplicarte a resolverlo, y que se resuelva bien.

      Normalmente es algo que hacemos mecánicamente, sin mayores historias, todas las semanas, y ya está… a otra cosa, mariposa. Yo venía a sacar a relucir el que es importante que sepamos valorar esos momentos… que nos alegremos cuando las cosas salen bien. Hay veces, las menos, que las cosas se tuercen o complican, y es duro. Por eso, hay que alegrarse cuando se resuelven bien.

      Y la verdad… esta semana en concreto, con estos calores saharianos que nos están visitando, andamos un poco todos como cochinillos en el horno, ciertamente. ¡¡Cocinándonos a fuego leeeeeento…!!

      ¡Besacoooos!

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      • Con esta explicacion…me gusta aun mas el post 😉

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        • Jeje… La verdad es que me da la sensación de que vamos por la vida más pendientes de las preocupaciones que de otra cosa… pendientes de “controlar” nuestro entorno, para que se nos escapen las menos cosas posibles, y así prevenir… qué se yo, calamidades varias. Por eso me gusta pensar que también debemos disfrutar de las cosas buenas, las que nos salen bien… darnos cuenta de ello, y “atraparlo”, aunque sea en un rato de sonrisa; ser conscientes de que para eso, para disfrutar y aprovechar los buenos momentos, nos metemos en estos fregaos. 🙂

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  4. Oye me estás haciendo dudar de mis capacidades como madre. Acabo de acostar a la bichilla que lleva la cabeza chorreando de sudor. Yo asumo que es por el calor (esto del cuerpo a cuerpo y el apego al dar la teta con las temperaturas veraniegas no casa bien) o quizás por la salida de lo dientes, pero ni siquiera se me ha pasado por la cabeza que pudiera tener fiebre. Creo que voy a probar a ponerle el termómetro despacito y a traición, a ver si me quedo tranquila.

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    • ¡¡Hola Lucía!! ¡¡¡Pues nada más lejos de mi intención el hacerte dudar sobre tus capacidades maternas, chica…!! La verdad, es más simple que todo eso…

      Nuestra peque, desde que va a la guardería, cumple un tópico que no por tópico deja de ser menos cierto… y es que lleva ya unas cuantas de ponerse “pocha”, sin saber muy bien el porqué. Me imagino que por el tema de juntarse con más bebés, y tal y cual, y que se van pasando virus e historias varias… (si has venido leyendo algunos de mis post -llevo poco escribiendo, la verdad…-, sabrás que ya hemos pasado por varios episodios de mocarros varios, fiebres, otitis, afonías, etc).

      Así que lo del termómetro tampoco es una opción tan… “peregrina”, como podría pensarse, no creas… que siempre lo tengo en mente y por ahí a mano, “por siaca”. Y básicamente… que aunque acaba de hacer 10 mesecitos, ya… (diez meses… ¡¡Oh Mai God!!), ya nos vamos conociendo un poco… y como escribía arriba, lo de esa noche no era normal, el que se despertara tanto y con tanta frecuencia; eso te pone ya un poco en “alerta”.

      Y respecto a los sudores… te diré también que nuestra lechoncilla ha sacado igualmente el lado caluroso de la familia, así que también es de las de sudar fácil; así que no te preocupes, que eso sí que es muy “de bebés”, por lo visto. (Deben venir todos con el termostato a tope, de serie, y llevar una mini central térmica dentro…) ¡¡Y más, con estos calores de estos días!! Yo no sé cómo no se nos licuan, literalmente… y se convierten en un charco, directamente.

      Espero que vuestra bichilla no tuviera fiebre, al menos…

      ¡¡Un abrazo, encanto!! 🙂

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  5. ¡Qué grande, compañero! Esto ya se merece un título de Padrazo. Da más satisfacción que las cosas salgan bien, pero el título siempre da lustre a las vitrinas 🙂 ¡Grande!

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    • ¡¡Hey Adrián, muy buenas, majo…!!

      La verdad… no me planteo si soy padrazo o no… Supongo que es lo que toca hacer, y ya está. Desde luego, lo que se te viene primero a la cabeza, es que toca solucionar el problema. Vale que la fiebre no es una enfermedad como tal, sino el reflejo de algo que va por dentro y que no va bien (normalmente infección, pero a saber…), pero siendo tan alta, y a esas horas de la madrugada… pues hay que tratar de atajarlo… procurar que la niña logre descansar. Y luego, pues ver si la cosa evoluciona por otro lado, ir al médico o lo que sea.

      Pero el caso es ese… que de repente piensas en todo eso, y te das cuenta de que poco a poco te vas “graduando” en las asignaturas de “responsabilidad” y “madurez”. Y cuando pasas bien un “examen” sorpresa… pues es para alegrarse, digo yo. ¿No…? 🙂

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  6. Pobre lechoncita, un besazo para ella.
    Te hacía un hombre de Colacao…

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    • ¡¡¡Hola Paula!!!

      Jajajajaja… ¡Vale, me has pillado! Actualmente, he de decir que soy hombre de Cacao instantáneo “Hacendado”. ¡No soy muy marquista! Y los Colacaos me los tomo tan ricamente cuando los pillo… ¡que no le hago ascos! La verdad es que respecto a sabores, me da un poco igual… ¡pero siempre he visto una ventaja el que el Nesquik se disuelve bien en leche fría! Jejeje…

      Y la nena… pues ahí anda; afónica que la tenemos, esta semana. ¿Qué te parece? ¡Yo no sé qué narices pasa con esta criatura…! ¡¡Que de verdad que no la maltratamos, ni nada…!! (Mi niñaaa… -snifff…-)

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  7. Eres un peaaaassso de padre!!! (lease a lo Chiquito, si no, no vale)
    Pobrecita, qué fiebre tan alta, qué lástima… esperemos que no le vuelva a subir y si lo hace, sea más leve.
    Siento mucho reír así con ese cochinillo en pañales, me da mucha pena tu Lechona, pero es que tus dibujos son geniales a rabiar!!!

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    • ¡¡¡Hola encanto!!! Pues sí… la verdad es que la fiebre esta me pilló un poco a contrapié. Esa misma tarde había pasado a ver a la pediatra, pero por otras cosillas… aunque igual la fiebre tenía que ver; vete a saber. Sospechábamos del oído, de las otitis de nuevo, pero al parecer estaba bien.

      El caso es que hasta ahora, las fiebres que le hemos ido pillando no superaban los 38’5, así que me flipó mucho esa fiebre tan alta; no sé de dónde le salió… (He leído que el expulsivo de la dentición no provoca fiebre, así que descarto eso también…) Y lo curioso es que después de eso, durante todo el día siguiente estuvo bien, y sin fiebre. ¿¿?? Pero sí que es cierto que no está bien, estos últimos días… Más fiebres (no tan fuertes), moquetes… ahora anda medio afónica…. En fin. De todas maneras, aquello se veía venir, porque se desvelaba cada dos por tres; no es normal en ella, así que algo debía andar mal… ¡y andaba mal, claro!

      ¡Y lo del cochinillo, está por eso, precisamente, mujer… por la coña! La verdad es que lo de “lechona” ahí ha venido que ni pintado. Me alegra que te gusten los garabatos… ;D

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